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ABUSOS SEXUALES A MONJAS

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¿Por qué remover este triste asunto?

El 21 de Marzo de 2001 publicaba El País en primera página este titular: "EL VATICANO RECONOCE QUE CIENTOS DE MONJAS HAN SIDO VIOLADAS POR MISIONEROS". No me llamó la atención, pues el día anterior la agencia ZENIT había informado de la opinión del Vaticano sobre lo que publicaba La Repubblica a propósito de los documentos dados a conocer por el National Catholic Reporter. El portavoz de la Santa Sede admitía que estos documentos habían sido presentados hacía varios años o meses a distintos dicasterios de la Santa Sede y que estaban siendo estudiados.

A parte de otras reacciones y declaraciones que salieron en prensa, me llegaron por Internet dos reacciones distintas: el domingo 25 una declaración llena de comprensible dolor de los movimientos "Mujeres y Teología" y MOCEOP, denunciando el silentísmo, la hipocresía y las causas profundas de los hechos. Y otra comunicación, puesta en circulación el día siguiente en la red en rápida operación de contrainformación, de un misionero Javeriano, Salvador Romano Vidal, en la que arremetía contra El País, al que acusaba de calumniar con alevosía por haber hablado de "centenares de violaciones" y haber puesto en el titular "misioneros" en vez de "sacerdotes indígenas". Como el autor de la comunicación, que es Vicepresidente de la Unión de Institutos Misioneros, se manifestaba informado, conocedor de la realidad africana y del National Catholic Reporter, parecía que el asunto estaba zanjado y que el provocador había sido El País.

Tras buscar información y quedar impresionado por ella, tuve la idea de ofrecerla en la red para la opinión pública española que parecía haber sepultado ya el tema. Pasaron las semanas y la intención fue quedando en nada, en contra del consejo del misionero Salvador Romano Vidal: "¡Si la prensa oficial no dice la verdad, digámosla por la red!".

Hoy me he decidido a poner a disposición de los usuarios de la red la documentación que he recogido, por estos motivos:

A través de la agencia ADISTA (www.adista.it) me han llegado recientemente tres nuevos documentos relacionados con el tema: el informe realmente impresionante de una monja benedictina psicóloga que no quiere generalizar, pero que profundiza a partir de hechos reales y que todos reconoceremos muy extendidos; el texto de la resolución del Parlamento Europeo sobre el caso, de la que tenía noticia pero no por la prensa española; y la encuesta entre misioneros recogida por la redacción de la revista Nigrizia de los Padres Combonianos.

No es bueno facilitar a los responsables de la Iglesia la digestión de este asunto embarazoso, haciendo que la información quede sepultada. Sólo con una autocrítica a fondo se salvará el mínimo respeto a la justicia y a la vida. Quien filtra hasta el mosquito cuando se trata de temas sexuales (ver el caso de Marciano Vidal) y exige penalización universal y sin excepciones de la interrupción del embarazo, no puede usar doble medida ni para el uso de la píldora del día siguiente ni menos aún en casos como estos en los que se han producido violaciones, imposición de abortos y hasta muertes.

Como dice la hermana Fangman, al callar nos hacemos responsables. Ya el secreto de confesión nos ha hecho callar con frecuencia más de lo debido: ¿se ha reflexionado en que esta disciplina eclesiástica tiende a ocultar incluso información genérica y va mucho más allá de lo que comporta un secreto profesional razonable que debe tener sus límites en la prevención de crímenes y defensa de la vida humana? Pero, sobre todo, una mal entendida "razón de estado", aplicada de forma absoluta a la Iglesia, hace que se eche un tupido velo sobre estas llagas, que sólo descubriendo y tratando en sus causas profundas pueden curarse.

A mitad del siglo XIX las obras de Antonio Rosmini fueron puestas en el Índice de libros prohibidos por haber señalado entre "Las cinco llagas de la Iglesia Romana" el poder temporal de los papas. A final de siglo XX ha sido beatificado. ¿Acaso no es una llaga de la Iglesia Católica hoy la concepción de la sexualidad y de la mujer que impregna la moral y el derecho eclesiástico y que se reproduce como tabú en una estructura de poder monopolizada por varones oficialmente célibes?


Indice


El informe de una psicóloga benedictina

La Hermana Esther Fangman rompe el silencio: las raíces eclesiásticas de los abusos a las monjas

BOLONIA-ADISTA (Nº 36, 16 mayo, 2001). "Es una cruz muy pesada la que nos vemos obligadas a llevar las religiosas benedictinas, como víctimas del comportamiento sexual de un cura. Callar significaría consentirlo”. Así comienza la Hermana Esther Fangman, benedictina americana, psicóloga desde hace más de treinta años, un informe presentado al Congreso de abades, priores y abadesas de la orden benedictina que tuvo lugar en Roma en septiembre del 2000, y publicado en el Bulletin de l’Aim (Alliance for International Monasticism, n. 70/2000). En el documento, que proporciona una nueva contribución al cuadro del problema del abuso de los curas sobre las religiosas (v. Adista n. 26 y 30/2001), la Hermana Fangman relata situaciones concretas, explicando que decidió sacar a la luz el problema porque, según declaró a Il Regno, “sabía que no podía conservar mi honestidad diciéndome que nunca había oído nada. Sentía que era necesario abrir el debate sobre estos problemas en cuanto fuera posible”.

Estos problemas incluyen también, como valientemente hace saber la Hermana Esther al final de su informe, los del celibato obligatorio. A continuación sigue el texto integral, en una traducción de Il Regno (n. 7/2001).

DÓNDE Y CÓMO NACEN LOS ABUSOS

Hoy estoy frente a vosotros para hablar de un tema inquietante del que hemos tomado conciencia estos últimos años durante nuestros encuentros entre benedictinas. No es fácil hablar de esto, pero es necesario poneros al corriente de que, en algunas situaciones, las religiosas benedictinas nos vemos obligadas a llevar una cruz muy pesada, como víctimas del comportamiento sexual de un cura. Callar significaría consentirlo.

Este informe se divide en cuatro partes:

-lo que ha pasado;

-cómo ha podido pasar;

-una posible explicación psicológica que intente comprender la dinámica de los acontecimientos, en el contexto de las influencias culturales en esta materia;

-una mirada sobre las consecuencias para la víctima.

Deseo aclarar bien desde el principio que lo que diré no debe generalizarse y aplicarse a todas las situaciones, países, comunidades femeninas o a todos los curas. Por ejemplo si afirmara que el abad general es un santo, eso no quiere decir que todos los abades aquí presentes sean unos santos, ni tampoco todos los curas. Os ruego que no generalicéis. Con esto que digo no me refiero ni a todos los curas ni a todas las comunidades monásticas femeninas.

Lo que ha pasado

En nuestras reuniones y coloquios, y en discusiones informales, hemos tenido noticia de las situaciones que voy a contar. En algunos países africanos, algunos curas han acudido a conventos y monasterios para “satisfacer sus exigencias sexuales”. Más concretamente, esto quiere decir que un cura puede presentarse en la puerta del convento y esperar que se le ofrezca una religiosa para satisfacer su deseo sexual. En algunos casos, cuando una muchacha toma la decisión de entrar en una comunidad y se dirige al cura que mejor conoce para obtener el necesario certificado y las cartas de recomendación, éste no le concede los documentos si no va con él. Otra situación en la que puede sufrir presiones es cuando va a confesarse. Este tipo de situaciones están aumentando en los últimos años, probablemente a causa del sida, tan extendido en ciertos países de África. Con una monja, que presumiblemente es virgen, se evita el riesgo de contraer el sida. En algunos casos ha ocurrido que la propia monja haya sido contagiada por el virus y/o quedado embarazada.

Otro lugar en el que puede constatarse la violencia sexual es en esta misma ciudad, Roma.

A veces, cuando las hermanas son enviadas aquí para formarse, llegan prácticamente sin un duro en el bolsillo. Durante las vacaciones puede ocurrir que algún cura se les acerque y les ofrezca dinero a cambio de una pequeña ayuda. Se les piden favores. Ellas imaginan que tienen que hacer tareas domésticas… y se encuentran con que, por el contrario, lo que se les pide son favores sexuales.

Por supuesto que esto no sólo ocurre en África o en Italia. Estoy al corriente incluso de casos ocurridos en Estados Unidos, y también en otros lugares como Méjico, Japón, etc. Puede pasar de diferente manera según los sitios. Por ejemplo, así es como se desarrolló un caso sucedido en Estados Unidos. Os hago saber esto no para disminuir el dolor causado por los abusos sexuales sobre nuestras hermanas africanas, sino porque quisiera explicar mejor cómo éstas situaciones pueden darse en contra de la voluntad de las hermanas y monjas.

Cómo ha podido ocurrir

En este episodio ocurrido en Estados Unidos, estuvo implicada una monja que había sido nombrada por primera vez directora de una escuela elemental. Al comienzo del curso académico, esta hermana se encontró un día frente a un gran problema con los padres y los alumnos.

Muy alterada, al terminar la escuela fue a comentárselo al párroco. Llegó empañada en lágrimas, visiblemente trastornada. Él la hizo entrar en su oficina, cerró la puerta y la sentó en sus rodillas abrazándola “para consolarla”. La escuchó con atención y respondió con amables palabras. La turbación con la que había llegado aumentó con la confusión que le causó el comportamiento del párroco. Por un lado parecía que él la comprendía, por otro lado algo en ella le decía “no puedo creer que esté ocurriendo esto, no me parece correcto”. Pero el gesto inmediato con que

... (... continúa)
10/11/2007 04:41 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

SEXO SAGRADO

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SEXO SAGRADOPor: Beatriz Ontaneda Portal.
ontporma@ec-red.com

No existe en la naturaleza fuerza más misteriosa y portentosa que el sexo.
Pero aunque todo el mundo lo practica como si fuera al gimnasio, pocos son conscientes de las puertas que el sexo es capaz de abrir.
Veamos algunas ceremonias rituales primitivas que emplearon esta fuerza indomable como parte de su liturgia. La muchacha de mejillas color durazno entró a mi habitación con los pies descalzos. Llevaba un sari transparente de seda dorada. Tímidamente sacó de su alforja una estatuilla de un hombre-elefante, que ella llamó Ganesha y le prendió incienso. Entonces empezó a bailar, sin que yo le dijera nada. Me dijo que era una devadasi que practicaba el tantra hindú. En medio de mi perturbación, no atiné a reaccionar. Sólo la miraba. Percibí sensualidad por los cuatro costados: en cada uno de los movimientos de sus labios, de sus manos, sus pechos, su pubis como una flor, sus muslos firmes y de los golpes de sus pies contra el suelo. Mientras danzaba, su largo pelo negro se enroscaba con la volutas de humo del sándalo. Poseía la flexibilidad de una serpiente y el magnetismo de un felino. El vaivén de sus caderas y su mirada me lanzaban descargas eléctricas difíciles de soportar. Su danza era lenta y sinuosa. No sé cuánto tiempo pasó, sólo sé que me hallaba bajo su flujo hipnótico cuando se deshizo con delicadeza de sus prendas y en el suelo me poseyó. El mundo se desvaneció. Sólo existían nuestros sexos devorándose. Todo se tornó acuoso y rítmico como una onda marina que sube y baja. Al cabo de un rato, la escuché zumbar casi imperceptiblemente. Lo real, o sea nosotros, adquirió de pronto una extraña densidad, una profunda y abismal intimidad que nunca había sentido antes. Súbitamente, me sentí transportado junto con ella, a la mismísima fuente de donde brota la vida desde el vacío. Parecía fuego. Todo se tornó grande, enorme, terriblemente magnífico. Ella, yo, pero ya no éramos ella y yo. Eramos el dios y la diosa volviendo a crear el mundo en un eterno juego de luz y sombra, para nuestro propio placer.

Tal como lo demuestra la recreación de esta experiencia tantra, hubo una vez, según los mitos de todas las culturas, una edad de oro donde la frontera entre lo sagrado y lo profano no existía. Lo interno y lo externo eran una misma cosa.
A eso las leyendas de todo el planeta le adjudicaron el nombre de paraíso.
Pachayachachic para los incas,
Asgard para los vikingos,
Avalon para los celtas.


En esos tiempos, todo era considerado sagrado en la Tierra, pero el sexo lo era aún más pues era por intermedio de él que podíamos crearse la vida y trascenderla.
El sexo era entonces la puerta de los dioses y la mujer tenía la llave. Por eso, nacieron las diosas en la mente de los antiguos.
Así nacieron las venus paleolíticas como la Venus de Millendorf entre otras. Ella era la que daba a luz, de ella surgían los seres humanos. Por eso había que venerarla.
Es de aquí de donde viene el culto a la Virgen María, que inicialmente proviene del viejo culto a las vírgenes negras.
Ojo, había un fluido femenino en especial que era muy preciado en esos tiempos: la sangre menstrual, considerada poderosísima y por eso temida.
En la India, Kali-Maya invitó a los dioses a bañarse y tomar el fluido sangrante de su útero. Beber esa sangre era beber el alma de la diosa: la sangre del dragón.
Pero un día, en el Neolítico, hubo una escisión que partió como un rayo lo sagrado de lo profano. Y las personas empezaron a olvidar lo que eran.
Entonces, nacieron las ceremonias como una manera de volver a recordar aquella edad de oro, cuando la verdad no tenía velos. Es decir, cuando todo era sagrado.
Fue así que surgieron los héroes masculinos que vencieron a las diosas: por ejemplo, el Marduk babilonio mató a Tiamat. Sin embargo, la divinidad femenina, la Magna Mater tuvo su continuidad religiosa a través de Isis, Nut, Maat en Egipto, Ishtar, Astarté y Lilith en la Fértil Medialuna, Démeter, Koré y Hera en Grecia, y Atargatis, Ceres y Cibeles en Roma. Y más tarde en Shekhina de la tradición cabalista hebrea.
Volver a recordar lo sagrado se convirtió en el eje de todo rito. Estar cerca de cosas sagradas contagiaba. Había personas, objetos, lugares y momentos que eran considerados sagrados.
Era el caso del rey.
O lugares como Jerusalén donde las personas peregrinaban para también volverse sagradas. Las plantas alucinógenas y el licor, dentro de un ritual, permitían volver, simbólicamente, a la época dorada. De manera similar existían tiempos sagrados.
La época de la siembra, por ejemplo. Y que mejor forma de fertilizar la tierra que con el sexo mismo, símbolo máximo de vida. Por eso, todos los rituales arcaicos de fertilidad son obviamente sexuales y estaban dirigidos a la tierra, a la gran diosa.

La mujer era el vehículo natural para conectarse con lo divino. Si la vagina fue la puerta de salida a este mundo, también puede ser la puerta de entrada para volver al infinito. De allí que en Mesopotamia, el sacerdote tenía relaciones con la sacerdotisa en una cabaña construida en la cumbre de los zigurats. En los comienzos de la civilización, sólo haciendo el amor, los hombres tenían acceso a lo divino, es decir a la trascendencia. La semilla del sacerdote y el aposento de la sacerdotisa se juntaban con reverencia mutua para crear el puente hacia los dioses. Cuando ello ocurría, toda la colectividad se beneficiaba.
La palabra "puro" viene de "pyro", que significa fuego. Con el paso de los siglos estos rituales fueron perdiendo pureza y la sexualidad olvidó su trascendencia. Al punto que muchos, hoy en día, manipulan el sexo y la religión para sus propios fines proselitistas.


Sin embargo, los rituales de todas las culturas del pasado nos pueden hacer recordar la esencia que se ha perdido. Sexo + espiritualidad = explosión.
Para los sumerios, la virginidad no era bien vista, por eso las púberes eran iniciadas en el Templo de Innana, , llevadas por sus propias madres. Perder la virginidad bajo la mirada amorosa de la diosa, era volverse parte de ella. El celibato era considerado contranatura. En Babilonia, mientras tanto, según Herodoto en el siglo V a.c., toda mujer debía realizar un singular servicio a la comunidad una vez en su vida: "prostituirse" en el templo de la diosa Ishtar. Todas estaban obligadas a hacer el amor con un desconocido, fueran ricas o pobres, feas o bonitas. El extraño daba una moneda que era depositada en las arcas del Templo. Algunas se quedaban a servir permanentemente. Eran las prostitutas sagradas o hieróbulas.
En Creta, Chipre, Toscana y Etruria también existía esta costumbre. De otro lado, en el templo de Khajuraho, India, durante el equinoccio de primavera, se celebraba una fiesta para buscar pareja. Presidía Ganesha, el dios elefante. Las chicas formaban una fila, los chicos, otra y, pintados con kohl en la cara y debidamente vestidos con rica indumentaria, empezaban a danzar. Las bromas y las risas iban y venían. El ritual finalizaba con el coito. El semen era guardado en jarritos para ofrendarlo a los cultivos.
Cabe señalar, que el tantrismo era una corriente filosófico-mística que propugnaba que el lingam (pene en sánscrito) debía ingresar amorosamente al yoni (vagina) para experimentar a Dios. Es, por ejemplo, en el texto del Kamasutra y el Ananga Ranga donde se explica las técnicas de este rito. La idea era retornar a la unidad mediante el deseo sexual. En Bubastis, Egipto, se llevaban a cabo toda clase de festividades sexuales, dedicadas a Bastis, la diosa gato, símbolo del fuego familiar. En Grecia, los misterios de Dionisios se festejaban entre la música de la cítara, el vino, los ditiritambos y las danzas. Las Bacantes y los faunos se colocaban pieles de ciervos, leones, serpientes y toros y coronas de hiedra, hinojo y álamo y se entregaban en los bosques al culto orgiástico a Dionisios, el dios del delirio místico. Con el tiempo, este ritual degeneró sangrientamente. Los misterios de Afrodita también terminaban en orgías, previo baño ritual y danza con un falo de piedra con sal en la mano. Las hetairas eran las prostitutas sagradas.

Asimismo, los Misterios de Eleusis se celebraban en setiembre y eran la representación del rapto de Perséfone por Plutón. Al final se consagraba una orgía en el nombre de Démeter, la diosa de la agricultura, madre de Perséfone (también llamada Kore y más tarde Proserpina por los romanos).

Cabe realizar una anotación: más allá de los juicios de valor de ésta época, las orgías eran sólo una forma, no la única que tenían los antiguos de buscar una experiencia con lo absoluto. Para ser más exactos, cabría preguntarse si las orgías del pasado eran lo mismo que las de ahora. Es un interrogante.
Quizá, en sus inicios las orgías eran simbólicas, es decir, una fiesta común con un espíritu colectivo común y espontáneo, no necesariamente carnal. De otro lado, los saturnales eran las festividades romanas más escandalosas de aquella época. Era el despelote total. Se celebraban entre diciembre y enero en honor a Saturno (el dios de la época de oro). Los siervos comían en la misma mesa de su señor, se ponían su ropa e incluso hasta lo insultaban. Los hombres se disfrazaban de mujeres y las mujeres de hombres.


Era el caos total institucionalizado una vez al año. Los romanos tomaban como descosidos, al punto que en esos días dejaban de perseguir cristianos, lo que éstos aprovechaban astutamente, haciendo coincidir sus rituales también en esas fechas para que nadie les hiciera nada. Mucho tiempo despues, durante el comienzo de la Edad Media, las mujeres estaban terriblemente inhibidas. De día debían ser sumisas y serviles con su casa. Pero de noche alguna

... (... continúa)
26/09/2006 08:20 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 3 comentarios.

VIRGINISMO

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Perturbación de orden psicológico debida a la necesidad consciente o inconsciente de mantener la virginidad hasta un momento determinado. Esta necesidad se vuelve obsesiva, sufren de este padecimiento hombres y mujeres. Es una obsesión que va mas allá de toda explicación real y racional.

En esta disfunción EL HIMEN es el dueño y SEÑOR TODOPODEROSO, se produce un desplazamiento de las Necesidades Básicas de la Sexualidad a esta membranita intrascendente. Lo importante es la existencia o no del himen y no la existencia del deseo y placer mutuo. Lo importante es el cuidado de que el himen esté y esté sanito y no el cuidado mutuo como personas.

+._.~~*-.._++._.~~*-.._++._.~~*

De todas las perversiones sexuales,

la más incomprensible es la castidad.

Oscar Wilde

+._.~~*-.._++._.~~*-.._++._.~~*

Quienes sufren de virginismo están expuestos a múltiples disfunciones sexuales y a un estilo de pareja disfuncional y sufriente. A un hogar y educación de sus hijos centrados en las apariencias y no en las reales necesidades humanas de bienestar.

Se sufre por:

- haber tenido relaciones sexuales

- no haber tenido relaciones sexuales

- por la posibilidad de que su pareja no sea virgen

- por que su pareja aún es virgen

El momento adecuado para perder la virginidad es variable, se dice que puede ser:

- en el casamiento por civil

- en el casamiento por iglesia

- cuando los padres de ella den alguna seña que es momento

- con amor

- con mas amor

- con amor después de x edad

- cuando él amado pida una prueba

- cuando el otro amado lo reclame

- si hay temor a perderlo por no entregárselo

- con el anillo de compromiso

- si se tiene ganas

- si todas las amigas ya "lo han hecho"

- para ser la primera

- por ser libre

- por ser transgresora

- . . . y se puede seguir . . .

Hombres y mujeres que padecen de virginismo tienen mezcladas varias de estas ideas y mitos y se enredan en un gran lío interno y de pareja, sufriendo.

Y lo que es mas grave tienen confundido, desconocido u ocultado cual es el verdadero sentido de pareja que tienen. La necesidad de la virginidad de la mujer no tiene nada que ver con el cuidado mutuo, la voluntad del crecimiento personal y de la pareja, la aceptación plena del otro a quien se ama, la atracción erótica. . . y mucho mas. Es decir no tiene nada que ver con el amor de pareja. Puede tener que ver con sentidos de pareja de:

- subordinación y dominio

- violentas

- deshonestas y estafadoras

- modelar al otro a ganas propias.

Y , reiteramos: hablamos para los dos sexos, hombres y mujeres que centran en la virginidad la existencia, salud y bienestar de la pareja.

Y si tienen esas necesidades, no es que la tengan que cambiar si no quieren, lo que si es conveniente es que la tengan en claro y estén conformes ambos de la pareja que están contratando una relación con esos sentidos.

Incluímos este fenómeno dentro de las patologías de la sexualidad por considerarlo altamente perjudicial tanto para la sexualidad como para la salud psicológica y relacional.

Es necesario tener en cuenta la presencia de esta disfunción y resolverla adecuadamente.

Psicología Integradora, Es asi.

En capital de Argentina:4632-0441

artículo extraido de la pagina: http://www.psicologialatina.com/

16/05/2006 05:12 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 5 comentarios.

Yoko y Jhon

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Jhon y Yoko

Etiquetas:

15/12/2005 15:56 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Quiero follar contigo

Doc1.doc

Quiero follar con tigo, follar toda la noche hasta que el sol desaparezca
follar como se folla con los ángeles, como se folla con el universo
en nuestro momento bajo las capas subterráneas de la piel.
Quiero follar con tigo cuando la próxima noche lo haga con otro
y cuando lo haga te lo diré...sin miedo.
Quiero enredarme en tu lengua, en tu orgasmo, en tu silencio
en tu jadeo, en tu abstinencia, en tu falo
quiero embriagarme en tus gluteos
y derretirme en tu sudor
heme aquí abierta para el universo
para tu cama, para mi instante
para el segundo supremo en que soy una hembra, una puta, lo que sea
porque el mañana no tendrá su mañana
porque simplemente quiero enredarme en tu lengua.
Ya escribir no cambia nada
ni el pasado, ni la noche en que nos abandonamos
ya la palabra no dice nada
ya la palabra esta muerta
pero mi cuerpo
mi maldito cuerpo esta vivo
como sigue viva
la rabia, el coito, el placer
y ya no me arrepiento de ninguna noche
de nuestras pocas noches
en cada roce, en cada rasguño
en cada beso agazapado en mis senos
en cada penetración cargada de dolor
cargada de deseo
cargada de sangre.
No me arrepiento de la primera vez
de la última vez
en que mi carne se atrapó en tu carne
no me arrepiento de haber aprendido
demasiado tarde a follar con tigo
justo con tigo
mi maldito amante
mi falso amigo
mi amor que no me ama
aquel que no me extraña
quen no me escucha
quien no se compadece
quien no se enternece
tú, finalmente tú...tú
Piensa lo que quieras de mí
ya no me importa
ya no hay vuelta atrás en el destino
en tu ajetreo, en mi secreto a voces
en mi obstinado deseo
en esta noche sin tu recuerdo
en esta noche
en que daría la mitad de mi sangre
por follar con tigo
por agotarme en tu demencia
por hacer un pacto
de complicidad
estúpida palabra aprendida
con tu pasado
con mi presente
con todos los que quieran
meterse en nuestra mente.
Quiero follar con tigo
y que sueñes esta noche mojada con migo
quiero que pronuncies mi nombre
en la oscuridad de tu sueño
quiero que el recuerdo de mi piel
se amarre a tu razón y a tu madero
quiero estar ahí en cada verso
quiero encontrarme con tigo
en un segundo sin retorno
y follar
follar
follar
sin palabras absurdas de por medio
quiero que te alimentes de mis cabellos
de mis piernas
de mis pezones
quiero que me devores
a cada instante
sin instante
reconocida
o no
quiero follar
follar
follar
ahora
para no hacerlo con otro.
Quiero follar con tigo, follar toda la noche hasta que el sol desaparezca
que mi sudor se revuelque con el tuyo
que mis años de juventud se vayan por un momento
en el roce de tu vientre
y atraparte entre mis brazos
quiero jadear como no jadeo
desde la última vez
quiero meterme en tu mente
en tu recuerdo
en esta vida maldita
que es una sola.
Quiero follar con tigo, follar toda la noche hasta que el sol desaparezca
hasta que ya mis ganas no tengan ganas de follar
hasta que se apague mi deseo
hasta que me aburra de tu carne
hasta que no existan de por medio
uñas, cabellos y dientes.
Quiero follar con tigo
Mi desgraciado cómplice
Mi amigo indeseable
Mi eterna maldición
Mi salvación, mi nada

17/08/2005 18:20 ;?> Hay 19 comentarios.

Anais Nin (Francia, 1903-1977)

" Me fui a mi cuarto, envenenada. Soplaba incesante el mistral, seco y cálido. Así llevaba días, desde que llegué. Destrozaba mis nervios. No pensé en nada. Me sentía dividida, esa división me mataba, la lucha por sentir la alegría, una alegría inalcanzable. La irrealidad opresiva. De nuevo la vida retrocediendo, eludiéndome. Tenía al hombre que amaba en mis pensamientos; lo tenía en mis brazos, en mi cuerpo. El hombre que busqué por todo el mundo, que marcó mi niñez y me perseguía. Había amado fragmentos de él en otros hombres: la brillantez de John, la compasión de Allendy, las abstracciones de Artaud, la fuerza creativa y el dinamismo de Henry. ¡Y el todo estaba allí, tan bello de cara y cuerpo, tan ardiente, con una mayor fuerza, todo unificado, sintetizado, más brillante, más abstracto, con mayor fuerza y sensualidad!.Este amor de hombre, por las semejanzas entre nosotros, por la relación de sangre, atrofiaba mi alegría. Y de este modo, la vida hacía conmigo su viejo truco de disolución, de pérdida de lo palpable, de lo normal. Soplaba el viento mistral y se destruían las formas y los sabores. El esperma era un veneno, un amor que era veneno. "

27/12/2004 15:31 ;?> Hay 1 comentario.



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