
Hoy me levanté con el sol y luego de la queja matinal, el universo me volvió a presionar para que me vistiera con él y compré Habana Blues, cuando llegué Silvio estaba sentado a mi mesa...
"Recordando sus primerísimas composicioes-aquellos calipsos miméticos y tristes, los boleros meosos de su prehistoria artística - Silvio estableció, en su canción
debo partirme en dos, las fronteras entre dos actitudes:
Yo tambien canté en tonos menores,Yo tambien padecí de esos dolores.Yo tambien parecía cantar como un santo.Yo también repetí en millones de cantos: Te quiero, mi amor, no me dejes solo. No puedo estar si ti, mira que yo lloro"¿no ven? Me fue fácil", decía a continuación el trovador. La simpleza de la música y el tono - no menor, sino ínfimo - de la cuarteta citada ridiculizan a un enemigo de la canción que se escuda precisamente en ella: el facilismo."