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AUTOSCOPIA

ABUSOS SEXUALES A MONJAS

ABUSOS SEXUALES A MONJAS

¿Por qué remover este triste asunto?

El 21 de Marzo de 2001 publicaba El País en primera página este titular: "EL VATICANO RECONOCE QUE CIENTOS DE MONJAS HAN SIDO VIOLADAS POR MISIONEROS". No me llamó la atención, pues el día anterior la agencia ZENIT había informado de la opinión del Vaticano sobre lo que publicaba La Repubblica a propósito de los documentos dados a conocer por el National Catholic Reporter. El portavoz de la Santa Sede admitía que estos documentos habían sido presentados hacía varios años o meses a distintos dicasterios de la Santa Sede y que estaban siendo estudiados.

A parte de otras reacciones y declaraciones que salieron en prensa, me llegaron por Internet dos reacciones distintas: el domingo 25 una declaración llena de comprensible dolor de los movimientos "Mujeres y Teología" y MOCEOP, denunciando el silentísmo, la hipocresía y las causas profundas de los hechos. Y otra comunicación, puesta en circulación el día siguiente en la red en rápida operación de contrainformación, de un misionero Javeriano, Salvador Romano Vidal, en la que arremetía contra El País, al que acusaba de calumniar con alevosía por haber hablado de "centenares de violaciones" y haber puesto en el titular "misioneros" en vez de "sacerdotes indígenas". Como el autor de la comunicación, que es Vicepresidente de la Unión de Institutos Misioneros, se manifestaba informado, conocedor de la realidad africana y del National Catholic Reporter, parecía que el asunto estaba zanjado y que el provocador había sido El País.

Tras buscar información y quedar impresionado por ella, tuve la idea de ofrecerla en la red para la opinión pública española que parecía haber sepultado ya el tema. Pasaron las semanas y la intención fue quedando en nada, en contra del consejo del misionero Salvador Romano Vidal: "¡Si la prensa oficial no dice la verdad, digámosla por la red!".

Hoy me he decidido a poner a disposición de los usuarios de la red la documentación que he recogido, por estos motivos:

A través de la agencia ADISTA (www.adista.it) me han llegado recientemente tres nuevos documentos relacionados con el tema: el informe realmente impresionante de una monja benedictina psicóloga que no quiere generalizar, pero que profundiza a partir de hechos reales y que todos reconoceremos muy extendidos; el texto de la resolución del Parlamento Europeo sobre el caso, de la que tenía noticia pero no por la prensa española; y la encuesta entre misioneros recogida por la redacción de la revista Nigrizia de los Padres Combonianos.

No es bueno facilitar a los responsables de la Iglesia la digestión de este asunto embarazoso, haciendo que la información quede sepultada. Sólo con una autocrítica a fondo se salvará el mínimo respeto a la justicia y a la vida. Quien filtra hasta el mosquito cuando se trata de temas sexuales (ver el caso de Marciano Vidal) y exige penalización universal y sin excepciones de la interrupción del embarazo, no puede usar doble medida ni para el uso de la píldora del día siguiente ni menos aún en casos como estos en los que se han producido violaciones, imposición de abortos y hasta muertes.

Como dice la hermana Fangman, al callar nos hacemos responsables. Ya el secreto de confesión nos ha hecho callar con frecuencia más de lo debido: ¿se ha reflexionado en que esta disciplina eclesiástica tiende a ocultar incluso información genérica y va mucho más allá de lo que comporta un secreto profesional razonable que debe tener sus límites en la prevención de crímenes y defensa de la vida humana? Pero, sobre todo, una mal entendida "razón de estado", aplicada de forma absoluta a la Iglesia, hace que se eche un tupido velo sobre estas llagas, que sólo descubriendo y tratando en sus causas profundas pueden curarse.

A mitad del siglo XIX las obras de Antonio Rosmini fueron puestas en el Índice de libros prohibidos por haber señalado entre "Las cinco llagas de la Iglesia Romana" el poder temporal de los papas. A final de siglo XX ha sido beatificado. ¿Acaso no es una llaga de la Iglesia Católica hoy la concepción de la sexualidad y de la mujer que impregna la moral y el derecho eclesiástico y que se reproduce como tabú en una estructura de poder monopolizada por varones oficialmente célibes?


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El informe de una psicóloga benedictina

La Hermana Esther Fangman rompe el silencio: las raíces eclesiásticas de los abusos a las monjas

BOLONIA-ADISTA (Nº 36, 16 mayo, 2001). "Es una cruz muy pesada la que nos vemos obligadas a llevar las religiosas benedictinas, como víctimas del comportamiento sexual de un cura. Callar significaría consentirlo”. Así comienza la Hermana Esther Fangman, benedictina americana, psicóloga desde hace más de treinta años, un informe presentado al Congreso de abades, priores y abadesas de la orden benedictina que tuvo lugar en Roma en septiembre del 2000, y publicado en el Bulletin de l’Aim (Alliance for International Monasticism, n. 70/2000). En el documento, que proporciona una nueva contribución al cuadro del problema del abuso de los curas sobre las religiosas (v. Adista n. 26 y 30/2001), la Hermana Fangman relata situaciones concretas, explicando que decidió sacar a la luz el problema porque, según declaró a Il Regno, “sabía que no podía conservar mi honestidad diciéndome que nunca había oído nada. Sentía que era necesario abrir el debate sobre estos problemas en cuanto fuera posible”.

Estos problemas incluyen también, como valientemente hace saber la Hermana Esther al final de su informe, los del celibato obligatorio. A continuación sigue el texto integral, en una traducción de Il Regno (n. 7/2001).

DÓNDE Y CÓMO NACEN LOS ABUSOS

Hoy estoy frente a vosotros para hablar de un tema inquietante del que hemos tomado conciencia estos últimos años durante nuestros encuentros entre benedictinas. No es fácil hablar de esto, pero es necesario poneros al corriente de que, en algunas situaciones, las religiosas benedictinas nos vemos obligadas a llevar una cruz muy pesada, como víctimas del comportamiento sexual de un cura. Callar significaría consentirlo.

Este informe se divide en cuatro partes:

-lo que ha pasado;

-cómo ha podido pasar;

-una posible explicación psicológica que intente comprender la dinámica de los acontecimientos, en el contexto de las influencias culturales en esta materia;

-una mirada sobre las consecuencias para la víctima.

Deseo aclarar bien desde el principio que lo que diré no debe generalizarse y aplicarse a todas las situaciones, países, comunidades femeninas o a todos los curas. Por ejemplo si afirmara que el abad general es un santo, eso no quiere decir que todos los abades aquí presentes sean unos santos, ni tampoco todos los curas. Os ruego que no generalicéis. Con esto que digo no me refiero ni a todos los curas ni a todas las comunidades monásticas femeninas.

Lo que ha pasado

En nuestras reuniones y coloquios, y en discusiones informales, hemos tenido noticia de las situaciones que voy a contar. En algunos países africanos, algunos curas han acudido a conventos y monasterios para “satisfacer sus exigencias sexuales”. Más concretamente, esto quiere decir que un cura puede presentarse en la puerta del convento y esperar que se le ofrezca una religiosa para satisfacer su deseo sexual. En algunos casos, cuando una muchacha toma la decisión de entrar en una comunidad y se dirige al cura que mejor conoce para obtener el necesario certificado y las cartas de recomendación, éste no le concede los documentos si no va con él. Otra situación en la que puede sufrir presiones es cuando va a confesarse. Este tipo de situaciones están aumentando en los últimos años, probablemente a causa del sida, tan extendido en ciertos países de África. Con una monja, que presumiblemente es virgen, se evita el riesgo de contraer el sida. En algunos casos ha ocurrido que la propia monja haya sido contagiada por el virus y/o quedado embarazada.

Otro lugar en el que puede constatarse la violencia sexual es en esta misma ciudad, Roma.

A veces, cuando las hermanas son enviadas aquí para formarse, llegan prácticamente sin un duro en el bolsillo. Durante las vacaciones puede ocurrir que algún cura se les acerque y les ofrezca dinero a cambio de una pequeña ayuda. Se les piden favores. Ellas imaginan que tienen que hacer tareas domésticas… y se encuentran con que, por el contrario, lo que se les pide son favores sexuales.

Por supuesto que esto no sólo ocurre en África o en Italia. Estoy al corriente incluso de casos ocurridos en Estados Unidos, y también en otros lugares como Méjico, Japón, etc. Puede pasar de diferente manera según los sitios. Por ejemplo, así es como se desarrolló un caso sucedido en Estados Unidos. Os hago saber esto no para disminuir el dolor causado por los abusos sexuales sobre nuestras hermanas africanas, sino porque quisiera explicar mejor cómo éstas situaciones pueden darse en contra de la voluntad de las hermanas y monjas.

Cómo ha podido ocurrir

En este episodio ocurrido en Estados Unidos, estuvo implicada una monja que había sido nombrada por primera vez directora de una escuela elemental. Al comienzo del curso académico, esta hermana se encontró un día frente a un gran problema con los padres y los alumnos.

Muy alterada, al terminar la escuela fue a comentárselo al párroco. Llegó empañada en lágrimas, visiblemente trastornada. Él la hizo entrar en su oficina, cerró la puerta y la sentó en sus rodillas abrazándola “para consolarla”. La escuchó con atención y respondió con amables palabras. La turbación con la que había llegado aumentó con la confusión que le causó el comportamiento del párroco. Por un lado parecía que él la comprendía, por otro lado algo en ella le decía “no puedo creer que esté ocurriendo esto, no me parece correcto”. Pero el gesto inmediato con que él la puso sobre sus rodillas la tomó de sorpresa. Ella dudó, desconcertada, y cuando pudo entender lo que estaba ocurriendo, ya había pasado cierto tiempo. Él seguía diciéndole palabras de comprensión, de simpatía. Aunque empezaba a dudar y sentía que una voz en su interior le decía “cuidado”, se dijo en cambio: “es muy comprensivo, es sólo eso”. En aquella ocasión no hubo ningún otro tipo de contacto de tipo sexual. Pero al cabo del tiempo él siguió mostrándose “muy comprensivo, lleno de compasión” y el “afecto físico” se manifestó con otros acercamientos. Ella consideró el comportamiento inicial “sin ninguna intención”. Al final, la relación se convirtió en sexual y la hermana perdió el contacto con la verdad en su interior.

Una explicación psicológica plausible

Seguía siendo monja, pero al cabo del tiempo la ansiedad y la depresión se apoderaron de ella. ¿Por qué? Esto ocurrió debido a que era presa de una contradicción interior que quería resolver sin admitirla. Sabía que sus acciones y su comportamiento estaban en conflicto con su fe. En psicología, Leon Festiger llama a esto “disonancia cognitiva”. Cuando en nuestro interior hay cosas contradictorias, que están en conflicto, experimentamos la disonancia. Él afirma que dentro de cada uno existe un impulso de autenticidad, de integridad, que quiere hacer que nuestras acciones y pensamientos correspondan a lo que creemos. Necesitamos ser coherentes; y, frente a la incoherencia, sentimos una disonancia cognitiva que tiene que resolverse de alguna forma. Puede ocurrir de varias maneras. Una de ellas es cambiar el comportamiento. “Dejar de hacer lo que te hace estar en contradicción con lo que crees”. En el caso expuesto, la hermana podía dejar de ver al cura. La segunda manera de resolver este conflicto interior es cambiar el modo de pensar, sea cambiando de verdad la propia fe, sea no teniéndola en cuenta. Puede parecer sencillo, pero en muchos casos no lo es en absoluto. Así, esta hermana pudo haber empezado a decirse, por ejemplo, “me quiere de verdad, y yo le quiero, ¿cómo puede ser malo esto?”. Se intenta razonar, para comprender la situación. Pero a nivel inconsciente esta hermana no podía aceptar tal razonamiento, de ahí su estado de ansiedad y depresión. Una tercera solución para la disonancia cognitiva es “separar” o alejar de sí mismo la parte en conflicto, haciendo como si no existiera. Es una forma de disociación. En algunas personas, funciona durante algún tiempo. Después a menudo se añaden otros comportamientos para intentar no darse cuenta de esta falta de lógica, como el alcoholismo o el uso de drogas. Pero si una persona tiene costumbre de rezar, especialmente de manera contemplativa, la disonancia saldrá y habrá que afrontarla y curarla.

He puesto este ejemplo porque me parece importante examinar las situaciones de violencia sexual por parte de un cura con cierta comprensión, sin juicios severos. Si se crece dentro de una cultura –o de una familia– que tiene determinadas opiniones en lo que se refiere a los impulsos sexuales, considerándolos no sólo naturales sino que hay que satisfacerlos como algo sano, para ser hombre y todo eso, cuando la Iglesia viene y dice “los curas tienen que ser célibes”, entonces se produce la disonancia cognitiva. La primera solución a este conflicto, obviamente, es observar el celibato simplemente. Otra solución consiste en considerar la ley del celibato en el contexto de otros razonamientos que la anulan. Por ejemplo: “Roma no entiende nuestra cultura; el celibato no es una cosa normal; en realidad no quieren decir que no se deben tener relaciones sexuales; los hombres tienen derecho de satisfacer sus deseos sexuales, etc.”. No voy a minimizar la horrible injusticia de estos abusos sexuales, sino que simplemente intento entender lo que ocurre. Nuestro comportamiento está fuertemente influido por la cultura en la que crecemos. Si se crece en una cultura que ha institucionalizado ciertas convicciones, éstas forman parte de nosotros, están inscritas en nuestro interior, y las aceptamos. Llegamos a un punto en que nuestra imaginación no puede elegir otra cosa. Por tanto si pertenezco a una cultura que tiene un tipo de estructura en la cual los hombres deciden lo que está bien y lo que está mal, y las mujeres tienen que obedecer, yo, si soy mujer, consiento todo esto. Si la estructura jerárquica es la siguiente: ancianos, hombres más jóvenes, niños, mujeres y niñas, yo me quedo con la noción de que soy inferior, de que el hombre es el que sabe. Y si en esta cultura el cura ha sustituido al jefe, o a la figura que representa la sabiduría espiritual, entonces él es el primero, después van los ancianos, los otros hombres, luego los jóvenes, las mujeres, etc. Entonces, si un cura pide favores sexuales a una monja, aunque ésta no se dé cuenta, su imaginación no le permite pensar que podría decirle: “No, no voy a hacerlo”. La clara libertad de elección no está siempre tan exenta de ambigüedad como se podría esperar. No se trata de una situación en la que un hombre y una mujer deciden de común acuerdo tener una relación sexual. No es una situación en la que un cura y una hermana/monja tienen la misma capacidad de elección. Las mujeres han aprendido a someterse a “el que sabe”. Y aún nosotros la condenamos si consiente.

Para entender toda la fuerza de esta formación cultural, voy a poner un ejemplo sacado de otra parte. En 1973 en Estocolmo, Suecia, cuatro personas fueron secuestradas por unos individuos y mantenidas como rehenes en un banco durante cinco días y medio. Al final, fueron liberadas y fue un shock para todo el mundo comprobar que algunas víctimas tenían miedo de la policía, que las había liberado. Y cuando los secuestradores fueron procesados, algunos de los rehenes testificaron a su favor. Algunos llegaron incluso a pagarles los abogados. Se llama “síndrome de Estocolmo”. ¿Cómo pudo ocurrir? Cuando la supervivencia de una persona depende de otra, y ésta última la trata bien y/o utiliza amenazas violentas contra ella, la víctima, para sobrevivir, comienza sometiéndose, y termina por adoptar el punto de vista del opresor sobre la realidad. La víctima da otro nombre a lo que pasa, da otro sentido a la realidad. En la situación de Estocolmo el enemigo se convierte en el que los agresores indican. Desde entonces, este fenómeno ha sido previsto y entendido por los negociadores en caso de secuestro aéreo o naval. Los negociadores saben que cuanto más se prolonga la situación de los rehenes, más se identificarán con los piratas.

Y bien, si éste fue el resultado evidente en el caso de un secuestro de sólo cinco días y medio de duración, ¿por qué habría de ser tan difícil de entender claramente que una cultura que influye durante 10, 18 o más años en la vida de una persona, será determinante para el pensamiento o la conducta futura de dicha persona?

Cambiar de mentalidad es una lucha larga y ardua. ¿Cómo se puede afirmar simplemente que la hermana no tiene más que decir “no”, sobre todo a alguien que ella considera más sabio? Es un punto de partida desequilibrado, un terreno de juego desigual. Es una situación similar a de David y Goliat, con la diferencia de que David podía pensar que tenía el derecho de combatir a Goliat, mientras que a algunas mujeres ni se les pasa por la cabeza la idea de poder decir “no”. Pero todo esto va cambiando.

Las mujeres se atreven a levantar la voz. Ahora las religiosas empiezan a hablar de esto. La pena –la cruz– empieza a manifestarse. La voz interior que siempre repetía, pero tan profundamente escondida que no se podía oír, se alza y dice “¡basta!”. Es la misma voz que gritaba la injusticia de la esclavitud en Estados Unidos, la misma voz con que Jesús proclamaba que tenemos que amar a los otros como a nosotros mismos. Este mandamiento no permite ningún ultraje como los cometidos por el comportamiento violento sobre las mujeres.

Las consecuencias para la víctima

¿Qué les ocurre a las religiosas víctimas de un cura tal como se ha explicado? Seguramente su vida termina si contraen el virus del sida, y si se quedan embarazadas se acaba su vida como religiosas. Pero, ¿qué ocurre en su mente?; ¿cómo se ven a sí mismas?

Están aferradas a la disonancia cognitiva, cuando toda la enseñanza que han recibido en la vida religiosa les dice que tienen que ser vírgenes, y, en cambio, tienen una relación sexual con un cura. ¿Cómo hacer coexistir estas cosas? Generalmente el hombre reacciona de manera diferente a la mujer, se encuentra por encima en la escala jerárquica en términos de consideración social. Es una posición privilegiada, y es importante comprender este concepto de “privilegio”. No es algo que se merezca; es dado por nacimiento, se nace hombre. En el caso que examinamos, existe el privilegio adicional que da el sacerdocio. Poco importa qué tipo de persona sea: si tiene el título de cura se le considera sabio, como aquél que conoce lo que es el bien y el mal, etc. Quien se encuentra en esta posición tendrá tendencia a resolver el conflicto, la disonancia, desacreditando la regla o a la otra persona; de todos modos arrojará el descrédito fuera de sí mismo. Pero si se es una mujer, minusvalorada en cuanto mujer, entonces la tendencia será la de desacreditarse a sí misma. Normalmente esto se expresa con sentimientos como: “soy mala”, “es mi culpa”. Cuanto más estima la mujer el rol del hombre o del cura, más se desprecia a sí misma y más recurre a los reproches. Esto se acompaña de una gran vergüenza, de una convicción creciente sobre su falta de valía. Y en la vida monástica comunitaria, esto no solamente afecta a la propia persona, sino que puede conducir al aislamiento, a la desconfianza (especialmente frente a la autoridad), generar cólera, fobia, depresión y causar comportamientos compulsivos como la masturbación. La vergüenza no es sólo muy dolorosa, sino también potente. Todo lo que menciona Benito en el capítulo 72 de la Regla, sobre cómo los monjes y monjas deben tratarse recíprocamente, se hace más difícil a causa de la pena interior. Y así los demás miembros de la comunidad, que no han sido víctimas directamente, también lo sufren. ¿Y si el cura viene a celebrar la eucaristía? ¿Pensáis que la que ha sido su víctima puede olvidar lo que ha pasado cuando el cura eleva la hostia y dice “cuerpo de Cristo”? Pero el daño más grave es quizás el que ocasiona a la relación con Dios. Todos intentamos acercarnos a Dios de manera coherente; y entonces, nuestra manera de estar cerca de aquellos que nos rodean será un reflejo de nuestra relación con Dios. Ahora bien, ¿cómo alguien que cree valer menos que nada puede convencerse de que Dios realmente quiera hablarle de lo que vale a sus ojos (ls 43)? Sólo cuando lo que se ha vivido puede llamarse realmente con su verdadero nombre –un abuso–, entonces las cosas pueden cambiar.

Hoy he venido aquí para daros parte de una pena de nuestras hermanas benedictinas. Ellas hacen parte de nosotros. Queremos decirles que las escuchamos, que sentimos su pena, somos solidarias con ellas. Estamos como un día María a los pies de la cruz, cerca de aquellas que llevan su cruz. Y rezamos. Rezamos para que este problema se resuelva. Uníos a nosotras en esta preocupación. En fin, creemos que el evangelio que tan importante es para nosotras tiene que llevarse a la práctica. Tiene que influirnos más la cultura. Por eso la primera cuestión a tratar es el valor de todos los seres humanos y, en particular, hay que insistir en el respeto hacia las mujeres. En segundo lugar, habrá que examinar la cuestión del celibato.


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La resolución del Parlamento Europeo

ABUSOS SEXUALES A MONJAS. EL PARLAMENTO EUROPEO PIDE A LOS TRIBUNALES QUE ARRESTEN A LOS CURAS

ESTRASBURGO-ADISTA (Nº 36, 18 mayo, 2001). Los autores de los abusos a las monjas deberán ser juzgados por un tribunal; el Vaticano tiene que considerar con seriedad las acusaciones de abusos sexuales y destituir a los responsables de los cargos oficiales, reponiendo al mismo tiempo en su cargo a las monjas que han llamado la atención sobre tales abusos y que por eso han sido alejadas, así como proteger a las víctimas. Éste es en resumen el contenido de una resolución del Parlamento europeo “sobre la violencia sexual contra las mujeres y en particular contra las religiosas católicas”, aprobada en Estrasburgo el pasado 5 de abril con 65 votos a favor, 49 en contra y 6 abstenciones.

En Roma la medida no ha sido bien recibida: “las fuerzas políticas europeas que han votado a favor –ha sido el resentido comentario sobre el asunto del padre Bernardo Cervellera, director de la Agencia Internacional Fides– no han entendido que el problema se debe sobre todo a algunos caracteres culturales todavía presentes en algunas, pocas, situaciones en el mundo”. “La agitación de la izquierda en Estrasburgo –continúa– me parece querer echar lodo sobre el testimonio de la Iglesia en el Tercer Mundo”.

A continuación reproducimos el texto de la resolución del Parlamento Europeo

RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO SOBRE LA VIOLENCIA SEXUAL

CONTRA LAS MUJERES Y EN PARTICULAR CONTRA RELIGIOSAS CATÓLICAS

El Parlamento europeo,

-vista la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención Europea sobre los Derechos Humanos

-vista la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea,

-vista su resolución con fecha de 16 de septiembre de 1997 sobre la necesidad de organizar una campaña a nivel de la Unión Europea para la total intransigencia frente a la violencia contra las mujeres,

-vista su resolución con fecha de 10 de marzo de 1999 sobre la violencia contra las mujeres,

-vista la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de cualquier forma de discriminación contra las mujeres,

A) ratificando la firme condena –por su parte y la de otras instituciones comunitarias– de cualquier forma de violencia contra las mujeres y en particular de los abusos sexuales,

B) seriamente preocupado por el contenido de una declaración aparecida en la revista americana National Catholic Reporter, en la que se señalan numerosos casos de estupro, en al menos 23 países, cometidos por curas a religiosas católicas,

C) considerando que la Santa Sede ha confirmado tener conocimiento de casos de estupro y abusos sexuales contra mujeres, incluso monjas, por parte de curas católicos, dado que desde 1994 se han transmitido al Vaticano al menos cinco informes sobre el tema,

D) considerando que, pese a haber sido pertinentemente informados acerca de estas violaciones de los derechos humanos, los responsables oficiales no han reaccionado como hubieran debido,

E) subrayando que, según estos informes, numerosas religiosas estupradas también han sido obligadas a abortar, a dimitir y, en algún caso, han sido infectadas por el virus del sida,

F) tomando las declaraciones del portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, quien ha afirmado que “el problema es grave pero geográficamente limitado”, y subrayando que, por el contrario, este fenómeno se halla extendido no sólo en África

G) recordando que el abuso sexual constituye un delito contra la persona humana y que los autores de estos delitos tienen que ser entregados a la justicia,

1. condena toda violación de los derechos de la mujer así como los actos de violencia sexual, en particular contra religiosas católicas, y expresa su solidaridad con las víctimas,

2. pide que los autores de estos delitos sean arrestados y juzgados por un tribunal; pide a las autoridades judiciales de los 23 países citados en el informe que garanticen que se aclaren totalmente en términos jurídicos estos casos de violencia contra las mujeres;

3. pide a la Santa sede que considere seriamente todas las acusaciones de abusos sexuales cometidos dentro de las propias organizaciones, que coopere con las autoridades judiciales y que destituya a los responsables de cualquier cargo oficial;

4. pide a la Santa Sede que reintegre a las religiosas que han sido destituidas de sus cargos por haber llamado la atención de sus autoridades sobre estos abusos, y que proporcione a las víctimas la necesaria protección y compensación por las discriminaciones de las que podrían ser objeto en lo sucesivo;

5. pide que se haga público el contenido integral de los cinco informes citados en el National Catholic Reporter;

6. encarga a su Presidente que transmita la presente resolución al Consejo, a la Comisión, a las autoridades de la Santa Sede, al Consejo de Europa, a la Comisión para los derechos humanos de las Naciones Unidas, a los gobiernos de Botswana, Burundi, Brasil, Colombia, Ghana, India, Irlanda, Italia, Kenya, Lesotho, Malawi, Nigeria, Papúa Nueva Guinea, Filipinas, Sudáfrica, Sierra Leona, Uganda, Tanzania, Tonga, Estados Unidos, Zambia, República Democrática del Congo y Zimbawe.


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La revista "Nigrizia" de los Padres Combonianos

LOS PROBLEMAS SON EL CELIBATO Y LA DISPARIDAD HOMBRE-MUJER. LA INVESTIGACIÓN DE " NIGRIZIA " SOBRE MONJAS VIOLADAS POR SACERDOTES

30903. VERONA-ADISTA (Nº 37, 19 Mayo 2001). Hablar, no callar. Y sobre todo esforzarse por entender la raíz de un problema que "puede ser el síntoma de un mal más profundo". Es cuanto piden los combonianos de Nigrizia al intervenir en la cuestión de las monjas que han sufrido abusos y violencias sexuales por parte de algunos sacerdotes, en África, en Roma y en otras partes del mundo.

"Piedad, respeto, amor. Para las monjas víctimas de abusos sexuales. Para los sacerdotes que los han cometido (que no significa exonerarlos de sus responsabilidades). Pero también para cuantos han hecho la opción por la vida consagrada y que se sienten interpelados", se lee en el editorial del número de mayo de Nigrizia, que dedica amplio espacio al asunto: además de la editorial, un informe detallado de los hechos firmado por Gino Barsella, director de la revista mensual de los combonianos; un comentario de una monja africana (prefiere firmar con el seudónimo Ruth Mabuye); y las reacciones del Vaticano, de la Conferencia Episcopal Italiana, de los religiosos y de las religiosas. Con un objetivo preciso: hablar para entender, mientras que, escribe Barsella, "el vértice eclesiástico intenta poner el silenciador al asunto".

Piedad, respeto y amor "no se conjugan con los verbos dormir, calmar, minimizar. Hablemos más bien de ello, interroguémonos", es la invitación de Nigrizia. "Preguntémonos si cuanto ha sucedido (y cuanto sucede, no tanto en términos de violencia, sino en términos de afectividad y sexualidad) puede ser el síntoma de un malestar más" que tiene sus raíces en la esencia de la vida consagrada y en la estructura eclesiástica, "donde el poder es ejercido por el género masculino y donde la identidad de cada uno está sometida a la función exigida para realizar el proyecto. Una estructura –continúa– que tendría principalmente que preocuparse de que la adhesión de cada uno al proyecto se produzca sin malentendidos ni oportunismos, y que tendría que poner la máxima atención en que los complejos mecanismos que tienen que ver con la identidad de la persona (incluida la identidad sexual) no sean removidos". Tres son, según los combonianos de Nigrizia, las cuestiones que la comunidad cristiana tiene el "derecho y el deber" de afrontar, sin reticencias ni omisiones de ningún tipo: "la disparidad hombre-mujer en las estructuras eclesiales; las lagunas en el proceso de formación de sacerdotes, religiosos y monjas; las oportunidades y los límites del celibato obligatorio para acceder al sacerdocio ministerial. Tres cuestiones que se conectan una con otra".

Más bien amargo es el comentario confiado a Ruth Mabuye, mujer africana y monja. Sobretodo por dos razones: la "excesiva defensa del hombre clérigo a través de declaraciones del tipo 'no son todos así, viven en situaciones de estrés, operan en zonas de alto riesgo', casi una justificación velada; pero ninguna consideración por la víctima, en este caso la mujer-monja". Y el 'maquillaje' de la noticia, dirigida a circunscribir una cuestión, difusa en todos los continentes y en la misma Roma, a África. Para garantizar esta tesis, escribe, "también la agencia vaticana Fides ha señalado que no se trata de violencia 'psicopática', sino más bien de un 'modo de vivir ligado a la cultura' del África subsahariana. Quizás a Fides se le escapa un detalle estadístico: en la Europa del norte los hijos (no reconocidos) de sacerdotes son miles y miles, y aquí no existe la excusa de un 'modo de vivir ligado a la cultura' ". Ruth Mabuye apunta el dedo contra la capa del plomo con que se ha cubierto el asunto para salvaguardar la honorabilidad de la vida consagrada, pero "en el ímpetu por minimizar el problema se llega a exaltar una opción de vida a expensas de la Vida misma (...). Me pregunto: ¿qué se ha hecho de la Vida, de la dignidad, del futuro de las víctimas de tales debilidades? ¿debe ser salvaguardado el esplendor de la institución cueste lo que cueste? ¿aunque comporte la violencia, los ataques y los abusos al cuerpo de la monja-mujer doblemente penalizada por ello? (...) ¿Por qué, en vez de lanzar ambiguos comunicados y declaraciones no se hace luz sobre las pruebas de un comportamiento secular y eclesial que ha relegado a la mujer monja a un nivel de sometimiento total? ¿Por qué no declarar que el problema verdadero no está causado solamente por el estrés, ni por el hecho de trabajar en ambientes de alto riesgo psicológico, sino que es una opción (la de unir la ordenación y el celibato) no asumida en plenitud y hoy profundamente en crisis?". Que el dramatismo de la situación desvelada, auspicia Ruth Mabuye, por lo menos sirva a la iglesia para comenzar un proceso de auto-crítica, de relectura y de reforma de la vida consagrada, del celibato eclesiástico y del papel de la mujer "subordinada al sacerdote".

Entre las otras voces africanas recogidas por Barsella, las de una monja y de una socióloga (que eligen el anonimato): la mujer está discriminada, "los sacerdotes en cambio son para siempre como Melchisedek... y los obispos son más comprensivos hacia ellos que hacia las monjas. Es también injusto que las monjas se vean forzadas a someterse por pobreza económica y cultural (...). La iglesia será también pobre, pero es injusta con los salarios de las monjas, que viven de su trabajo". Y, sin embargo, el problema más general es el de la sexualidad, incluida la pedofilia y la homosexualidad: "hay mucha crisis por todas partes, y no se debería excluir la posibilidad de un ministerio ordenado más articulado, con la opción de ministros casados y, por qué no, de mujeres". Va al grano el P. Etienne Mbilizi de Bukavu, en el Congo: "es verdad que un hombre en África no puede vivir sin hijos. Pero otra cosa es tener sexo con las monjas haciéndoles utilizar la píldora y provocando abortos. Quien tiene ahora la responsabilidad en la iglesia debe dar respuestas".


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Los documentos del National Catholic Reporter

El pistoletazo de salida de este debate lo dio una revista americana, nacida a raíz y con el espíritu del Concilio Vaticano II, llamada National Catholic Reporter. www.natcath.com El editor presenta así los objetivos de la empresa editorial cuyo buque insignia es la revista: Nosotros nos dedicamos a alcanzar los más altos ideales del periodismo. Buscamos la verdad en nuestras publicaciones. Nos apoyamos en nuestras raíces católicas cuando sostenemos la instancia del Antiguo Testamento en favor de la justicia y la llamada del Nuevo Testamento a la compasión y al perdón.

En el número del 16 de Marzo de 2001 publicaba cuatro documentos, introducidos y comentados por un artículo de la redacción, http://www.natcath.com/NCR_Online/archives/031601/031601a.htm en los que en diversas épocas y por diversas personas de reconocido prestigio, se hacía referencia al incremento de abusos a monjas producidos por sacerdotes católicos. ¿Conseguir estos documentos, relacionarlos y presentarlos en un mismo número de una revista semanal con cien mil lectores y una presencia potencialmente universal en Internet, era un ejemplo de periodismo con las exigencias de justicia y compasión que proclaman? Para nosotros es indudable, sean las que sean las consecuencias que se deriven.

Por orden cronológico, los documentos presentados por NCR en el nº del 16 de marzo ( www.natcath.com/NCR_Online/archives/index/031601.htm ), de los que hacemos sólo una síntesis del contenido, son los siguientes:


1º El Informe de la Hermana Maura O'Donuhue, de la Misioneras Médicas de María, al acabar su trabajo de seis años como coordinadora del grupo de trabajo sobre el SIDA en el Fondo Católico para el Desarrollo con sede en Londres. Fechado en Febrero, 1994.

El documento completo puede obtenerse en esta dirección: http://www.natcath.com/NCR_Online/documents/UrgentConcernsO'DONOHUE.htm

Es un documento de 20 páginas, pero se recomienda vivamente la lectura completa, ya que es la manera de ver cómo y por qué sale a relucir el problema. En un informe sobre el SIDA en África se ha constatado la cantidad de sacerdotes indígenas infectados. En alguna diócesis hasta el 13%. Y se ha descubierto cómo, desde que ha aparecido este riesgo, los sacerdotes acuden con mucha más frecuencia a solicitar servicios sexuales de religiosas, haciendo uso de poder y autoridad. El informe es de una persona bien informada tras la experiencia de seis años investigando y tratando con superiores para atajar el problema, experimentando la reluctancia a tomar medidas en serio. Y en la lista de 23 países de donde ha sacado los hechos que fundan su informe, hechos que sintéticamente agrupa en ocho apartados, incluye a Irlanda, Italia y Estados Unidos.

2. La reflexión del Rev. Robert J. Vitillo, de Cáritas Internacional, aportada al grupo de estudio teológico sobre el SIDA en el Boston College. Fechado el 23 de Marzo, 1994.

http://www.natcath.com/NCR_Online/documents/VitilloHIVreport.htm

Es un documento de 12 páginas en que hace una aproximación al problema del SIDA desde la teología, la moral y la acción pastoral. Hacia el final el P. Vitillo, como un último punto de relevancia ética, dice lo siguiente:

El último aspecto ético que yo encuentro especialmente delicado, pero del que es necesario hablar, se refiere a la necesidad de DENUNCIAR EL ABUSO SEXUAL QUE HA SURGIDO COMO UN ESPECÍFICO RESULTADO DEL SIDA. En muchas partes del mundo los hombres han disminuido su dependencia de trabajadoras del comercio sexual por el miedo de contraer el SIDA. Como consecuencia de este difundido temor, muchos hombres (y algunas mujeres) se han dirigido a jóvenes (y por tanto presumiblemente no contagiadas) muchachas (o muchachos) en busca de favores sexuales. Las religiosas han sido también objeto de tales demandas de hombres, principalmente clérigos, que en otras circunstancias frecuentaban prostitutas. Yo mismo, personalmente, he escuchado relatos trágicos de religiosas que se vieron forzadas a tener relaciones sexuales con el cura local o con el consejero espiritual que insistía que esta actividad era "buena" para ambos. Frecuentemente, los intentos de tratar estas cuestiones con las autoridades locales e internacionales de la Iglesia han encontrado oídos sordos. En Norteamérica y en algunas partes de Europa nuestra Iglesia tiene ya que vérselas con escándalos de pedofilia. ¿Cuánto habrá que esperar para que esta Iglesia institucional se vuelva sensible a estos abusos que están surgiendo de la pandemia?

2º Promemoria personal de la Hermana Maura O'Donohue, MMM, tras su encuentro con la Sagrada Congregación de Religiosos. Fechado el 21 de Febrero de 1995.

http://www.natcath.com/NCR_Online/documents/PersonalMemoO'DONOHUE.htm

Un año después de las denuncias hechas y presentadas a las máximas autoridades, los dos autores de los documentos anteriores, acompañados por el Obispo Crowley, fueron por fin recibidos por el Cardenal Martínez Somalo quien, para permitir un intercambio más técnico y fluido en inglés sobre tan delicado asunto, les dijo que había preparado una reunión de ellos con tres miembros del la Congregación: un dominico, un benedictino y una monja de Jesús María. En su promemoria de 4 páginas la hermana Maura recoge lo que se dijo en la reunión.

La hermana actualizó su informe de un año antes y fueron discutiendo punto por punto ese documento. En algunos puntos ella iba dando detalles, o contando ejemplos concretos que podía certificar. "Yo les puse el ejemplo de un sacerdote que había llevado a una monja para abortar. Ella murió durante la operación y el sacerdote ofició la Misa de Requiem. En respuesta sólo obtuve un asombroso silencio".

Se trataron en la reunión muchas posibles medidas y se estudió la especial vulnerabilidad de las congregaciones religiosas de derecho diocesano que no tienen detrás potentes congregaciones que les defiendan y que dependen económica y jurídicamente del obispo y los sacerdotes locales.

¿Pero qué se hizo de todo ello? Seguramente la falta de reacción seria de las autoridades de Roma es lo que ha provocado que este asunto, discretamente tratado hasta ahora, salga a la luz pública

4º: Informe de María McDonald, Superiora General de las Misioneras de Nª Sª de África al Consejo de los 16 Fechada el 20 de Noviembre, 1998

http://www.natcath.com/NCR_Online/documents/McDonaldAFRICAreport.htm

Cuatro años después del informe de la hermana Maura, y apoyándose en parte en él, la Superiora General de las Misioneras de Nª Sª de África, María McDonald, presentaba un informe al Consejo que reúne a los principales responsables de la Congregación de Religiosos y algunos superiores y superioras generales. La superiora y su Congregación han protestado por la publicación de este informe y denunciado que se ha hecho sin su autorización. Aunque no se ha negado que en él se afirmara: "Tal vez otra de las causas que ha contribuido a la extensión del mal haya sido la conspiración del silencio que ha rodeado este asunto. Sólo si nos enfrentamos todos juntos a este problema con honradez seremos capaces de encontrarle soluciones". En este informe de 4 páginas se añade la preocupación por la dependencia económica en la que se encuentran muchas religiosas respecto a sus sacerdotes y la vulnerabilidad de las estudiantes que acuden a Roma pata estudiar.

Precisamente de este último aspecto trata el último informe, publicado un mes después por la revista.

5º Esquema de trabajo presentado por la Hna. Ellen Gielty, S.N.D. sobre las medidas a tomar respecto a los abusos sexuales a religiosas. Fechado en Noviembre 1998.

http://www.natcath.com/NCR_Online/documents/towardsapolicy.htm

Este texto –"estrictamente confidencial" dice en la cabecera– trata de las medidas que hay que tomar para atender mejor a las religiosas de países de misiones que acuden a estudiar a Roma. Sería todo muy normal si no transparentase los problemas de fondo que han dado pie a proponer estas medidas.

Estas son algunas frases que pueden leerse en el informe: "tener control de las situaciones que pueden provocar escándalo público"... "la comunidad tiene que asumir la responsabilidad del futuro de la hermana y proporcionarle apoyo psicológico, cuidados médicos y, si fuera necesario, asistencia pre y postnatal"... "Se ha sugerido que las Congregaciones Religiosas comiencen a preparar a Hermanas de África como abogadas para tratar los problemas de los abusos y violencias sexuales "

Tras recibir esta información y hacerse cargo de las causas y consecuencias de todo ello.... ¿qué opina Usted?

Pueden comunicar sus conclusiones a antonio.duato@terra.es ¡Gracias!

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Indice

Notas y documentos finales:

1. ZENIT es una Agencia Internacional Católica de Noticias, propriedad de INNOVATIVE MEDIA Inc., Sociedad sin ánimo de lucro del Estado de New York (USA). Aunque la Administración este en Estados Unidos, la Redacción Central de ZENIT es situada en Roma.

Los servicios del ZENIT son GRATUITOS para USO PERSONAL. Para PUBLICACION cada servicio de ZENIT tiene sus tarifas. Es una excelente fuente de información sobre hechos, documentos y opiniones de la cúpula de la Iglesia Católica. Se recomienda una visita a su portal www.zenit.org (que llevará después a para ver cómo y con qué medios trabajan los católicos woytilianos

2. MOCEOP son las siglas del Movimiento por un Celibato Opcional compuesto principalmente por exsacerdotes casados que, con sus compañeras, siguen luchando por la transformación de la Iglesia. Tienen una revista "Tiempo de hablar". Su dirección electrónica:.moceop@arrakis.es . Éste es el texto que difundieron sobre el tema el 29-03-2001 :

Nunciatura Apostólica, Señores Obispos y Opinión Pública

La indignación que sufrimos al conocer el contenido del informe del cardenal Somalo sobre las frecuentes violaciones a religiosas, perpetradas a manos de frailes, misioneros y otros presbíteros de la Iglesia Católica, en 23 países de diversos continentes, ha llegado al límite ante las reacciones, si cabe más indignantes, de Joaquín Navarro Valls, portavoz del Vaticano, quien justificó con argumentos aberrantes estas cotidianas violaciones.

Nos sorprendemos también, ante quienes afirman que "sacar a la luz estos problemas es negativo de cara a posibles deserciones de la Iglesia", como si el problema fuera el escándalo de la noticia, y no lo que describe.

Ahora nos preguntamos si las reciente permisividad al uso de anticonceptivos "tan sólo para religiosas en países de misión", no obedecían a un intento de perpetuación cómoda de esta tragedia. Puede que estemos sólo ante la punta del iceberg de la hipocresía con que las iglesias, y especialmente la católica, adoctrinan con su moral sexual. Es vergonzoso tener que esperar al escándalo insilenciable –a consecuencia de los embarazos detectados, los abortos clandestinos- para llegar a admitir que estas violaciones alcanzan a niñas, niños, novicios y seminaristas también violados.

El celibato impuesto -tradición reciente de la Iglesia- favorece las agresiones, violaciones y la misoginia. Cuando, de forma excepcional, éstas son denunciadas por fieles o religiosas que vencen enormes miedos y presiones, la respuesta de los superiores eclesiásticos suele ser el encubrimiento, el silencio, el descrédito de las propias víctimas, y en último extremo, el desplazamiento del agresor a un nuevo y anónimo destino. Esa impunidad fomenta futuras violaciones y agresiones y, por ello, quien así actúa es indigno de presidir comunidad alguna, por lo que exigimos la expulsión de estos cómplices, con tanta o mayor fuerza como la exigimos para los agresores directos.

Somos iguales ante la ley; por ello, los delitos de acoso, maltrato, abusos y violación, como crímenes civiles que son, deben ser juzgados por la ley civil. No olvidemos que, desde ella, todos aquellos que silencian o encubren un delito son cómplices del mismo.

Por otro lado, es obvio que la Iglesia debería de abstenerse de hablar de sexualidad mientras no haya una discusión de las comunidades cristianas para revisar ese discurso, contaminado de tanta aberración misógina y sexista, degradantes para el pleno desarrollo de la personalidad en cuanto al sexo y las relaciones personales.

Concluimos que esta Iglesia, dirigida durante 2000 años exclusivamente por varones célibes, demuestra una vez más que está lejos del Evangelio y del amor.

Mujeres y Teología de Madrid

MOCEOP (Movimiento pro Celibato Opcional)

En Madrid a 22 de marzo del 2001


3. SALVADOR ROMANO VIDAL, misionero javeriano, con gran sentido de opotunidad, envió a todos los que habían recibido el anterior mensaje de MOCEOP el siguiente escrito:

¡CALUMNIA QUE ALGO QUEDA!

El 21 de marzo, en portada, "El País" titula "EL VATICANO RECONOCE QUE CIENTOS DE MONJAS HAN SIDO VIOLADAS POR MISIONEROS". Me asombro de la noticia, después de tantos años en África no sé nada de ello, ¿seré tonto?. Veo que el artículo en cuestión, que se encuentra en las páginas interiores del periódico, no menciona ningún caso de violación de una monja por un misionero. Empiezo a mosquearme. Veo que todo se basa en un artículo aparecido en el "National Catholic Reporter". Voy a ver qué dice este artículo y encuentro que habla de algunos abusos sobre religiosas cometidos por algún miembro del clero local (en ningún caso habla de centenares de violaciones), pero no menciona ni una sola vez a los misioneros, si no es para decir que colaboraron en la investigación sobre dichos abusos para que se tomasen las medidas necesarias, fuese reparado en alguna manera el daño cometido y se pusiesen los medios para que la cosa no se repitiera.

Ante la evidente manipulación de la información cometida por el periódico y que enciende una serie de "desinformaciones" en otros medios que siguen la onda iniciada por "El País", la presidencia de la Unión de los Institutos Misioneros emite un comunicando protestando por este titular que trasmite un mensaje inexacto y malintencionado.

Pocas horas después del comunicado, recibo una llamada de un redactor del periódico "El País". En mi calidad de vicepresidente de la Unión de los Institutos Misioneros pretende explicarme lo sucedido. Me dice que se trata de un error, que aquel título es fruto de esos "duendes de prensa"...

Le contesto que no es posible lo que me cuenta, ya que las portadas de los periódicos no se publican sin haber pasado bajo el control de un redactor jefe.

Se da cuenta que, aunque misionero, algo sé del mundo del periodismo (no es mérito mío). Cambia táctica. Me habla de nuestro mundo, del mercado de las informaciones que sólo quiere escándalos, que si el título de un artículo no es picante nadie lo lee, que el periodista tiene que vender, que si los jefes...

Aquí le contesto que yo no sabía que "El País" era un periódico de tripas y corazón, de prensa amarilla. Exijo una corrección. Me dice que claro, que algo harán, que lo hablará con su jefe, que ya verán...

Hoy busco en el periódico "El País" una rectificación reconociendo, en algún modo, la falsedad del titular en cuestión. Encuentro sólo que "La Unión de Institutos Misioneros criticó ayer que en titulares periodísticos se acuse a misioneros de violaciones". Pues, ¡vaya manera de rectificar!

Añado una confidencia, cuando los periodistas de "El País" se desplazan a África para cubrir algún acontecimiento, suelen buscar cobijo en las casas de los misioneros. ¿Tendrán el valor estos periodistas de decir la verdad sobre lo que allí ven? ¿Sabrán reconocer la falsedad transmitida por su periódico? Si no lo hacen, ¿tendrán el coraje de volver a sentarse a nuestras mesas para compartir nuestras alubias?

Te lo he contado por si te interesa. Si tienes una red de amigos por E-mail y quieres pasarles esta historia te lo agradeceré. ¡Si la prensa oficial no dice la verdad, digámosla por la red!

Salvador Romano Vidal (Misionero Javeriano)

Comentario: está bien defenderse por errores de los periodistas. Pero ¿por qué no ir al fondo del problema? Otros misioneros han reaccionado de manera más valiente, dolida y autocrítica.


ARTÍCULO TOMADO DE: http://www.atrio.org/sd001_240501.htm

12/09: 7 APUNTES PARA UNA RE-VISION DE NUEVA POESIA EN AREQUIPA


José Luis Córdova


El presente texto fue publicado inicialmente en la revista electrónica "Espergesia" colgada en el site de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, Córdova ha corregido sus primeros criterios y aumentado algunos que cree son valorables para un mejor entendimiento de la poesía en Arequipa. Precisamente este texto se convirtió en comentario de algunas tertulias de indomables autores a fines del pasado año 2006


UNO
Después de la irrupción horazereana, se ha puesto en las pasarelas que cada nueva “implosión colectiva” de una región, venga cargada de un discurso demasiado irreverente al “canon” vigente, con posturas caudillistas —o precursoras para ser más irónicos— cuya espada ha sido el tetrasílabo «innovación», o, en el mejor de los casos, «renovación», haciendo que se vuelva una “explosión” a través de mitos extravagantes, como el caso Verástegui, o solamente intrascendentes fouls deportivos con los que, valiéndose de líos tan domésticos, en base a discursos de frágil ocurrencia y aceleradas declaraciones sobre quién ha sido el último que ha roto con la tradición, algunos postulan —con una impronta posmoderna, y como sucede en estos momentos— para negar a la generación inmediata anterior, aclamando a quien tomará ese supuesto “vacío”; y todo eso, gracias a un excesivo ánimo heterodoxo, producto de un rezagado vicio de protagonismo yoista que, en excelsado ego, sólo trafica intenciones mediatas de ser la comidilla en el ámbito gremial, o para decirlo en otras palabras, llamar la plena atención de sus congéneres.
Así, el contexto nacional es un círculo vicioso cuya irremediable bilis, hace que —caso Clemente Palma—, todo esto pase a enriquecer la mera anécdota histórica que, por una parte, hacen ver a estos “visionarios de la innovación” como pequeños cíclopes modernos cuya corta vista horizontal alcanza sólo hacia los costados inmediatos (y además, como eternos hijos negados y sujetos siempre a lo que dicta occidente), y por ello, no pueden ver más adelante o atrás, mucho menos arriba abajo —caso que, como veremos páginas más adelante, no ocurre con esta irrupción—; y por el otro, los uniformiza y/o los esnobisa hasta que por el hartazgo, por ello, no comprenden que ha sido la insularidad y no las reuniones cantineras recargadas de yoismos la que nos ha traído voces verdaderamente irreverentes e innovadoras.

DOS
Y, similar es el caso de la crítica peruana actual, la misma que a estas alturas es apenas un discurso necrocrítico. Nacida con el síndrome valdelomariano ha sido puesta en las manos de una pequeña afiliación construida con un invulnerable autobombo (culpa de las colectividades) y sólo ha dado en el oasis grupal autoinflaciones temporales de hidrógeno ignífugo, dejando en otro plano su verdadera función; esto, gracias a una cómoda labor de ver el medio con esa esquiva tolerancia de querer llevarse bien con todos y en el entorno más cercano posible. Así por ejemplo, tenemos la romántica crítica especializada, que —sin recursos culturales y propuestas—, últimamente, apela al refrito; la muy extendida condescendiente “de familia”; y la daltónica periodística, poco entendida, o mejor dicho, desentendida en este campo; de ahí que, aparte de la absurda «sinonimia», han establecido títulos al mismísimo estilo yanqui , como “Literatura Peruana” que enmarca a todo lo que se hace en Lima, y “Literatura Regional”, a todo lo que está exenta de ella, o lo que se hace —citando al brutalizante mass media y por culpa de Basadre—, en el llamado “interior del país” .
Y si además a esto le sumamos la migración y el poco esfuerzo o la ceguera —invalidez estaría mejor— de la misma institución letrada, tenemos como resultado la existencia de poetas “peruanos” y poetas que aún no son considerados dentro de lo que se llama “poesía peruana” —mucho menos los que, con “propia voz”, hablamos o escribimos en este “interior”—, y siendo así, los más jóvenes tendríamos que emigrar al “centro” para ser considerados, más adelante, dentro de un panorama nacional; cosa que no hicieron, por ejemplo, poetas como José Gabriel Valdivia, Lolo Palza, y Luzgardo Medina Egoavil, que han alcanzado niveles que sobresalen en un panorama casi uniforme, y que sólo han sido opacados por su menguada producción, ataviada en un silencio inexplicable (¿la falta de crítica?) en cuanto a creación constante y actual se refiere.

TRES
Es en este contexto que este cliché setentista —basado en «una antigua y renovada modalidad de convivencia: el grupo» (Luque Mogrovejo, 1990: 9)—, ha traído posteriores réplicas cargadas de tonalidades divergentes; y así, en los 80, inmersos en el decadente pop y con una juventud despreocupada, tenemos a Kloaka —lo más conocido de Lima—, mientras que en Arequipa —que no se vio ajena a este tipo de agrupaciones—, tenemos a Ómnibus y Eclosión, en medio de una efervescencia de movimientos , cenáculos e insularidades, todas inconclusas, empeñados en editar una diversidad de revistas de corta duración (aproximadamente 20), quizá, como dice Mogrovejo (Ibíd.), sólo por ese «gustito indefinible por ingresar en la historia».
Pero, a decir verdad, para el caso local, esta generación —postergada una década después (de Hora Zero)—, si bien fue disímil en el panorama nacional, también es cierto que no fue más que un «remedo con tonalidades y características propias de lo que fue […] [Lima] del 70» (Cáceres C.: 2003: 198), y que, como en otros lugares del país y en diferentes contextos, surgió cargada de una “avalancha” de revistas, manifiestos, y todo tipo de instrumentos que sirvieron para difundir el quehacer poético de sus congregados: trifoliados, boletines, fanzines, plaquetas, además de los clásicos recitales, etc.; siendo válido también, los «escupitajos y puñetes verbales […] [surgidos, entre] revistas» , debido a discusiones acerca de quién era mejor, qué era verdadera poesía y qué no era, o qué estaba bien para publicarse y qué no, acusándose finalmente, de hacer “remedos” o en el peor de los casos, “adefesios” de poesía.
Sin embargo, pese a ello, hoy son muy reconocidos en el país nombres como Oswaldo Chanove, Alonso Ruiz Rosas, Odi Gonzáles o Alfredo Herrera Flores, poetas que cuentan con varias producciones y premios nacionales, así como incursiones en otros géneros o realizaciones experimentales como es el caso de Oswaldo Chanove.
Posteriormente, para la época del meneito y la macarena, mientras en Lima aparece Neón, aquí todavía ebrios de la fuerte movida ochentera, sólo quedarán algunos remilgos individuales, a los que Ablaciones ha llamado «fumarolas de los 90» , cuya difusión estará a cargo de dos importantes revistas que silenciaron rápidamente: “Claraboya” y “Escritos (plegado de pensamiento, poesía y prosa)”. Eso es lo poco que se sabe de esta época, donde destacan claramente Carlos Tapia Delgado que publicó Música para afeitarse (Arequipa, Gente por la cultura, 1998) y Jimmy Marroquín Lazo con Dinámica del fuego (Arequipa, Lago Sagrado Editores, 2000), quien además obtuvo con Teoría Angélica el COPE de plata en el 2001; pero ya iniciado el nuevo siglo, y con la perspectiva que apuntaba Orgios, emerge nuevamente una movida, y esta vez, trascendental para la poesía actual que lentamente discurre en el país.

CUATRO
Esta nueva irrupción aparece sin discursos panfletarios ni pronunciamientos de polémica vergonzante. Al principio son colectividades que sin la clásica afinidad de congregación identitaria, sólo tendrán el simple interés de difundir su poesía , y que observándola, transcurridos varios años, finalmente viene a ser la suma de individualidades en una mixtura —o heterogeneidad— que, con propósitos distintos, ve las cosas desde otro ángulo: la acostumbrada persistencia por la búsqueda sin ser totalmente ajenos a ninguna voz ni al contexto mismo, tanto inmediato como tradicional, ni al insular y universal que en toda época se presenta.
Así tenemos el caso de Triángulo: Juan Yufra, Álvaro Fischer, Luis Rodríguez —hoy Filonilo Catalina— y Rubén Soto, quienes, paradójicamente disímiles, han logrados a través de exploraciones resaltantes una producción regular y equilibrada. Aparecidos al finalizar el XX, este grupo ha estado alejado del yoismo provocador y sólo se les ha visto esporádicamente, publicar en algunas revistas o leer su poesía en distintos recitales. A mediados de 2003, dieron un recital como agrupación en el Centro Cultural Chávez de la Rosa; posteriormente, Soto, en la docencia preuniversitaria, regresó a su natal Puno ; Filonilo, ganador del COPE de bronce 2005, difunde su creación a través de plaquetas y trifoliados; Yufra, reconocido también con un premio de poesía organizado por la municipalidad de Yanahuara en el 2004, se dedica a la docencia escolar; mientras que Fischer, en un retiro extravagante pero momentáneo, apuesta por la música vernácula ayacuchana. Sólo ha quedado como referencia el sello editorial Triángulo y 5 textos editados.
Luego en el 2000, surge una de las más herméticas agrupaciones: el Círculo poético Enroque y más versos, cuya intención se expuso en la captación de poetas jóvenes de la Escuela de Literatura y cuyo fundador, Orlando Bedoya, destaca al lado del cuzqueño Martín Zúñiga, quienes realizaron una edición, quizá, la más extensa en cuanto a números (más de 21 publicaciones que fueron una mezcolanza de trifoliados, fanzines, plaquetas y boletines), pero empeñados en una invariable producción, su labor fue quedando en una mera intención de dar a conocer las voces más jóvenes y disparejas de su entorno. Actualmente algunos de sus adherentes publican la revista Mítica, mientras que Zúñiga desde el Cuzco, es uno de los impulsadores del Bloog de poesía peruana contemporánea Urbanotopía.
Pero es a mediados de 2001 que aparece una agrupación dispuesta a remover el panorama emergente: Orgios, y abriendo los brazos hacia todos los rincones posibles, se aprestó al bullicio pero con una hiperacción que apenas duró medio año. La intencionalidad afín de esta agrupación fue la de congregar a todos los poetas jóvenes en recitales a tribuna abierta para luego antologarlos en 3 revistas que sirvieron de palestra para explorar, reconocer y cavilar sobre el nuevo panorama, y, como ya mencioné, marcaron el inicio de lo que ahora se expone y que, sin duda, considero como objeto de merecida atención. Aquí aparece Oscar Saldívar, que publicó a fines de 2002 Hemiplexia (Arequipa, edición del autor) y más recientemente Hábitat trashumante (Arequipa, Grita Ediciones, 2005). Posteriormente en el 2003, algunos de sus adherentes fundaron la revista Cártel, que hasta ahora tiene apenas 2 números, y uno de ellos, Luis Ormachea, publicó Índice (Arequipa, edición del autor, 2004) y Bóveda (Arequipa, Grita Ediciones, 2005).
Lo que seguirá más adelante, es la aparición de revistas, —siempre de corte universitario y desde el campus de San Agustín—, impulsadas por individualidades y con propuestas abiertas de difusión. Así tenemos a la desaparecida Caleidoscopio de la Escuela de Derecho, que sacó a la luz a Ignacio Infantas; Cara de camión (cuya vigencia llegó a 9 números) a cargo de Jimmy Barrios, quien, además, editó desde mayo de 2004, otra revista bi-regional (Lima-Arequipa): Grita, (interrumpida al año siguiente ¿?), con un proyecto editorial interesante, el cual consistía en auspiciar publicaciones de jóvenes a través de la ONG que llevaba el mismo nombre (lamentablemente, también dejó de existir el año pasado).
Luego, a inicios del 2002, aparece Ablaciones, movilizada por 2 estudiantes de ingeniería: José Córdova, que publicó Pre-textos (Arequipa, Editorial UNSA, 2002) y Lenin Velarde Paredes quien ya cuenta con 2 publicaciones: Carol (Arequipa, 9no Granizo, 2003) y Hocrelugural (Arequipa, 9no Granizo y Wawasara editores, 2006). Aquí se comenzó a destacar una labor interesante que va desde difusiones locales, nacionales y del continente, hasta trabajos de crítica literaria, narrativa, entrevistas y artículos, entre otros. A fines de ese mismo año, aparece Lego que tuvo una vigencia de sólo 5 números, a cargo de Ana María Florez; aquí también se intentó publicar diversos géneros y algunos intentos filosóficos.
Y casi recientemente (fines de 2005) han aparecido Dragostea con un tratamiento no muy selectivo pero sí provocador (por ejemplo, el primer número salió con una recopilación de literatura no heterosexual) y una propuesta editorial que hasta la fecha ha publicado 3 libros: Cuentos del cuzqueño Jorge A. Vargas Prado (2006), Ideograma de Robert Baca Oviedo (2006) y la traducción del manifiesto SCUM de Valerie Solanas (2007); Bastardía los que también han surgido con la propuesta editorial de auto publicarse; y el colectivo Demetrio Caicho cuya revista lleva el nombre de El pasto verde.

CINCO
Ahora bien, observando este panorama y el contexto en el que se desenvuelve, puedo decir que esto es algo más que alentador. Las nuevas voces, cuyos textos marcan nuevos proyectos de asumir poesía contemporánea, se levantan frescamente sin trompetas, histrionismos o esfuerzos apurados por apretujarse en la combi literaria. Y para dar algunos ejemplos, citaré a Álvaro Fischer, quizá uno de los jóvenes más interesantes dentro del discurso nacional, que con Tzolquin (Ayacucho, Triángulo editores, 2001), un conjunto de poemas, en su mayoría, de largo aliento , despertó interés por ese solo tono casi vernacular y audaz (como en la narrativa arguediana): «Dime, piedra negra-este río nomás por qué a mi corazón no ha volado/ Bésame tú, maíz negro, en este anochecimiento con este sol hielando mis huesos/ Escucha piedra escupida, nomás en mi oído el halcón está hablando con las serpientes […] Ya Kantuta, desde la muerte cóndor ardiente que vuela/ Y piedra viva que retorna/ con esta entristecida lluvia/ ya no reír Ya tierra de la noche», y de sesgos indo-americanos, precolombinos y occidentales, que conviven casi de manera conciliadora y que dista mucho del remedo snob; así, este sincretismo es llevado a la universalidad, en torno a un paisaje urbano profundamente pincelado: «Un corazón se desangra en un pozo de agua/ Tu cadáver deambula/ con mis ojos», «Las horas con lepra, se-envejecen/ Paralíticos mirando el mar […] y en su ventana,/ orejosas, fuma la noche/ marigüana»; «Los semáforos […] se deshielan intro l e n t a m e n t e/ hasta reventar esa carne de ciudad// Año tras año las horas repletas en tráileres/ entran al sueño hasta pudrirse»; «Tus ojos-son dos autos chocando en plena pista/ A toda velocidad», y eso no es todo «Esta madrugada te suplica y te hace/ el amor con treinta céntimos en la combi […] la carne de rodillas/ grita desiertos Envejece abortada en padrenuestros».
Otro ejemplo es el caso de Filonilo Catalina, que, con tonos sencillos y directos, explora una metaforización del lenguaje coloquial, así, en Memorias de un degollador (Arequipa, Triángulo editores, 2000) lo urbano marginal, como tema principal, se aproxima en un tono casi de reclamo: «Yo también fui un señor de lentes/ que […] regresaba con hambre a casa […] caminando entre señales de tránsito/ con el semáforo indicándonos el tiempo reglamentario de nostalgia […] columpiándome los viernes por las noches/ en las piernas de una mujer que gime y dice/ que me ama», «Cada vez que amanece/ despierto con un extraño remordimiento/ y otra vez le hablo a mis zapatos […] A veces escribo un poema/ y lo envuelvo en una flor/ entonces me da vergüenza/ porque siento cómo se agrandan mis ojos// Ahora sé que el hombre crece cuando está solo —a diferencia de la mujer que sólo crece/ cuando está desnuda— y se hace terriblemente pesado»; posteriormente, en La canción de la cucaracha (Arequipa, Triángulo editores, 2003) consolida su estilo sobre un espacio más limpio y provocador, aunque lleno de efectismos, donde lo cotidiano, a través de una coloquialidad extrema y un acercamiento tangencial a Escribano, se mezcla con una alta «dosis de humor» usando un lenguaje directo y cargado de ironía: «Un poeta jamás llevara un reloj/ porque el reloj marca el tiempo pero no el sentimiento»; le dice a Juan Cristóbal: «De qué te sirve Juan/ ser la antorcha en una ciudad perdida y poblada por tanto verso malo […] si el mundo está poblado de hijoeputas que gobiernan el planeta y que no saben de tu pecho abierto como el tajo más hermoso de una cesárea […], Te escribo Juan y es cierto que todavía falta mucho para que estés muerto/ pero te escribo para […] que vengas y algún día agarremos a esos hijoeputas de los pelos y […] terminemos/ tatuándoles un verso de Carlos Oquendo a fuego lento/ Para que nunca olviden que ellos también salieron de la misma/ grieta por la que respira el planeta».
Otro caso interesante y a la vez distinto es el de Nacho Infantas Moscoso, que con Piel de arcano (Arequipa, Lago Sagrado Editores, 2003) hace una introspección alegórica a la palabra, como ente creadora y totalitaria: «Este cuerpo,/ no destruye, no contamina, resbala ígneo entre los átomos […] NO ES/ un territorio conquistado, […] es solamente la piel aún desierta/ de la palabra que te encierra», pues el lenguaje, en sí, es el génesis de todo lo que existe: «escribo en el silencio de la página/ “Amanecer”/ y amanece…», «ERAS/ Ese improvisado Dios/ Que se llenaba sus días/ Haciendo frágiles hombrecitos/ A su imagen y semejanza…», lo demás «reposa,/ se abandona a la marcha de la noche/ como la marcha fúnebre de millones de insectos alados», por ello «Sería conveniente/ morir/ como mueren las plantas, como muere/ el musgo […] Desaparecer/ o transformarse», para descubrir «que todo este paisaje/ es sólo una palabra/ siempre fue una palabra» y que, si de pronto, todo despareciera, persistiría como dice Infantas, lo que más nos identifica: «AL FINAL» quedaría «LA OSAMENTA/ OBSCURA […] DE UNA/ PALABRA».

SEIS
Sin embargo, hace falta revisar otros textos para poder sacar algunas conclusiones de lo que hasta ahora los jóvenes han venido haciendo en Arequipa durante los últimos 7 u 8 años. Libros básicos de esta época son Graffiti de Zoo (Arequipa, Triángulo editores, 2003) de Juan Yufra, donde se percibe una exploración culturalista —la antropología por ejemplo—, lo que hace de Graffiti…una búsqueda entre lo oral, lo urbano y lo marginal en medio de un mundo casi prehistórico: los dibujos del aerosol con que se hace el graffiti concluyen en alguna verdad o una mera interpretación de la evolución del ser humano; Bóveda de Luis Ormachea, donde las representaciones cósmicas del texto surgen a partir del enfrentamiento cultural entre lo foráneo y cosmopolita y lo aborigen de ahí que las alucinaciones fantásticas de los elementos naturales (peces, mares, viento, vegetales, piedras, astros, el espacio y finalmente la palabra) pueden estar tanto en una terrible armonía o quietud, o sino, en un tremendo caos; Carol de Lenin Velarde Paredes donde la ingenuidad hacia el amor a través de lo sexual o de las represiones sexuales y los recuerdos (familiares, escolares, y el lugar urbano-rural donde el poeta ha vivido o vive) de la infancia son, finalmente, parte de la construcción del ser; Istalla (Arequipa, edición del autor, 2006) de Rubén Soto donde «nos atrevemos a percibir […] una actitud culturalista —neoindigenista— para interpretar […] [a través de] los elementos lingüísticos vernáculos y temáticos que nos plantean una pertinente reflexión acerca de los códigos y las relaciones con los conceptos de transculturación, heterogeneidad o hibridismo» ; y Hábitat trashumante de Oscar Saldívar donde la solitariedad del ser, el tránsito sin rumbo, así como el cansancio y la cotidianidad del vivir, hacen del hombre un ser construido con un consumante esplín agotador y tormentoso
Todos estos textos nos hacen percibir algunas características novedosas de la nueva poesía en Arequipa, la que bien puede contextualizarse en el Perú actual, pero desde este lado donde la institucionalidad representativa está en proceso de construcción: primero, hay una resemantización del discurso coloquial-confesional llevado hasta un extremo singular mediante la indagación y la apropiación del contexto suburbano, marginal y hasta periférico, en algunos casos por pertenecer a él, a través de la relectura de la vanguardia de inicios del XX: Oquendo, Churata, Vallejo, entre otros; segundo, hay un enfrentamiento y un des-encuentro con la realidad poética actual por eso a través de un bien intencionado discurso culturalista, se trata de reconstruir otro más denso y significativo, explorando a veces los orígenes o la tribualidad del hombre, y tercero, la inserción dentro de una posmodernidad desparadigmizante que se da a través de discursos de corto aliento, con características pop, sobre todo por el efectismo, la temporalidad y utilizando, en algunos casos, máscaras poéticas, es decir, el cuestionamiento al «canon establecido», la existencia de voces y personalidades poéticas dentro de lo heterogéneo, palpables dentro de una búsqueda de la identidad así como la inclinación a la individualización, pero esta vez, universal.

SIETE
La vanguardia en las primeras décadas del siglo pasado, apertura una gran diversidad de ismos que hicieron que estuviera en constante cambio, y sin embargo, no todos éstos encontraron recepción, hubo diversos estancamientos y sólo unos cuántos alcanzaron progresar y quedar consolidadas como escuelas. Surrealismo, indigenismo (para el caso latinoamericano) y vanguardismo —posteriormente llamado por algunos como ultramodernismo— son sólo los ejemplos más claros, los mismos que a la vez nos hacen ver que la poesía es, aunque no padezca, también sectaria o divisoria.
De ahí también que sólo una minoría deguste de ella. (Pues hay que recordar que la cultura no es democrática, es decir, desde el punto de vista opuesto, el hombre es el único que decide finalmente de qué manera cultivarse, y de ahí que la poesía como parte de ella, definitivamente, no tiene porqué gustar a todos). Por ello, es absurdo el pronóstico de una posible extinción de la poesía, sobre todo por tratarse de un ejercicio individual que sólo a través de una colectividad logra construirse, consolidarse y salir a la luz a través del papel escrito o impreso.
Alguna vez el joven Heraud dijo que la poesía es «un trabajo difícil, que se pierde o se gana en los años», y que, así «conforme pasa el tiempo», ésta, finalmente, «se va haciendo trabajo de alfarero». Bueno, aún lo sigue siendo, y es además, muchas veces, un camino interminable de incertidumbres. Por eso, aquí, donde todavía nos encontramos libres de saturaciones, donde se vislumbra un panorama emergente y muy interesante, su revitalización se encuentra en marcha; sólo hay que afirmarla, no como un mero caldo teórico de posibilidades como se percibe en otros lados, sino, buscando su sentido, como alguna vez me dijera José Ruiz Rosas, con «sus porqués, sus cómos y sus cuándos». Y sin recurrir a los amanerados agrandamientos y las irónicas dalilaciones, o cayendo en especificaciones apresuradas de vuelo de pájaro, hay que ponerle mayor atención, pero en un nivel diferenciado y más amplio; porque claro, cabe también la posibilidad —aunque remota— de que esto sea un probable infortunio. Pero ¡diablos!, eso lo dejamos al mejor juzgado posterior de la historia.


BIBLIOGRAFIA

Además de haber revisado los poemarios mencionados y la mayoría de revistas de los últimos 8 años, también he recurrido a:

CÁCERES CUADROS, Tito: Literatura Arequipeña. Arequipa, Editorial UNSA, 2003.
FILONILO CATALINA: Memorias de un Degollador. Arequipa, Triángulo editores, 2000.
____________________: La canción de la cucaracha. Arequipa, Triángulo editores, 2003.
FISCHER HEREDIA, Álvaro: Tzolkin. Ayacucho, Triángulo editores, 2001.
INFANTAS M., Nacho: Piel de arcano. Arequipa, Lago Sagrado Editores, 2003.
LUQUE MOGROVEJO, Rolando: Viva Voz. Antología de la poesía en Arequipa, generación ‘80. Arequipa, Edición auspiciada por CONCYTEC, 1990.
MEDO, Maurizio: “El origen de lo diverso en la generación del 80”, En Revista peruana de Literatura, Nº 1, mayo-junio del 2004

Alan: el último virrey

Alan: el último virrey

Ya es común oír que Alan García traicionó los principios del partido que representa, cosa innegable, pues el APRA, con todos sus acomodos y demagogias, siempre representó una opción de Centro Izquierda (esto es, la izquierda que negocia con el sistema para nunca perder sus privilegios políticos); pero es tiempo de analizar las razones de esta traición. ¿Oportunismo?, ¿prematura vejez del caudillo?, ¿un nuevo viraje al estilo de Haya?

Políticamente hablando, un partido centrista podría bien acomodarse a la ola progresista de varios gobiernos sudamericanos, caso de los Kirchner por ejemplo. A estas alturas, con el camino abierto por Chávez y Evo, esta posición ya no es tan complicada. Sin embargo, Alan se aferra al neoliberalismo extremo, como cuando en su gobierno anterior se aferró al estatismo justo cuando la tendencia era el neoliberalismo. Quizás este sujeto tenga un problema para ubicarse en el contexto, hasta pareciera ver la historia al revés (¿esquizofrenia?); quizás su estadía en Francia lo alejó de su identidad "socialista" (como a tantos otros).

Una reciente entrevista en el Diario El Comercio y citada por Nelson Manrique en Perú 21 (29/10/07) ayuda a desentrañar este misterioso cambio de orientación ideológica del otrora "partido del pueblo". Allí, el actual presidente expresa que la cosmovisión andina es una especie de rémora que se opone al progreso, incluso afirma que los "no contactados" son un invento de los intelectuales. En fin, podemos ver las verdaderas razones del viraje de García: el racismo.

El APRA no ha virado pues. El APRA y su líder Alan García, son parte de una casta política criolla, que en determinados momentos puede olvidar su ideología para frenar el avance de los "indios". Ese temor a la "indiada" que incluso comparten muchos "socialistas" y que está convirtiendo a Humala en el demonio, como antes lo hicieron con Tupac Amaru, Cáceres, Velasco o tantos otros. Crean un demonio que luego el pueblo lo toma como salvador (aunque no lo sea). El contexto mundial importa poco para los exhacendados que siguen pensando que el país debe ser su hacienda, aferrándose al imperio de turno.

Ese temor al avance del pueblo, desde su dentidad chola e indígena, hace que ahora Alan parezca querer seguir los pasos de Goni. Que los siga pues, y nosotros sigamos en lo nuestro, en esta lucha por erradicar la mentalidad colonial y arrebatar el poder a esa casta "criolla" (económica, política y cultural). El cómo hacerlo está en debate, desde la participación política o desde la construcción de base, la negociación o la negación y todas esas posibilidades que discurren por este tiempo; pero lo concreto es que la casta criolla dominante, se llame como se llame, es nuestra enemiga porque ella así lo ha decidido.

Roberto Ojeda Escalante

Los Largos Estertores

Los Largos Estertores


Comentarios a propósito de "Radio Ciudad Perdida" de Daniel Alarcón

Por Anahí Durand Guevara


¿Existe una literatura de posguerra? Pareciera ocioso responder esta pregunta, quizá lo único que existen son justamente nuestras guerras; largos periodos de violencia en que todas las fracturas irresueltas que cargamos como país estallan haciendo pedazos la frágil certeza de un nosotros. Luego, cuando pasa lo más álgido del conflicto y se ensayan pactos y pacificaciones, los enfrentamientos armados cesan pero quedan secuelas que nos acompañan devolviéndonos al horror y el sufrimiento vivido...Los familiares muertos, las vecinas violadas, los compañeros presos, los amigos desaparecidos... Eso queda, alimentando pesares y rencores más aun cuando la paz se sella sin diálogo y desde el poder se avala la impunidad impulsando el olvido.

La literatura y el arte en general abren brechas a estos silencios oficiales, enunciando estos "pendientes" del conflicto. Esfuerzos por la memoria al fin y al cabo donde realidad y ficción cruzan y se intersectan retratando intensas historias individuales envueltas en dramas colectivos. Parejas separadas, pueblos enfrentados, familias desplazadas y saldos de batallas sin ganador posible. "Radio Ciudad Perdida" nos habla de todo ello presentándonos la densa realidad de un país que sobrevive como puede a su posguerra. Convivir con ausencias, sortear las sospechas, esperar vanamente alguna noticia de aquellos que desaparecieron se vuelve cotidiano, al tiempo que se descubren secretos íntimos empañados hasta ese entonces por la convulsión de la violencia.

La novela fluye sin problemas y revela poco a poco una cadena de encuentros y desencuentros que enlazan a personajes aparentemente disímiles pero signados todos por la huella indeleble de la guerra. El punto de partida es la historia de una pareja de profesionales donde el marido mantiene una vida paralela de colaboración con la insurgencia. Sus viajes clandestinos a un pueblo de la selva terminan con su desaparición y muerte en manos de los soldados mientras en la ciudad su esposa sobrevive a su ausencia abocada a su trabajo como locutora en un programa de radio que ayuda a la gente a encontrar a sus seres queridos. La llegada a la radio de un niño con los nombres de los desparecidos de su pueblo, es el detonante para que la mujer hilvane retazos de su vida conyugal que acaban por revelarle lo poco que sabía del hombre al que amaba y del mismo país en que vivían.

"Radio Ciudad Pérdida" discurre en un país que nunca se nombra,apelando a un recurso literario que juega con la territorialidad para dotar de mayor universalidad a la obra. Sin embargo, mientras Alarcón opta por la vaguedad espacial en el plano temporal hay un empeño por enumerar meses y años de cada acontecimiento en un derroche de contabilidad que puede hasta confundir un poco. Si bien esto no desmerece la novela, no alcanza la elaboración que logra la construcción de los personajes y sus historias entrelazadas. Norma, una periodista que sobrevive a la desaparición de su esposo, encarna uno de los rostros más terribles de la guerra; privar a alguien de la tangibilidad del otro, de la posibilidad de asirlo cuando y donde se quiera es una forma de castigo que vulnera en lo más intimo nuestra necesidad de contacto, de certezas…La prisión, el destierro y la desaparición forzada son formas organizadas de ausencia que suelen traer consigo las posguerras…Y como toda ausencia que se intuye impuesta es una invitación a la espera Norma no pierde las esperanzas de volver a ver a su marido. La angustia ante la incertidumbre y la desazón por no saber todas las vidas de la persona amada, son dimensiones de Norma muy bien retratadas en la novela. Convence menos sí la aureola de ubicuidad que envuelve su papel de locutora de noticias, lo mismo que la fidelidad en cuerpo y alma al recuerdo de su marido. A ratos Norma encarna un estereotipo de mujer que sobrelleva incondicionalmente las mentiras conyugales amando si preguntas al marido politizado…Esta docilidad, sumada a una impasible neutralidad ideológica resultan difíciles de hallar en alguien que como Norma vive una realidad tan convulsa.

El esposo de Norma, Rey me resulta mucho más convincente y retrata muy bien a quienes como él, de un modo u otro, tomaron parte activa en el proceso de violencia. Rey esta lejos de ser un militante convencido, es un ser ambiguo y hasta escéptico pero que no es ajeno a la convulsión de su tiempo. Dado el momento de decidir Rey lo hace y opta por la insurgencia. Desde entonces ya no existe punto de retorno; cada acción que realiza lo liga mas a esa apuesta…no hay una fuerza externa que lo obligue, es lo que se va tejiendo: los compañeros caídos, la represión que arremete, la sensación justiciera, son algunos de los elementos que lo llevan a colaborar justificando su doble vida colmada de verdades a medias y frágiles silencios. Finalmente la guerra atrapa a sus protagonistas en su vorágine de crueldad y la pacificación se impone a sangre y fuego. No hay la más mínima compasión con los vencidos, y a la derrota militar se suma una peor; la desazón moral de no saber si la apuesta por la que se arriesgó la vida fue realmente la correcta. Hay quienes se niegan a dejar las armas y deambulan por la selva ignorando que, como lo dijo el coronel Aureliano Buendía, es más difícil terminar una guerra que empezarla. Hay otros, como Rey, que no tienen tiempo de negarse ni rehacer sus vidas y son acribillados por la fuerza vencedora terminando sus días en cualquier río de la Amazonía.

Que Alarcón escriba en ingles y luego sea traducido no es algo que desmerezca o interrumpa la lectura, tampoco el hecho de que sea peruano y a la vez gringo. Finalmente creo que el autor consigue su objetivo: entregarnos una historia bien armada que nos interpela sobre los largos estertores que son nuestras posguerras… La novela conmueve sin caer en esa innecesaria gravedad que algunos consideran indispensable al momento de abordar temas políticos o sociales… Conmueve por que nos habla de nosotros mismos, de las abismales brechas sociales que persisten y las heridas abiertas que ha dejado en tantos la violencia. En el Perú por lo menos, la etapa de violencia es un tema pendiente del que aun no nos hemos sincerado lo suficiente.
Por eso resulta sumamente importante que desde la literatura se hable de ello, se escriba, se cuestione, se indague en que paso, que tiene que pasar para que amigos, vecinos de un mismo barrio, de una misma comunidad terminen enfrentados hasta la muerte. Supongo que finalmente ese es el mayor valor de una novela, cuestionarnos sobre la inabarcable y compleja condición humana.

sol y hielo

sol y hielo

ser
sol
ser
hielo

En el Tercer Planeta

En el Tercer Planeta

A propósito de los 30 años de la partida de Luís Hernández

Por Gonzalo Valderrama Escalante
Amaru Teqse. Casa de Culturas Críticas.


A diferencia de Vallejo y su postura adusta en esa su famosa foto, la famosa foto de Luís Hernández encendiéndose un pucho me impresionó de sobremanera, algo de hedonismo griego y bacanería peruana en su gesto me llamaron la atención, sus textos me sorprendieron, no había leído nada así hasta entonces, cuando era feliz e indocumentado. Me acuerdo y no cito de memoria nunca muchos de sus versos; de los primeros que leí, la historia de Billy the Kid, que por la espalda va herido, eso de corajudo de andar recorriendo los condados de Ducal y Hamilton y Premier a pesar de la tristeza y el dolor me pareció genial y sobre todo corajudo. Muchas veces, todas las veces que de amor hable con mi amor, recurrí a sus versos, sobre todo a sus varias versiones de la Chanson d’amour, cuando dice el cielo son dos. Dije también “entra en mi casa / mira el mar conmigo / una a una las olas / gastaran / nuestras vidas”, total más que de sus autores los poemas son de quienes los necesitan.
Las historias sobre su persona, sus anécdotas y su genio completaron esa imagen que del autor me hice, entre el estoicismo y la fragilidad una vida sui generis, siendo médico el hecho de no cobrar por sus consultas o cobrar en especies, dar recetas a cambio de pan o gaseosas, o ni siquiera dar recetas sino solo conversar con sus pacientes y regalarles cuadernos de poemas de su puño y letra, poner altoparlantes en la ultima selva de Perú, con música clásica a todo volumen para ver entre la frondosa vegetación volutas de humo y aves y así nunca entendí exactamente que habría pasado para que termine con sus días como se dice, arrojándose a un tren hace exactamente 30 años este octubre, en Argentina, lejos de su patria, y con un amor que lo esperaba para ver el mar. Difícil imagen, y ahora que reviso las crónicas sobre los 30 años de su partida me sorprende que la mayoría de críticos literarios ponga énfasis en esa parte de su historia, “nadie lo culpe de su sueño” dicen, parafraseando unos versos suyos: "Habiendo robado/ Lluvia de tu jardín/ Y tocado tu cuerpo/ Me duermo/ No se culpe a nadie/ De mi sueño".
Los más de los textos de Hernández son un canto a la vida a pesar del dolor, así lo dice muchas veces, como en su elogio a la medicina “lo único que no tiene sentido es el dolor” y frente a ello no opone el escape, el adiós a la fiesta sino la búsqueda del goce, la iluminación, el nirvana en una puesta de sol, o en la contemplación de un letrero luminoso de cine de barrio. En la historia de su suicidio –para mi incomprensiblemente- se ha querido ver un último acto de rebeldía, el ejercicio de la libertad máxima, esa de disponer de la propia vida o de la propia muerte que es lo mismo aunque no sea igual, y cosas así. Nunca entendí cómo alguien que escribiera sobre las chelas frente al mar, sobre el jardín de los cherrys pudiera haberse saltado de este mundo así como así a pesar de lo difícil que es entender la mecánica de la existencia. Estos últimos días en que se hace justa memoria de su obra y de su vida me parecen mas oportunas las reflexiones sobre sus escritos y su gran aporte a la renovación del lenguaje literario nacional, comparto la idea de que la obra de un escritor debe verse muy aparte de su vida, Pedro Granados hace un erudito comentario sobre el tema “la obra de Luís Hernández, en cuanto atenta a la forma, sería análoga a la de Jorge Guillén: ‘En la tenaz búsqueda del sentido [...] Hernández, poeta, respondió desde esta condición al reto de la forma. En medio de ese mar que borra y desagrega (la vida simplemente), ¿no existe acaso, como Jorge Guillén lo vio y dijo, el salvavidas de la forma?’ (…) renueva y otorga contemporaneidad ilimitada -vía el humor- a una estética signada por el refinamiento, la paradoja y el misterio de raigambre simbolista o existencial”. Uff, terrible seguirle el hilo a los críticos, mejor vayamos a un texto de Hernández: “TETRAILIADA CANNABINOL: Era un gordo y tímido / Violinista niño. / Luego creció y tornóse / En el adolescente / A quien ninguna mujer /
Rechazara: / Atlético, vivaz, analfabeto. / Sólo alguien lo rehusó: / Una que en su corazón / Soñaba / Con un lento y músico gordo. / Así perdió Menelao a Helena, / La chicoyita de Troya”.
Por eso me ha removido los esquemas un último artículo de Edgar O´Hara, crítico literario que ha hecho importantes trabajos sobre la producción de Luchito Hernández para los amigos, al parecer esa historia de su suicidio es cuestionable, habiendo hecho una pesquisa casi policial sobre un caso de hace treinta años y en una época de la Argentina sometida a una de las peores dictaduras del siglo veinte en América latina, llega a la conclusión de que todo parece indicar que el poeta fue víctima de ese aparato de asesinatos y desapariciones del nefasto tiempo de Videla. O´Hara arguye que el lugar donde se encontró el cuerpo del vate fue un sitio recurrente donde los militares arrojaban a sus victimas, un paraje desolado en Santos Lugares, además hay detalles que caen por su propio peso, como las sospechosas notas periodísticas sobre el hecho, al parecer provenientes de una misma fuente, retrucadas, y así por el estilo. Entonces a pesar que de vida y obra van por senderos opuestos y que además se bifurcan, la imagen de Gran Jefe Un-Lado-del-Cielo que persevera en su ser cambia mucho y trastoca totalmente ese mito de la comuna literaria que ve en él la reencarnación de un Apolo desolado y tristísimo, y su obra misma –pienso- después de una revelación así es susceptible de otras lecturas.
Estos últimos meses he pensado mucho en esos sus versos “Grande es mi dolor / que en lo alto está / sereno lo contemplo / pues no me asusta ya”, como una letanía me los digo una y otra vez porque también es grande mi dolor y ansío la serenidad para verlo en lo alto y sin temor.
Ya va ser un mes de que falleciera mi abuelo, patriarca de un clan cada vez mas reducido, mi abuelo se mantuvo con los pies sobre la tierra a pesar de la peor de las soledades de la vejez; la pérdida de su esposa, con quien compartió este mundo por casi 70 años, yo pensé que el iría tras ella apenas pudiera, si era posible de inmediato, pero no, pasaron años en que se dedicó a ver el sol de las mañanas y las tardes, a pesar de su dolor, me decía yo, y no pensaba en nada mas que no fuera esa imagen suya de viejo árbol, casi surrealista por sus miradas que decían mucho más de los que pueden las palabras en los momentos difíciles, hace más de un mes escribí un cuento sobre él, decía, que poco a poco se iba convirtiendo en un ave, un cóndor, que su mirada había dejado de ser la de un ser humano y mas parecía de la una criatura de bestiario fantástico, de un ser hecho para ver desde las nubes, o desde el pasado o el futuro que talvez después de todo sean lo mismo, unos días después soñé con mi difunta abuela que nos visitaba a quienes aún estamos por acá, y tomando del brazo a mi abuelo lo llevaba cuarto por cuarto de esa su casa donde todos fuimos siempre felices, un par de días después mi abuelo alzo vuelo y partió para el país de los ancestros, resistió como un viejo chachakomo el haber vivido los rezagos del siglo XIX, haberse soplado el XX y ver así como desde las nubes los principios del siglo XXI.
Me imagino entonces a un Lucho Hernández, que como O´Hara sugiere, se pone sabroso en una redada de rutina ante los milicos, cachacos autómatas de una Argentina sometida a una dictadura terrible, qué habría dicho: “…che sus…” como en ese su celebrado verso. Esa otra historia, la de un poeta que jala más para este mundo que para el otro me parece mucho más interesante y ejemplar que la del escapista, porque después de todo la obra –sobre todo una obra tan encumbrada- no puede prescindir de la historia personal del creador. No había leído hasta ahora este poema que va a continuación: A Un suicida en una piscina, se me han hecho inolvidables estos versos: “Quédate en el tercer planeta /Tan sólo conocido/ Por tener unos seres bellísimos/ Que emiten sonidos con el cuello/ Esa unión entre el cuerpo/ Y los ensueños”.


A UN SUICIDA EN UNA PISCINA

No mueras más
Oye una sinfonía para banda
Volverás a amarte cuando escuches
Diez trombones
Con su añil claridad
Entre la noche
No mueras
Entreteje con su añil claridad
Por lo que Dios más ame
Sal de las aguas
Sécate
Contémplate en el espejo
En el cual te ahogabas
Quédate en el tercer planeta
Tan sólo conocido
Por tener unos seres bellísimos
Que emiten sonidos con el cuello
Esa unión entre el cuerpo
Y los ensueños
Y con máquinas ingenuas
Que se llevan a los labios
O acarician con las manos
Arte purísimo
Llamado música
No mueras más
Con su añil claridad.

(Lima, 8 de agosto de 1971)

SOBRE UN RECLAMO DE DIEGO TRELLES Y OTRO RECLAMO PENDIENTE A DORIS MOROMISATO

Estos últimos reclamos sobre invitaciones literarias no resueltas o marginaciones suspicaces, sutiles o “involuntarias” por decirlo de algún modo soft, me lleva a una reflexión mayor en relación a como se mueven los “poderes secretos”, las camarillas, los hilos invisibles –y desdeñables- de la literatura peruana, para no ir tan lejos y delimitar el campo de acción -que imagino debe ser peor –o más palpables- en países donde la competencia y publicidad de escritores responde más a cuestiones de marketing, merchandising e imagen –basta revisar la revista española “Qué leer” y apreciar los cambios de look obligados que notamos de libro a libro en estos escritores, para darnos cuenta de lo retorcido que es la movida escritural en estos tiempos- y donde los agentes literarios, invento innecesario de la división internacional del trabajo, tienen que demostrar sus mejores ardides de relacionistas públicos y triquiñuelas propias de un saltimbanqui, canibalizándose unos a otros, despellejándose y fagocitándose según las “correctas” y draconianas leyes del mercado-. Quiero hacer antes la salvedad que a un escritor “verdadero” -o a quien se precie de serlo- no le urge tener una tribuna o un ejército de lectores u oidores para seguir escribiendo o continuar con su trabajo creativo; eso es algo sucedáneo, superfluo o hasta cierto punto patológico: adicción a los lectores, y lo digo sin ánimos de minimizar los bienintencionados reclamos de Diego Trelles –con quien me solidarizo, al margen de lo que él mismo esté buscando con este reclamo, es desdeñable cualquier tipo de marginación-, lo digo habiendo, yo mismo, publicado 8 libros y ser –al margen de mi calidad y mi acercamiento a premios nacionales- permanentemente ninguneado y vetado por los periódicos y los grupos que manejan y controlan al modo de Orwell el proceso literario en nuestro alicaído Perú, los típicos letratenientes –de los que hablaba Pimentel-, sargentos y policías de tránsito literario acostumbrados a manejar el semáforo a su favor, e impidiéndonos cruzar libremente la pista de la difusión o las pistas de la información de la que retorizaba B. Gates en su libro “Camino al Futuro”.
Por otro lado, quiero apuntar que un escritor simplemente escribe, casi por inercia, las cuestiones de publicación tienen más que ver –según mi visión, cuestionable, pero irreversible, por cierto- con la nece(si)dad por “formalizar” un producto que se engendra y elucubra en la imaginación del escritor y se materializa en la edición del libro.

No creo que sea conveniente –o quizás sí- “interesarnos” por qué un escritor en particular no ha sido invitado a tal o cual evento o por tal o cual institución, al menos que este interés nos lleve a una reflexión macroliteraria e interdisciplinaria –y este es el caso- en la que podemos entrar, dentro de las diversas aristas: racismo, despotismo intelectual, lucha de clases (escritores burgueses, apadrinados por los dueños de los instrumentos de producción versus los escritores “proletarios”, -aunque este término envejecido por los académicos protoburgueses y asustadizos libremercadistas lo podríamos cambiar por el de “escritores de a pie”, si se quiere- y para quienes publicitarse se convierte en una tortura por la falta de acceso a los mass medias o a las instituciones que subterráneamente defienden un poder impuesto por el gran capital, empujados escleróticamente por una obesa y gerontológica burguesía burocrática y compradora o viceversa). Ahora, por cierto, hay diferentes y abundantes tipos de clasificación, que no voy a discutir ni proponer, ya que este terreno es un caldo de cultivo para cualquier tipo de malainterpretación y abanico hermenéutico. Lo que sí está claro es que las argollas literarias son cada vez más estrechas y no perdonan los cuestionamientos o los reclamos, ni tan sólo los cuchicheos negativos, a quienes ello acometen se les “castiga” disparándoles con una pistola con silenciador y no invitándolos a ningún evento posible y excluyéndolos de las antologías, “encuentros”, estudios venideros o de cuanto lugar posible o imposible. Horror vacui. Crímenes de mentes domésticas o esponjiformes. He probado esas balas de salva que sólo hieren la pátina del ego y las ansias por un reconocimiento que no se debería reclamar con altoparlante o megáfonos de mercado, sino con actos de “contrición” y con la misma obra, que si es de calidad, habrá de derrumbar, como a los muros de Jericó, la mordaza y el maltrato a que nos tienen acostumbrados. “Saltar el cerco” como dice certeramente nuestro amigo Dante Castro o en su defecto descensus at inferus.

Es necesario recalcar como atenuante literario –por una cuestión de aclare de conceptos- que términos como soberbia, egolatría, engreimiento intelectual, etc. encuentran una dimensión logarítmica, en el estro común de los escritores -ni qué decir de los poetas-, sobre todo en los de la última generación, a los que he tenido la afabilidad de conocer, lo cual sin necesariamente ser “malo” es ya una traba imperceptible –pero no por imperceptible menos trabazón- en el proceso extraño que es ser “escritor” , más aún en un país humilde y difícil como es el Perú, (obsérvese los antagonismos conceptuales de forzada correspondencia). Por ello los reclamos siempre nos van a llevar a las típicas preguntas de lead periodístico ¿por qué? y ¿para qué? o qué tan real puede ser una protesta o un reclamo, o mejor dicho qué es lo que hace que un escritor tenga que ser considerado a la hora de una invitación -en el caso de Trelles, a la Feria Internacional del Libro-, si por demás aún cuando se tenga un buen libro o dos bien escritos, a una feria se va a conversar, a debatir, y es conocido el hecho que no siempre un buen escritor es un buen orador. O sea hay otros caracteres aleatorios que habría que analizarse y someterse a crítica y debate; y porque también una buena oratoria no justifica o no alcanza para justificar a un escritor pensante.

Viendo el otro lado de la moneda o la otra cara de la luna, es también sorprendente el grito (The Howl) de Doris Moromisato, gran animadora cultural y mejor poeta, por la aparente exclusión en un evento narrativo donde no hubo ni una mujer–qué empecinamiento nos puede obligar a un comportamiento lascivo-, más espíritu incluyente y posmodernista, aunque aquí hay más cuestiones de género y de medida de fuerzas sobre todo en la expresión: ¡¡cuando el único ghetto es el de los hombres!!, términos que no me atrevo a analizar por no herir susceptibilidades, pero que delatan una carga de ismo fémino que de alguna forma –y por ciertos vasos comunicantes y controversiales- me hace recordar la vez que conversé con Doris en un centro cultural –y en presencia de varios escritores- sobre la posibilidad de presentar en la Feria del Libro el último texto escrito en vida por Pablo Guevara “Hospital”, el cual fue publicado por cuatro amigos y por quien esto escribe, a lo que la Moromisato, sosteniendo el libro, asintió alegremente, pero la invitación nunca llegó –a pesar de los emails enviados- y no hubo el homenaje que ella –alumna también de Pablo- prometió, quisiera pensar que fue olvido -¿amnesia literaria?- o hubo un traspapeleo burocrático o “prioridades mayores” u otra disculpa asentible a la hora de elaborar las agendas que me apenó particularmente porque conozco a Doris desde casi inicios de los noventas cuando trabajaba con onegés ecologistas y mostraba un espíritu alejado del esplín literario, aquel no lugar o “Morada donde la luna perdió su palidez”. Valga también, aprovechando la coyuntura, este “reclamo” delatorio –y casi personal- ad puertas que en unas semanas se cumple un año (1ero de noviembre) de la desaparición de este valioso y entrañable vate y se estará publicando –disculpa la indiscreción Gladys Flores- un número más de la ninguneada -y combatida hasta el anonimato- revista “Homúnculus”, dedicada íntegramente a Pablo Guevara, la cual esperamos, apelando al espíritu necrofílico de nuestra sociedad, que se pueda presentar en la Feria del Libro y en todos los eventos que ameriten su presencia. La memoria de este gran poeta se los agradecerá. Por mi parte, la oscuridad –obligada o voluntaria- me asienta bien, aunque esta pequeña salida a la luz rompa mi rutina práctica y mi paz ficcionada. Saludos Literarios.

Rodolfo Ybarra

Porque yo afilé tus alas cuando llovía fuego

Porque yo afilé tus alas cuando llovía fuego