CÁNTAROS DE POESÍA Y ARENA

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Para Alejandra

QUISIERA

Quisiera que seas mis manos por un instante

para que entiendas lo complejo de escribir versos sin tenerte a mi lado

la oscuridad en mis pasos deja huella en cada esquina

un rostro lúgubre me observa desde su bóveda con un ojo de cristal

y no sé qué hacer para deteriorar los minutos

y unir nuestros momentos en algún punto del universo.

Quisiera que veas con mis ojos

la horazul que asoma su silueta en las avenidas

para que comprendas lo doloroso que resulta ver salir el sol

y no capturar tu imagen con mis tentáculos de agua.

Quisiera que escuches con mis oídos

que percibas con mi olfato tu propio aroma

que hables con mis labios…

para que recuerdes la tarde revestida de aros rojos y melodías marinas

para que respires el aire que la mañana guarda en su regazo

para que recites a la primavera los versos de amor que te escribo ahora.

Quisiera –pequeño ángel de alas transparentes-

que ingreses en mi cuerpo y recorras mis entrañas

para que sepas lo duro que es amarte

lo difícil que sería olvidarte

lo imposible de callar… callar… callar…

para que el tiempo siga su curso

y los colores no diluyan esta magia.

Odiaría tener que borrar todo lo escrito en esta hoja desierta

echar tu sonrisa al viento

cerrar tus ventanas para siempre

y esperar la llegada del otoño bajo los cerezos

observando cómo caen lentamente

las flores muertas de mi vida.

LA NOCHE

La noche te escribe…

La noche se convierte en mis manos

las estrellas son mis ojos

y contemplo tu sonrisa lunar

emitiendo besos fugaces.

La noche nos observa…

La noche se conjuga con nuestras pupilas.

La oscuridad es mi cómplice.

Somos parte de las tinieblas

Caminamos volvemos nos miramos:

no son necesarias las palabras.

La noche expulsa una canción prohibida.

La noche y yo somos uno solo.

Estudiamos las tormentas de tu rostro.

Tus ojos de Vía Láctea me iluminan.

También son mi abismo.

Son la melodía que la mañana censura.

Son los versos que en silencio te escribo.

La noche es poesía.

Vuelvo a tu mirada cada décima campanada.

Vuelvo a transfigurar mi semblante impuro

en colores dulces… en color de luna…

Nuestro desierto abre paso al universo.

El universo es el pensamiento de la gente.

La gente no comprende la soledad de los desiertos…

No existimos más que tú y yo en el universo

en las estrellas

en la noche

Christian Ahumada Heredia

27/05/2006 18:14 Autor: Pablo Leon Paula. Tema: Colaboraciones.

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