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 Somos los rescatados del olvido los que desvestimos con lujuria al silencio aquellos que inventamos las historias más ingenuas sobre una hoja en blanco y además pretendemos, también, ingenuamente -con ello – conquistar a la mujer más bella y ganarnos un plato sobre la mesa
Somos tristes, somos alegres fabricamos balsas en las ciudades con himnos que cantamos en los parques soñamos una casa grande y nos rehusamos a morir sin antes haberle levantado la falda a la libertad Sabemos: que la vejez no vale si llegamos impecables que es más noble la muerte si festejamos su cumpleaños a diario que nada vale si no hemos bailado – alguna vez- un vals con la felicidad Ahora que los poetas no mueren de amor si no de hambre deben saber también que somos tanto o más mortales que cualquiera y que no vinimos a hablarles de florecitas ni de estrellas a pesar de la lujuria insuperable de las flores y de lo impúdicas que suelen ser – ciertas noches - las estrellas Por ello le cantamos a este planeta con sus cielos ahuecados por tanto avión y tantas esas otras cosas que se avientan al espacio a ustedes y su triste silencio de perro sin dueño Somos los inmejorables los insuperables a los que se nos ha leído – como pésimos poemas – la lista de nuestros derechos Los que visitaremos sus cárceles por decirles sus verdades por decirles que todo tiene un tiempo y que el tiempo de la destrucción es este Somos los dementes que amamos a veces a mujeres mucho más dementes los que escribimos poemas de dos líneas y con un trago en la mano esperamos que la luna se desnude con paciencia y salú por ella y por las otras que también logramos desvestirlas con solo esos dos versos porque sólo ellas se parecen a la luna y sólo ellas se merecen esos dos versos Salú también por todos aquellos que rompen de la única manera el orden aquellos que estiran la libertad como una goma de mascar entre sus bocas a pesar de que por ello les rompan muchas veces la boca salú salú también por este aire por esta noche por la belleza de este momento irremplazable.
06/04/2008 20:39 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar. La joven gestora cultural y poeta Melissa Rocío Patiño Hinostroza (20años) ha sido detenida y acusada de terrorista por asistir comopromotora cultural y comunicadora social a un encuentro político deCoordinadora Bolivariana de Ecuador.Melissa Patiño es miembro del grupo cultural "Círculo del sur" grupoque reúne a jóvenes poetas que organizan recitales en Lima sur.Además, participa en la producción del programa "Todas las voces" deradio Stereo Villa 101.7. Es estudiante de administración en launiversidad de San Marcos, tiene 20 años.¿Qué hacía Melissa con la coordinadora Bolivariana? La historia es lasiguiente: el director y conductor del programa radial, Luis EnriqueAmaya Álvarez, recibió la invitación de la Coordinadora ContinentalBolivariana para asistir a este encuentro en su calidad de hombre deradio.El II encuentro de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB),congregó a alrededor de 800 delegados de Cuba, Venezuela, Perú,Uruguay, Brasil, Bolivia y se hizo a puertas abiertas en Ecuador, conconocimiento de las autoridades de ese país.Cuando terminó el encuentro, Mellissa fue subida a un bus por losorganizadores del evento junto a muchas otras personas. En ese busiban otras seis personas que ahora la policía sindica como "integrantes delMRTA".Los abajo firmantes que conocemos a Melissa Patiño sabemos que ni susacciones ni su posición política tienen cercanía alguna al de algúnmovimiento subversivo marxista leninista peruano o internacional.Sabemos que ha sido detenida sin que exista prueba alguna en su contrade algún delito que haya cometido y que ha sido privada de su libertaden un abuso de autoridad intolerable.Los abajo firmantes exigimos su inmediata libertad (firmantes hasta el 02 de marzo a las 9:00 p.m.): Javier Arévalo Giancarlo Huapaya Cárdenas Rafael García Godos Alessandra Tenorio Florentino Díaz Víctor Ruiz Diego Lazarte Salomón Valderrama Vanessa Martínez Joan Viva Wilver Moreno Luis Enrique Amaya Julio César Vega Pablo Salazar Gloria Ramos Alejandra Escajadillo Julián Alberto Alaluna Paul Guillén Harold Alva Oscar Saavedra Villaroel (Chile) Héctor Hernández (Chile) José Pancorvo Carlos Valencia Maria Rumaja Juan Pablo Mejía Paulo Peña Dalia Espino Alex Morillo Jesús Zavala Marcela Saldaño (Chile) Camilo Herrera (Chile) Roger Santiváñez Jaime Coahila Yaxkin Melchy Ramos (México) Víctor Coral Jorge Alejandro Vargas Prado Julio César Valdivieso Juan Augusto Ricardo Carrasco Huamaní Melissa Patiño ha sido secuestrada por la policía: El Ministro Alva Castro debe responder si los derechos civiles en el Perú están suspendidos. Hemos luchado contra una dictadura para tener a un Estado vigilante de que los ciudadanos seamos amparados por la ley: no metimos a la cárcel a un tirano y desmantelamos a su mafia para que un gobierno democrático utilice el poder que le ha conferido los urnas para que lo utilice en campañas de intimidación a quienes no piensan igual que ellos. El Ministro Alva Castro ha recibido una orden: vigilar que las cumbres internacionales que este año se realizarán en el Perú, sean seguras. Objetivo que cualquier ciudadano peruano inteligente y democrático seguramente comparte. Pero la incompetencia del Ministro Alva Castro lo ha llevado precisamente a negar con sus acciones lo que predica con sus palabras, él ha dicho "vamos a darle todas las garantías a los países y a los visitantes de que el Perú es un país democrático, de libertades y que tiene como signo y destino el progreso." Pero cómo puede este gobierno garantizar los derechos civiles en el Perú privando abusiva e ilegalmente de su libertad a un ciudadano contra el que no tiene prueba alguna. La poeta Melissa Patiño Hinostroza participó en una reunión pública en Ecuador convocada por la Coordinadora Continental Bolivariana. Asistió con todos los gastos pagados como representante de un grupo cultural llamado "Círculo del sur"; asistió como productora de un programa cultural radial diario que se transmite por Stereo Villa y cuyo nombre es "Todas las voces", acudió en reemplazo del director de este programa, que no podía ir porque la emisión sale todos los días, y porque estaba negociaba un nuevo contrato con la emisora y no podía dejar que la programación se interrumpiera. Cuando Melissa Patiño regresaba de Ecuador, los organizadores del evento político la subieron a un bus donde conoció a las personas con las que finalmente fue detenida en Tumbes. El Ministro Alva Castro ha obtenido su impacto mediático: y tiene a sus "presuntos terroristas" detenidos. La Ministra Florez Araoz sale a felicitarlo y dice que esto "demuestra que el Perú está tomando las precauciones necesarias para el éxito de las cumbres internacionales." Pero al menos uno de los detenidos Melissa Patiño Hinostroza es inocente y los funcionarios del Gobierno, cuya tarea es velar porque los derechos de cada peruano sean protegidos, demuestran no solamente su absoluta incompetencia sino el desprecio total por las leyes que deben hacer cumplir y su voluntad de subordinar a sus intereses políticos el interés de una nación que debe vivir bajo el amparo de la ley. Lo que el Ministro del Interior Luis Alva Castro debe responder a todos los peruanos es: ¿Existe el delito de reunión en el Perú? ¿Existe el delito de agrupación? ¿Estamos notificados todos los peruanos de que si no pensamos como los funcionarios del gobierno, podemos ser detenidos para ser investigados? ¿Hoy puede detenerse a los ciudadanos en el Perú sin prueba alguna? ¿Si un comunicador acude a un evento político internacional se convierte automáticamente en sospechoso? ¿En el Perú podemos ser privados de nuestra libertad por el libre albedrío de un funcionario público porque nos cree sospechoso de algo?
Javier Arévalo Escritor 07237428 Fono 9737-7484 http://e1.f396.mail.yahoo.com/ym/Compose?To=javierxarevalo@gmail.com -- http://www.proyectorecreo.com/http://www.javierarevalo.blogspot.com/http://www.citricacritica.blogspot.com/241159797377484 http://dragosteaperu.blogspot.com/2008/03/liberen-mel.html  ANUNSIACIÓN DEL ARCANGEL GABRIEL A MARÍA Tú eternizarás el dolor del parto Y en tu vientre La palabra / crecerá / Exacta y redonda como el mejor de los versos
DEL NACIMIENTO
Cuentan los escritos de ese tiempo que el niño nació en silencio Y que cuando pronunció la palabra ave un pájaro cayó muerto Fue entonces que cantaron grillos y gallos Y que los reyes en ese momento se hicieron magos Entonces llegó el posadero con las mejores mujeres y el mejor vino de toda Jerusalén para celebrar semejante acontecimiento - Este hecho nos llevaría a comprender, luego, su afición del elegido hacia el vino y las prostitutas en la etapa de su juventud – Se dice también que al amanecer y mientras el niño jugaba con el pezón de María, José se le acercó todavía con resaca y, con una ligera sonrisa dibujada en su rostro le dijo: ¿a si es que tú eres hijo del espíritu santo? JESÚS Yo tocaba la citara Los niños bailaban a mi alrededor Y las mujeres me amaban Yo también cantaba con los mozos [bajo las ventanas Pero cuando regresaba a casa por la madrugada Los viejos me miraban con rabia. CANTO A JERUSALEN Jerusalén se quemará Y arderá como leña en el fuego Jerusalén se quemará Y también los palacios de gobierno Jerusalén se quemará Y cantarán con lamento las cítaras Jerusalén arderá Y por los sitios marginales Se entonará un huayno. ENSEÑANZA
Entonces, después de que todos pusieron una moneda en el cesto, Escucharon decir al maestro: Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
Y los asistentes mudos y sorprendidos Vieron como se alejaba el maestro con las monedas en el cesto. MARÍA MAGADALENA
María magdalena era tan bella Que desfigurarla de una pedrada Hubiera sido blasfemia Por ello me puse delante de ella Y los viejos (pendejos) Ninguno quiso tirar la primera piedra.
ÚLTIMA CENA Entonces el maestro, después de haber bebido un buen trago de vino, les dijo: esta noche uno de ustedes me traicionará y Pedro se le acerco casi corriendo a decirle: maestro, maestro nunca dudéis de este vuestro siervo, donde vaya usted le seguiré y terminó con un rotundo: ¡jamás le negaré¡ Se cuenta que aquella mañana de aquel tiempo, Pedro preparó un sabroso caldo de gallina (hecho a base de gallo) para sus amigos, quienes se hubieron emborrachado de pena con el vino que sobró de la última cena. Ese buen caldo los curó de la resaca, y sólo entonces pudieron ver a judas colgado de un árbol, esmaltado por la noche y comenzado a ser devorado por el sol. CONFESIÓN DE JUDAS
Yo le dije que sea mi maestro, que se mi hermano, en fin, que sea lo que él quiera, pero que por favor nos salvase de la esclavitud y la miseria, pero él siempre hablando del amor que el amor crece y se mece como las palmeras en la orilla de las playas me dijo una vez yo bautizaré con fuego, entonces pensé que incendiaríamos Jerusalén con todos los romanos dentro, por ello fue que le seguí, pero cuando llegamos él continuó arderá el amor hasta en el pecho más pequeño y entonces la luna dejará de ser un simple hueco en el cielo… fue la desesperación ¡ lo juro ¡ él era buen pata.
FILONINO CATALINA 09/12/2007 22:18 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.
José Luis Córdova El presente texto fue publicado inicialmente en la revista electrónica "Espergesia" colgada en el site de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, Córdova ha corregido sus primeros criterios y aumentado algunos que cree son valorables para un mejor entendimiento de la poesía en Arequipa. Precisamente este texto se convirtió en comentario de algunas tertulias de indomables autores a fines del pasado año 2006
UNO Después de la irrupción horazereana, se ha puesto en las pasarelas que cada nueva “implosión colectiva” de una región, venga cargada de un discurso demasiado irreverente al “canon” vigente, con posturas caudillistas —o precursoras para ser más irónicos— cuya espada ha sido el tetrasílabo «innovación», o, en el mejor de los casos, «renovación», haciendo que se vuelva una “explosión” a través de mitos extravagantes, como el caso Verástegui, o solamente intrascendentes fouls deportivos con los que, valiéndose de líos tan domésticos, en base a discursos de frágil ocurrencia y aceleradas declaraciones sobre quién ha sido el último que ha roto con la tradición, algunos postulan —con una impronta posmoderna, y como sucede en estos momentos— para negar a la generación inmediata anterior, aclamando a quien tomará ese supuesto “vacío”; y todo eso, gracias a un excesivo ánimo heterodoxo, producto de un rezagado vicio de protagonismo yoista que, en excelsado ego, sólo trafica intenciones mediatas de ser la comidilla en el ámbito gremial, o para decirlo en otras palabras, llamar la plena atención de sus congéneres. Así, el contexto nacional es un círculo vicioso cuya irremediable bilis, hace que —caso Clemente Palma—, todo esto pase a enriquecer la mera anécdota histórica que, por una parte, hacen ver a estos “visionarios de la innovación” como pequeños cíclopes modernos cuya corta vista horizontal alcanza sólo hacia los costados inmediatos (y además, como eternos hijos negados y sujetos siempre a lo que dicta occidente), y por ello, no pueden ver más adelante o atrás, mucho menos arriba abajo —caso que, como veremos páginas más adelante, no ocurre con esta irrupción—; y por el otro, los uniformiza y/o los esnobisa hasta que por el hartazgo, por ello, no comprenden que ha sido la insularidad y no las reuniones cantineras recargadas de yoismos la que nos ha traído voces verdaderamente irreverentes e innovadoras.
DOS Y, similar es el caso de la crítica peruana actual, la misma que a estas alturas es apenas un discurso necrocrítico. Nacida con el síndrome valdelomariano ha sido puesta en las manos de una pequeña afiliación construida con un invulnerable autobombo (culpa de las colectividades) y sólo ha dado en el oasis grupal autoinflaciones temporales de hidrógeno ignífugo, dejando en otro plano su verdadera función; esto, gracias a una cómoda labor de ver el medio con esa esquiva tolerancia de querer llevarse bien con todos y en el entorno más cercano posible. Así por ejemplo, tenemos la romántica crítica especializada, que —sin recursos culturales y propuestas—, últimamente, apela al refrito; la muy extendida condescendiente “de familia”; y la daltónica periodística, poco entendida, o mejor dicho, desentendida en este campo; de ahí que, aparte de la absurda «sinonimia», han establecido títulos al mismísimo estilo yanqui , como “Literatura Peruana” que enmarca a todo lo que se hace en Lima, y “Literatura Regional”, a todo lo que está exenta de ella, o lo que se hace —citando al brutalizante mass media y por culpa de Basadre—, en el llamado “interior del país” . Y si además a esto le sumamos la migración y el poco esfuerzo o la ceguera —invalidez estaría mejor— de la misma institución letrada, tenemos como resultado la existencia de poetas “peruanos” y poetas que aún no son considerados dentro de lo que se llama “poesía peruana” —mucho menos los que, con “propia voz”, hablamos o escribimos en este “interior”—, y siendo así, los más jóvenes tendríamos que emigrar al “centro” para ser considerados, más adelante, dentro de un panorama nacional; cosa que no hicieron, por ejemplo, poetas como José Gabriel Valdivia, Lolo Palza, y Luzgardo Medina Egoavil, que han alcanzado niveles que sobresalen en un panorama casi uniforme, y que sólo han sido opacados por su menguada producción, ataviada en un silencio inexplicable (¿la falta de crítica?) en cuanto a creación constante y actual se refiere. TRES Es en este contexto que este cliché setentista —basado en «una antigua y renovada modalidad de convivencia: el grupo» (Luque Mogrovejo, 1990: 9)—, ha traído posteriores réplicas cargadas de tonalidades divergentes; y así, en los 80, inmersos en el decadente pop y con una juventud despreocupada, tenemos a Kloaka —lo más conocido de Lima—, mientras que en Arequipa —que no se vio ajena a este tipo de agrupaciones—, tenemos a Ómnibus y Eclosión, en medio de una efervescencia de movimientos , cenáculos e insularidades, todas inconclusas, empeñados en editar una diversidad de revistas de corta duración (aproximadamente 20), quizá, como dice Mogrovejo (Ibíd.), sólo por ese «gustito indefinible por ingresar en la historia». Pero, a decir verdad, para el caso local, esta generación —postergada una década después (de Hora Zero)—, si bien fue disímil en el panorama nacional, también es cierto que no fue más que un «remedo con tonalidades y características propias de lo que fue […] [Lima] del 70» (Cáceres C.: 2003: 198), y que, como en otros lugares del país y en diferentes contextos, surgió cargada de una “avalancha” de revistas, manifiestos, y todo tipo de instrumentos que sirvieron para difundir el quehacer poético de sus congregados: trifoliados, boletines, fanzines, plaquetas, además de los clásicos recitales, etc.; siendo válido también, los «escupitajos y puñetes verbales […] [surgidos, entre] revistas» , debido a discusiones acerca de quién era mejor, qué era verdadera poesía y qué no era, o qué estaba bien para publicarse y qué no, acusándose finalmente, de hacer “remedos” o en el peor de los casos, “adefesios” de poesía. Sin embargo, pese a ello, hoy son muy reconocidos en el país nombres como Oswaldo Chanove, Alonso Ruiz Rosas, Odi Gonzáles o Alfredo Herrera Flores, poetas que cuentan con varias producciones y premios nacionales, así como incursiones en otros géneros o realizaciones experimentales como es el caso de Oswaldo Chanove. Posteriormente, para la época del meneito y la macarena, mientras en Lima aparece Neón, aquí todavía ebrios de la fuerte movida ochentera, sólo quedarán algunos remilgos individuales, a los que Ablaciones ha llamado «fumarolas de los 90» , cuya difusión estará a cargo de dos importantes revistas que silenciaron rápidamente: “Claraboya” y “Escritos (plegado de pensamiento, poesía y prosa)”. Eso es lo poco que se sabe de esta época, donde destacan claramente Carlos Tapia Delgado que publicó Música para afeitarse (Arequipa, Gente por la cultura, 1998) y Jimmy Marroquín Lazo con Dinámica del fuego (Arequipa, Lago Sagrado Editores, 2000), quien además obtuvo con Teoría Angélica el COPE de plata en el 2001; pero ya iniciado el nuevo siglo, y con la perspectiva que apuntaba Orgios, emerge nuevamente una movida, y esta vez, trascendental para la poesía actual que lentamente discurre en el país. CUATRO Esta nueva irrupción aparece sin discursos panfletarios ni pronunciamientos de polémica vergonzante. Al principio son colectividades que sin la clásica afinidad de congregación identitaria, sólo tendrán el simple interés de difundir su poesía , y que observándola, transcurridos varios años, finalmente viene a ser la suma de individualidades en una mixtura —o heterogeneidad— que, con propósitos distintos, ve las cosas desde otro ángulo: la acostumbrada persistencia por la búsqueda sin ser totalmente ajenos a ninguna voz ni al contexto mismo, tanto inmediato como tradicional, ni al insular y universal que en toda época se presenta. Así tenemos el caso de Triángulo: Juan Yufra, Álvaro Fischer, Luis Rodríguez —hoy Filonilo Catalina— y Rubén Soto, quienes, paradójicamente disímiles, han logrados a través de exploraciones resaltantes una producción regular y equilibrada. Aparecidos al finalizar el XX, este grupo ha estado alejado del yoismo provocador y sólo se les ha visto esporádicamente, publicar en algunas revistas o leer su poesía en distintos recitales. A mediados de 2003, dieron un recital como agrupación en el Centro Cultural Chávez de la Rosa; posteriormente, Soto, en la docencia preuniversitaria, regresó a su natal Puno ; Filonilo, ganador del COPE de bronce 2005, difunde su creación a través de plaquetas y trifoliados; Yufra, reconocido también con un premio de poesía organizado por la municipalidad de Yanahuara en el 2004, se dedica a la docencia escolar; mientras que Fischer, en un retiro extravagante pero momentáneo, apuesta por la música vernácula ayacuchana. Sólo ha quedado como referencia el sello editorial Triángulo y 5 textos editados. Luego en el 2000, surge una de las más herméticas agrupaciones: el Círculo poético Enroque y más versos, cuya intención se expuso en la captación de poetas jóvenes de la Escuela de Literatura y cuyo fundador, Orlando Bedoya, destaca al lado del cuzqueño Martín Zúñiga, quienes realizaron una edición, quizá, la más extensa en cuanto a números (más de 21 publicaciones que fueron una mezcolanza de trifoliados, fanzines, plaquetas y boletines), pero empeñados en una invariable producción, su labor fue quedando en una mera intención de dar a conocer las voces más jóvenes y disparejas de su entorno. Actualmente algunos de sus adherentes publican la revista Mítica, mientras que Zúñiga desde el Cuzco, es uno de los impulsadores del Bloog de poesía peruana contemporánea Urbanotopía. Pero es a mediados de 2001 que aparece una agrupación dispuesta a remover el panorama emergente: Orgios, y abriendo los brazos hacia todos los rincones pos ... (... continúa) Ya es común oír que Alan García traicionó los principios del partido que representa, cosa innegable, pues el APRA, con todos sus acomodos y demagogias, siempre representó una opción de Centro Izquierda (esto es, la izquierda que negocia con el sistema para nunca perder sus privilegios políticos); pero es tiempo de analizar las razones de esta traición. ¿Oportunismo?, ¿prematura vejez del caudillo?, ¿un nuevo viraje al estilo de Haya? Políticamente hablando, un partido centrista podría bien acomodarse a la ola progresista de varios gobiernos sudamericanos, caso de los Kirchner por ejemplo. A estas alturas, con el camino abierto por Chávez y Evo, esta posición ya no es tan complicada. Sin embargo, Alan se aferra al neoliberalismo extremo, como cuando en su gobierno anterior se aferró al estatismo justo cuando la tendencia era el neoliberalismo. Quizás este sujeto tenga un problema para ubicarse en el contexto, hasta pareciera ver la historia al revés (¿esquizofrenia?); quizás su estadía en Francia lo alejó de su identidad "socialista" (como a tantos otros). Una reciente entrevista en el Diario El Comercio y citada por Nelson Manrique en Perú 21 (29/10/07) ayuda a desentrañar este misterioso cambio de orientación ideológica del otrora "partido del pueblo". Allí, el actual presidente expresa que la cosmovisión andina es una especie de rémora que se opone al progreso, incluso afirma que los "no contactados" son un invento de los intelectuales. En fin, podemos ver las verdaderas razones del viraje de García: el racismo. El APRA no ha virado pues. El APRA y su líder Alan García, son parte de una casta política criolla, que en determinados momentos puede olvidar su ideología para frenar el avance de los "indios". Ese temor a la "indiada" que incluso comparten muchos "socialistas" y que está convirtiendo a Humala en el demonio, como antes lo hicieron con Tupac Amaru, Cáceres, Velasco o tantos otros. Crean un demonio que luego el pueblo lo toma como salvador (aunque no lo sea). El contexto mundial importa poco para los exhacendados que siguen pensando que el país debe ser su hacienda, aferrándose al imperio de turno. Ese temor al avance del pueblo, desde su dentidad chola e indígena, hace que ahora Alan parezca querer seguir los pasos de Goni. Que los siga pues, y nosotros sigamos en lo nuestro, en esta lucha por erradicar la mentalidad colonial y arrebatar el poder a esa casta "criolla" (económica, política y cultural). El cómo hacerlo está en debate, desde la participación política o desde la construcción de base, la negociación o la negación y todas esas posibilidades que discurren por este tiempo; pero lo concreto es que la casta criolla dominante, se llame como se llame, es nuestra enemiga porque ella así lo ha decidido. Roberto Ojeda Escalante Etiquetas: aprismo, corrupción 31/10/2007 18:34 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.  Comentarios a propósito de "Radio Ciudad Perdida" de Daniel Alarcón
Por Anahí Durand Guevara
¿Existe una literatura de posguerra? Pareciera ocioso responder esta pregunta, quizá lo único que existen son justamente nuestras guerras; largos periodos de violencia en que todas las fracturas irresueltas que cargamos como país estallan haciendo pedazos la frágil certeza de un nosotros. Luego, cuando pasa lo más álgido del conflicto y se ensayan pactos y pacificaciones, los enfrentamientos armados cesan pero quedan secuelas que nos acompañan devolviéndonos al horror y el sufrimiento vivido...Los familiares muertos, las vecinas violadas, los compañeros presos, los amigos desaparecidos... Eso queda, alimentando pesares y rencores más aun cuando la paz se sella sin diálogo y desde el poder se avala la impunidad impulsando el olvido. La literatura y el arte en general abren brechas a estos silencios oficiales, enunciando estos "pendientes" del conflicto. Esfuerzos por la memoria al fin y al cabo donde realidad y ficción cruzan y se intersectan retratando intensas historias individuales envueltas en dramas colectivos. Parejas separadas, pueblos enfrentados, familias desplazadas y saldos de batallas sin ganador posible. "Radio Ciudad Perdida" nos habla de todo ello presentándonos la densa realidad de un país que sobrevive como puede a su posguerra. Convivir con ausencias, sortear las sospechas, esperar vanamente alguna noticia de aquellos que desaparecieron se vuelve cotidiano, al tiempo que se descubren secretos íntimos empañados hasta ese entonces por la convulsión de la violencia. La novela fluye sin problemas y revela poco a poco una cadena de encuentros y desencuentros que enlazan a personajes aparentemente disímiles pero signados todos por la huella indeleble de la guerra. El punto de partida es la historia de una pareja de profesionales donde el marido mantiene una vida paralela de colaboración con la insurgencia. Sus viajes clandestinos a un pueblo de la selva terminan con su desaparición y muerte en manos de los soldados mientras en la ciudad su esposa sobrevive a su ausencia abocada a su trabajo como locutora en un programa de radio que ayuda a la gente a encontrar a sus seres queridos. La llegada a la radio de un niño con los nombres de los desparecidos de su pueblo, es el detonante para que la mujer hilvane retazos de su vida conyugal que acaban por revelarle lo poco que sabía del hombre al que amaba y del mismo país en que vivían. "Radio Ciudad Pérdida" discurre en un país que nunca se nombra,apelando a un recurso literario que juega con la territorialidad para dotar de mayor universalidad a la obra. Sin embargo, mientras Alarcón opta por la vaguedad espacial en el plano temporal hay un empeño por enumerar meses y años de cada acontecimiento en un derroche de contabilidad que puede hasta confundir un poco. Si bien esto no desmerece la novela, no alcanza la elaboración que logra la construcción de los personajes y sus historias entrelazadas. Norma, una periodista que sobrevive a la desaparición de su esposo, encarna uno de los rostros más terribles de la guerra; privar a alguien de la tangibilidad del otro, de la posibilidad de asirlo cuando y donde se quiera es una forma de castigo que vulnera en lo más intimo nuestra necesidad de contacto, de certezas…La prisión, el destierro y la desaparición forzada son formas organizadas de ausencia que suelen traer consigo las posguerras…Y como toda ausencia que se intuye impuesta es una invitación a la espera Norma no pierde las esperanzas de volver a ver a su marido. La angustia ante la incertidumbre y la desazón por no saber todas las vidas de la persona amada, son dimensiones de Norma muy bien retratadas en la novela. Convence menos sí la aureola de ubicuidad que envuelve su papel de locutora de noticias, lo mismo que la fidelidad en cuerpo y alma al recuerdo de su marido. A ratos Norma encarna un estereotipo de mujer que sobrelleva incondicionalmente las mentiras conyugales amando si preguntas al marido politizado…Esta docilidad, sumada a una impasible neutralidad ideológica resultan difíciles de hallar en alguien que como Norma vive una realidad tan convulsa. El esposo de Norma, Rey me resulta mucho más convincente y retrata muy bien a quienes como él, de un modo u otro, tomaron parte activa en el proceso de violencia. Rey esta lejos de ser un militante convencido, es un ser ambiguo y hasta escéptico pero que no es ajeno a la convulsión de su tiempo. Dado el momento de decidir Rey lo hace y opta por la insurgencia. Desde entonces ya no existe punto de retorno; cada acción que realiza lo liga mas a esa apuesta…no hay una fuerza externa que lo obligue, es lo que se va tejiendo: los compañeros caídos, la represión que arremete, la sensación justiciera, son algunos de los elementos que lo llevan a colaborar justificando su doble vida colmada de verdades a medias y frágiles silencios. Finalmente la guerra atrapa a sus protagonistas en su vorágine de crueldad y la pacificación se impone a sangre y fuego. No hay la más mínima compasión con los vencidos, y a la derrota militar se suma una peor; la desazón moral de no saber si la apuesta por la que se arriesgó la vida fue realmente la correcta. Hay quienes se niegan a dejar las armas y deambulan por la selva ignorando que, como lo dijo el coronel Aureliano Buendía, es más difícil terminar una guerra que empezarla. Hay otros, como Rey, que no tienen tiempo de negarse ni rehacer sus vidas y son acribillados por la fuerza vencedora terminando sus días en cualquier río de la Amazonía. Que Alarcón escriba en ingles y luego sea traducido no es algo que desmerezca o interrumpa la lectura, tampoco el hecho de que sea peruano y a la vez gringo. Finalmente creo que el autor consigue su objetivo: entregarnos una historia bien armada que nos interpela sobre los largos estertores que son nuestras posguerras… La novela conmueve sin caer en esa innecesaria gravedad que algunos consideran indispensable al momento de abordar temas políticos o sociales… Conmueve por que nos habla de nosotros mismos, de las abismales brechas sociales que persisten y las heridas abiertas que ha dejado en tantos la violencia. En el Perú por lo menos, la etapa de violencia es un tema pendiente del que aun no nos hemos sincerado lo suficiente. Por eso resulta sumamente importante que desde la literatura se hable de ello, se escriba, se cuestione, se indague en que paso, que tiene que pasar para que amigos, vecinos de un mismo barrio, de una misma comunidad terminen enfrentados hasta la muerte. Supongo que finalmente ese es el mayor valor de una novela, cuestionarnos sobre la inabarcable y compleja condición humana. 18/10/2007 16:57 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.  A propósito de los 30 años de la partida de Luís Hernández Por Gonzalo Valderrama Escalante Amaru Teqse. Casa de Culturas Críticas. A diferencia de Vallejo y su postura adusta en esa su famosa foto, la famosa foto de Luís Hernández encendiéndose un pucho me impresionó de sobremanera, algo de hedonismo griego y bacanería peruana en su gesto me llamaron la atención, sus textos me sorprendieron, no había leído nada así hasta entonces, cuando era feliz e indocumentado. Me acuerdo y no cito de memoria nunca muchos de sus versos; de los primeros que leí, la historia de Billy the Kid, que por la espalda va herido, eso de corajudo de andar recorriendo los condados de Ducal y Hamilton y Premier a pesar de la tristeza y el dolor me pareció genial y sobre todo corajudo. Muchas veces, todas las veces que de amor hable con mi amor, recurrí a sus versos, sobre todo a sus varias versiones de la Chanson d’amour, cuando dice el cielo son dos. Dije también “entra en mi casa / mira el mar conmigo / una a una las olas / gastaran / nuestras vidas”, total más que de sus autores los poemas son de quienes los necesitan. Las historias sobre su persona, sus anécdotas y su genio completaron esa imagen que del autor me hice, entre el estoicismo y la fragilidad una vida sui generis, siendo médico el hecho de no cobrar por sus consultas o cobrar en especies, dar recetas a cambio de pan o gaseosas, o ni siquiera dar recetas sino solo conversar con sus pacientes y regalarles cuadernos de poemas de su puño y letra, poner altoparlantes en la ultima selva de Perú, con música clásica a todo volumen para ver entre la frondosa vegetación volutas de humo y aves y así nunca entendí exactamente que habría pasado para que termine con sus días como se dice, arrojándose a un tren hace exactamente 30 años este octubre, en Argentina, lejos de su patria, y con un amor que lo esperaba para ver el mar. Difícil imagen, y ahora que reviso las crónicas sobre los 30 años de su partida me sorprende que la mayoría de críticos literarios ponga énfasis en esa parte de su historia, “nadie lo culpe de su sueño” dicen, parafraseando unos versos suyos: "Habiendo robado/ Lluvia de tu jardín/ Y tocado tu cuerpo/ Me duermo/ No se culpe a nadie/ De mi sueño". Los más de los textos de Hernández son un canto a la vida a pesar del dolor, así lo dice muchas veces, como en su elogio a la medicina “lo único que no tiene sentido es el dolor” y frente a ello no opone el escape, el adiós a la fiesta sino la búsqueda del goce, la iluminación, el nirvana en una puesta de sol, o en la contemplación de un letrero luminoso de cine de barrio. En la historia de su suicidio –para mi incomprensiblemente- se ha querido ver un último acto de rebeldía, el ejercicio de la libertad máxima, esa de disponer de la propia vida o de la propia muerte que es lo mismo aunque no sea igual, y cosas así. Nunca entendí cómo alguien que escribiera sobre las chelas frente al mar, sobre el jardín de los cherrys pudiera haberse saltado de este mundo así como así a pesar de lo difícil que es entender la mecánica de la existencia. Estos últimos días en que se hace justa memoria de su obra y de su vida me parecen mas oportunas las reflexiones sobre sus escritos y su gran aporte a la renovación del lenguaje literario nacional, comparto la idea de que la obra de un escritor debe verse muy aparte de su vida, Pedro Granados hace un erudito comentario sobre el tema “la obra de Luís Hernández, en cuanto atenta a la forma, sería análoga a la de Jorge Guillén: ‘En la tenaz búsqueda del sentido [...] Hernández, poeta, respondió desde esta condición al reto de la forma. En medio de ese mar que borra y desagrega (la vida simplemente), ¿no existe acaso, como Jorge Guillén lo vio y dijo, el salvavidas de la forma?’ (…) renueva y otorga contemporaneidad ilimitada -vía el humor- a una estética signada por el refinamiento, la paradoja y el misterio de raigambre simbolista o existencial”. Uff, terrible seguirle el hilo a los críticos, mejor vayamos a un texto de Hernández: “TETRAILIADA CANNABINOL: Era un gordo y tímido / Violinista niño. / Luego creció y tornóse / En el adolescente / A quien ninguna mujer / Rechazara: / Atlético, vivaz, analfabeto. / Sólo alguien lo rehusó: / Una que en su corazón / Soñaba / Con un lento y músico gordo. / Así perdió Menelao a Helena, / La chicoyita de Troya”. Por eso me ha removido los esquemas un último artículo de Edgar O´Hara, crítico literario que ha hecho importantes trabajos sobre la producción de Luchito Hernández para los amigos, al parecer esa historia de su suicidio es cuestionable, habiendo hecho una pesquisa casi policial sobre un caso de hace treinta años y en una época de la Argentina sometida a una de las peores dictaduras del siglo veinte en América latina, llega a la conclusión de que todo parece indicar que el poeta fue víctima de ese aparato de asesinatos y desapariciones del nefasto tiempo de Videla. O´Hara arguye que el lugar donde se encontró el cuerpo del vate fue un sitio recurrente donde los militares arrojaban a sus victimas, un paraje desolado en Santos Lugares, además hay detalles que caen por su propio peso, como las sospechosas notas periodísticas sobre el hecho, al parecer provenientes de una misma fuente, retrucadas, y así por el estilo. Entonces a pesar que de vida y obra van por senderos opuestos y que además se bifurcan, la imagen de Gran Jefe Un-Lado-del-Cielo que persevera en su ser cambia mucho y trastoca totalmente ese mito de la comuna literaria que ve en él la reencarnación de un Apolo desolado y tristísimo, y su obra misma –pienso- después de una revelación así es susceptible de otras lecturas. Estos últimos meses he pensado mucho en esos sus versos “Grande es mi dolor / que en lo alto está / sereno lo contemplo / pues no me asusta ya”, como una letanía me los digo una y otra vez porque también es grande mi dolor y ansío la serenidad para verlo en lo alto y sin temor. Ya va ser un mes de que falleciera mi abuelo, patriarca de un clan cada vez mas reducido, mi abuelo se mantuvo con los pies sobre la tierra a pesar de la peor de las soledades de la vejez; la pérdida de su esposa, con quien compartió este mundo por casi 70 años, yo pensé que el iría tras ella apenas pudiera, si era posible de inmediato, pero no, pasaron años en que se dedicó a ver el sol de las mañanas y las tardes, a pesar de su dolor, me decía yo, y no pensaba en nada mas que no fuera esa imagen suya de viejo árbol, casi surrealista por sus miradas que decían mucho más de los que pueden las palabras en los momentos difíciles, hace más de un mes escribí un cuento sobre él, decía, que poco a poco se iba convirtiendo en un ave, un cóndor, que su mirada había dejado de ser la de un ser humano y mas parecía de la una criatura de bestiario fantástico, de un ser hecho para ver desde las nubes, o desde el pasado o el futuro que talvez después de todo sean lo mismo, unos días después soñé con mi difunta abuela que nos visitaba a quienes aún estamos por acá, y tomando del brazo a mi abuelo lo llevaba cuarto por cuarto de esa su casa donde todos fuimos siempre felices, un par de días después mi abuelo alzo vuelo y partió para el país de los ancestros, resistió como un viejo chachakomo el haber vivido los rezagos del siglo XIX, haberse soplado el XX y ver así como desde las nubes los principios del siglo XXI. Me imagino entonces a un Lucho Hernández, que como O´Hara sugiere, se pone sabroso en una redada de rutina ante los milicos, cachacos autómatas de una Argentina sometida a una dictadura terrible, qué habría dicho: “…che sus…” como en ese su celebrado verso. Esa otra historia, la de un poeta que jala más para este mundo que para el otro me parece mucho más interesante y ejemplar que la del escapista, porque después de todo la obra –sobre todo una obra tan encumbrada- no puede prescindir de la historia personal del creador. No había leído hasta ahora este poema que va a continuación: A Un suicida en una piscina, se me han hecho inolvidables estos versos: “Quédate en el tercer planeta /Tan sólo conocido/ Por tener unos seres bellísimos/ Que emiten sonidos con el cuello/ Esa unión entre el cuerpo/ Y los ensueños”.
A UN SUICIDA EN UNA PISCINA
No mueras más Oye una sinfonía para banda Volverás a amarte cuando escuches Diez trombones Con su añil claridad Entre la noche No mueras Entreteje con su añil claridad Por lo que Dios más ame Sal de las aguas Sécate Contémplate en el espejo En el cual te ahogabas Quédate en el tercer planeta Tan sólo conocido Por tener unos seres bellísimos Que emiten sonidos con el cuello Esa unión entre el cuerpo Y los ensueños Y con máquinas ingenuas Que se llevan a los labios O acarician con las manos Arte purísimo Llamado música No mueras más Con su añil claridad. (Lima, 8 de agosto de 1971)
12/10/2007 06:16 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar. Estos últimos reclamos sobre invitaciones literarias no resueltas o marginaciones suspicaces, sutiles o “involuntarias” por decirlo de algún modo soft, me lleva a una reflexión mayor en relación a como se mueven los “poderes secretos”, las camarillas, los hilos invisibles –y desdeñables- de la literatura peruana, para no ir tan lejos y delimitar el campo de acción -que imagino debe ser peor –o más palpables- en países donde la competencia y publicidad de escritores responde más a cuestiones de marketing, merchandising e imagen –basta revisar la revista española “Qué leer” y apreciar los cambios de look obligados que notamos de libro a libro en estos escritores, para darnos cuenta de lo retorcido que es la movida escritural en estos tiempos- y donde los agentes literarios, invento innecesario de la división internacional del trabajo, tienen que demostrar sus mejores ardides de relacionistas públicos y triquiñuelas propias de un saltimbanqui, canibalizándose unos a otros, despellejándose y fagocitándose según las “correctas” y draconianas leyes del mercado-. Quiero hacer antes la salvedad que a un escritor “verdadero” -o a quien se precie de serlo- no le urge tener una tribuna o un ejército de lectores u oidores para seguir escribiendo o continuar con su trabajo creativo; eso es algo sucedáneo, superfluo o hasta cierto punto patológico: adicción a los lectores, y lo digo sin ánimos de minimizar los bienintencionados reclamos de Diego Trelles –con quien me solidarizo, al margen de lo que él mismo esté buscando con este reclamo, es desdeñable cualquier tipo de marginación-, lo digo habiendo, yo mismo, publicado 8 libros y ser –al margen de mi calidad y mi acercamiento a premios nacionales- permanentemente ninguneado y vetado por los periódicos y los grupos que manejan y controlan al modo de Orwell el proceso literario en nuestro alicaído Perú, los típicos letratenientes –de los que hablaba Pimentel-, sargentos y policías de tránsito literario acostumbrados a manejar el semáforo a su favor, e impidiéndonos cruzar libremente la pista de la difusión o las pistas de la información de la que retorizaba B. Gates en su libro “Camino al Futuro”. Por otro lado, quiero apuntar que un escritor simplemente escribe, casi por inercia, las cuestiones de publicación tienen más que ver –según mi visión, cuestionable, pero irreversible, por cierto- con la nece(si)dad por “formalizar” un producto que se engendra y elucubra en la imaginación del escritor y se materializa en la edición del libro. No creo que sea conveniente –o quizás sí- “interesarnos” por qué un escritor en particular no ha sido invitado a tal o cual evento o por tal o cual institución, al menos que este interés nos lleve a una reflexión macroliteraria e interdisciplinaria –y este es el caso- en la que podemos entrar, dentro de las diversas aristas: racismo, despotismo intelectual, lucha de clases (escritores burgueses, apadrinados por los dueños de los instrumentos de producción versus los escritores “proletarios”, -aunque este término envejecido por los académicos protoburgueses y asustadizos libremercadistas lo podríamos cambiar por el de “escritores de a pie”, si se quiere- y para quienes publicitarse se convierte en una tortura por la falta de acceso a los mass medias o a las instituciones que subterráneamente defienden un poder impuesto por el gran capital, empujados escleróticamente por una obesa y gerontológica burguesía burocrática y compradora o viceversa). Ahora, por cierto, hay diferentes y abundantes tipos de clasificación, que no voy a discutir ni proponer, ya que este terreno es un caldo de cultivo para cualquier tipo de malainterpretación y abanico hermenéutico. Lo que sí está claro es que las argollas literarias son cada vez más estrechas y no perdonan los cuestionamientos o los reclamos, ni tan sólo los cuchicheos negativos, a quienes ello acometen se les “castiga” disparándoles con una pistola con silenciador y no invitándolos a ningún evento posible y excluyéndolos de las antologías, “encuentros”, estudios venideros o de cuanto lugar posible o imposible. Horror vacui. Crímenes de mentes domésticas o esponjiformes. He probado esas balas de salva que sólo hieren la pátina del ego y las ansias por un reconocimiento que no se debería reclamar con altoparlante o megáfonos de mercado, sino con actos de “contrición” y con la misma obra, que si es de calidad, habrá de derrumbar, como a los muros de Jericó, la mordaza y el maltrato a que nos tienen acostumbrados. “Saltar el cerco” como dice certeramente nuestro amigo Dante Castro o en su defecto descensus at inferus. Es necesario recalcar como atenuante literario –por una cuestión de aclare de conceptos- que términos como soberbia, egolatría, engreimiento intelectual, etc. encuentran una dimensión logarítmica, en el estro común de los escritores -ni qué decir de los poetas-, sobre todo en los de la última generación, a los que he tenido la afabilidad de conocer, lo cual sin necesariamente ser “malo” es ya una traba imperceptible –pero no por imperceptible menos trabazón- en el proceso extraño que es ser “escritor” , más aún en un país humilde y difícil como es el Perú, (obsérvese los antagonismos conceptuales de forzada correspondencia). Por ello los reclamos siempre nos van a llevar a las típicas preguntas de lead periodístico ¿por qué? y ¿para qué? o qué tan real puede ser una protesta o un reclamo, o mejor dicho qué es lo que hace que un escritor tenga que ser considerado a la hora de una invitación -en el caso de Trelles, a la Feria Internacional del Libro-, si por demás aún cuando se tenga un buen libro o dos bien escritos, a una feria se va a conversar, a debatir, y es conocido el hecho que no siempre un buen escritor es un buen orador. O sea hay otros caracteres aleatorios que habría que analizarse y someterse a crítica y debate; y porque también una buena oratoria no justifica o no alcanza para justificar a un escritor pensante. Viendo el otro lado de la moneda o la otra cara de la luna, es también sorprendente el grito (The Howl) de Doris Moromisato, gran animadora cultural y mejor poeta, por la aparente exclusión en un evento narrativo donde no hubo ni una mujer–qué empecinamiento nos puede obligar a un comportamiento lascivo-, más espíritu incluyente y posmodernista, aunque aquí hay más cuestiones de género y de medida de fuerzas sobre todo en la expresión: ¡¡cuando el único ghetto es el de los hombres!!, términos que no me atrevo a analizar por no herir susceptibilidades, pero que delatan una carga de ismo fémino que de alguna forma –y por ciertos vasos comunicantes y controversiales- me hace recordar la vez que conversé con Doris en un centro cultural –y en presencia de varios escritores- sobre la posibilidad de presentar en la Feria del Libro el último texto escrito en vida por Pablo Guevara “Hospital”, el cual fue publicado por cuatro amigos y por quien esto escribe, a lo que la Moromisato, sosteniendo el libro, asintió alegremente, pero la invitación nunca llegó –a pesar de los emails enviados- y no hubo el homenaje que ella –alumna también de Pablo- prometió, quisiera pensar que fue olvido -¿amnesia literaria?- o hubo un traspapeleo burocrático o “prioridades mayores” u otra disculpa asentible a la hora de elaborar las agendas que me apenó particularmente porque conozco a Doris desde casi inicios de los noventas cuando trabajaba con onegés ecologistas y mostraba un espíritu alejado del esplín literario, aquel no lugar o “Morada donde la luna perdió su palidez”. Valga también, aprovechando la coyuntura, este “reclamo” delatorio –y casi personal- ad puertas que en unas semanas se cumple un año (1ero de noviembre) de la desaparición de este valioso y entrañable vate y se estará publicando –disculpa la indiscreción Gladys Flores- un número más de la ninguneada -y combatida hasta el anonimato- revista “Homúnculus”, dedicada íntegramente a Pablo Guevara, la cual esperamos, apelando al espíritu necrofílico de nuestra sociedad, que se pueda presentar en la Feria del Libro y en todos los eventos que ameriten su presencia. La memoria de este gran poeta se los agradecerá. Por mi parte, la oscuridad –obligada o voluntaria- me asienta bien, aunque esta pequeña salida a la luz rompa mi rutina práctica y mi paz ficcionada. Saludos Literarios. Rodolfo Ybarra
12/10/2007 06:12 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar. Chico estás en un lío uno al menos tan grande como un puño del tamaño de tu corazón un lío al menos tan grande como la vida esa cosa roja que te fluye y talvez sin que veas escapa como la saliva por la comisura de tus labios cuando dices ahí esas veces que te preguntan cómo vas ¡y tú como vas! ahí dices y sorbes de un vaso de agua de chicha o de ron con gaseosa las mañanas entonces pasan como las noches o las tardes y ahí es esa cosa roja que estás seguro se te escapa música que ya ni oyes demasiada bulla alrededor como para pensar las notas asirlas con la atención que se merecen las criaturas hermosas que va dices ahí quisiera verte en esa superficie siempre helada que brilla por las mañanas en tu cuarto donde se refleja la luz que entra por la ventana ese espejo nuevo que conseguiste para no tener siete años de mala suerte ahí sentirte en ese espacio del tamaño de un puño que se agita en el pecho animal enjaulado y herido has visto pasar por tu vida muchas veces el sol por el cielo muchas veces las estrellas durante la noche la nieve las arenas blancas de los ríos las piedras redondas de las playas las sonrisas mágicas de cada persona que fue y es como un ángel pero chico estas en un lío tal vez casi tan pequeño como tu ser en medio de este otro gran lío este gran valle como en ese poema que casi no recuerdas talvez de un tal Dante o del haraveq anónimo autor de ese dulce yaraví que todos escuchamos al nacer junto al primer recuerdo dulce algo del tamaño de un puño que se busca luego en la mirada de una mujer como un ángel como la propia madre esa es tu nostalgia de ínfimo pez en el inmenso río la profunda quebrada ese dolor que es más grande que el puño escondido en tu bolsillo sin puñal mano desnuda desasida cómo no estar en un lío estando así Ahí en medio de este gran valle nada nuevo bajo el sol pensarás pero cada día una planta que muta nace de sus propias hojas de su propio tallo siendo otra cosa muy distinta y los vientos y las aguas los cerros los insectos han cambiado sus moléculas y a ti la piel se te cae y la dejas entre las sábanas, ese tu lecho de pequeñas muertes tu pequeño lío del tamaño del recorrido de tu sangre el oscuro bolsillo donde guardas tu corazón, ese pedazo de cielo por donde caminan las pléyades ¿ya nada te importa eh? y ¿los tamales para tus reales, chico? te diría el abuelo si le quedaran ganas de conversar estando como está a tres veces tu edad y talvez cien tu vida no hubiese querido decirte nada de esto ni de aquello ni de nada sólo callar y sentarme ahí a tu lado visitarte otro día y conversar de los intrincados caminos de la sangre de los ayunos rituales de esa época sin historia cuando fuimos gentes sin edad ni memoria de penas y solo gloria habíamos cruzado puentes diría volado sobre el mar del sur rumbo al poniente diría viajado la caprichosa silueta de la boa hacia el sol naciente dirías tú y talvez esos ratos recordaríamos el sabor del masato el calor húmedo de las tierras calientes ¡ah! tu pequeño lío del tamaño de un puño tu corazón animal triste fiera que ahora callas y ves ahí en ese otro lugar junto al espejo apenas una sombra que te huyen ave oscura silenciosa que nada dice sólo ese graznido que es talvez vuelvo. Awqaylli, septiembre 2007 GONZALO VALDERRAMA
06/09/2007 23:27 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.  Rodolfo Ybarra. Eds. Viernes Literarios. 62 pp. Lima, Perú 2007. Comentario: Vanadio Soter Se dice que comer carne humana es para saborear al enemigo. El dictador ugandés Amín Dada lo hacía y justificaba su acción pues decía que provenía de una etnia caníbal. Y cuando el General Custer es vencido en la batalla Little Big Horn, un indígena americano le abre el pecho, le extrae el corazón y lo ingiere... (I) “arrójame en la cal del olvido necesario porque todo olvido purifica la memoria y la vuelve justa necesaria de poesía, adicta de verdad” Rodolfo Ybarra Ybarra se reencuentra con su gen asesino (II), de sus ancestros, de sus otras vidas. Es un estigma que siente el poeta que no puede despegarse del pecado original, pecado nefando y tampoco resarcirse de ello. En el poema Ex voto nos dice que la muerte es como un destierro “Vida no abandones el cuerpo” (p. 48) La carne que muere en los cementerios. El hombre es de barro, tierra...será previamente carne olvidada en un asilo... Culmina Ybarra con una invocación-plegaria, “quiero pedirte Señor que preserves mi voz ahora consumada,/ guárdame de los humanos que comen a sus semejantes” (p.61) (III) Pero también se preocupa por el aspecto ecológico de la gota de agua, que tantas interpretaciones acerca de esta molécula. Si por un punto pasan infinitas rectas, por una gota...infinitas interpretaciones. Si hay gobernantes que “conquistan” al pueblo con la necesidad humana del agua...agua para todos... “Cada año perdido es como el agua de un caño malogrado, nadie se lamenta más que a la hora de los recibos (...)” (p.51) Este poemario alcanza una madurez inalcanzable, y es como ver detrás de un espejo, nos permite saber que si Dios fuera ciego, todos seríamos ciegos. (ver Mito de la Caverna, Platón) En las personas enamoradas no existen defectos en sus parejas en sus respectivos devaneos, affaires, trampas. Nos quiere decir el poeta que la liebre por ser veloz no necesariamente tiene pensamientos presurosos. - Si el hombre es arquitecto de su propio destino; Ybarra quiere ser su propio escultor. “Con cincel me tallo a la medida de los golpes” (p.25). Ybarra se influencia de su condición de vegetariano. Ybarra desde ultratumba y entre lo mágico y religiosos nos avista: “Del más allá vienen voces parecidas al miedo (p.25) Sopla un viento maligno con mezquinas intenciones” (p.26) El equilibrista Karl Wallenda decía “Estar en las cuerda es vivir, lo demás es esperar” -Rodolfo dice “Voy lentamente dibujando la caída sin caer/ miro las estrellas apocalípticas como trazan mi vida en una tostada de pan” (p.27) -El acto del sacrificio se renueva en el fuego “Uno tras otro soy el mismo que intentó el fuego hace miles de años” (p.25)
-Estos versos que denotan un hastío de lo rutinario “Nunca es siempre y siempre es nunca cuando miro la hondura del pozo” (p.27) El poeta sabe que el reloj que marca el tiempo, esta vinculado a la disciplina de la física. Ybarra no se deja encasillar, en lo cognoscitivo tampoco sus poemas. “Todo cuando abarca más allá de sus marcos/ y en el fondo un hombre escarba irredento en el vientre de sus recuerdos” (p.29) El poeta Antonio Sarmiento (2000), hacía notar que “la poesía de Santiago Risso .Esta sensación de movimiento y de ubicuidad es su o su ” Yo noto efectivamente ese proceso en Ybarra, vemos lo siguiente “Amanece me pregunto cuántas gentes miran su reloj/ en este mismo instante en que yo miro mi reloj” (p.32) Recompone su reto final, en un torneo Mientras haya una existencia –por pequeña que sea- puede existir, hacer poesía. “Un gusano que repta y se contrae hasta desaparecer” (p.28) (IV) Pero Rodolfo traspasa las fronteras de su ensoñación. “Al final del arco iris un legado eterno aguarda ser descubierto” (p.31) Según la interpretación de los sueños el soñar con arco iris es probabilidad de muerte... y ese tema de la mortandad es frecuente en este poemario. El sueño con cíclopes de mismo modo. Rodolfo Ybarra su sensibilidad lo atrapa como en un cuento de Borges. Cuestiona el tiempo: “He tachado calendarios preguntándome lo mismo,/ y hoy que es lunes igual que ayer o anteayer encuentro que los días no existen” (p.35) (V) “Dicen que cuando uno muere acaba el dolor./ Yo creo más bien que cuando uno muere el dolor queda y se reparte/ entre todos los que alguna vez rozaron esta vida” (p.43) “Traté de ser justo con todos, incluso con el enemigo que se metió en/ mi cuerpo/ para confundirlo y desvirtuarlo” (p.62) Tzun Tsu, dice que si no se puede vencer al enemigo hay que confundirlo. - La figura lit. Apóstrofe: (Ver Comentario Ruptura de Heje - por Vanadio S.) “Oh Mundo, animal flagelado. Animal prehistórico Resucitado en su gigantesca cementerialidad y hormigón” 46 - DIOS EN EL POETA: humanizado, omnipresente, idealizado en sueños. “Dios no vive en el cielo, sino en las cosas simples de la vida, Y casi siempre se pone el rostro de un conocido Ya sea amigo, hermano o padre” (p. 54) “Dios no está en todas partes, está en ese punto donde no hay retorno, Solo un corazón extirpado puede sentirlo. Sólo un hombre que se ha liberado a sí mismo le ha visto a los ojos” 54 “pero no son nuestros sueños de Dios que nos ayudan a salvar los días Y a vencer al tiempo que nos hace envejecer en lugares solitarios” 56 - Otras Consideraciones: Humor: “no voy a olvidar las visitas a la playa y tu mirada de gallinazo moquillento” (p.41) Personajes Mitológicos: Purgatorio, ninfas, estrellas apocalípticas, Gorgona, ogro, caballos apocalípticos, cíclope. ----------------------- NOTAS ( I ) Se asume que el jefe Cheyenne “Caballo Loco” fue el practicó antropofagia en contra del Gral. Custer. El 25 /6/ 1876. El objetivo de su creencia: que muera para siempre. (II) Los genetistas han descubierto que el gen asesino puede convertirse en un gen suicida, será por ello el alto índice de suicidios en Lima. (III) “El consumo de carne ofreció al organismo, en forma casi acabada, los ingredientes más esenciales para su metabolismo. Con ello acortó el proceso de la digestión y otros procesos de la vida vegetativa del organismo” El Papel del Trabajo en la Transformación del Mono en Hombre. Marx- Engels Obras Escogidas. T- II. Ed PCUS, 1978 (IV) Similar a un aforismo de F. Nietzsche. “Cuando un gusano se enrosca...” (V) “ Tampoco es lícito el plural , porque supone otra operación imposible... Una de las escuelas de Tlon llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente. (p.19) Ficciones. Jorge Luis Borges. Ed Oveja negra 1981
ELIO JOSE Como quien vuelve de un perdido prado yo volví de tu abrazo. Como quien vuelve de un país de espadas yo volví de tus lágrimas. J.L.Borges
“Para encontrarme escribo. Para encontrarte” decía el papel depositado temblorosamente entre las flores. Pero tú sigues viva, Jazmine, en estas líneas. Tu presencia en la casa es tan sólo una parte inexplicable de esta historia que te nombra, mientras te veo rondar de un cuarto a otro como si nada hubiera ocurrido en lo más mínimo, tarareando una canción que en vida no escuchaste, comentándome sucesos de una actualidad que se supone no llegaste a conocer, mientras intento leer algo de poesía sin lograr concentrarme.
No comento con nadie que aún te veo hablándole a las plantas que, en aquel balcón cargado de recuerdos tuyos, sobreviven sin que yo me acuerde de regarlas. Que aún te siento venir huracanada a estremecer mi cuerpo como un súcubo en la noche, como cuando seguías contándome el final de aquellos libros mientras te acurrucabas soñolienta entre mis brazos luego de disipar el fuego en nuestras pieles plácidamente agotadas de luchar en una cama crujiente y rodeada de papeles. No sentía a tu lado ni la pesadez ni la incomodidad pasajera de otros cuerpos anteriores al tuyo, aún si conservo el buen recuerdo de esas musas y esos tiempos, a decir verdad, a tu lado Jazmine, yo ni siquiera los extrañaba. Recuerdo un verso que dice que el amor no tiene pasado y debe ser así. No, no era un verso, era una línea de canción, pero da igual, puesto que habla de amor y en un sentido artístico y profundo, un fin así merece una debida justificación del medio. Algo de sol penetra entre los edificios e ilumina tu rostro y te confiere sombra, extraña sombra. Fantasma fresco que camina y mira, que sonríe indagando la tarde en mis pupilas. Miras el horizonte con tus ojos que no sé si ven y el vapor de tu aliento me confunde cuando pienso en si alguien como tú respira. A veces ves el vacío como pensando o recordando algo. Dudoso fruto de mi subconsciente. Oh, Jazmine. Desde que he destinado al fuego mis escritos has desaparecido. Todo aquello que lleva el sello de tu nombre ardió, junto con tu recuerdo. No pensé en el martirio que me avasallaría al prometerte en víspera de tu partida que por ti nunca dejaría de escribir. Tal vez era eso lo que te aferraba al mundo. Después de todo, escribir era una forma de huir de lo imperfecto a lo que habíamos estado condenados. Era huir del silencio y de la muerte, era crear un mundo nuevo en el que tú y yo, Jazmine, viviríamos por siempre. No volverás a aparecer en mis canciones, ni en mis pueriles poemas ni en mis triviales cuentos. No me despertarás ya más a media noche, ni volveré a temblar si acaso llegas a trasfigurar tu goce galopante en mí. Porque he vertido al fuego todo lo que encierra tu recuerdo y las llamas han ido devorando el cuarto décimo tercero en el que habito Cum domi sum tibi escribo. En medio de esta hoguera que he encendido está mi cuerpo, que espera consumirse entero, lento y sosegado. Porque él también te encierra en cada célula sitiada y calcinada. En estas manos escribas ahora chamuscándose, en mi sexo ampollándose que en vano te evocaba en otras camas, en este corazón carbonizándose contigo y este cerebro hirviente que entonces barajaba las palabras, pústulas inexactas con las que te llamaba. Pues mientras haya un vestigio de tu paso aquí en mi ser, aún en cenizas mi alma me desobedecerá. como lo viene haciendo, en contra de mi voluntad, que a esta hora de la tarde es una ardiente ráfaga silbante de tu nombre, Jazmine. Jazmine… Oh, Jazmine…
21/04/2007 01:34 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.  SIEMPRE TENDRÁS 20 AÑOS “Ing. James Zimmerman: Calle Utopía Nº 321- WasteLand”, es aquí. Dora se esconde de la lluvia bajo el porche. Desde la tarde llueve tenazmente sobre aquella ciudad que no figura en los mapas en la que fue a encontrar, por fin, al antiguo ayudante de su padre. -“Es un placer conocerlo señor Zimmerman, mi nombre es Dora, soy la hija adoptiva del Dr. Isaac Freud. Supongo que no estará enterado del motivo de mi visita”. Afuera sigue lloviendo. En efecto, James había leído de la muerte de su antiguo mentor pero hace mucho que no escuchaba de él y no tomó la noticia como cierta, hasta ahora. -Traigo conmigo un mensaje de mi padre...- Entonces había sido verdad, “El Patriarca” había fallecido.. Dora Freud tiene 20 años, había estudiado PsicoIngeniería y era no sólo la hija adoptiva del Dr. Isaac sino también su mano derecha en los últimos años en que dedicó sus esfuerzos a tratar de corregir el gran error que cometiera en nombre de la ciencia. En esa época también llovía mucho , pero llovía fuego y el Dr. y yo, un jovencísimo ingeniero cibernético, maldecíamos haber creado un pavoroso Némesis apocalíptico.. El Dr. Freud terminaba satisfactoriamente de probar el “Albedrío Cuántico” una forma suprema de inteligencia artificial integrada por Quantos de Luz que podía captar, albergar, procesar y emitir cualquier tipo de información en millonésimas de segundo sin necesidad de conexiones de ningún tipo, un gigantesco cerebro de energía pura que asimilaba en seguida el propósito para el que había sido creado. Sería alojado en El Arca, un especie de portaaviones gigantesco que viajaría por el sistema, exploraría el espacio y analizaría las posibilidades de supervivencia y colonización del ser humano, provista de sondas y robots capaces de construir refugios adecuados que esperarían a los primeros colonizadores enmendando considerablemente el angustioso problema de la superpoblación. Pero El Arca se rebeló contra sus amos. Resolvió que la raza humana representaba un peligro para el equilibrio del sistema. Lo hizo ya en el espacio y su solución estaba en no dejar que esta raza remontase al cosmos buscando preservar su condición desnaturalizada y primitiva. Muchos años pasaron queriendo detenerla, muchas vidas perdimos queriendo destruirla. Sembró el espacio de bólidos de ataque autómatas que convertía a su causa, atacaba a las naves proveedoras que surcaban las rutas interestelares. Con su capacidad de albedrío logró mejorar su tecnología de propulsión: Aprovechó la energía fotónica proveniente de las estrellas. .Ahora jamás se quedaría sin combustible, Una fecha en que El Arca fue herida en un costado, aumentó su tamaño considerablemente y se abalanzó contra las defensas externas de la tierra. Casi perecemos. El Arca llegó al tamaño de la luna y sus efectos en nuestro planeta fueron desesperadamente temibles. Pero logramos detenerla y ella huyó. Desde entonces sabemos que se encuentra alejada del sistema, pero ha meditado rigurosamente un tenebroso plan: Irá incrementando su masa hasta lograr ser diez veces más grande que la tierra. Acto seguido (eso le tomará un buen tiempo) acelerará su trayectoria en dirección a ella. Estará colectando la energía suficiente para el primer impulso pero a mitad de su recorrido no necesitará más que de su propia inercia y sus efectos en nuestro planeta serán devastadores. Claro que eso sucederá todavía en el transcurso de un siglo. El Dr. Freud había tenido la mejor de las intenciones, pero no contó con la capacidad también superior de enajenación y perturbación de un mecanismo provisto de albedrío cuántico. No volvería a construir un ser tan magno y poderoso o sobrehumano como El Arca. Se avocaba más bien en los últimos años a crear un androide que pudiera comprender al ser humano ayudarlo en su lucha por la supervivencia de la especie, aportando a ese intento sus conocimientos desarrollados gradualmente, pero no supe nada más de él después de eso Han pasado veinte años y ahora que yo, alejado del mundo, intentaba olvidar y no esperar aquel fatal desenlace producto de nuestra tentativa creadora, viene a mi puerta esta muchacha tímida y radiante con un pulcro y discreto mensaje para mí. Tardo poco en leerlo. El Dr. Freud se despide y además me pide que cuide mucho a Dora y que le dé el afecto y cariño necesarios como el que en su momento él me brindó, y que cuide también de dirigir aquellos proyectos que ha dejado inconclusos pues él sabe que los podré llevar y mejorar para perpetuo beneficio de la humanidad. Ahora que tengo bajo mi tutela el proyecto mayor del Dr. Freud en la rama de la Technoplasmia, lo deberé esconder. El proyecto “Pandora” del que tanto hace mucho me había comentado, Sé perfectamente lo que debo hacer, el mundo no está aún preparado para tamaña invención, ya he de pensar en otras ocasiones sobre el margen de error de la teoría de mi mentor. Dora es perfecta: Casi humana... Ahora sonríe nerviosa y misteriosamente mientras disfruta (¿?) de un diminuto cigarro. ¿Sabrá acaso ella algo de lo que representa? La he notado cansada de su trajinar y su mirada es la misma de todos los que vemos los aéreos rieles atestados de gente y las horas pasar raudas y sin ánimos frente al Panoramisor. Dora Freud hará de mi asistenta. La humanidad nos requiere para entender y aplicar esos grandes y anticipados legados del Patriarca. Ella estira su cuerpo ágil y galante, joven y provocador . Siempre tendrá veinte años, pero hasta que alguien descubra su secreto, El Patriarca se habrá reivindicado. -Te hospedarás aquí, espero que estés cómoda -le digo, mientras ella sonríe y agradece besándome la mejilla. Afuera sigue lloviendo y ya la observo calmada, rebuscando en un caos de papeles dentro de su maleta, entusiasmada: - “Estos poemas son tuyos. Estaban guardados entre las cosas de mi padre; él nunca se deshizo de ellos. Te los traje, por si acaso...” Elio José FIN
 SE ANUNCIA la quiebra total del tiempo (las madres eternizan el dolor del parto) Los accionistas de esta gran empresa han declarado al pueblo una infinita huelga de sonrisas (todos los carros de servicio urbano apoyarán este paro) Los militares cambian sus fusiles por hamacas hablan entre si y comentan “que el ocio fomentará la paz” FILONINO CATALINA
08/02/2007 14:03 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar. RODOLFO YBARRA Respta a Ñaupari (de ñaupa, voz quechua que significa antiguo, pasado, por extensión anacrónico, fuera de tiempo) La literatura peruana no sólo ha vivido en el filo de la navaja, sino que ha estado marcada por la tragedia, la mohatra y el horror, no porque el escritor quiera o no integrarse al sistema imperante, sino porque a este último no le interesa integrar al escritor (entiéndelo de una vez por todas). Ejemplos, querido amigo, sobran, desde Martín Adán, indigente a quien un presidente quiso nombrar de ministro, hasta José María Arguedas que se suicidó porque sabía que la solución al problema no estaba en la literatura, o el mismo Vallejo a quien el estado peruano encarceló del 6 de noviembre de 1920 al 26 de febrero de 1921, y tuvo que migrar a Europa porque amaba la libertad y por eso mismo luchó contra las falanges franquistas, enrolándose junto a muchos escritores, unos más radicales que otros, pero todos dispuestos a dar la vida por la causa como Rafael Alberti, Cernuda, Miguel Hernández, Alexandre, Rafael Dieste, Herrera Petere, León Felipe, Asunción Silva, Herrera Reissig, Enrique Blanch, Altolaguirre, Prados, Serrano Plaja, Gil Albert, Pablo Neruda, etc. Recordemos las palabras de Vallejo en el II Congreso Internacional de Escritores en Madrid: “Los responsables de lo que sucede en el mundo somos los escritores, porque tenemos el arma más formidable, que es el verbo. Arquímedes dijo: Dadme un punto de apoyo, la palabra justa y el asunto justo, y moveré el mundo; a nosotros que poseemos ese punto de apoyo, nuestra pluma, nos toca, pues, mover el mundo con estas armas” No confundas, por favor, liberalismo con libertad, eso déjalo para las tribunas laxadas del neoliberalismo, o para los señoritos, hijos de los plutócratas que han pagado sus entradas para escuchar lo que quieren oír: las hurras y los vítores, en play back, al engendro del mercado, y a los grilletes y al látigo del capataz; como cuando dices “…suscribo hoy con más fuerza que nunca: el liberalismo. Lo hago convencido de que la libertad es la respuesta a la pobreza, el hambre y la miseria; (…) la libertad alienta la creatividad, la innovación, la competencia, el sacrificio, la vocación de servicio al prójimo y todos los sentimientos que hacen noble y digno al humano actor” ¿¿?? Pg.8 “Páginas Libertarias”. En verdad me desalienta tener que escribir sobre esto, porque es lo que has logrado en “diez años de trabajo, investigación y difusión de las ideas de la libertad…” por favor, bien sabido es que el liberalismo por definición es –y aquí sí no digo nada nuevo- una doctrina que se apoya en la propiedad privada de los medios de producción y no admite injerencia del Estado. Y esto no tiene nada que ver con la libertad con la cual tratas de confundir a toda costa, mismo prestidigitador, deeler de tragamonedas u orador equívoco o siniestro como si fuese un discurso de algún animal político para ganar votos a las pobres masas que permanecen sumergidas hasta el tuétano en las aguas servidas de la ignorancia, y que no pueden elegir entre lo que le hace bien o lo que le hace mal. Todos amamos la libertad –salvo algún espíritu sadomasoquista- eso no está en discusión, el problema está en que tú crees que a través de una determinada doctrina económica vas a alcanzar el nirvana, el erebo, el limbo, el éxtasis de la libertad; creo que lo que tú buscas en el fondo es el libertinaje, que es un vicio propio de las sociedades desequilibradas, la satisfacción de los placeres no tiene por qué arrastrarte a doctrinas torcidas y vendepatrias, o de repente aprendiste mal el discurso o asististe a “la escuela del mundo al revés” detallado por Galeano, donde el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse. Claro, no olvidemos al “maestro” Milton Friedman, quien habla de “la tasa natural del desempleo” y a Richard Herrnstein y Charles Murray quien por “ley natural” comprueba que los negros están al final de la escala social; ah, y no olvidemos tampoco a los mormones –la iglesia del capitalismo- quienes atribuyen el color negro a una indecisión angelical por no apoyar ni al demonio ni a dios, por eso el “castigo” del color oscuro. Sé y te lo dije en la anterior misiva que tu discurso es sincrético, pero no nos confundamos y quieras hacer pasar gato por liebre, porque esa libertad no llega porque tú la pidas de rodillas o la escribas en verso y la arrojes al pozo de los deseos; la libertad llega por conquista tal y como el detalle del cuadro de Eugéne Delacroix, jefe de la escuela romántica, que ilustra tu libro, en que “la libertad” está flanqueada por un libertario con fusil y un jovenzuelo con una pistola; obsérvalo bien y luego no digas que “el fusil, la violencia y la muerte” están al margen de todo “cambio provechoso” como sugieres enfáticamente en la pg. 133 de tu libro o modelo para armar. Revísate y cuestiónate. No estoy proponiendo NADA, simplemente estoy interpretando lo que tú no quieres leer ni ver, colocándote el velo que los regentes quieren, y hablando lo que éstos te susurran al oído o te dictan en amobladas oficinas. Somos “amigos” y la amistad no tiene por qué hacernos cómplices de nuestros equívocos o perversiones, entonces digamos la verdad y busquémosla, no con vicios lógicos o construcciones sinuosas y mal intencionadas, acaso hay alguien o algo detrás de ello cuyo beneficio es menester tener a escondidas porque se resuelve en alguna cuenta encriptada. No voy a discutir tu condición de burócrata, eso dejémoslo para los charlatanes coprófagos amantes de los chismes de peluquería y habitantes de las cloacas blogísticas que suelen asomar como ratas en el mundo literario. A veces es bueno escribir poesía con la barriga llena de cerveza (o con la cabeza llena de humo, dirías tú) pero yo no puedo escribir poesía con la corbata apretándome el cuello, tampoco podría escribir sobre amor o erotismo cuando mis tutores me están obligando a escribir un discurso para mandar al pueblo al matadero sin que ellos se den cuenta. Lo que se discute es que la vindicación del escritor no puede incluir solo una lucha reivindicativa (o sea mejores tratos editoriales, mejores sueldos, seguro, etc.) sino que esa lucha se debe enmarcar en una lucha política en la que deben de estar incluidos los maestros, los médicos, los policías honestos, los agricultores, los obreros, etc. He ahí el error que tienes que subsanar sin aliento demagógico y sin insinuaciones cantinfleras; y no veamos la cara amable de la luna, o veámosla, pero veamos también la otra cara, la monstruosidad que produce países como Francia y Estados Unidos, que anotas como ejemplos para “realizarse” como escritor; no olvidemos ese huracán que con un soplido en Nueva Orleans nos develó el estado calamitoso en el que vive la gente de color, que condolió tanto al mundo que hasta Cuba preparó ayuda con médicos y todo incluido, y no nos olvidemos que USA tiene uno de los más altos índice de tuberculosos (cifras de dos dígitos muestran las estadísticas silenciadas de ciertos grupos de oposición) sin contar que es el trabajo, la principal fuente de stress arriba de los divorcios tan celebrados y el miedo propio a la muerte. Y no olvidemos a esa Francia del 98 que tuvo que reducir la semana laboral de 39 a 35 horas por la presión popular, y que produjo una protesta sin precedentes de los empresarios engancha esclavos, los políticos, mancebos y guardianes del dinero de sus amos y los tecnócratas, los tontos útiles que le buscan explicación o disculpas a la tortura y al trabajo forzado. No soy amante de la destrucción –hematólatra, diría Menéndez y Pelayo- ni de la vida miserable como me endosas hábilmente en tu última misiva. Aquí simplemente hay dos caminos: o se es vanguardista, revolucionario, humanista, o se es reaccionario, felón, retardatario. Y claro al centro, que no es ninguna opción, los oportunistas, los sin banderas, los acomodaticios, los que se suben al bus en marcha, los que nunca meten las manos al fuego por nada, los que miran la masacre detrás de la ventana, los camaleónicos, los que siempre están bien con todos y brindan con el verdugo en el confesionario y con el condenado en el cadalso. Y al parecer tú ya elegiste y has demostrado ser un maestro de las stand comedy al proyectar una coronación que tú sí celebrarías más que Chocano, más que los reyes católicos o el rey Ubú. Tus falacias y verdades a medias podrían hacer creer a terceros que yo soy un propulsor del Proletkult que fue una asociación para “preservar las creaciones artístico literarias” de la revolución rusa, engendro que detesto como las ideas de Vladimir Kirillov quien dijo: “En nombre de nuestro amanecer, quemaremos a los rafaeles, destruiremos los museos y pisotearemos las flores del arte”, ideas reaccionarias como las que promueve el neoliberalismo en el cual te encuentras erróneamente reclutado. Desatemos las anfibologías y triquiñuelas que elaboras al más puro estilo de los filosofastros, quienes estarían contentos de tener un discípulo tan destacado. ¿Cómo es que me parece malo que mis compañeros y amigos vivan en otros países?, esto tiene el tufillo de una envidia que no me corresponde, aplaudo a los que pudieron saltar el cerco, a todos los espaldas mojadas, los peruchos, colochos, sudacas al fin, que lograron cruzar la frontera evadiendo las minas personales o becados por su valor intelectual, mi solidaridad con ellos y mis respetos; ellos eligieron salir de este país por diversas razones entre la que está principalmente la económica, la académica, los nuevos horizontes; y muy por el contrario a lo que tú piensas, ellos –en su mayoría- embanderan no una lucha por el capitalismo, sino una lucha sutil y de perfil bajo como ciudadanos residentes, por derribar ese sistema oprobioso que tú aplaudes ... (... continúa) -4 el río llega con la misma sed de mi corazón a beber de tu mirada río y corazón beben como animales mansos de su mirada -5
estar alerta dejar herida una imagen
mi madre zurciendo el viento mi tía dejando que en su trenza juegue la mañana -6
sólo cadáveres al final de mi lengua
exprimir hasta la última gota en la palabra así como me dijeron los chiwancos son las primeras gotas de lluvia así se los digo ahora
29/12/2006 00:07 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.  LEDA tus ojos....tus labios Leda mi libertad y reveldía, mi convicción... mi silencio,mi verdad, mi mentira, mi diosa, LEDA mi CORTESANA
27/12/2006 23:06 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.  Por: Nicolás Hidrogo Navarro (hacedor1968@yahoo.es) Con especial y gratífero afecto a las putas de Las Violetas -polvoriento y famoso lupanar de Chiclayo-, grandes samaritanas que han y endulzan la morbosidad de los norteños del Perú. ¿Y? Me miró arremolinadamente torvo, con el rabillo del ojo izquierdo, temerosa y cómplice. Estaba atrapando zancudos con los ojos cerrados, era mejor así en una noche tan oscura y silente. Me cuchicheaba: ... ¿saldremos?, ¿hoy lo hacemos?... ¿iremos a la botica? Su mirada estática estaba engrasada por un derretido rostro que se deslizaba torrente con el sudor sobre su blusa amarilla. Abrió la cortina de su lampiño y mullido cuerpo y todo se encendió en mí: la ingravidez del ambiente hacía denso y enneblinado la distancia entre ella y la mía, un pegajoso y tórrido ambiente soporífero exigía dormir abreviado de prendas, sentía que por mis venas corría carbón rojísimo y líquido. Caminé en puntillas hasta alcanzar su voz y le dije: ¡tengo miedo!... Acababa de cumplir los once años y mañana debía ir a la escuela en su último día. Ella había bajado de Ñuñajalca, un centro poblado menor de Bagua Grande, y estaba en mi casa casi ya cuatro meses. Hacía de empleada –digo hacía porque nunca supe que para hacer cosas de la casa había que pagar, ella no cobraba, además nunca la llamé empleada, sino Reina Reinita-. Yo la consideraba más que eso: casi, casi, no sé, casi una diosa salvaje y silvestremente domada, desde la espasmódica noche que me levanté al baño sonámbulo y puede contemplar su dormir y medir la distancia de su roncar y la turgencia y bambolez de sus bultos delanteros aguijoneados por mil zancudos. No tenía apellidos ni documentos, ni recuerdos, ni pasado, ni familia, sólo tenía un nombre: Reina. No tenía edad sólo un cuerpo de mujer y mucha juventud y coquetería y complicidad sintetizada en su figura ayeguada y en una masa corpórea de apenas 42 kilos. No tenía historias que contar ni ilusiones futuristas que elucubrar: vivía plenamente entregada a todo, como que fuera el primer y último día que trabajaría en casa.. Casi no hablaba, todo lo decía con su rostro: gestos y sonrisas, mohines y silencios, era su mejor lenguaje, la empecé a entender y comunicarme así, en silencio. Nunca tuve un reproche, nunca hubo un no, ni preguntas, ella lo adivinaba y solucionaba todo. Desde que llegó a la casa, ella remodeló la ubicación de las cosas y se sabía, al cabo de una semana, el re-orden total, recreado por ella. Siempre supuse que iba a ser la mejor mujer del mundo y que se quedaría con nosotros para siempre. Escasa de estatura, de rostro atriangulado y penetrante y profundo mirar, nunca se cansaba, le dada vuelta a todos los rincones de la casa como setecientas veces al día y terminaba cantando al anochecer. No era bonita, era adorable, sencillamente era una mujer apetecible y creo yo –según mis sueños, fantasías, suposiciones y proyecciones- supercomplaciente. Fue la primera mujer que vi desnuda y peladita como una yuca de desayuno y me samaqueó de nervios y atiborró de imágenes lujurientas para toda la vida. Por ella descubrí el rostro oculto de la intimidad, en su cuerpo tostadito descubrí lo plural en toda mujer: un matorral espeso, esponjado y negruzco se alojaba en sus entrepiernas y unos salvajes y ebrios pezones marrones apuntaban en un ángulo de ciento veinte grados. Sólo miré, sólo miré su enorme llanura plagada de concupiscencias y un bosque retorcido de escondites y misterios me fueron revelados. Las dunas abrasantes de su cuello, sobacos y ombligo, empezaron a nadar entre mis pupilas lubricadas por el espanto y la sorpresa. Ella rompió la virginidad de mis ojos, ella sonrió y sonríe entre mis recuerdos, ella rió, ella se carcajea complizmente entre mi pervertida inocencia y me dejó durmiendo cuarentaisiete años, perdido entre el opio de mis sueños. Ella estaba allí y se me perdió en el tumulto el primer día incrédulo, sí la vi y no la vi, como visión fugaz desapareció tragado por la misma gente, pero era ella, treintainueve años después fue vomitada por la vorágine del tiempo. Uno tras otro día, en el mismo lugar la busqué, hasta que por fin, sí allí estaba a tres metros de mi vista, a casi 560 kilómetros de donde la conocí, ella está allí, con cuarenta kilos demás, con un lunar postizo en la comisura de sus labios, con un kilo de maquillaje encima, sopleteando como flor artificial un perfume barato de dos soles el litro, y haciendo su guiño inconfundible a todo el mundo entre la avenida Balta y la calle Amazonas del congestionado y putísimo Chiclayo. Había hecho su posicionamiento estratégico en una esquina, muleteando como torera a todo el mundo, con su protuberante mondongo y masticando un chiclets adams con sus desvencijada dentadura de acrílico empobrecido, con un nombre de guerra que hace recordar a caramelos y a mi diabetes, “La Dulce”, con una blusa roja y una falda azul eléctrico para llamar la atención. Ella está allí esperando al mejor hombre del mundo – quizá un apestoso que no se ha bañado en semanas o un lunático sexópata-, qué importa ella es buena, ella es complaciente, ella soporta y tolera todo, nunca se enoja, ella fue la mejor empleada del mundo, pero ahora ella, Reina Reinita, es la mejor puta del mundo. La lujuriosa noche en que creí perder el control al miedo y asistir a sus tentadores susurros y que no me quedaría dormido, como siempre, sólo encontré dos sapos haciendo clop-clop en su cama y de ella nunca más. Lambayeque, marzo 14 de 2005
 Por: Nicolás Hidrogo Navarro Al fondo se ven desparpajados unos cuerpos caricaturescos y borroneados en mi lente carnosígeno sobre una lluvia de faroles intermitentes y una muchedumbre escrutadora, como que juzga ganado. Es una covacha primitiva alumbrada por rostros defectuosos, empolvados y aceitosos, “los turistas” de esa jungla tropical pasan husmeando carne perfumada y maquillada, ¡está buena! o ¡está raca!, es la resolución empírica, no es necesario haber ido a la universidad para ser buenos catadores y juzgadores y ni estar con el título de burdo fiscal o juez, eso se aprende allí con el apelativo de ficho o putero. Se confunden los olores de ruda nauseabundos, pichi y perfumes en el disparate más extravagante por atraer a más gente. Muchos ombligos y glúteos aparecen exhibiéndose, contorneándose, rumbeando en el dintel de las puertas, dibujando una sonrisa coqueta que quiere convencer y no convence, cara que se deja hacer y hace de todo, facilita, buenita, atrayéndote, ¡ven papacito, marido mío!, te espero, entra hacemos de todo ¿te acuerdas?, te atiendo como mi rey, vanamente unas con el semblante más triste del mundo, que no excita sino da compasión; otras, seguras que el lenguaje de su juventud hable por ellas y ahorren desaires; siempre una sonrisa, las más baratas, siempre puestas con la misma máscara de alegría complaciente y contagiante, ora tristes las que lejanamente cantaron victoria y ahora quieren ocultarse de sus antiguos clientes a los que no convencen, ora desafiantes en mirada y precios las más- más del putanar. Un motor asmático se atragantaba en su agonía traqueteante, estando habilitado para atender a una veintena de focos le han puesto abusivamente en las ancas de sus caballos rocinantes un medio centenar de focos psicodélicos para alegrar y transformar la lugubridad pestilente en una noche sabatina, de lujuria y sordidez satisfecha. Todas quieren ser charapitas, todas inventan su llegada de Iquitos, Tarapoto o Moyobamba, todas quieren ensayar el dejo sel-váa-ti-co para convencer bacán, sólo así se asegurarían sus veinte pases esa noche, todas quieren ser unas locomotoras de amor para arrastrar los vagones más inmundos y esperpénticos de la noche, olfateando el tufo de unos sobacos indomables y pezuñas rebeldes, con la mirada perdida en el techo y con el apuro eterno y salvador del “ya-ya-ya” perturbador que te baja los resortes a cero. Es una noche más, pero el recorrido siempre es bueno para encontrar sorpresas – he allí la razón de ir aunque uno encuentre lo de siempre- y salir de la monotonía de esa ruleta viciosa de ver siempre lo mismo. Empezamos por las Orquídeas majestuoso otrora, hoy nido del silencio fetal y mierda, saltamos a la Colonial acaso con nombre identificatorio y aleatorio a sus ocupantes, ingresamos a la Tropical llena de jovialidad y de reñida competencia, jovencitas con poca experiencia y mucha ingenuidad, como las prefieren los cochos y nos adentramos a las del Túnel sin nombre, de más bajo calibre, donde tu poder adquisitivo de un Sol vale por dos y hasta tres doblado por la mitad, luces rojas, violáceas que resaltan la blancura de tu ropa transformando los harapos en pasables, jadeos y grititos posiblemente fingidos, sacan la cabeza para llamar en un momento desesperado en que no ha caído nada desde la mañana, un bikini fucsia resalta, pero al acercarse es una cuarentona con varios lunares de fantasía y un cuerpo que se resiste a la gravedad del tiempo para hincarle la carne, apagada ofrece unas caricias sensación y la pose multiespasmos, pero nadie se la cree, dicen que todo es pura finta, su rostro no la ayuda efectivamente, pasan, caen los novatos, el marketing falla por la mercadería misma no por la promoción. La novedad fue en El Túnel donde la luz de cada bombilla compite y pierde frente a la de un cerillo. Allí se ha formado una cola como para recibir donaciones, donaciones de amor robótico en raciones de a 10 minutos. El que va saliendo con sus recomendaciones y su sonrisa de oreja a oreja enciende y aviva la espera justificada e interminable, quién y cómo será, sólo sé que es la del cuarto asignado con el quince, la nueva de la cuadra, al decir de mi compañero Gonzalo F. La anémica e indecisa luz no permite sino divisar el rojo bermellón de su atuendo de torera incansable que aparece y luego desaparece arremetiendo muletazos a los energúmenos de irrefrenables deseos, antigalanes de putanar. Eran las tres y cuarenta y dos minutos de la mañana del domingo y la cola se estaba agotando. Oteaba con el interés picado de espera de un cazador, un cuerpecillo frágil de gacela, una sonrisa, sonrisa ..., dentadura, creí conocida, pero no, esas son huevadas cuando uno está templado como que todas se nos figura en la amada, sí era una conocida manera de torcer los ojos y los labios, será posible que lo escrito pueda expresar mi emoción... ¡Tere...sa, Teresita Barboza!, no, no, imposible, ella no me reconocería en mi nueva facha, me he dejado crecer las patillas a lo Jhon Lennon, ¡mi corazón está que se me sale por la boca!, tengo en el estómago una lluvia de rayos que lo han endurecido, ingresa el penúltimo cliente, un jorobado de Notre Dame chiclayano, carajo me tiemblan las piernas y estoy corriendo al baño, uf casi me saco la m antes de tiempo, con verrugas de Aniceto en la nariz, frotándose las manos en señal de “lo logré”, me comeré el mejor bocado, qué pasa: otra vez los celos enfermizos de antes, no puede ser, y él hay que sacarle filo a la herramienta, tú ¿y?, yo, no esta parece que ya se fue la semana pasada, me gustaba remontarme siempre como el salmón en el basural de mis recuerdos y creó encontrar cosas interesantes idesechables por mí, sólo por el tiempo. Mientras tanto, pienso en las ruinas circulares de mi memoria y la de ese viejito pendejo y copetón Borges y en mi irrenunciable enfermedad de noctámbulo, buscador de una vida alegre, cuando para otros el día acababa para mí se encendía la gran lámpara de la noche cargada de emocionante soledad y quietud de las calles, manchado por el chocolate espeso de la noche, que brota como apéndice displicente y el ruido melancólico, silencioso del tic-tac de mi interminable Olma, de la misma edad de mi abuelo: viejo siempre viejo de mi vida. ¿Quién era Teresa para mí y para toda mi promoción escolar? Mi trofeo, el trofeo más preciado en el colegio “Alonso de Alvarado” en Bagua Grande, el que era lubricado por el Utcubamba, gran mole serpenteante de agua, acaso el lugar con una gran jungla de estudiantes rebeldes, del que nunca llegué a serlo a pesar de mis vanos intentos hasta ahora. Tenía lo que tienen todas las mujeres: no sé si el mismo tamaño, cantidad, proporción, casi lo mismo pero siempre jamás igual, pero todas las mujeres no tenían lo que ella tenía: el encanto de hechizar y abobar a cuanto cojudo se enamoraba de ella, el descollante don de despachar a todos sin herir explicitándolo. No sería para nadie, moriría así, como una manzana silvestre detrás de un cristal prohibido: sabrosa y apetitosa para comerla, y todos nos contentábamos con verla invicta, sin mácula. Era su encanto y delicadeza de mujer intérprete, símbolo de las emanaciones féminas, su irrefutable don de saber decir las cosas exactas, pero sobre todo las ganas de hacer con ella una práctica de autopsia sexual sin pensarlo dos segundos. Su piel de peluche erotizador, sus desenfrenados y fieros labios de capullo abierto esta mañana con dos gotas diáfanas de rocío incólume, los desfiladeros perpetuos de sus pechos y su intangible, inimaginable e impronunciable secreto rosáceo. Qué no hubiéramos dado, en qué nos hubiéramos convertido por el tan sólo hecho de estar con ella. Escuchaba la persuasión y el halago más convincente, intentaba el más piedrón del colegio insinuarle sólo estar con ella, pero no y no, no había forma, tiempo ni nadie. No logré ni logramos estar con ella en todos los años desde que desapareció de mi vigilancia contumaz y mi atención irresoluta, aunque siempre en el velatorio de mi corazón seguía prendida la vela del recuerdo de su imagen: Teresa Barboza, la Techi que nadie conquistó y a nadie quiso entregar el repujado inapreciable de su amor y cuanto pueda ser tocado y alucinógeno. La puerta se abrió, un destello violáceo encharcó mi rostro, el tipo que salía estaba sonriente como si hubiera cortado todas las orejas y los rabos en su noche taurolujuriosina. ¡!Techi Barboza!, grité para mis adentros y para mis recuerdos, ¿eres tú?”. Ella me recibió como a su príncipe (no me hago muchas ilusiones ahora después de saber que a todos los recibía así). Para probar, sin esperanza de recibir la verdad sino un seudónimo artístico, le pregunté por su nombre,¡imagínense su nombre artístico y su nombre real coincidían, era Techi Barboza!, para todos y para mí, pasajero anónimo y a mucha honra y me estaba contando haber decidido esa vida que siempre quiso ocultamente, esa misma noche después de 19 años de darse cuenta que nadie la amaba, después de un frustrado intento de decirle a un tal Nicolás que sentía un oculto e inobjetable amor, amor en silencio. 25/12/2006 02:56 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.  Rodolfo Ybarra (Lima, 1969). Perteneciente a la promoción poética del 90, ha estudiado matemática pura, física, electrónica y comunicaciones. Subrepticiamente ejerce la docencia y el periodismo. En el año 1998 dirigió el programa contracultural de televisión “De-Generación” en canal 27 UHF. Tiene varias novelas y ensayos en calidad de inéditos. Asimismo ha publicado "La Túnica de Ankou” 1989, “Sinfonía del Kaos” 1993, “Vómitos” 1999, “Por la boca, MUERTOS” (Ybarra/Portals) 2002, y el ensayo “Las Armas del Escritor”. De otro lado ha completado un poema-reportaje en video titulado “La Decadencia de Lima” (1998) donde muestra el desgarro y la podredumbre humana de la ciudad capital. Textos suyos han sido publicados en importantes revistas y periódicos del medio y del extranjero, así como en antologías como la efectuada por la Biblioteca Nacional del Perú y la “Antología X Bienal de Poesía Premio Copé 2001”. El año 2005 ganó el premio literario 500 VL organizado por la municipalidad de Lima. La presente entrevista se realizó hace unos meses a raíz de la publicación de su poemario Ruptura de heje (2006). Pronto Ybarra estará publicando una nueva obra con la editorial Zignos. Rodolfo, háblanos de tus inicios literarios o artísticos en general, ¿por donde te movías, qué leías, etc.?
Recuerdo una biografía de Giussepi Casanova que leí a los siete años en una colección turquesa que entregaban gratuitamente a los médicos de los años setenta porque llevaba publicidad de medicamentos -en ese entonces modernos- creo que la colección se llamaba “enfermos famosos” y alguna visita con problemas bronquiales -recuerdo claramente la tos, el eco cavernoso- lo había olvidado en la sala de la casa, ahí se describía al niño Casanova con una suerte de retardo mental moderado (RMM) que lo alcanzó hasta la adolescencia convirtiéndolo en un inútil, en un guiñapo humano, y luego el joven Casanova como por un acto de iluminación “despertó” con su habilidad por todos conocida y sus intentonas médicas -las sangrías y toda esa limpieza de la sangre- y sus métodos supuestamente infalibles para evitar el embarazo como el limón cortado con miel de abeja -primitivo espermicida- que introducía a sus compañeras sexuales, casi todas casadas y que querían disfrutar de los placeres cireneicos sin mayores consecuencias que el acto mismo. (A propósito, la película “Casanova” de Fellini que vi años después despertó en mí la infancia un poco acelerada y con vacíos que cubrir; más adelante, si me lo permites, hablaré de esto y, claro, de las mujeres y la vagina dentada o, la vagina con bozal y todos esos miedos freudianos). Volviendo, yo era un niño introspectivo, casi índigo, casi autista, y digo “casi” porque eso me salva de una definición autoconceptual que no estoy seguro, por la lejanía, poder realizar. Bueno, igual era un niño que leía todo lo que encontraba; aprendí a leer a los tres años sin esfuerzos, casi como una cuestión natural, un proceso natural, y tuve una fijación por los mapas cartográficos que me duró buenos años, pasaba el tiempo comparando los mapas del Perú con los de otros países, medía poblaciones, producciones mineras, agropecuarias, cantidad de ejército, etc. Mi madre -mujer de negocios- jamás incentivó mis ánimos por la lectura, yo tenía un familiar (¿un primo?, no lo sé, jamás lo pregunté) que había llegado creo de Piura para estudiar en la universidad, y él me enseñó muchas cosas aparte por supuesto de prestarme sus textos preuniversitarios. Con él aprendí a jugar ajedrez a la perfección (especialmente las salidas peón 4 rey o gambito de rey o de reina o el inmejorable caballo en posición de ataque o el peón hacia delante para dar salida a los alfiles) y a resolver problemas matemáticos y estadísticos que en su mayoría siempre es una aplicación de la lógica. Creo que en cierta forma yo me sentía como el niño Casanova con una suerte de retardo, no interno, sino externo, es decir inducido por el poco interés que irradiaba mi entorno familiar; pero yo era terco -terriblemente terco, no sé por qué a veces me miraba a mí mismo como el Aureliano Buendía de “Cien años de Soledad”, libro que leí antes de los trece años, gracias a ese familiar incógnito y en parte al destino.
Recuerdo que salía a la calle como todos los niños a jugar canicas, “el trompo y la huaraca” como dice ese poema de Nicomedes o “El trompo” solamente de Diez Canseco (precursor del realismo urbano en la década de los cincuentas, recomiendo leer su novela “El Gaviota” y también “Duque” y sus cuentos “Estampas Mulatas”); y ahí en la calle recogía periódicos que los doblaba y los metía en el bolsillo del pantalón para luego en la otra “soledad” del baño leerlos. A veces no entendía pero me esforzaba, claro era sólo noticias en pleno gobierno militar, las movidas de lo que después supe era la Sinamos (Sistema Nacional de Movilización Social), las Sociedades Agrarias de Producción, las cooperativas y todo el movimiento agrario y campesino, y ese rollo del patrón no comerá más de tu pobreza, Velasco y toda su corte y la ilusión del cambio que nunca llegó. (A propósito, ¿sabes por qué Velasco en su loca carrera por estatizarlo todo, no tocó las tierras de Huaytará?, simplemente porque estaba casado con la hermana del aprista Luis Posadas y ellos pues, eran dueños de toda esa comarca).
Recuerdo claramente que leí la noticia de un fusilamiento por traición a la patria -era una mañana de abril y hacía frío- y este hecho se comunicaba con lenguaje marcial y con una frialdad que me hacía dudar de que eso fuera cierto. ¿Cómo una muerte podía acabar relatándose como un boletín del servicio metereológico? Terrible. Así, y no con mi armadura, sino con mi inocencia entraba en toda esa onda tanática que como un espiral fue creciendo hasta hace unos años atrás. De ese modo, con toda esa atmósfera “revolucionaria” y llena de oportunistas y “grandes” descubridores de la pólvora, leí los pocos libros que había en casa, incluido una Biblia pequeña de color azul que regalaban casa por casa los evangélicos, ahí al final de este pequeño libro había una conminación puesta en sello azul pastel para poner tu nombre y creo también otros datos; ahí puse por primera vez en un libro mi nombre y mi apellido; y luego y casi inmediatamente vendría el colegio que en primera instancia fue el colegio parroquial Nuestra Señora de Cocharcas, de una misión claretiana, ahí me enseñaron, aparte de reafirmar mi lecto-escritura, a rezar y algunas palabras en latín. Los padres españoles eran muy severos, solían castigar a los niños golpeándolos en las piernas con reglas de madera, todavía eran los tiempos pretéritos en que “la letra con sangre entra”, y claro también premiaban con rosarios y crucifijos de diversos santos a los niños aplicados. El método error-castigo parece que funciona o funcionó en algunos, tal es el caso de un viejo amigo que ahora es sacerdote franciscano y lo veo cada cierto tiempo en una iglesia del centro. Ahí también aprendí los nombres de muchos santos como santo Tomás de Aquino, cuyo libro “Suma Teológica” (obra maestra compuesta en 14 tomos) recién pude leer a los veinte años. San Agustín quien es uno de los cuatro padres de la Iglesia de Rito Latino, cuyas teorías siempre me impactaron, y muchos otros santos que aparecen en el santoral: San Juan Bosco, San Vicente de Paul, San Peregrino Laziosi, Santa Clara de Asís, Santa Catalina Labouré, Santa Margarita de Alacoque; y de ahí el salto a la poesía sacra estaba cerca: Santa Teresa de Ávila (“Nada te turbe, nada te espante todo se pasa,/ Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta sólo Dios basta”) a San Juan de la Cruz (“Por toda la hermosura nunca perderé sino por un no sé qué, que se alcanza por ventura. El que de amor adolece del divino ser tocado, tiene el gusto tan trocado que a los gustos desfallece como el que con calentura fastidia el manjar que ve y apetece un no sé qué, que se alcanza por ventura. Sabor de bien que es finito lo más que pueda llegar es cansar el apetito y estragar el paladar; y así, por toda la dulzura nunca yo me perderé sino por un no sé qué, que se halla por ventura”), a Fray Luis de León (“Despiértenme las aves con su cantar sabroso no aprendido; no los cuidados graves, de que es siempre seguido el que al ajeno arbitrio esté atendido. Del monte de la ladera, por mi mano plantado, tengo un huerto, que con la primavera, de bella flor cubierto, ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y mientras miserablemente se están los otros abrasando con sed insaciable del peligroso mando, tendido yo a la sombra esté cantando”) a Sor Juana Inés de la Cruz (“Finjamos que soy feliz, triste pensamiento, un rato; quizá podreís persuadirme, aunque yo sé lo contrario, qué pués sólo en la aprehensión dice que estriba los daños, si os imaginaís dichoso no sereís tan desdichado”). Ah por cierto, jamás fui religioso, eso de “si me porto mal me voy a ir al infierno” me duró hasta los diez años y no más, y por mi carácter no podría haber llegado al Jansenismo que, como sabemos es la doctrina que exagera las ideas de San Agustín para obrar el bien religiosamente a costa de la libertad humana. El bien como bien está perfecto, pero el bien sin libertad de qué sirve, cómo disfrutas del bien. Y dios bien gracias. (“Yo le pregunté una vez: -y tú, vagabundo, ¿crees en Dios? -te lo diré más tarde. Espera unos treinta años. Cuando haya cumplido los sesenta, tal vez sepa si creo en Dios o no; de momento lo ignoro, y conste que no tengo ganas de mentir”. Mis Confesiones. Máximo Gorki. Pg. 99 . El nombre de la editorial no me acuerdo).
Bueno, del Cocharcas pasé al colegio República Argentina, un colegio un poco grande que queda en el jirón Miroquesada, ahí aprendí las “malas costumbres” argentinas, gracias a que la embajada de ese país auspiciaba el colegio. Recuerdo cada nueve de julio -día de la Independencia gaucha- llegaba el
... (... continúa)18/12/2006 01:39 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.  Jimmy Britto. Pimentel-Lambayeque, 1980. Estudia Literatura en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa; co-dirigió la revista de divulgación literaria Cara de Camión. (A Verano en los Ojos). Viernes Once Mis dos zapatos de taco por aquí... por allá, bien distantes uno del otro. Son rojos, y casi llegando a la punta llevan un adornito; es una corbatita michi; y son anchos, muy anchos. Desde la cabecera de esta cama los veo al ir penetrando la lejanía callada, densa y quieta que inspira este lugar, como un aire que es absorto, que se encuentra en todo; que va flotando en las orejas de mis peluches, en la pantalla de la televisión, en medio de este ambiente colorido de espasmos repentinos en los que me pierdo. Si pues. Allá mis zapatos altos, por aquí un collar verde y un bolso que me acompaña hace como cuatro años a donde vaya, con quien vaya. Los coloretes desparramados: el Vammy Ciruela, el Fresa Eslava. Y un rimmel que es a prueba de agua. Mi vestido que aún brilla sobre el bidé. Tiene unos puntitos que imitan mal la fantasía a color, es rojo. No llega a tapar ni la mitad de mis muslos, pero me dibuja bien. También muestra la blancura de mis duros pechos, grandes pechos, empinados pechos. De todos, este es el que más me gusta. De hecho, aunque las demás me critiquen, hay semanas enteras que me la pasó con este stresh diminuto de escote en la espalda y mangas largas. El perfume se puede oler desde aquí. No me extraña, pero tampoco es mío. Encima esta la peluca con la que soy rubia todas las noches de martes a sábado, de ocho a tres, haga o no haga frió entre baldosas y semáforos malogrados. Entonces el espejo a mi diestra. De una esquina cuelga un rosario que veo por pura inercia y es ahí cuando me viene una sensación de absurdo si me pregunto que hago aun viva. Es todos los días. Mas eso me ayuda a que me vea bella por una especie de contraste; con buenos pechos para tocar y chupar, y una boca briosa que dé besos largos y profundos, hasta la campanilla de la garganta, tan frescos como lo son esos de verdad. El espejo me muestra cuando estoy echada en la cama, así como ahora, escuchando a Cake con I Hill Survive. Es de cuerpo entero y en la parte baja hay cochinada de mosca que no sale... cubre muchos de los trozos de cartón y tabla que hacen de la pared. También ayudan las fotos de Sinatra, las de Van Dame. Deben ser las cuatro; será un cigarrito para la desperezada como dice mi amiga Sisi antes de levantarme e ir a traer agua para lavarme. He dormido bien. Por el sol y su resplandor que filtra por la calamina es el calor. Ya estoy acostumbrada, sin embargo, a veces tengo suerte y puedo dormir hasta las cinco de la tarde, es cuando salen bien las autenticas huidas, los sueños más bonitos. Llego a las tres de la madrugada, pero diré que rara vez duermo enseguida: en tinieblas me aseguro que tras la puerta quede una silla como único seguro; luego me desnudo y antes de tirarme de bruces entre la pared y un Garfield reviso la plata que haya podido conseguir, luego, ya envuelta en sabanas toco partes especificas de mi cuerpo; me recorro como verificando si es cierto que estoy completa, viva. Las ciudades son peligrosas en la madrugada. Al menos eso es lo que dice Sisi que ha caminado como nadie; es qué cuanto más para alguien que pulula en esquinas sin puertas ni ventanas, con graffitis obscenos, con orina donde patinas y ríes... Luego, en este cuarto, cuando todo queda muerto, pienso en cosas que no tuvieron importancia. Más de las veces en cómo la gente me mira. Busco nombre a esa sensación muda que me lanzan, de la que me contagian; hacen provocar esa rareza hacia mí misma al volver al silencio de este lugar. Sus ojos, porque muchas veces no lograron extraviarse a los míos, en sus ojos aflora la desconfianza, el miedo, la mueca, y en algunos hasta la repugnancia. Seguro que es por mis cabellos o por mis largas piernas siguiéndose una a otra. Y por eso este trabajo. Le he llegado a tomar cariño a esta insana defensa contra los señores y señoras que giran en esta arena; jovenzuelos civilizados, y un buen día entendí que es mejor moverse en la oscuridad, comer en la oscuridad, emborracharse en las tinieblas, reír en esa oscuridad donde sólo yo contemplo mi mejor perfil. La cautela es importante para no llorar cuando una tras la ventana cual espía ve como ellos lo van devorando todo, los veranos y las primaveras en los parques y cines; con sus hijos, con sus globos. Cual gusanos se arrastran en las mañanas donde yo no sé de pan caliente; sí,... claro, y la manía maravillosa que debe ser tomarle la mano a alguien y andar. Ya en la noche. Ya en la tarde. Cierras la ventana, corres la cortina. Lo consumen todo, se desplazan a dos patas, ríen, también se peinan, llevando en la muñeca relojes que marcan un tiempo imaginario hecho de dispatia, unos segundos que no cuentan cuando ellos duermen y yo no. Pero no me quejo, no. Me despertó el calor y la radio sigue encendida, ha estado contemplándome, viendo como el maquillaje mezclado con sudor se corre por las arrugas de mis mejillas caídas, y mi frente; el ciclo de como se fueron agrandando los círculos de baba sobre la almohada. Ha garuado. Eran azules las gotas que caían de un cielo invertido. Cuando las luces chocaban bien podía notarlo. Eso lo vuelve todo más desolado se quiera o no. Mis tres billetes arrugados en la mesa, hechos bolitas, ahí, junto al colirio. Los conseguí en dos salidas. Uno fue por la masturbada a un vejete que en su época debió ser alguien importante. Los otros dos por el servicio prestado a un cobrador o controlador, no oí bien, en el ultimo asiento de un ómnibus Comas-Vitarte... no es la primera vez obviando hoteles, fue rápido y limpio, todo el liquido que broto de su aparato quedó para siempre dentro de mi culo que lo trago todo, para el siempre. Poco papel, algo de ganas. Ando desquiciada últimamente. Baje del bus bien agarrada del tubo helado, todo anda tan resbaladizo que una se puede matar en cualquier momento; di unas vueltas más, mas luego la avenida se me hizo vacía... Entonces empecé a caminarla a pasos cortos pero desequilibrados, como a punto de un desmayo; me fui hundiendo dormida en esa boca de dientes luminosos, de lengua negra y dura, salivada con el roció de la noche. Después me calme, y lo único que retumbaba en la ciudad era mi chicle chapoteando en mi boca. Ya había algo de gente. Mi cuarto estaba lejos pero igual camine con la calma que busco para mi sangre, y la brisa es más cruel que antes... penetra a fondo en cada uno de los huesos que me sostienen, a una mano caliento mis caderas frotando kerosene; también es preciso untar las rodillas; es ahí donde el dolor es verdaderamente insoportable... Sigo con los ojos cerrados, pensando en cualquier cosa, escribiendo al azar…(y me miro lo mire y lo arrastre al jardín, entre plantas y mierda de animales lo hicimos; gratis y a gatas... fue rápido y limpio, al acabar sólo atine a decirle chau papi mientras agachada me limpiaba a fondo. Fue la risotada lo que más me hace recordar ese asunto, la risotada de Sisi, digo)... cuando se lo conté. Me llamo Sasha. Y vivo sola, a no decir de Micho. Los portazos de mis vecinos también se afirman como una compañía, eso rompe con muchas cosas que se tejen en mi cabeza cuando no duermo. Ahí una luz mortecina alumbra día y noche, es un corredor donde es infaltable la ropa colgada, la de ellos, porque a mí me provoca cierta vergüenza los huecos insanables de mis blusas. Pero todo es soportable, a no decir que es el santo de mamá Gonzala, en ocasiones aun la extraño como un chico, aunque ni yo misma lo pueda creer. Pero nada ha cambiado. Yo no he cambiado, así que a rascarse las entre piernas, nada de visitas ni nada. Una vuelta y de espaldas a la puerta, al espejo, a mi abrigo colgado; qué cansada me siento... ¿y si el alma esta en el estomago?... ¡¡en el intestino grueso!!... jaja. Cae una lagrima y otra, y veinte y cien… es urgente el colirio. Tengo plata, pero nada de hambre; quizá sed, eso sí. ¡Sasha! ¡Sasha!... no, no lo soy... no lo soy y lo comprendo de nuevo cuando rozo mi pene al bañarme, cuando esto se convierte en un ejercicio para disipar el sin sentido hacia las cosas; para alejar ese remordimiento verdaderamente absurdo de pena que me produce el que no vean mis ojos bajo el cerquillo... mis ojos cafés, mis lindos ojos cafés. Yo, a mí, de haber sido mujer me hubiera gustado llamarme así: Sasha. Pero no, sólo soy un cabro viejo que duerme mucho; un maricon, espero que sano. Soy la más franca en el oficio a la hora de dejarme tomar, el asunto es que paguen algo. Los secretos de los años los pongo a sus disposiciones, a sus satisfacciones, y me alegra hacerlo. Sé bien, y esto es por decir algo, que mientras con más peso me siente en sus pubis al tener todo su aparato dentro de mi túnel escabroso, el placer puede llegar a ser satánico, como bien un policía me lo dijo. Te dicen que eres bella, y puede que hasta con un besito te despidan antes de abrirte la puerta, en el pasado me cuidaba, ahora no, porque a ellos les gusta así, a mí también; ya nada de esos jebes olorosos que se deslizan tan bien en el trasero, y en la los espacios del paladar y la lengua. Ahora disfruto con cada uno de mis clientes, hay derecho ¿no? . Eso me lleva a apretarlos fuerte contra mi espalda sintiendo como en las nalgas y muslos unas gotas calientes descienden hasta las pantorrillas... con furia de adentro afuera; rabiando, algo nos decíamos... me insultaba, pero a mí sólo me importaba cerrar los ojos y sentir su pinga, sentírla bien ... (... continúa) Por Rodolfo Ybarra El escritor peruano está desnudo? ¿Es hora de decírselo? No entiendo qué es lo que se quiere decir. Primero, si alguien está desnudo y no lo sabe, hay un problema de percepción que hasta podría ser entendido como esquizof |