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EL IN- SUFRIDO FUEGO DE LA POESÍA Y LA REALIDAD

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Entrevista a DOMINGO DE RAMOS

El poeta Domingo de Ramos, aquejado de un mal extraño que lo ha dejado abstemio y convaleciente, nos habla de su vida entregada a la poesía y a la lucha contra el sistema y la realidad que lo rodea.


Por: Arturo Gamboa*


¿Qué recuerda del primer poema que leyó?
Francamente no recuerdo un poema, pero tengo la impresión de que el primer libro que vi fue uno de Antonio Machado, en la biblioteca del barrio.

¿Empezaste leyendo poesía española?
Yo creo que sí. Era lo único que había en la biblioteca, y en el colegio no había más cosas. Tomé el libro de Machado y Rubén Darío y no paré hasta terminarlo. Así me devoré todas sus obras que estaban en el armario.

¿Estos poetas te influyeron luego?
Yo diría que Rubén Darío me dio oreja: ritmo, cadencia, sonoridad. En suma me dio la música que luego vertí en mis poemas posteriores. Pero sus temas e imágenes no me influyeron en nada.

¿Y Chocano?
También en ese tiempo lo leí, pero felizmente ya tenía una lectura de Darío, y Chocano, al lado del fundador del Modernismo, no es nada. Yo pienso que hay que desterrar esa horrible poesía de Chocano de la literatura escolar. Mal forma y deforma, y es de mal gusto. Además como hombre público fue un ser despreciable, miserable y ruin. No entiendo cómo hay gente que todavía lo reivindica en el plano poético y en pleno siglo XXI.

¿Qué autor influyó más en tu poesía?
Vallejo. Siempre ha sido Vallejo. Lo leí y lo releí hace tiempo y desde aquella vez no lo he vuelto a leer. Sus poemas son muy pegajosos y peligrosos para un joven escritor. Y es que Vallejo es inimitable. Cuando se le intenta copiar se ve algo burdo, como lo que quisieron hacer la Generación del 50. Vallejo es una maldición para celebrar. Fue para mí el primer incendio en la oscura recámara de mi vida. Antes había leído a Baudelaire, Rimbaud, Verlaine, Mallarme, la poesía anglosajona (desde Shakespeare hasta la Beat generation). Fueron años de descubrimiento tras descubrimiento: el Conde Isadore Ducasse, los surrealistas, la poesía china y japonesa, y por supuesto el Siglo de Oro de la literatura española. Cómo quisiera estar en ese tiempo lleno de asombro e inocencia leyendo libremente estos autores. Es algo que no se puede describir.

¿La vanguardia fue un detonante para tu poesía?
Claro. El mundo anterior en que estaba viviendo se desmoronó como un castillo de naipes y tuve que reemplazarlo con el lenguaje, crear paralelamente otro estado de gracia capaz de enfrentar a la realidad. La poesía es otra realidad. Esa visión te abre campo a grandes exploraciones. A aventurarse a estar al borde del precipicio para crear nuevos mundos. Eso es lo importante, adentrarse sin miedo a lo desconocido.

¿Qué rasgos de la vanguardia crees que hay en tu poesía?
No lo podría precisar. Creo que todos los escritores después de la Primera Guerra Mundial tienen algo de la vanguardia en sus textos. Descubrir la poesía anglosajona fue un hallazgo positivo y de vital importancia para mí. Leer a Pound y a Eliot, que introduce la vida cotidiana de la ciudad moderna, abrió una perspectiva en mi poesía fragmentaria como la realidad lo es. Captar la velocidad de la luz, de la ciudad, su caos, sus palpitaciones y exponerlas a los ojos del lector como un todo. Que dé el efecto de un simultaneísmo de acumulación de tal manera que se pueda sentir esa otra realidad que ya no vemos y que es la poesía en su esplendor.

En esa línea veo en tus textos el traslado del lenguaje de la calle, como en tu libro Pastor de Perros.
Sí me he dado cuenta, pero fue inconsciente. Me parece que soy un lírico con aliento de novelista. Siempre tengo historias y personajes que los hago hablar o ellos me hacen hablar. Ya no sé quién es quién en ese trance. Y sale un poema.-río que me lleva ha aguas mayores donde desemboco como un naufrago llegando muchas veces magullado revolcado pero entero. Es así que nace Pastor de perros, un libro que me costó escribir cinco años de mi vida, entre la concepción, el tono y finalmente la escritura.

Eso quiere decir que tuviste que ganar experiencia y oficio para escribir ese libro.
Correcto. No fue nada fácil. Había que alterar los sentidos, como diría Rimbaud, para alucinar al personaje. Pero hay algo que tengo que decir: jamás he escrito borracho ni drogado. Fue embriagador escribir la historia y el trajín de este personaje que era portentoso y hasta difícil por lo desbordado que son sus imágenes y encabalgamientos que se sucedían uno tras otro como una película con efectos digitales.

¿Y tú libro Ósmosis como se gestó?
Es un libro que tiene su origen en el poema “Yack”, que lo escribí inspirado en la película de Tim Burton. Se trata de Jack, el esqueleto. Luego vinieron otros poemas que compusieron el libro. Después de armarlo, lo envié a un concurso. No creía que iba a ganar por la aspereza de mi lenguaje y la posición que tengo de la poesía. No creí que la gente académica, que normalmente son los jurados, iba a escogerlo como el libro ganador. Me asombré, en realidad, y volviendo a la calma luego del anuncio, vi quiénes eran los jurados. Yo creo que nuestro Pablo Guevara fue uno de los artífices de que ese libro salga ganador junto con José Watanabe. Yo lo mandé nada más para probar. También para probarme a mí mismo que lo que escribía valía la pena y que era un escritor a carta cabal. Era para elevar mi autoestima, para afirmarme. Uno siempre tiene dudas, temores. Consolidarme como escritor era mi perspectiva y no ser un agilito trepón ni una figura mediática. Todo lo hice a pulso. Lo logré por mi terquedad, por mi carácter y formación política. Por mi vocación autodidacta con grandes dificultades de logística de formación académica (si es que la tuve). Lo logré con todo y en contra de todos, desde el lado familiar que se oponía a mi vocación hasta la sociedad que detesto y odio, y las instituciones que la sostienen con sus gobiernos de turno, sus partidos políticos y todos sus aparatos represivos. En realidad he sobrevivido. Soy un sobreviviente.

Al parecer has tenido muchas desventajas para iniciarte en este duro oficio de escribir. A diferencia de otros poetas y escritores de nuestro medio, que vivieron en cuna de oro, o al menos sus padres les inculcaron la lectura o en todo caso lo tenían todo a la mano.
Sí. Mejor hubiera sido pintor (para no morirme de hambre), y no poeta. Hubiera sido un joven con futuro y no un revolucionario escolar. Hubiera estudiado Derecho y no Sociología. Estas malas elecciones siempre me han acompañado como una peste. No sé por qué.

Es la consecuencia de lo que elegiste.
Creo que sí. Parece que ya estaba establecido. Los oráculos predestinaron mi futuro de esa manera.

Volviendo a tu poesía. Hay varios poemas que pareciera que le escribes a una mujer. Por ejemplo, en el primer poema de Pastor de Perros no se sabe si es la droga o una mujer o la mujer como una droga.
Sí. Aparentemente hay una confusión. Una mujer puede ser pretexto para hablar de otras cosas, de un estado de ánimo, de un testimonio, de una adicción. En este caso es el canto de un paria donde los niveles de percepción de la realidad y las drogas son casi las mismas, no hay ninguna frontera que los separe. Aquí la droga toma dimensiones épicas para testimoniar esa época. Yo lo percibo así.

Qué rara mezcla. Es un envión que no cesa y no tiene fisuras ni altibajos. Se lee rítmicamente.
Es la lección del gran Rubén Darío. Es decir es un ritmo acompasado, avasallador, omnímodo, fragmentario, pero que no se desborda, sino está encausado en el tema que es lo que da coherencia al libro.

¿Qué ha sido para ti el Movimiento Kloaka?
Fue el último movimiento contracultural clásico de esos años, en los comienzos de la guerra interna y la guerra sucia que ya se avizoraba con la masacre de los periodistas en Uchuraccay. Precisamente el Movimiento advirtió que esta matanza era la campanada de una política de estado donde no había prisioneros y el comienzo de un genocidio contra pueblos campesinos por el racismo ancestral de la clases dominantes, los partidos políticos de turno, intelectuales criollos y el sistema centralista de un estado excluyente que vieron esta vía como solución social política e histórica para supuestamente cambiar el país. Esta rebelión alcanzó a las palabras, al lenguaje y al arte en general, cuya influencia más notoria se trasmitió luego en la movida subte de mediados de los 80s, con la irrupción de grupos en el escenario local. Ya hay estudios académicos de la movida de esos años donde realzan el posesionamiento del discurso del Movimiento y cómo se engarza en la realidad y en sus textos. Los poetas y estudiosos como J.A. Mazzotti, César Angeles, Paolo de Lima, Luís Fernando Chueca, Juan Zevallos Aguilar, entre otros, han hecho ensayos y tesis de esta movida.

¿Y la Última cena?
Fue una muestra antológica. La primera de esos años. Sacó roncha y resentimientos que hasta ahora subsisten contra los antologadores. En realidad fue muy polémico por la inclusión y exclusión de escritores y poetas. Tuvo una gran acogida por parte de la critica y de los jóvenes de esa época. Allí nace la broncaza de Malca contra Róger y Mazzotti, que años después ese personaje le haría una campaña malévola, lleno de envidia, mezquindad y odio hacia el poeta y académico José Antonio Mazzotti, acusándolo de pro-senderista en la revista Somos y relacionando a los miembros de Kloaka de ese entonces con los alzados en armas.

¿Actuó como un policía para involucrarlos como terroristas y así desprestigiarlos como poetas e intelectuales?
Yo creo que sí. Como un policía corrupto de la época del SIN que sin ningún escrúpulo te acusaban de ser subversivo. Lo malo que aquí ha utilizado las páginas de un diario nacional para ventilar sus odios pers

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27/12/2007 06:21 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

A propósito de infiernos y días sagrados - Arthur Rimbaud: el ángel rebelde

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A veces místico, a veces réprobo. Innovador por donde se le mire. Rimbaud ha sido considerado un poeta genial no sólo en su época, ya que se ha mantenido vigente hasta ahora, por romper con todas las formas y valores imperantes, intocables en ese tiempo y, sin embargo, profanados con el objetivo de mostrar con franqueza el mundo interior del ser humano: sus miedos, sus tristezas, sus más recónditos deseos. Un ser humano, en sí.

En esta sección, les presentamos una selección de poemas de uno de sus libros más representativos: "Una Temporada en el Infierno", una visión experimental de la poesía que levantó vuelo en las últimas décadas del siglo XIX.

El Infierno acaba de ser abierto, ingrese sin temor a él...

Una Temporada en el Infierno

«Antes, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde se

abrían todos los corazones, donde todos los vinos corrían.

Una noche, me senté a la Belleza en las rodillas. - Y la

hallé amarga. - Y la insulté.

Me armé contra la justicia.

Me escapé. ¡Oh bujas, oh miseria, oh odio! ¡A vosotros se

confió mi tesoro!

Logré que se desvaneciera en mi espíritu toda la esperanza

humana. Contra toda alegría, para estrangularla, di el salto sin

ruido del animal feroz.

Llamé a los verdugos para, mientras perecía, morder las

culatas de sus fusiles. Llamé a las plagas para ahogarme en la

arena, la sangre. La desgracia fue mi dios. Me tendí en el lodo.

Me sequé al aire del crimen. Y le hice muy malas pasadas a la

locura.

Y la primavera me trajo la horrorosa risa del idiota.

Habiendo estado hace muy poco a punto de soltar el último

¡cuac!, se me ocurrió buscar la clave del festín antiguo, donde

había tal vez de recobrar el apetito.

La caridad es la clave. - ¡Esta inspiración demuestra que

soñé!

«Seguirás siendo hiena, etc.», exclama el demonio que me

coronó de tan amables adormideras. «Gana la muerte con todos

tus apetitos, y tu egoísmo y todos los pecados capitales.»

¡Ah! Ya aguanté demasiado - Pero, querido Satán, te lo

suplico, ¡menos irritación en la pupila! Y mientras llegan las

pequeñas cobardías rezagadas, tú que aprecias en el escritor la

carencia de facultades descriptivas o instructivas, te arranco

unos cuantos asquerosos pliegos de mi cuaderno de condenado.

¡Si tuviese yo antecedentes en un punto cualquiera de la historia

de Francia!

Pero no, nada.

Me es evidentísimo que siempre he sido de raza inferior.

No logro comprender la rebeldía. Mi raza nunca se levantó

más que para el pillaje: así los lobos con el animal que no mataron

ellos.

Recuerdo la historia de la Francia hija primogénita de la

Iglesia. Habría hecho, villano, el viaje a tierra santa; tengo en

la cabeza caminos por las llanuras suabas, vistas de Bizancio,

murallas de Solima; el culto de María, el enternecimiento por

el crucificado, se despiertan en mí entre mil hechicerías profa30

nas. - Estoy sentado, leproso, en los cacharros rotos y las ortigas,

al pie de un muro roído por el sol.- Más tarde, reitre,

habría vivaqueado bajo las noches de Alemania.

¡Ah! Algo más: bailo el aquelarre en un rojo calvero, con

viejas y con niños.

No recuerdo más lejos que esta tierra y el cristianismo.

Nunca me terminaría de ver en ese pasado. Pero siempre solo,

sin familia; incluso ¿qué lengua hablaba? No me veo jamás en

los consejos de Cristo; ni en los consejos de los señores, -

representantes de Cristo.

¡Oh la ciencia! Lo hemos recuperado todo. Para el cuerpo y

para el alma, - el viático, - tenemos la medicina y la filosofía,

- los remedios caseros y las canciones populares arregladas.

¡Y las diversiones de los príncipes, y los juegos que éstos

prohibían! ¡Geografía, Cosmografía, Mecánica, Química!...

¡La Ciencia, la nueva nobleza! El progreso. ¡El mundo

avanza! ¿Por qué no va a dar vueltas?

Es la visión de los números. Vamos hacia el Espíritu. Es

segurísimo, es oráculo, esto que os digo. Comprendo y, como

no sé explicarme sin palabras paganas, querría callarme.

¡Vuelve la sangre pagana! El Espíritu está cerca: ¿por qué no

me ayuda Cristo, dando a mi alma nobleza y libertad? ¡Ay! ¡El

Evangelio pasó! ¡El Evangelio!

Estoy esperando a Dios con glotonería. Soy de raza inferior

desde la eternidad.

Heme en la playa armoricana. Que las ciudades se enciendan

al atardecer. Mi jornada está hecha; dejo Europa. El aire

del mar me quemará los pulmones, los climas perdidos me

curtirán. Nadar, desmenuzar la hierba, cazar, sobre todo fumar;

beber licores fuertes como metal hirviendo, - como hacían

los queridos antepasados alrededor de las fogatas.

Volveré, con miembros de hierro, con la piel oscura, los

ojos enfurecidos: por mi máscara, me juzgarán de una raza

fuerte. Tendré oro: seré ocioso y brutal. Las mujeres cuidan de

estos feroces enfermos cuando regresan de los países cálidos.

Me veré mezclado en asuntos políticos. Salvado.

Ahora estoy maldito, tengo horror a la patria. Lo mejor es

un sueño muy borracho, en la playa.

Ya desde muy niño admiraba al forzado irreductible tras el

cual se cierran siempre las puertas de la prisión; visitaba los

albergues y los alojamientos que el podía haber consagrado

con su estancia; veía con su idea el cielo azul y el trabajo florido

del campo, olfateaba su fatalidad en las ciudades. Tenía

más fuerza que un santo, más sentido común que un viajero -

y él ¡él solo! era testigo de su gloria y de su razón.

Por los caminos, en noches de invierno, sin cobijo, sin ropa,

sin pan, una voz me atenazaba el corazón helado: «Debilidad o

fuerza; hete aquí: es la fuerza. No sabes ni adónde ni por qué

vas; entra en todas partes, contesta a todo. No te matarán más

que si fueras cadáver». Por la mañana, tenía la mirada tan perdida

y la compostura tan muerta, que quienes me encontré

quizá no me vieran.

En las ciudades el fango se me aparecía súbitamente rojo y

negro, como un espejo cuando la lámpara deambula por la

habitación contigua, ¡como un tesoro en el bosque! Buena

suerte, gritaba yo, y veía un mar de llamas y de humo en el

cielo; y, a izquierda, a derecha, todas las riquezas, llameando

como millo nes de truenos.

Pero la orgía y la camaradería de las mujeres me estaban

prohibidas. Ni siquiera un compañero. Me veía ante una multitud

exasperada, delante del pelotón de ejecución, llorando la

desgracia de que no hubieran podido comprender, y perdonando.

- ¡Igual que Juana de Arco! - «Sacerdotes, profesores,

maestros, os equivocáis al entregarme a la justicia. Yo

nunca formé parte de este pueblo, yo nunca fui cristiano; soy

de la raza que cantaba en el suplicio; no comprendo las leyes;

no tengo sentido moral, soy un bruto, os equivocáis...»

Sí, tengo los ojos cerrados a vuestra luz. Soy una alimaña,

un negro. Pero puedo salvarme. Vosotros sois falsos negros,

vosotros maniáticos, feroces, avaros. Mercader, tú eres negro;

general, tú eres negro; emperador, vieja comezón, tú eres negro:

has bebido un licor libre de impuestos, de la fábrica de

Satán. - Este pueblo está inspirado por la fiebre y el cáncer.

Los tullidos y los viejos son tan respetables, que solicitan ser

hervidos. - Lo más astuto es abandonar este continente donde

la locura anda al acecho, para proveer de rehenes a estos miserables.

Entre en el verdadero reino de los hijos de Cam.

¿Sigo conociendo la naturaleza? ¿Me conozco? - No más

palabras. Amortajo a los muertos en mi vientre. Gritos, tambor,

danza, danza, danza, ¡danza! Ni siquiera veo la hora en

que, al desembarcar los blancos, caeré en la nada.

Hambre, sed, gritos, danza, danza, danza, ¡danza!

¡Basta! Llega el castigo. - ¡Adelante!

¡Ah! ¡Los pulmones arden, las sienes braman! ¡La noche

me da vueltas en los ojos, con ese sol! El corazón... Los

miembros...

¿A dónde vamos? ¿Al combate? ¡Soy débil! Los demás

avanzan. Los aperos, las armas... ¡el tiempo!...

¡Fuego! ¡Fuego contra mí! ¡Aquí! O me rindo. - ¡Cobardes!

- ¡Me mato! ¡Me arrojo a los cascos de los caballos!

¡Ah!...

- Ya me acostumbraré.

¡Sería la vida francesa, el sendero del honor!

Noche del Infierno

Me ha tragado una buena buchada de veneno. - ¡Bendito sea

tres veces el consejo que me llegó! - Las entrañas me arden.

La violencia del veneno me retuerce los nervios, me hace deforme,

me arroja al suelo. Me muero de sed, me ahogo, no

puedo gritar. ¡Es el infierno, la pena eterna! ¡Ved cómo se reavivan

las llamas! ¡Ardo como es debido! ¡Venga, demonio!

Había entrevisto la conversión al bien y a la felicidad, la

salvación. Podía describir la visión, ¡pero el aire del infierno

no soporta los himnos! Eran millones de criaturas encantadoras,

un suave concierto espiritual, la fuerza y la paz, las nobles

acciones, ¿qué sé yo?

¡Las nobles ambiciones!

¡Y sigue siendo vida! - ¡Si la condenación es eterna! Todo

hombre que desee mutilarse está ya condenado, ¿verdad? Me

creo en el infierno, luego estoy en el infierno. Es el cumplimiento

del catecismo. Soy esclavo de mi bautizo. Padres,

habéis hec

... (... continúa)
21/04/2007 01:26 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

HACIA UN PAÍS SIN LIBRERÍAS

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POR GABRIEL ZAID

Presas de un círculo vicioso que se retroalimenta, producto de malas decisiones gubernamentales, y muestra del fracaso de nuestro sistema de educación, las librerías en México se encaminan a desaparecer. Gabriel Zaid hace la autopsia de esta industria nacional.
El número de librerías que hay en México no corresponde al tamaño del país, ni a su escolaridad. Desde 1940, la población se ha quintuplicado: de 20 a 102 millones. El número de estudiantes se ha multiplicado 16 veces: de 2 a 32 millones (ha subido de un décimo a un tercio de la población total), según las Estadísticas históricas del INEGI y los informes presidenciales. La población universitaria (la que terminó cuando menos la preparatoria) ha crecido como 80 veces: de 0.2 a 15 millones (ha subido del uno al quince por ciento de una población cinco veces mayor). Por esto, y por la intensa burocratización del país desde 1940, parece natural que la demanda de papel para escribir (en la escuela y en el trabajo) haya crecido aceleradamente. Esto se refleja en el número de papelerías, como puede verse en la tabla adjunta.
Lo que no parece natural es que las librerías se hayan rezagado, y cada vez más. En 1940, había casi tantas librerías como papelerías (sin contar que muchas papelerías vendían libros). Para 1970, la proporción había bajado de 90 a 22 por ciento. Actualmente, no llega a 4 por ciento. ¿Cómo explicarlo?
1. En primer lugar, porque los universitarios no leen, como lo documentó la encuesta La cultura en México de la Universidad de Colima (1996) y lo confirma la Encuesta nacional de lectura de Conaculta (2006). Dado que el ingreso promedio de la población universitaria es superior al ingreso promedio del resto del país, esto implica que la población más preparada (escolar y económicamente) para comprar libros no es lo que se esperaba. La educación ha costado mucho y educado poco. Esto se refleja en el número de librerías por millón de universitarios: ha descendido a la quinta parte (de 922 a 187), como puede verse en la tabla.
2. Cada vez menos libros de texto pasan por las librerías. Fueron un renglón básico para el negocio (por su volumen y su venta rápida y segura). Pero en 1959 se creó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos y los de primaria salieron de las librerías. Actualmente, la Conaliteg distribuye gratuitamente un millón de ejemplares diarios (www.conaliteg.gob.mx): más de los que venden todas las librerías juntas. Gradualmente, las librerías fueron perdiendo también los de secundaria, preparatoria, etc., a medida que los centros de enseñanza entraron al negocio de la venta a sus estudiantes.
3. El negocio de las librerías, descremado de los libros de texto, fue descremado también de los bestsellers. Las cadenas de tiendas empezaron a vender libros, junto con todo lo demás, y con los mismos criterios: maximizar las ventas por metro cuadrado. Esto condujo inevitablemente a excluir los libros de menor rotación: a concentrarse en los bestsellers, sin entrar a la parte más difícil del negocio, que dejaron a las librerías. En esta parte difícil está el atractivo cultural de la diversidad, pero el problema comercial de una demanda menor.
4. Las librerías fueron desplazadas a zonas menos concurridas. La presión de elevar la rentabilidad comercial de cada metro cuadrado condujo a una elevación de las rentas inmobiliarias, y viceversa; más aún cuando el comercio pasó de los centros históricos a los nuevos centros comerciales, creados como negocio inmobiliario.
La parte céntrica de las ciudades incluye un número limitado de locales comerciales, que se benefician (mientras el centro no se deteriora) del tráfico creciente de paseantes y compradores. Esto atrae negocios que no encuentran locales, y sólo pueden entrar pagando traspasos y mayores rentas; lo cual es posible para giros de mayor rentabilidad, que van desplazando a los otros. En los nuevos centros comerciales, esto no sucede como un proceso histórico, sino desde el principio. Sólo pueden entrar los negocios capaces de pagar rentas elevadas. Pocas librerías están en ese caso.
5. La escasez de librerías causa escasez de librerías. Donde no hay playas, ríos, ni albercas, no puede haber costumbre de nadar. Que los lectores vayan a las librerías a ver qué hay, que unas personas vean a otras entrar a una librería, que los hijos vean a sus padres llegar a casa con libros, que los escaparates de las librerías sean parte del paisaje urbano, puede ser normal en la vida cotidiana. Pero la ausencia de todo eso también puede ser normal.
Si no hay oferta, no hay demanda. ¿Dónde estaba la gente que hoy va a tomar café y conversar o leer en Starbucks? Muchas satisfacciones no se producen porque no hay donde satisfacerlas, porque no hay un empresario creador de una oferta que venda lo suficiente por metro cuadrado. Pero las condiciones pueden ser tan difíciles que ningún empresario pueda superarlas. Si no hay suficiente demanda, la oferta es insostenible.
Donde es normal que no haya librerías se vuelve más difícil que las haya. No es fácil sacar los gastos donde no hay (o se van perdiendo) las costumbres de la vida cotidiana que sostienen las librerías.
6. Otro círculo vicioso: los libreros pesan poco frente a las autoridades, lo cual facilita que los ignoren, con lo cual se hunden más. Las librerías son casi todas microempresas (el 93%, según el censo comercial 2004). Históricamente, en la cadena comercial que va del papel a las librerías, el Estado ha favorecido, sobre todo, a los fabricantes de papel (grandes empresas); secundariamente, a los editores (medianas, pequeñas y micro); y nada a las librerías. Las empresas que pesan tienen capacidad de interlocución con el poder, y pueden pagar estudios, abogados y cabilderos para defender sus posiciones; gracias a lo cual obtienen ventajas, crecen y pesan más. Las microempresas no tienen esa capacidad, ni medios para defenderse, por lo cual viven a salto de mata.
Los promotores del tabaco, el alcohol y los casinos se gastan millonadas en congraciarse con las autoridades y el público. Los promotores del vicio de leer no tienen esos recursos.
Hace muchos años, un alto funcionario de la Secretaría de Hacienda se dignó escuchar a un pequeño grupo que abogaba por las librerías. Después de la reunión (infructuosa), me vio buscando un taxi, le dijo a su chofer que se detuviera, amablemente me ofreció un aventón y lo aprovechó para decirme algunas verdades: Están ustedes en la calle. No vienen más que a llorar. Habían de ver cómo nos tratan los grandes industriales. Llegan con estadísticas, estudios de mercado, cálculos de costos, análisis económicos, considerandos legales y hasta el decreto que quieren, perfectamente redactado. Nos hacen presentaciones audiovisuales maravillosas, nos distribuyen documentos con edecanes maravillosas, etc. Tenía razón.
7. Por último, apareció el cuento de los descuentos. Empezó como un dumping de libros españoles. En los Estados Unidos y en Europa, los editores consideran dañino y contraproducente rematar lo que imprimieron de más: los libros que no se venden. Muchos prefieren conservarlos por tiempo indefinido. Otros, especialmente en los Estados Unidos, prefieren destruirlos y venderlos como celulosa a las fábricas de papel, para ahorrarse los costos de almacenaje.
En la España de Franco, la censura permitió a los editores publicar libros prohibidos, siempre y cuando no hicieran daño interno: se destinaran exclusivamente a la exportación. Quizá de ahí surgió la práctica de tratarnos como el traspatio donde se tira la basura. El caso es que empezó el dumping: los libros no vendibles, que sería dañino rematar en España, fueron a dar a los tiraderos de América. En México, las tiendas Aurrerá (que empezaron precisamente como una tienda de saldos de ropa) tomaron la iniciativa de comprar cargamentos de libros españoles a precios irrisorios, como gancho para atraer público. La Librería Gandhi fue la primera y casi única en hacer lo mismo, lo cual le ayudó a crecer extraordinariamente.
Pero vender saldos a precios irrisorios junto a libros normales hace que los normales parezcan carísimos. Había que ofrecer un gancho adicional: descuentos de 20% o 30% en los libros normales, desde el momento de su publicación. Sólo que, con los precios normales, no había margen para esos descuentos. Hasta que apareció la idea genial: inflar los precios para dar un descuento aparente. En vez de fijar el precio en $80, fijarlo en $100, para dar un descuento “fabuloso” de $20. Para esto, el descuentero, en vez de recibir del editor un descuento de 30% sobre $80, recibe un descuento de 50% sobre $100, lo cual le permite ofrecer al público 20% (que, de hecho, sigue comprando a $80).
Los que perdieron fueron los lectores que viven lejos de los descuenteros. El costo de comprar un libro no se reduce al precio neto que se paga. El costo de ir de compras puede ser muy alto, sobre todo en una gran ciudad: tiempo, transporte, estacionamiento, más la oportunidad (no siempre fácil) de hacer el viaje. Enviar un libro por mensajería dentro de la ciudad de México puede costar, digamos $60; ir personalmente, mucho más: lo mismo o más que el libro.
El costo de ir de compras no cambió para los lectores que viven cerca de un descuentero. Tampoco el precio neto del libro, que siguió siendo el mismo, después del “fabuloso” descuento. Estos lectores quedaron como estaban. Pero los que viven lejos cargaron con un costo adicional: o ir a donde está el descuentero para pagar el mismo precio neto que antes, cargando el costo de viajar hasta allá; o ir a su librería cercana y pagar el sobreprecio diseñado para que se luzca el descuentero.
Lo deseable es que todos los lectores, no sólo una minoría, reciban los descuentos de 20% o 30%, sin hacer viajes costosos. Esto equivale a que todas las librerías vendieran al mismo precio

... (... continúa)
16/12/2006 03:08 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

George Bataille

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En 1924 Bataille trabaja ya como archivista en el departamento de numismática de la Biblioteca de París, ocupación esta, la de bibliotecario y erudito bibliófilo, que realizará durante toda su vida. Este mismo año conoce a Michel Leiris y al pintor André Masson y con ellos a los surrealistas y, como no, al "papa" Breton con el que mantendrá una larga relación de disputas y desencuentros.
En 1931 conoce a Boris Souvarin y se incorpora al "Cercle Comuniste Démocratic", publicando varios artículos en su revista "La Critique Social", como "El problema del Estado" o "La estructura psiclológica del fascismo", es ahí donde en 1933 publica "La noción de gasto".
En 1935 formará Contre-Attaque, grupo definido como antifascista, antinacionalista y antidemócrata y que preconiza la revolución moral y sexual, reivindicando, entre otros, a Sade, Nietzsche y Fourier. El año siguiente, junto con André Masson e instalados en Tossa de Mar, coincidiendo con la Revolución en Catalunya, realizan la revista "Acéphale", de la que editaran 4 números. Posteriormente, junto a Roger Callois y Leiris, formara el "Colegio de Sociología sagrada". En 1946, funda la revista "Critique", aún vigente.
Durante 40 años, al mismo tiempo que frecuenta burdeles, tabernas y apasionadas relaciones amorosas, Bataille compone una obra tan lúcida como difícil de clasificar: relatos pornográficos, poemas, ensayos filosóficos, antropológicos y económicos, crítica política y literaria, e importantes escritos de arte.
Sin embargo, una idea común recorre su obra, la concepción de que la condición humana es esencialmente paradójica y que el ser humano es, ante todo, un animal contradictorio, hecho este que hace de la vida de cada individuo y de la humanidad entera una tragedia de difícil solución y que nos somete a una tensión constante entre, por ejemplo, el deseo de ganancia y el de perdida, entre la acumulación y la destrucción de energía, entre el trabajo y la fiesta o el juego, entre el cálculo y el derroche, entre la ley y su trasgresión.
La humanidad afirma su condición, negando su animalidad, mediante el trabajo y el uso de útiles, lo que hace posible la aparición de la conciencia y la separación entre sujeto y objeto. Pero el trabajo, como formación de sociabilidad, exige la prohibición de la satisfacción inmediata del deseo por la ley. Trabajo y ley responden a una misma racionalidad, la de subordinar el presente al futuro y mediante ellos el humano intenta conjurar el temor a la muerte, negando la inmediatez animal para afirmar el cálculo racional que asegura la perduración de la vida. Y sin embargo lo que obtiene no es más que una vida reducida a la mera condición de subsistencia, una vida servil que se limita a reproducirse con la sola voluntad de perdurar.
Ante semejante perspectiva, la humanidad no puede dejar de negarse a sí misma, negando el mundo del trabajo y el de la ley y afirmando un retorno a lo reprimido, a esa inmediatez que mantiene al animal en una relación inmanente con el mundo. Bataille no pretende retroceder a la animalidad perdida, sino recobrar para el ser humano el valor de la animalidad negada, lo que el llama la "santidad del mal" y que reivindica como otra posible dimensión de la experiencia humana.
Por lo tanto, en el humano se da la paradoja que se define sometiéndose servilmente al trabajo y a la ley, pero al mismo tiempo solo es, cuando niega este orden de trabajo y ley. Solo cuando los humanos somos capaces de afirmar y mostrar una in-humanidad valerosa y soberana que no teme a la muerte y capaz de hacer del presente un fin, solo entonces descubrimos parte de nuestra verdadera humanidad y exploramos otra posible experiencia vital. Es esta afirmación de soberanía del ser humano y su permanente conflicto con la civilización de la humanidad servil, lo que hace posible fenómenos heterogéneos y soberanos como el juego, la fiesta, el sacrificio, el erotismo, el arte..., es decir, la manifestación de la inutilidad frente a la utilidad, la noción de gasto, de derroche, de pérdida frente a la ganancia.
Con "la noción de gasto" Bataille presentaba la nocividad que para la vida representa esta obsesión patológica por la racionalidad de la economía productiva y de la utilidad, a la que oponía la lógica de lo improductivo, del derroche y el gasto. Para ello se basó en el "Ensayo sobre el Don" en el que el sociólogo Marcel Mauss estudiaba las relaciones de sociabilidad e intercambio de los indios del noroeste americano, basado principalmente en la práctica de la "Potlatch".
Etimológicamente Potlatch era una palabra de la tribu Chinook, utilizada también por los Kawakiult de la Columbia Británica o los Tlingit de Alaska y que significa "consumido por el fuego", un regalo tenía que ser correspondido de tal manera que el que lo había recibido y aceptado, tenía que regalarlo todo hasta que no le quedase nada que dar, sólo así la deuda quedaba saldada. "Un jefe conocía a otro y le hacía un regalo y este tenía que responder con otro de más valor. El juego podía comenzar con un regalo de un collar y acabar con el incendio del poblado, aumentando la obligación del rival a limites casi imposibles". El Potlatch era parte de una gran fiesta, con comida abundante, canciones, bailes, en la que incluso se podían poner nuevos nombres a determinados lugares geográficos; podía consistir en un intercambio simbólico de cortesía y devociones, motivado por la celebración de un acto social cualquiera, un nacimiento, una boda o un funeral, e incluso podía ser considerada como una guerra simbólica, un intercambio de retos y humillaciones. Para una tribu, el rendirse y no poder superar la provocación de la otra, era admitir la humillación de que valoraba más la propiedad, los simples objetos, que el honor.
Según Mauss, "Lo ideal es dar un Potlatch y no obtener compensación". Para él el Potlatch era el eco de la Edad de Oro, la supervivencia de una forma de intercambio que una vez fue universal y que en su nivel más profundo se trataba de una forma de comunicación entre personas que no se guardaban nada.
A partir de Mauss, Bataille encontró algo muy diferente, la prueba de otra y escondida economía de pérdida y derroche, ocultada y negada por las históricas economías de la producción y acumulación. En "La noción de gasto" actualizó la noción de Potlatch, no como un pintoresco recuerdo de una época dorada, sino como una permanente idea de disolución. Al olvidar los valores absolutos de la Potlatch, en los que el valor se derivaba de la posibilidad de una perdida total de objetos y mercancías, la humanidad refundaba la civilización exclusivamente sobre el principio de utilidad encadenándose a un sistema de límites donde todo tiene su precio. Pero la civilización ya se reprodujera en el comercio mercantilista, en el capitalismo o en el comunismo de Estado, simplemente ocultaba, tapaba, el odio que la humanidad siente por la utilidad y los límites, disfrazando su lujuria por el "gasto incondicional" en actividades que "no tienen un fin en sí mismas".
Si en Mauss el Potlatch era una difusa representación de lo que en otro tiempo había sido la vida real, para Bataille una vez comprendido esto, era también una revelación de lo que podría ser la "verdadera vida". Aunque sea en estado latente la "verdadera vida" está presente en el hombre, aún en el caso de que, como ahora, esté soterrada por esta cultura masificada de consumismo que lo totaliza todo. Ocultando a esta otra cultura posible, que a su vez se muestra desfigurada en estas formas que se manifiestan dentro de la cultura burguesa y que constituyen la danza moderna de echar la propiedad por la ventana, como puede ser el adulterio, la prostitución, la mentira y el engaño, la estafa, el juego, el alcoholismo, la drogadicción...etc.
Todo lo que queda del Potlatch como acto social y público, según Bataille, es la continua humillación que la burguesía inflige a los pobres; una humillación que los pobres sólo pueden devolver a través de la Revolución, ofreciéndose así mismos a la destrucción y pidiendo a cambio más destrucción. Pero el triunfo de la burguesía esta sellado por su cultura, la cual garantiza que la "vida real" de gasto y pérdida sea sólo permitida "tras las puertas cerradas", en privado, pues en esto la burguesía se distingue de otras clases o castas "por el hecho de que se le consiente gastar sólo en sí misma y dentro de sí misma". El resultado, según Bataille, es la desaparición de "todo lo que era generoso, orgiástico, excesivo" y su sustitución por una "mezquindad universal", este es el "regalo" que debemos a esta clase tan segura de su hegemonía, tan triunfante al identificar su historia con la naturaleza, y que finalmente habiendo prescindido de la máscara y contra todo aquello que para ella está felizmente escondido y aparentemente olvidado, expone su "sórdido rostro, un rostro tan rapaz y tan carente de nobleza, tan aterradoramente pequeño y mezquino, que toda la vida humana, ante ello, aparece degradada".
Este es el ideal del Potlatch, la humillación que no puede ser devuelta. Los pobres atrapados en la promesa de que algún día podrán gastar sólo para sí mismos, se muestran incapaces de responder ante tan continuada humillación. Ni tampoco los a sí mismos llamados revolucionarios, díganse comunistas o anarquistas han podido sustraerse de la producción, prisioneros de la racionalidad y de la ficción del progreso y de la utilidad, permanecen ciegos y sordos ante la "pasión por el gasto cuyo único fin sea la perdida".


LA NOCION DE GASTO

1. INSUFICIENCIA DEL PRINCIPIO CLÁSICO DE LA UTILIDAD

En cada ocasión que el sentido de un debate depende del valor fundamental de la palabra útil, es decir, cada vez que se aborda un problema esencial referente a la vida de las sociedades humanas, cualesquiera que sean las personas que intervienen y las opiniones representadas, es posible afirma

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14/12/2006 04:16 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 1 comentario.

MANIFIESTO SCUM

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(Society for Cutting Up Men)
Sociedad para la eliminación de los Hombres

Valery Solanas

La vida en esta sociedad es, en el mejor de los casos, un completo aburrimiento, y en ningún aspecto relevante, para las mujeres que permanecen siendo personas cívicas, responsables, y en búsqueda de emociones; a menos que se derroque el gobierno, se elimine el sistema monetario, se instituya la completa automatización y la destrucción del sexo masculino.

Es ahora técnicamente posible reproducirse sin la ayuda de los hombres (o, en este asunto, mujeres) y producir solamente mujeres. Debemos empezar inmediatamente. Retener a los hombres no tiene ni siquiera el dudoso propósito de la reproducción. El macho es un accidente biológico: el gen Y (masculino) es un gen X (femenino) incompleto, es decir, tiene una serie incompleta de cromosomas. En otras palabras, el hombre es una mujer inacabada, un aborto andante en estado de gen. Ser macho es ser deficiente, emocionalmente limitado; la masculinidad es un error orgánico y los hombres son lisiados emocionales.

El hombre es completamente egocéntrico, atrapado dentro de sí mismo, incapaz de sentir empatía o de identificarse con otros, de sentir amor, amistad, afecto o ternura. Él es una unidad completamente aislada, que no puede compenetrarse con nadie. Sus respuestas son enteramente viscerales, no cerebrales: su inteligencia es un mero instrumento al servicio de sus manejos y necesidades; él no puede experimentar una pasión o interacción mental; sin poder relacionarse con nada además de sus propias sensaciones físicas. Él es un muerto viviente, un pedazo insensible, incapaz de dar o recibir placer o felicidad; consecuentemente, en el mejor de los casos, es un aburrimiento total, una mancha inofensiva, pues solamente aquellos capaces de la absorción en otros pueden ser encantadores. Él está atrapado en una zona crepuscular en la mitad del camino entre los humanos y los simios, siendo mucho peor que los simios, pues a diferencia de ellos posee una variedad de sentimientos negativos – odio, celos, desprecio, asco, culpa, vergüenza, duda – y más aún, plena conciencia de lo que es y lo que no.

A pesar de ser enteramente físico, el macho ni siquiera es apto para ser reproductor. Aún asumiendo una destreza física, que pocos hombres tienen. Primero, no puede acceder a la sensualidad, a la lujuria, al humor; en cambio es consumido por la culpa, la vergüenza, el miedo y la inseguridad, sentimientos arraigados en la naturaleza masculina, que ni él entrenamiento más ilustrado podría más que minimizar. Segundo, el placer que alcanza está cerca de la nada, y tercero, él no está sintiendo empatía con su pareja, sin embargo, se encuentra obsesionado con cómo se desenvuelve, convirtiéndolo todo en una gran actuación, en la realización de un buen trabajo técnico. Llamar a un hombre animal es halagarlo; él es una máquina, un consolador andante. Se dice a menudo que los hombres usan a las mujeres. Usarlas, ¿para qué? Seguramente no para sentir placer.

Devorado por la culpa, la vergüenza, los miedos y las inseguridades y obteniendo, si tiene suerte, una casi perceptible sensación física, el macho está, nada menos que, obsesionado con el sexo. Él nadaría a través de un río de mocos, ancho y profundo como una cavidad nasal, a través de millas de vómito, si cree encontrar ahí una vagina amigable esperándolo. Él se acostaría con una mujer que desprecia, con cualquier arpía desdentada, y más aún, pagaría por la oportunidad. ¿Por qué? Para aliviar la tensión física no es una respuesta, ya que en ese caso la masturbación es suficiente. Tampoco para lograr satisfacción personal; pues aquello no explica acostarse con cadáveres y bebes.

Completamente egocéntrico, incapaz de relacionarse, de identificarse, y sentirse lleno con una sexualidad vasta, persuasiva y difusa, el macho es psíquicamente pasivo. Como odia su pasividad, la proyecta en la mujer, definiendo su hacer como activo, y proponiéndose luego probar que lo es (probar que él es un Hombre). Sus principales medios para intentar demostrarlo es tener relaciones sexuales (un Gran Hombre con un Gran Pene desgarrando una Gran Vagina). Como está intentando probar un error, debe ‘hacerlo’ una y otra vez. Tener relaciones sexuales es entonces, un intento desesperado y compulsivo, de demostrar que él no es pasivo, no es una mujer; aunque lo sea y quiera serlo.

Siendo una hembra incompleta, el macho se pasa la vida intentando consumarse, volverse mujer. Trata de hacerlo a través de una búsqueda constante, fraternizando e intentando vivir una fusión con las mujeres, reclamando como suyas todas las características femeninas – fuerza emocional e independencia, fortaleza, dinamismo, decisión, tranquilidad, objetividad, asertividad, coraje, integridad, vitalidad, intensidad, profundidad de carácter, afirmación del yo, etc. – y proyectando en las mujeres todos los rasgos masculinos – vanidad, frivolidad, trivialidad, debilidad, etc. Sin embargo, podría decirse, que el macho tiene una superioridad evidente sobre las mujeres – las relaciones públicas. (Él ha hecho un trabajo brillante al convencer a millones de mujeres, que los hombres son mujeres y las mujeres son hombres). La demanda masculina de que las mujeres encuentren su realización a través de la maternidad, no es sino un reflejo sexual de lo que ellos piensan los satisfacería si fuesen mujeres.

Las mujeres, en otras palabras, no tienen envidia del pene; los hombres sienten envidia de la vagina. Cuando el hombre acepta su pasividad, se define como mujer (los hombres al igual que las mujeres piensan que los hombres son mujeres y las mujeres son hombres), y se convierte en travesti, pierde el deseo de sexo (o de cualquier otra cosa en ese ámbito; se realiza como travesti) y se hace remover el pene. Entonces, adquiere un sentimiento sexual continuo y difuso de ‘ser mujer’. El sexo, es para el hombre, una defensa contra su deseo de ser mujer.

Él es responsable por:

LA GUERRA

La compensación normal del hombre por no ser mujer es sacar su Gran Arma, extremadamente inadecuada. Como sólo la puede sacar un número limitado de veces; cuando lo hace es a escala masiva, para probar al mundo entero que es un ’Hombre’. Al no tener compasión o habilidad para comprender o identificarse con otros, busca probar que su masculinidad vale una cantidad interminable de mutilaciones y sufrimiento e innumerables vidas, incluyendo la suya – haciendo de su propia existencia una nimiedad, prefiere morir con un resplandor de gloria a permanecer sombrío por cincuenta años más.


SIMPATÍA, CORTESÍA Y “DIGNIDAD”

Cada hombre sabe, en el fondo, que es un pedazo de mierda insignificante. Dominado por un instinto animal que lo avergüenza profundamente; desea, no sólo no expresarse, sino ocultar su totalidad física, egocéntrica, y el odio y desprecio que siente por el resto de hombres y que sospecha, ellos sienten por él. Teniendo un sistema nervioso crudamente construido y fácilmente irritable por la menor muestra de emociones o sentimientos, el macho trata de imponer un código ‘social’ que asegure una perfecta necedad, inalterable por el rastro más ligero de sentimientos o de alguna opinión enervante.

Él utiliza términos como ‘copular’, ‘comercio sexual’, ‘tener relaciones con’ (para los hombres decir relaciones sexuales es una redundancia), acompañados de gestos artificiosos.

DINERO, MATRIMONIO Y PROSTITUCIÓN, TRABAJO Y PREVENCIÓN DE UNA SOCIEDAD AUTÓMATA

No hay una razón humanamente aceptable para el dinero, o para que alguien trabaje más de dos o tres horas a la semana. Todos lo trabajos no – creativos (prácticamente todos los trabajos hoy ejecutados) pudieron haberse automatizado hace bastante tiempo, y en una sociedad sin ningún sistema monetario todos podríamos tener lo mejor de lo que cada uno quiere. Pero hay razones inhumanas y machistas para querer mantener dicho sistema:

1. La Vagina: Dejando de lado su persona altamente inadecuada, abrumado por una ansiedad intensa y por una soledad honda y profunda, su ser vacío y desesperado quiere vincularse a cualquier mujer con la tenue esperanza de completarse, en la creencia mística de que por tocar oro se convertirá en oro, el hombre busca con avidez la continua compañía de las mujeres. Estar acompañado por la hembra más abyecta es preferible a estar consigo mismo o con otros hombres, que sólo sirven para recordarle su repulsividad.
Pero las mujeres, a menos que sean muy jóvenes o estén enfermas, deben ser obligadas o sobornadas para estar en compañía masculina.

2. El proveer al macho, incapaz de relacionarse, la ilusión de utilidad, le permite tratar de justificar su existencia cavando hoyos y llenándolos. El ocio horroriza al macho, quien no tendrá nada más que hacer que contemplar su grotesco ser. Incapaz de relacionarse o de amar, el hombre debe trabajar. Las mujeres ansían actividades absorbentes, emocionantes y significativas, pero por falta de la oportunidad o de la habilidad para realizarlas, prefieren la ociosidad o gastar su tiempo según su propia elección – dormir, comprar, jugar bowling, billar, cartas y otras, respirar, leer, pasear, soñar despiertas, comer, jugar con ellas mismas, tomar píldoras, ir al cine, hacerse autoanalizar, viajar, criar perros o gatos, caminar en la playa, nadar, mirar TV, escuchar música, decorar sus casas, hacer jardinería, tejer, salir a clubes nocturnos, bailar, visitar lugares, ´expander sus mentes` (tomando cursos), y absorbiendo ´cultura` (lecturas, juegos, conciertos, películas ´artísticas`). Por esto, muchas mujeres, aún asumiendo completa igualdad económica entre ambos sexos, hubieran preferido vivir con machos o meneando sus traseros en la calle, es decir, teniendo la mayor cantidad de tiempo para ellas mismas,

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22/11/2006 22:39 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 10 comentarios.

CUENTOS PRESENTADOS PARA EL CONCURSO DE RELATO BREVE EN HUARAZ

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Relato breve 2006


LA JOVEN Y LA FLOR


Qué lleva a una mujer joven y hermosa, a destruir una flor ante los ojos de los demás. O frente a mí que parezco el blanco de su acto, porque soy el único que puede ver cabalmente lo que acontece en sus manos (sus compañeros no separan la vista de la maraña de preguntas).

La veo ahí, sentada en una silla final, deshojando esa flor (o lo que queda de ella). Llegó un poco tarde al examen final del curso que lleva conmigo en la universidad —justo tras de mí. Sus manos cogieron, temblonas, los pétalos que fueron cayendo una a una en lapsos cada vez más prolongados.

Quizá nunca le regalaron una, así que decidió regalársela a sí misma; pero al reflexionar sobre lo ilógico del gesto y de lo absurdo y desfachatado que resultaba aquello, le quedó solo deshacer esa mentira, y lógicamente romper, pétalo a pétalo, la flor.

Tal vez no fue entregada por la persona esperada. La recibió porque el momento y el lugar no le permitieron realizar un desplante. O la cogió sin pensarlo, en abstracción, por un simple error. Luego, cayendo en cuenta sobre el absurdo de aceptarla de una persona que no existía en su mundo o que apenas conocía, se deshacía, apenada, de ella.

O la recibió de la persona amada —que parece más evidente—; aquella que le causara algún daño, y que después intentara apaciguar el hecho y disculparse, empezando con esa flor. La recibió porque esas palabras sonaban cargadas de convicción y sinceridad. Pero luego que sopesando las palabras y la flor con el daño causado cayera en cuenta de que no merecía el perdón, empezó a destruir y destruirse con la flor; aunque se desgarrara de a poquito el amor que cultivaran para caerse hoy en pedacitos, produciendo las lágrimas que no se decidían a salir libremente por la circunstancia (y las personas que la rodeaban) o porque no quería mostrar todo su dolor. Por eso el acto en el aula, parsimonioso y doloroso a los ojos de quien pudiera observarlo: las lágrimas eran los pétalos de flor.

O no supo cómo lo hizo, pero estuvo deshojándola hasta el final. Cayó en el hecho cuando ya era demasiado tarde. La reacción la hizo sentirse más triste. Pues ya estaba nuevamente sola, como desde siempre. Y sin poder compartir, con alguien, su pena. La hubiera podido consolar si las reglas lo permitieran fácilmente, no quise romper los protocolos sociales.

Es hermosa como el mediodía. Andina y sonriente. No la había visto así jamás.

Di la orden de entrega sabiendo que ni siquiera había cogido el examen. Supo que yo la observaba; se marchó en silencio.

Vi la flor regada en el piso; recogí sus pedazos. Quise recomponerla; lo intenté: decir que lucharía, que solo esperara. Pero algunos actos: el vivir a escondidas, el transgredir los contratos sociales, el tener un hijo en la clandestinidad o romper un matrimonio; entre otras cosas, eran ahora con lo que debía luchar.



DEIDI


Si pisas el gras de la plaza, te quedarás en Huarmey para siempre. Es la tradición.

Lo pisé inevitablemente.

La conocí esa enamoradiza tarde; sentados sobre la arena, contemplamos el mar atestado de lanchas, mientras nuestros cuerpos se buscaban y conocían en silencio entre la rojiza penumbra naciente.

La siguiente noche partí, prometí volver en cuanto publicara mi siguiente poemario. Te lo dedicaré, lo presentaré aquí, en Huarmey, y luego nos casaremos, musité endulzándola.

Ella bajó la cabeza tristemente. Y tú, Anita, habías venido con ella; nunca te separaste de nosotros.

Al amanecer, el frío me despertó, el costeño cielo grisáceo fue reemplazado por el azul andino de Huarás y en mi corazón sentí un gran vacío; desde entonces, ya nada era igual; todo transcurría entre la vehemencia y el vértigo más enfermizos.

Seis meses después cumplí con mi promesa. Ah, si supieras cuánto sufrí. Llegué a casa de Kawide, huérfano y desorientado. He venido porque ya sabes lo que pisé y tienes que ayudarme, musité desfalleciente.

¿Sabes?, me guié por la insignia de colegio que ella me regaló justo antes de irme. Para que siempre te acuerdes de mí y de tus promesas; me susurró luego del último beso, mientras ambos tratábamos de acallar las inevitables lágrimas del adiós. Tú también estabas allí, ¿lo recuerdas?

Ayudado por Kawide, llegué al colegio. Esperé la hora del recreo; mientras bullía en mí una incesante tormenta de imágenes añoradas; su rostro encendido, sus ojos negros, su delgada cintura, su frágil cuerpo adolescente, confundidos con un sentimiento de angustia que me envolvía hasta hacerme rondar por las lindes de la locura más amada.

Inesperadamente, sonó el timbre, y entre el tropel de muchachitas alborotadas y sonrientes, logré reconocerla inmediatamente; ella se adelantó al verme, su delicado cuerpecito se estrujó otra vez más entre mis brazos ante, la mirada atónita de sus compañeritas. Esa vez, también estuviste junto a ella, mirándonos con cierta envidia.

Te lo confieso, esa noche salimos a pasear por la plaza, abrazado a ella, pisé una y otra vez aquel gras. Para que se cumpla la tradición, le susurraba mientras sonreía enamorada; recorrimos las penumbrosas calles, la playa serena ya dormida; esa noche lo recordamos todo, y hasta algo más. Solo que en esa ocasión, ya no nos acompañaste.

Al amanecer, éramos inseparables. Desayuné en su casa, conocí a su familia, esa tarde fueron a la presentación. Este poemario está dedicado a mi hijita Deidi por su novio huarasino, gritaba tu tío, emocionado.

Esos días fueron inolvidables, hasta ahora siento lo que viví con ella; para entonces decidiste abandonarnos.

Bueno, durmamos ya, Anita querida, mañana es nuestro tercer aniversario y ya sabes cómo se comporta Santiago al ver a sus abuelos, seguro que también vendrá tu prima Deidi, aunque todavía no te haya perdonado que le hayas quitado el novio.

Ahora sé que si pisas el gras de Huarmey te quedarás allí para siempre, y que corazón huarasino se parece al cielo serrano.


LA MALDICION DEL ABUELO


Sebastián no comprendía porqué sus padres le habían dejado con su abuelo en un pueblo tan lejano e inhóspito como Huari, donde los cerros se elevaban de manera misteriosa tomando formas caprichosas parecidas a rostros humanos que clamaban perdón. Aquel pueblo le parecía tan extraño e ínfimo pero a la vez místico y bello, por las formas de las construcciones de sus casas que tenían paredes de barro y techos de paja.

Sus padres solo le dijeron que volverían en una semana, ya habían pasado dos meses y aún seguía esperando, en aquel montículo de piedras que los viajeros de tanto viajar habían acumulado, dizque para la buena suerte a la salida y entrada del pueblo, mientras que su abuelo, un tipo déspota, cometía abusos contra él.

Un día su madre se le apareció en sueños y le dijo que buscara un huevo de gallo para protegerse del diablo, Sebastián se despertó sobresaltado y se dirigió al gallinero, grande fue su sorpresa cuando confirmó que efectivamente el gallo había puesto un huevo el cual era pequeño y oscuro, se lo llevó a un curandero y este le aconsejo que lo empollara en sus axilas por siete horas para luego sacar un anillo de oro que le protegería del maligno.

Al día siguiente, a la medianoche el supay se apareció con intención de llevarse el alma del muchacho, según el pacto de sangre que hizo su abuelo, que condenó al pobre niño para salvarse de los infiernos, ya que en su juventud fue un pishtaco, pero Sebastián siendo muy astuto huyó en un burro hacia una cueva llamada pishtaq machey perseguido por su abuelo y el diablo que montaban una mula, que de acuerdo a las tradiciones, tienen siete pensamientos a la vez, solo para hacer maldades y muy cerca de un abismo los botó, dando tiempo al muchacho par llegar a su destino, una vez en la cueva se le apareció el espíritu de sus padres que le confesaron que fueron victimas de su malvado abuelo y que la única manera de librarse de la maldición era enterrar el anillo rezando un padre nuestro. Así lo hizo y cuando estaba a punto de ser alcanzado de nuevo por el diablo, logró enterrar el anillo mientras que el supay huía dando gritos y llevándose el alma de su abuelo.

Sebastián nunca más volvió a ver a sus padres pero la esperanza renació en su corazón cuando vió salir el sol, iluminando su rostro y prodigando calor al hermoso pueblo de Chacaragra, hogar de sus padres.


FIN

Vocabulario:
pishtaco............asesino
pishtaq machey...cueva del pishtaco
supay...............diablo


ELLAS SE ENTREGAN HASTA MORIR


Sentía mucha cólera porque no dejaba de pensar en ti, Justina. Tú no me querías, al Mardonio sí. Me despreciaste de la peor manera. De mi lado, riendo todavía, te fuiste con él y cuando te estuve viendo se desaparecieron por los chirimoyos y paltos, allá cerca del cementerio. Allí mismito te dejaste tumbar, Justina, levantando tu pollera te dejaste besar y morder.

A esas horas ya los rayos del sol iban calentando la mañana. Y en una de esas, como en un sueño, escuché – tegtegtegtegtereg –. Era la gallina negra de mi mamita, que estaba empollando hace una semana. El cacareo era como si vendría del más allá, con un tono de burla y melancolía a la vez. Allí mismito no sé qué me pasó. Sentí como si empezara a hervirme la sangre. Entonces me dije en mis adentros – ¡Justina!, a mí no me quieres, pero al Mardonio sí. Corrí tras la gallina, la tomé entre mis brazos… Me percaté que nadie me viera y empecé a hacerle el amor. La gallina aleteaba con fuerza, su diminuto cuerpo se retorcía y sus ojos se nublaban (pero eso sí, carajo, no sé si era de placer o de dolor) Después de un rato, el aleteo ya era débil y moribundo, y en uno de esos, lanzó un último cacareo y expiró, yo sólo atinaba a repetir - ¡Justina!, tú no me quieres, al Mardonio, sí…

... (... continúa)
17/10/2006 23:24 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 2 comentarios.

LA MULTIPLICIDAD DE LO INDIVISIBLE

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Juan Zamudio

El libro-homenaje, Lima o el largo camino de la desesperación, al poeta Carlos Oliva (Lima, 1960 - 1994), fue editado en la ciudad sureña de Arequipa, espacio que está articulándose o haciéndose a una modernidad periférica -modernidad entendida como un organismo que segrega sus beneficios a la periferia de un modo diferido y reciclado-, por ser el centro (países desarrollados) desde donde se digita dicho proceso funcional a sí mismo. El centro hace de dicho proceso diferido en la periferia, es decir, la modernidad que llega a Arequipa a finales del 90 es similar y no simultanea a la de Lima de inicios del 90, y es por ello que este libro-homenaje es simbólico y refleja una sensibilidad urbana en lo discursivo. De algún modo el discurso urbano en la literatura arequipeña tiene una ausencia y la modernidad va por las calles y permanece en los ojos, en las actitudes, de los sujetos que conviven con ella. Arequipa es una ciudad que tuvo acercamientos ambiguos a lo urbano en lo literario en los 80, al ritmo de los grupos literarios "Ómnibus" (Oswaldo Chanove, Alonso Ruiz Rosas, Misael Ramos), "La gran flauta" (José Gabriel Valdivia, Leandro Medina...) y demás grupos que eran fervientemente sociales; ya en los 90 se pasa a un lenguaje metapoético, estrategia que se despliega al negociar la identidad en la página, siendo Carlos Tapia, poeta y músico, quien tuvo una manera de abordar los cambios que en modernidad pasaba Arequipa, ciudad conservadora en sí -en múltiples sentidos-, en su primer libro de poemas Música para afeitarse.

A finales del 90, la identidad deja de ser un anclaje, estática, para ser móvil, negociada, en lo público y privado, es decir, las identidades son cambiantes; haciendo uso o parafraseando al narrador Ribeyro, quien dice que el yo es una especie de gaveta con múltiples cajones, y cada persona que se hace fraterna a uno tiene la llave de un cajón de dicha gaveta, dejando los demás compartimentos de uno inaccesibles al otro. Y el leer a Oliva fue abrir un cajón de la gaveta que no había sido visto bajo las luces de neón, a través de una antología de la literatura peruana (II tomos) que armó Ricardo Gonzáles Vigil, siendo Oliva antologado en la generación del 90, y surgió la inquietud de hallar el poemario póstumo, editado el 95, en un viaje a Lima el verano del 2003, libro que hallé, en copias, por medio de un amigo de San Marcos. Posteriormente la idea de reeditar el poemario de Oliva surge, porque el 2004 se cumplían 10 años de su desaparición y entré en contacto con sus compañeros de ruta por la vía del internet, y también me comunique con su familia en otro viaje a Lima, el verano del 2005. La edición fue lenta y se fue ampliando con un prólogo del poeta y ensayista Paolo de Lima y prosigue con el poemario que Oliva dejó armado, y se pasa a la sección "otros poemas", que se abre con una crónica del poeta Róger Santiváñez, que congrega poemas que se publicaron en revistas y fanzines limeños póstumamente, y prosigue con el colofón del poeta y narrador Miguel Ildefonso.

La identidad, por consiguiente, pasa a ser una habitación de la que se entra o se sale, para pasar a otra, dentro de las múltiples que se puede asumir o practicar en relación al otro o con uno mismo, en equilibrio o al borde del mismo; esto último representa la portada del libro-homenaje a Oliva: Lima, la ciudad, lo publico está afuera, zona en la que no sólo se negocia o asume una identidad en comunicación o comunión con el otro, sino, también, se reduce a un monólogo interno al hacerse de la lógica un arte al caminar por las calles.

El libro-homenaje desarrolla, también, una perspectiva social, ya que el quiebre de la utopía social se dio a finales del 80, dicha utopía es la búsqueda del espacio para desarrollar el equilibrio de los sentidos con música de fondo, y ésta hubiese cubierto como neblina la ciudad de neón dejándola en transparencia, la memoria del tiempo se convierte en acto y hubiese silenciado los bocinazos, para pasar a crear el fuego de los sueños sin culpa en la conciencia. El tiempo es sed o ansiedad de salir del desierto de la palabra y habitar bajo el sol de la belleza. La utopía que se trasluce en la poesía del ángel caído, Carlos Oliva, es búsqueda de ese espacio; la desesperanza se filtra oscureciendo la poesía de Oliva, al saber que no es posible de rozar o ver (la utopía) y por ello atraviesa raudo la calle, en la madrugada, en medio de los apagones.

Lima o el largo camino… sigue un rasgo (de la tradición poética peruana), de manera acentuada, del poemario En los extramuros del mundo -coloquialidad que es plena en los 70, siendo este texto representativo- de Enrique Verástegui: "vamos paseando por Tacora / entre prostitutas y ladrones" ("Primer encuentro con Lezama"), intertextualidad que se refleja en las siguientes líneas: "mientras cruzo por colmena entre prostitutas y homosexuales / que no pueden tirarse un lance conmigo / porque ya me he tirado un lance con la soledad" ("Lima II"). Tacora y Colmena son espacios marginales en los que la violencia, sea esta delicuencial o el comercio sexual, hacen que el yo poético de los Extramuros… busqué un diálogo con Lezama, y asirse de compañía en la ficción; y en Lima o el largo camino de la desesperación el yo poético se desliza una vez más a la soledad y hacer de lo uno, múltiple. Lo externo no es equivalente a una posible comunicación, sino, al fortalecimiento de la ansiedad de búsqueda; búsqueda de "algo nuevo" ("Lima II").

En la poesía de Oliva se conjuncionan la lógica matemática -por haber estudiado Matemática Pura en la Universidad Nacional de San Marcos hasta finales del 80-, su experiencia personal, en un paradero ficticio -paradero que es impreciso por el quiebre de la utopía social a finales del 80-, para echarse luego a rutas inmensas en espiral, que giran hacia adentro y afuera, al ritmo de una conciencia que sabe de los límites de sí misma y de los rasgos históricos del cielo: poseída por el consumo y sobre un primaveral bienestar en urbanizaciones enrejadas; mientras las mujeres no escuchan, sólo ven TV, hasta en sueños. Conciencia que no capta, todavía, el estremecimiento de la piel utópica y su posterior derrumbe en un punto dentro de una sucesión de puntos, en los manuales de historia. No lo capta. Y cuando lo hace, el yo poético es y no es Oliva, porque es plena anarquía de la ciudadanía, desorden -vistos por los otros- en ese deposito personal y ficticio que trasuntan las páginas de su libro homenaje.

El personaje de su poesía prosigue hacia el oeste y este tránsito-zona le es imposible-lejano como "Europa de mis bolsillos" ("Lobo estepario") y se aleja aún más "del mundanal silencio de los retóricos" ("Caballo del crepúsculo"), zona que simboliza lo público; el personaje de la poesía de Oliva ante esta certeza regresa hacia el este (lo privado), a su hogar, a la fraternidad de sus amigos, así mismo, en pleno dolor y vuelve, finalmente, a los elementos, luego de transitar en la urbe propia y externa y ve en la superficie líquida un "pentragrama de agua" ("Sobre la muerte") que refleja la música de las esferas que Pitágoras disfrutaba, ocasionando una des-conjunción del yo poético con la aparente urbe, para saber que el otoño es su morada.

2 Poemas de Oliva:

Anatema

.... .. ... .. .. .. .. . .. ... .. . .. A Richi Evangelista

Malaventurado el que lee y escucha
Esta poesía:
Palabras como voces de trompetas
Canto de ciento cuarenta mil
Ángeles caídos
Como estruendo de muchas aguas
El demonio se bañaba en ellas
Y no hubo señales
Sólo años de barbarie
La bestia cogió la llave del abismo
Y yo cogí un caballo blanco
Y empecé a cabalgar
.. .. .. . .. ...Un minuto cabalgando
.. .. .. . .. ...Un año cabalgando
.. .. .. . .. ...Mil años cabalgando
Buscando la tierra nueva
Itinerario de aquelarres siniestros
Como lágrimas negras que ruedan
Por mis mejillas, hiriéndolas
Imborrable desamparo del alma
Que cabalga sobre un arcoiris maldito
Y se pierde entre las dimensiones
Sangrientas de un tiempo
Tan desventurado como esta poesía.


El Sueño y la Muerte

.. ..... .. .. .. .. .... . .. . .. ...A Miguel Ildefonso

Prosigo así, materia de sueño,
A quien olvida un loco esperando el recuerdo,
Avanzando hacia un oasis prohibido,
Donde no existe clamor, desnudez o misterio,
Tratando de alcanzar el horizonte,
O su eterna curvatura de cadena embrujada,
Que perenniza los sueños y los revierte,
Hacia un vértigo oscuro e interminable,
Blanco y negro, vértigo,
Punto volando hacia la nada,
Molécula brutal o fondo.
No ese sueño que vela a la sombra, iluminando
Una inmensa ola negra, descubriendo un dolor
Inesperado, estremeciendo recuerdos inefables.
Sueño que es victoria o fracaso, al llegar la noche.
Sólo habitando la noche, se vence la noche.

* Arequipa, 1980. Estudia Literatura en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa. Editor de Lima o el largo camino de la desesperación (Grita Ediciones: Arequipa, 2006), libro-homenaje al poeta limeño Carlos Oliva.

15/10/2006 17:13 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

MAÑANA NO HABRA CUCULIES

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por Roxana Ghiglino Gonzáles

Desde el día de la masacre Gabriel no dejó de soñar que perseguía un ojo sanguinolento que escapaba de sus manos volando hasta el infinito. Aún recuerdo el corral embarrado con cuerpos torturados de cuculíes y la pestilencia de su sangre púrpura empapando de lágrimas mis noches lejanas.

Huambo no sería el mismo desde aquel día en que inexplicablemente la hallamos junto a los animales, habían cientos de cuculíes que picoteaban sus piojos y adornaban su cabeza con excremento. Pensamos primero que era un árbol, pero al apartar las aves notamos a la niña como de 12 años que dormía de pie con las manos extendidas. Mis padres la dejaron en el corral para quedarnos con las cuculíes, nadie le puso nombre y siempre fue “la wambra”.

La desgracia ocurrió un martes, amanecía y toda la casa oyó gritos siniestros provenientes del patio, corrimos desesperadamente y encontramos a Gabriel, el mayor de seis hermanos, revolcándose en el piso mientras las cuculíes le arrancaban los cabellos, mis padres pidieron auxilio y rápidamente la casa se llenó de gente con cuchillos o piedras para destripar a cuanta cuculí se encontrara en el camino.

En el fragor de la batalla nadie reparo en la wambra, excepto yo que la encontré tirada en un rincón, llevaba el vestido destrozado dejando al descubierto sus pezoncitos y su sexo colorado ...entonces entendí todo. Hace un mes, Gabriel se había llevado a la loquita del pueblo a un riachuelo, ahí la desnudo sin clemencia y la desfloró violentamente, mientras le gritaba al oído: loca y puta.

En el pueblo nadie le creyó a Romina, pensaron que era una invención de su mente perturbada. Desde entonces viendo a la loquita enloquecer más, deteste a mi hermano y el día de la fatalidad, Gabriel regresaba borracho de la fiesta en honor a la mamacha del pueblo y quiso aprovechar la eterna somnolencia de la wambra.

Al finalizar la carnicería descubrimos horrorizados que Gabriel estaba tuerto, una cuculí le había reventado el ojo izquierdo, entonces, la injusta decisión de arrojar a la niña al abismo fue unánime. Mi llanto no contaba para los mayores, papá me dio una cachetada atroz y asistí en silencio con todo el pueblo hasta el cerro donde dos indios fornidos alzaban a la wambra por los aires y la arrojaban hacia donde yo no podía alcanzarla.

La observé caer lentamente como una retama, como si fuese un sueño imposible, como si nada en el universo existiera. Creí que me moriría de pena cuando aquello sucedió: una nube de cuculíes en el cielo infinito de Huambo, un poema de plumas que se la llevo eternamente con los astros y yo nunca volví a encontrarla, simplemente el tiempo y la gente hicieron de la wambra y sus cuculíes una leyenda y yo la dejé en aquel lugar donde un niño abandona sus recuerdos.

FIN

Vocabulario:

Wambra: niño(a).
Huambo: centro poblado cercano a Recuay.
Cuculí: tipo de ave.
Mamacha: santidad de un pueblo.


GANADORA DEL I PUESTO DEL II CONCURSO DE CUENTO BREVE CONVOCADO POR VASOS COMUNICANTES.

02/09/2006 22:31 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

SUMA ENTREVISTA

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La vida y el arte constituyen un solo tejido, existencia y creación que se purifican en el corazón de Jorge Eduardo Eielson (Lima, Perú, 1924), uno de los artistas más totales e innovadores de nuestro continente. Radicado en Milán, Italia, desde hace medio siglo, este sumo creador se acerca, a través de los puntos de intersección que establece entre su pintura, poesía, narrativa, escultura, performances, instalaciones varias, a lo que podríamos llamar una matriz celeste (que él ha nombrado “matriz musical”) que no sería sino un espejo de ese “paisaje infinito” al cual pertenecemos como especie. Al igual que el universo teje una red de relaciones dinámicas en constante movimiento para crearse y recrearse, la matriz de Eielson no es estática. Cada lenguaje en que el autor se expresa cumple una trayectoria espiral, un acto ritual cósmico, definitivamente, vivo.
“Nudos que son sombras / De infinitos nudos / Celestes / Divinos nudos nacidos / Entre dos manos / Unidas”, la obra de Jorge Eduardo Eielson, por su aporte universal a la visión del arte, va más allá de los reconocimientos convencionales


Vida
Paisaje
Infinito
Poesía
Eielson

Ha mencionado que a través de los lenguajes en los que se ha expresado no busca, como concepto intelectual y definitivo, un “arte total” y, como consecuencia, un objeto artístico totalitario sino una exploración de los límites de dichos lenguajes ¿Cómo es el proceso creativo para lograr estas expresiones?
Lo que usted dice es cierto, nunca he buscado una forma de arte total. Ésta es una reducción al mismo tiempo reductiva y pretenciosa, que no quiere decir nada. Dejando de lado, con el debido respeto, la utopía romántica de Wagner y Goethe, me atrevería a decir que esa opción hoy se realiza plenamente en el espectáculo. A partir de la ópera y el ballet, hasta los videoclips comerciales y los trabajos de Robert Wilson, la multimedialidad es un lugar común para una gran cantidad de sucesos que muy poco tienen que hacer con la exploración artística. Personalmente, lo que siempre me ha interesado es el hallazgo de una suerte de núcleo o matriz dinámica (como usted muy bien lo ha entendido) que me permitiera expresarme en cualquier lenguaje o código artístico. Para eso, evidentemente, hay que tener algo que decir de propio, cosa de la cual no estoy muy seguro, y además tomar distancia de la historia y de un subjetivismo todavía demasiado prioritario en el campo artístico.


Camisa, ensamblaje 1964

Tuve la suerte de crecer en una familia amante de la música y fui amigo de algunos jóvenes compositores que habían estudiado con Monegger, Messiaen y Schoenberg, hacia mediados de los 40. Luego, yo mismo viajé a París y más adelante me radiqué en Italia. Conocí a Luigi Nono y algo a Luciano Berio. Pero ya antes me había cruzado con los tres Pierres de Francia: Pierre Boulez, Pierre Henry y Pierre Schaeffer, en la época de la música concreta y después electrónica. Algo más tarde, paralelamente al serialismo musical, descubría el trabajo de John Cage, con su gozosa propuesta aleatoria, y estas dos posiciones, contrapuestas y complementarias, fueron determinantes para el encuentro de mi propia vía. Cuando fui invitado a anudar todas las banderas del mundo en los Juegos Olímpicos de 1972, en Munich, pensé en recurrir al bellísimo “Canto de la Juventud” de Stockhausen para la fase final de mi performance, cuando quemaría todas las banderas en un gran anillo. Desgraciadamente, esto último no pudo realizarse debido a los trágicos eventos terroristas que interrumpieron, por voluntad de los artistas, la parte cultural de la manifestación. Si le cuento todo esto es para decirle que mi búsqueda, o como quiera llamársela, no ha sido sólo una aventura intelectual sino una instintiva forma de concebir la creatividad como algo inseparable de la vida real. En cuanto a si he logrado algo que se acerque más a esta actitud interdisciplinar, pues bien, primero yo no aplicaría este término a la creación artística y, segundo, no, no “he logrado” nada. No se logra nada trabajando de esta manera. Es decir, se pueden hacer varias cosas que correspondan a lo que se llama arte, pero no se logra nunca nada definitivo, puesto que se trata de un proceso, si queremos llamarlo así. Éste es el problema con nuestro lenguaje verbal de Occidente, que no posee la infinita gama de matices del oriental, incluida su maravillosa caligrafía, a caballo entre lo visual y lo verbal. Por eso, yo diría que lo que estoy haciendo ahora es lo mismo de siempre. Quizás en un peldaño algo más alto de la infinita escalera, pero es todo.
¿Acaso la música no es la medida
La suma total de cuanto existe
Y nuestra propia vida sólo el sonido
De una orquesta que se afina noche y día?


Cabeza de Chamán, 1985. Acrílico sobre tela. 200 x 200 cm.

¿En qué momento de su trayectoria creativa concibió la interdisciplinariedad o cómo se fue dando ésta?
Desde niño comencé a hacer cosas, no recuerdo cuál primero que la otra, eso no tiene importancia, y he continuado siempre así. El hecho de ser autodidacta, latinoamericano, y de tener ancestros peruanos, españoles, escandinavos e italianos me ha ayudado mucho. Todos los americanos, sobre todo los del sur, que provenimos de culturas más antiguas, nacemos ya multiétnicos y multiculturales. Es decir, somos mestizos, y ésa debería ser nuestra fuerza y nuestro orgullo.


Réquiem por Marilyn Monroe, 1962. Ensamblaje, 90 x 90 cm.

A la par de que se define como artista plástico en esencia, también ha manifestado que su visión integral responde a una “concepción poética” del arte…
Para mí, arte y poesía son los dos aspectos de la misma medalla sobre la cual se sostiene todo el fenómeno artístico-creativo. Y no vamos a detenernos, como ya lo observé antes, en cuestiones específicamente ligadas al lenguaje verbal occidental. No sólo no tengo la competencia sino que sería demasiado aburrido. Sencillamente yo creo en la belleza así como otros creen en Dios, en la realidad socioeconómica o en el demonio. Y cuando digo belleza no me refiero sólo a la belleza formal, artística o natural, sino también a la del puro pensamiento, a la suprema elegancia de algunas teorías físicas y filosóficas y, sobre todo, a la belleza de un corazón puro, generoso, altruista, lleno de amor y compasión por todas las criaturas de este mundo. Desde este punto de vista me considero un privilegiado. Hace ya varias décadas tuve un gran maestro de budismo japonés, de la escuela zen soto, Taisen Deshimaru, que me descubrió lo que realmente era, y además me reveló (esto es lo extraordinario) que ya tenía un verdadero maestro a mi lado, es decir un guía, aunque al mismo tiempo era mi mejor amigo y mi hermano, el pintor Michelle Mulas, como lo fue también el poeta Javier Sologuren, a quien debo mi existencia literaria, pues fue él quien generosamente quiso publicar mis primeros poemas, apenas los leyó. Ninguno de estos seres maravillosos está ya en este mundo, pero yo trato de seguir la senda que ellos me trazaron, y la seguiré hasta el fin de mis días.

En la poesía como en la vida
Lo principal (hay que ser inteligente)
No es lo que se queda
Sino lo que se va
Como amablemente enseña el oriental
Y como felizmente he llegado al final.

Lea la totalidad del texto en nuestra edición impresa.
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Carta a Las Sumas Voces


Con la sensibilidad y sencillez que lo caracteriza, Jorge Eduardo Eielson, pese a su frágil estado de salud, nos envió una hermosa carta llena de Amor, que ahora compartimos con todos sus sumos hijos y lectores…


apareces
y desapareces
eres
y no eres
y eres nuevamente
eres todavía
blanco y negro que no cesa
y sólo existes
porque te amo


te amo
te amo
te amo
te amo

Revista “Las Sumas Voces”
Trujillo. Perú.


Queridos amigos,

Vuestra carta me ha conmovido profundamente y me ha llenado, al mismo tiempo, de alegría y de tristeza. La primera, porque siento que a través de ustedes, lo poco, lo mínimo que he hecho en este mundo, comienza a germinar, y la segunda porque me es materialmente imposible ahora responderles y mucho menos viajar. He recibido invitaciones de todo tipo en estos tiempos […] pero no es posible atender a ninguna de ellas, debido a mi precaria salud. Incluso he tenido que renunciar a la Bienal de Venecia, que está aquí cerca, por la misma razón. De manera que les pido que tengan clemencia con mi estado actual y no piensen que me niego a tan hermosa iniciativa, como la es de ustedes. Conozco Trujillo y, sobre todo, Chan-Chan, y guardo de este último lugar un recuerdo imperecedero. No conozco, en cambio, el Museo de las Tumbas Reales, y haría cualquier cosa por visitarlo pero, una vez más, tengo que rendirme a las realidades de la vida. Cosa que ustedes, afortunadamente, todavía no conocen, aunque crean conocerlas. Pero, dejemos estas cosas y veamos más bien el lado bello y luminoso de las cosas. Y allí están ustedes con toda vuestra maravillosa energía juvenil, con vuestra confianza en la vida, en la belleza y, sobre todo, en el amor, esa potencia suprema sin la cual ninguna inteligencia humana tiene sentido. Ustedes me colman de afecto y generosidad y ello me asegura un viaje final perfectamente sereno. Y, créanme, aunque no pueda viajar, yo estoy siempre muy cerca de ustedes, y ahora más que nunca. Sólo mi pobre, maltrecho cuerpo está aquí.

Milano, Italia.

http://lassumasvoces.com/edi11/005_11.htm

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09/03/2006 17:50 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 5 comentarios.

RECITAL POÉTICO "REINVENTAR EL AMOR"

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Carmen Ollé:
Damos inicio al recital ecofeminista " Reinventar el amor". Tenemos el placer de estar en Huaraz con ustedes Doris Moromisato y Rocío Castro, dos poetas excelentes de las últimas generaciones de la poesía peruana. Ellas darán un enfoque muy especial a su recital, cada una presentará sus textos con una explicación previa. Como el recital tiene un enfoque ecofeminista, quiero leer fragmentos de un artículo sobre el tema. ¿Porqué hemos elegido que este recital lleve el nombre de ecofeminista, qué es el ecofeminismo? , es decir, ecología y feminismo, unidos o cruzados en un encuentro feliz.

Feminismo y ecologismo dice Alicia Puleo serán dos movimientos sociales fundamentales en el siglo XXI, el primero porque adquirida la conciencia como colectivo y la formación necesarias ya no es posible detenernos aunque se puede siempre retrasar las metas emancipadoras con diversas estrategias. El segundo con la cada vez más evidente insostenibilidad del desarrollo tecnoeconómico.

Estamos asistiendo al comienzo del fin de la naturaleza. Ya no resulta fácil a los medios de comunicación disimular, como hasta ahora, la conexión existente entre diversas catástrofes "naturales" que no son sino manifestaciones de un cambio climático global de consecuencias insospechadas. Vivimos lo que Ulrich Beck llamó "la sociedad del riesgo". Cuanta más información poseemos sobre los alimentos que consumimos, el agua que bebemos, el aire que respiramos y hasta el sol que tomamos, mayor inseguridad sentimos contaminación, pesticidas, agujero de ozono, conservantes... la lista es muy larga).

Si el feminismo quiere mantener su vocación internacionalista, deberá pensar también en términos ecologistas ya que las mujeres pobres del Tercer Mundo son las primeras víctimas de la destrucción del medio natural llevada a cabo para producir objetos suntuarios que se venden en el Primer Mundo

El ecofeminismo atiende a ésta y a otras cuestiones. No hay un solo ecofeminismo sino varias tendencias diferentes en polémica actualmente. Dada la novedad de sus planteamientos y por ser una de las formas más recientes del feminismo, suele ser mal conocido y, a menudo, rechazado injustamente en bloque bajo el calificativo de "esencialista".

Vinculados a las tendencias místicas del primer ecofemenismo pero alejándose de la demonización del varón, hemos conocido en los últimos años un fenómeno nuevo: la teoría feminista que viene del sur. Debo aquí citar un nombre conocido por todas vosotras, sin duda, el de la física nuclear y filósofa de la India Vandana Shiva. Combinando las aportaciones de historiadoras feministas de la ciencia como Evelyn Fox Keller o Carolyn Merchant con su propia tradición filosófico-religiosa, V. Shiva realiza una seria crítica del desarrollo técnico occidental que ha colonizado el mundo entero. Afirma que "lo que recibe el nombre de desarrollo es un proceso de mal desarrollo, fuente de violencia contra la mujer y la naturaleza en todo el mundo (...) (el mal desarrollo) tiene sus raíces en los postulados patriarcales de homogeneidad, dominación y centralización que constituyen el fundamento de los modelos de pensamiento y estrategias de desarrollo dominantes" .

Por los libros de V. Shiva, hemos podido saber lo que los medio de comunicación silencian: existen movimientos de resistencia al "mal desarrollo". Uno de ellos es el de las mujeres Chipko, de las que Vandana Shiva se hace portavoz. Basándose en los principios de no violencia creativa de Gandhi, las mujeres rurales Chipko, en nombre del principio femenino de la naturaleza de la cosmología de la India, consiguieron detener la deforestación total del Himalaya turnándose en la vigilancia de la zona y atándose a los árboles cuando iban a talarlos. Enfrentándose a sus maridos, dispuestos a vender los bosques comunales, las mujeres Chipko adquirieron conciencia de grupo y posteriormente continuaron luchando contra la violencia doméstica y por la participación política.
En América Latina, particularmente en Chile, Brasil, México, Uruguay, Bolivia, Argentina, Perú y Venezuela, en el rastro dejado por la Teología de la Liberación, se está iniciando actualmente la elaboración de un pensamiento teológico ecofeminista. Así, la teóloga brasileña Yvone Gevara sostiene que hoy en día la justicia social implica ecojusticia. Este ecofeminismo latinoamericano se caracteriza por su interés en las mujeres pobres y su defensa de los indígenas, víctimas de la destrucción de la naturaleza. Llama a abandonar la imagen patriarcal de Dios como dominador y el dualismo de la antropología cristiana tradicional (cuerpo/espíritu). La trascendencia ya no estará basada en el desprecio de la materia sino que se definirá como inmersión en el misterio de la vida, pertenencia a un todo que nos trasciende. Será concebida como "experiencia de la belleza, de la grandiosidad de la naturaleza, de sus relaciones y de su interdependencia".

En esta teología latinoamericana, el ecofeminismo es una postura política crítica de la dominación, una lucha antisexista, antirracista, antielitista y anti-antropocéntrica (debemos respetar a las demás criaturas vivas, no sólo al ser humano).
Desde otra perspectiva, una de las más destacadas teóricas actuales del feminismo ecologista, Val Plumwood , constituye un buen ejemplo de la crítica constructivista. Esta filósofa australiana ha insistido en el carácter histórico, construido, de la racionalidad dominadora masculina. La superación de los dualismos jerarquizados Naturaleza/Cultura, Mujer/Hombre, Cuerpo/Mente, Afectividad/Racionalidad, Materia/Espíritu exige un análisis deconstructivo. Utilizando aportaciones muy diversas (reivindicaciones de igualdad de Simone de Beauvoir, crítica al androcentrismo del ecofeminismo clásico, teoría de las relaciones objetales...) examina la historia de la filosofía occidental desde los griegos como la construcción de un yo masculino dominador, hiperseparado de su propio cuerpo, de sus afectos, de las mujeres, de los demás seres vivos y de la Tierra que lo sustenta.

Este es un preámbulo para que entremos en calor y las excelentes poetas y amigas Doris y Rocío harán una lectura de sus textos con una breve presentación de porqué están en el recital

Rocío: quiero agradecer la invitación, voy a leerles unos poemas de mi poemario "Húmeda Piel" y voy a empezar con los poemas eróticos, el primero es:

Tres en un lecho

Y si otro amor del tuyo me divierte,
Tu, que has sido vida, me des muerte
SOR JUANA INES DE LA CRUZ

En mi delirio escucho salmodias:
¿es un gozoso maullido
o las blasfemias
que rezabas a mi oído?

Vuelven a gotear sobre mi almohada tus amenazas:
que cianuro
una tina y navaja para desangrarte en cualquier hotel
o la browning para volcar sobre un lavabo
tu frente de ciervo herido.

La cabeza me estalla.
con chirrido de fuste rasgado por cuchillos
o piano aporreado
te escucho como antes
maldecir.

Mientras alguien
agita un termómetro
lo hunde en mi boca
y con ronca voz me jura amor eterno.

Recuerdo mis travesías en tu piel.

Acercan un vaso
a mi vaso que tiritan
me obligan a tragar grageas
enjugan mi faz
que remonta tu borrasca

Sonrío con tu boca de durazno
en mi saliva
de mi memoria paladeo –sobre precipios
suspendida-
tu sudor de mandarina
desgajada por mi lengua.

Mis manos
acordan aplicadas
una partitura
y la salvaje música de tu cintura
valsea conmigo.

Mas
otro cuerpo me roza,
se cimbra...

Tus cabellos en bandada
cierran alas en mi pecho.
Enamorada estoy de su gorgeo.
No son tus cabellos.

Pero cierro los ojos
y con tu dorso esculpido por torrentes
y su musgo entre mis dedos
sueño...


Rocío: el siguiente poema trata sobre la historia de Clintemmestra, una mujer asesina a su marido y luego viene una saga de crímenes.Cuando leí el texto me sentí intrigada por las razones porque esta mujer asesina al marido, andaba preocupada por la visión que había de ella como la mala de la película porque parecía que cometía un crimen sin ninguna razón. Pero la verdad era que asesina al marido en venganza porque el ofreció a la hija de ambos como un cordero en sacrifico, entonces este poema es una especie de desagravio a Clintemmestra

Clintemmestra

Hiciste bien mujer
hiciste bien
ROCIO SILVA SANTIESTEBAN

Tiendo púrpura bajo tus pies que hollaron reinos.

Laboriosa guerra tuviste
mi señor.
Un baño aromado
con alóe y cardamono-como agua lustral-
preparé para ti.

De mis pestañas escapan
bandadas de cuervos
cuando observo
el vello azul
clareando sobre la huella
de las lanzas
y bajo su vientre un plumón opaco
sobre un murciélago.

Ni impaciente ni curiosa
contemplo
su sexo.
Con piedad me recuerdo
Flameando
sostenida por esa asta,
mientras lo veo bambolearse entre sus muslos
como un racimo
cuando el viento agita los viñedos.
Con una espada descoso
cas costuras de su carne
y como quien atrapa peces con una red
detengo su sangre espumosa
en una crátera.

Oigo una loba aullar:
soy yo
guardiana de esta casa...

Ante el espejo traslúcido
de sus ojos
danzo.
No necesito címbalos

Hija mía
te he vengado

Venga Orestes a interrumpir este treno.
Soñé que
bebió con leche
coágulos sanguinolientos de mi seno.

Venga rápido
artero
a consumar la muerte que contra mí
perpetró Agamenón
cuanto te sacrificó
para encantar los vientos.


Muchacho con cama adentro

No es que pretenda

... (... continúa)

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02/01/2006 17:04 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 5 comentarios.

Improvisación en Beijing

20051215173411-ginsbergx.jpg


Escribo poesía porque la palabra inglesa Inspiración proviene del Latín: Spiritus,
aliento, deseo respirar en libertad.
Escribo poesía porque Walt Whitman le otorgó permiso al mundo para que hablara
con candor.
Escribo poesía porque Walt Whitman abrió el verso de la poesía a la respiración
sin obstáculos.
Escribo poesía porque Ezra Pound vio una torre de marfil, apostó al caballo
equivocado, les dio a los poetas su autorización para que escriban su
lengua hablada vernácula.
Escribo poesía porque Pound les indicó a los jóvenes poetas occidentales que
observaran a los chinos escribiendo palabras dibujos.
Escribo poesía porque W.C. Williams viviendo en Rutherford escribió a la manera
de New Jersey "Te patio l’ojo", preguntando luego ¿cómo podemos medirlo en
pentámetro yámbico?
Escribo poesía porque mi padre era un poeta mi madre de Rusia hablaba comunista,
murió en un manicomio.
Escribo poesía porque mi joven amigo Gary Snyder se sentó a mirar sus pensamientos
como una parte del fenomenal mundo externo del mismo modo que lo hicieron los
integrantes de esa mesa redonda en el 84.
Escribo poesía porque sufro, nacido para morir, cálculos en los riñones, presión alta,
todo el mundo sufre.
Escribo poesía porque sufro confusión no sabiendo qué es lo piensan los otros.
Escribo porque la poesía puede revelar mis pensamientos, cura mi paranoia
también la paranoia de otras personas.
Escribo poesía porque mi mente vaga sometida al sexo la política la meditación en
el Dharma.
Escribo poesía para retratar con precisión mi propia mente.
Escribo poesía porque tomé los cuatro votos de Bhodhisattva: innumerables en el
universo son las criaturas Sensibles para liberar, infinitas mi propia codicia ira
ignorancia que deseo atravesar , incontables son las situaciones en que me hallo
mientras el cielo está O.K. y los senderos de la mente despierta no tienen fin.
Escribo porque esta mañana desperté temblando de miedo ¿Qué podría decir yo en
China?
Escribo poesía porque los poetas rusos Mayakovsky y Yesenin se suicidaron, alguien
más debe hablar.
Escribo poesía porque mi padre recitando a Shelley poeta inglés y a Vachel Lindsay
poeta norteamericano dio el ejemplo –gran viento inspiración aliento.
Escribo poesía porque escribir de asuntos sexuales estaba prohibido en los Estados
Unidos de América.
Escribo poesía porque los millonarios en el Este y el Oeste viajan en limosinas Rolls
Royce, los pobres no tienen suficiente dinero para arreglarse los dientes.
Escribo poesía porque mis genes y cromosomas se enamoran de muchachos, nunca
de jóvenes mujeres.
Escribo poesía porque no tengo ninguna responsabilidad Dogmática de un día para el
otro.
Escribo poesía porque quiero estar solo y quiero hablar con la gente.
Escribo poesía para contestarle a Whitman, jóvenes dentro de diez años, hablen con las
tías viejas y tíos aún con vida en Newark, New Jersey.
Escribo poesía porque en 1939 escuchaba por radio Blues Negros, Leadbelly y Ma
Rainey.
Escribo poesía inspirado por las juveniles alegres canciones de los Beatles que han
envejecido.
Escribo poesía porque Chuang-tzu no podía distinguir si era mariposa o hombre, Lao-
tzu dijo el agua fluye colina abajo, Confucio dijo honrá a tus mayores, yo deseaba
honrar a Walt Whitman.
Escribo poesía porque el exceso de ovejas y hacienda en las tierras de pastoreo destruye
desde Mongolia hasta el Salvaje Oeste los nuevos pastos y la erosión es la creadora
de los desiertos.
Escribo poesía usando zapatos animales.
Escribo poesía "Primer pensamiento, mejor pensamiento," siempre.
Escribo poesía porque las ideas no son comprensibles excepto cuando se manifiestan en
pequeñísimos detalles: "Ninguna idea más que en las cosas."
Escribo poesía porque el Lama Tibetano dice. "Las cosas son símbolos de sí mismas."
Escribo poesía porque los periódicos titulan un agujero negro en el centro de nuestra
galaxia, somos libres para darnos cuenta.
Escribo poesía porque las Guerras Mundiales I y II, bomba nuclear y la Guerra Mundial
III si la deseamos, yo no la necesito.
Escribo poesía porque mi primer poema Aullido que no pensaba publicar fue llevado a
proceso por la policía.
Escribo poesía porque mi segundo poema largo Kaddish honraba el parinirvana de mi
madre en un hospital para enfermos mentales.
Escribo poesía porque HITLER mató a seis millones de Judíos, soy Judío.
Escribo poesía porque Moscú informó que Stalin envío al exilio en Siberia a 20
millones de Judíos e intelectuales, 15 millones nunca regresaron a los cafés de San
Petersburgo.
Escribo poesía porque canto cuando me siento solo.
Escribo poesía porque Walt Whitman dijo, "¿Yo me contradigo ?" Muy bien entonces
yo me contradigo. (Tengo buen tamaño, contengo multitudes.)
Escribo poesía porque mi mente se contradice a sí misma, un minuto está en Nueva York, al otro minuto en los Alpes Dináricos.
Escribo poesía porque mi cabeza contiene 10.000 pensamientos.
Escribo poesía porque ninguna razón ningún porque.
Escribo poesía porque es la mejor manera de decir todo lo que tienes en mente en 6
minutos o durante el transcurso de una vida.

ALLEN GINSBERG

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15/12/2005 16:34 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 1 comentario.

Un hombre pasa con un pan al hombro

20051204040103-dibujo.jpg

Un hombre pasa con un pan al hombro
¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?

Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo
¿Con qué valor hablar del psicoanálisis?

Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano
¿Hablar luego de Sócrates al médico?

Un cojo pasa dando el brazo a un niño
¿Voy, después, a leer a André Bretón?

Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo?

Otro busca en el fango huesos, cáscaras
¿Cómo escribir, después del infinito?

Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza
¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora?

Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente
¿Hablar, después, de cuarta dimensión?

Un banquero falsea su balance
¿Con qué cara llorar en el teatro?

Un paria duerme con el pie a la espalda
¿Hablar, después, a nadie de Picasso?

Alguien va en un entierro sollozando
¿Cómo luego ingresar a la Academia?

Alguien limpia un fusil en su cocina
¿Con qué valor hablar del más allá?

Alguien pasa contando con sus dedos
¿Cómo hablar del no-yó sin dar un grito?

04/12/2005 03:01 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 4 comentarios.

Algunas mentiras y otros cuentos

GONZALES ROSALES, Daniel
Lima, Ediciones Altazor, 2005
Benggi Bedoya Rosales.
Contar historias constituye uno de los afanes obsesivos de todo narrador. Encontrar los temas que le permitan atrapar existencias y situaciones en un mundo en el que se haya en entredicho lo humano es, desde ahora, una convicción artística y un afianzamiento de la humanidad. El primer libro del joven narrador Daniel Gonzales aborda desde esa perspectiva lo más humano en el hombre, el amor. Este libro, integrado por 12 cuentos y dividido en dos partes, pone en escena a la figura femenina como el eje de todas las intrigas, los desvaríos, las alusiones y las más desprejuiciadas apreciaciones.
En el contexto de la narrativa breve de Huarás, Algunas mentiras y otros cuentos, inaugura, a su modo, una nueva sensibilidad o percepción de lo erótico: el aspecto reflexivo de las relaciones entre hombre y mujer que resultan ser siempre las más contradictorias y complejas. Los personajes de los cuentos se debaten entre verdades con apariencias de mentiras y mentiras con apariencia de verdad.
Los cuentos revelan un interesante trabajo lingüístico, una idónea forma de decir sin exhibir en demasía. Cada deducción solo es posible si se sigue con cuidado la sutil ruta establecida por el narrador. En cuentos como “Ritual”, “Nuestras noches falsas”, “Algunas mentiras” y “ Complicidad inviolable” los finales siempre conducen a la evidencia de realidad quizás mediante un despertar o tal vez ante el conocimiento y la plenitud de la verdad: “También te extrañé” (Ritual); “Desperté” (Noches falsas); “Mientes, siempre es así, ya no sé cuánto es real. Desperté, te lo dije. Es todo” (Algunas mentiras); “… detienen su ritmo otra vez, mientras vuelven a escuchar las voces que delirantes llegan al patio y a ellos para volverlos al mundo, a todo.” (Complicidad inviolable). Ese choque frontal con la realidad anula toda fantasía alcanzada en la vigilia, establece un interesante contraste entre la ficción y la realidad.
Otro de los aspectos rescatables del libro es la brevedad; así cada cuento produce una impresión de historias truncas y desenvueltas en imágenes que se repliegan y avanzan a doble paso. Ello está relacionado con la capacidad verbal que manifiesta el narrador y unido a un estilo claro, sencillo, ágil y franco.
Las microficciones agrupadas bajo el título de La otra creación y que está dedicada a la mujer como, un abstracto de connotaciones erótico-filosóficas, muestran lo mejor del libro, la plenitud, en pocas palabras, y la economía de la persuasión. Cargadas de cierto lirismo existencial, estos cuentos hablan de ilimitadas posibilidades de interpretación. Así “Eva, Adán; hoy” a modo de epílogo señala el final del libro con los caracteres propios del marco general en el que se desarrolla el tópico del amor: entre la decepción y la cruel nostalgia.
Por lo tanto, la lectura de estos cuentos han de llevar al lector hacia la edificación de una nueva sensación amatoria, en la que todo es discutible; aun lo más aparente, porque todo es mentira y el amor no existe, sobre todo si se lee con los ojos cerrados antes de despertar.
02/10/2005 18:46 ;?> No hay comentarios. Comentar.

IDEAS SUELTAS SOBRE LITERATURA

La literatura -sobre todo la novela- es hecha en gran parte a base de bluff. La literatura bluff, es casi siempre escencialmente narrativa. El autor relata lo que a tal o cual personaje le ha sucedido o sucede. Y allí se queda: en relatos. Deseando un gran alcance pone sus relatos al servicio de una fantasía sobreexcitada o ingeniada tras lo curioso. Colocarse en este terreno es levantar una compuerta hacia la vaguedad infinita; una fiebre por aumentar el alcance. En este terreno, se abren dos perspectivas tentadoras: aumentar lo sucedido a los personajes, aumentar las aventuras, más y más, siempre más. La vida de estos personajes es excesivamente interesante y como todos tenemos algo de monos al leer, empezamos a remedar esas aventuras y agradecemos al autor por su halago. También es cierto que se siente una pequeña envidia por el insaciable señor de Phocas, por el interesantísimo Dorian Gray, por los extraños seres de que Rachilde nos habla. Pero como, al fin y a la postre, no han existido, la envidia pasa y se vive un poquitín como ellos o se hacen libros extremadamente curiosos lanzando a un personaje a cosas despampanantes.

La otra perspectiva es para los autores más serios, cuyas obras llevan encargo de trascender. Es tocar directa y valientemente a las ideas generales, sin ubicar en el espacio, sin amarrarlas a ningún corazón humano. Se llega así a una universalidad abstracta, de laboratorio, esa universalidad que conoce todo burgués que guste dedicar algunos momentos al cultivo del espíritu. Es gris, incolora y hace filigranas sobre símbolos baratos.

Parte de nuestra literatura tiende a escurrirse por este sendero; otra parte explota, tal vez con demasiado apresuramiento, el caso es curioso. Es bien poca la que se apoya en la tierra, la que se nutre con materiales vivos.

En Edgar Poe se ama, muy a menudo, las cosas extrañas que a sus personajes les suceden. Creo que, más a esas cosas, debiera amarse la fatalidad inexorable que las hace suceder, fatalidad hija siempre de un sentimiento interno, nunca de una fantasía en busca de algo fuera de lo corriente. Edgar Poe crea así una atmósfera, que no necesita explicar para que uno se convenza que existe o ha existido sino que hace respirar por el puro juego de valores escencialmente literarios, por la relación misma entre frases y entre hechos. Crea así una existencia, un mundo real, paralelo al nuestro, pero tan real como el nuestro, puesto que la rigen iguales leyes: siempre el ser interno, nunca la fantasía suelta.

Igual cosa ha hecho Dostoiewsky. Igual cosa, Marcel Proust.

Toda buena novela huele un color local, se localiza en el mundo; como todo ser viviente se localiza en alguna raza, especie, familia. Huele así, porque el autor verdadero ha extraído sus materiales de la observación directa. Los otros, inflan armazones generales sin lograr vivificarlas.

En la literatura bluff, el autor pide del lector demasiado trabajo, demasiadas sugerencias, pues le exige, para entrar en sus personajes, recordar 'personalmente' casos más o menos semejantes en la vida propia y luego relacionarlos con la vida de aquéllos. La literatura verdadera evita este trabajo superfluo; alrededor nuestro hace un mundo en el que cuanto sucede no habría podido dejar de suceder. Y esta fatalidad o lógica, este rigor y concentración, es lo que da la sensación de total realidad, aunque nada ni siquiera parecido pudiésemos hallar en nuestros recuerdos o conocimientos.

Jean Emar, Notas de Arte, La Nación, miércoles 25 de junio de 1924.

Aquí pueden leer las letras de lo que he hecho como Cantautor.
01/08/2005 20:14 ;?> Hay 2 comentarios.

Concesión

Diosa2.JPGEsta vez no quería verla ,la última vez que la dejé estaba enferma próxima a la agonía, ella completa, reptaba, tosía, sangraba.
Observamos una parte suya, la mas dañada, aquella que nunca quiso mostrar, la mas fea, y sin embargo era hermosa, no dejaba de serlo, me di cuenta entonces de lo frágil que había sido. No entendía por qué íbamos, a pesar de que ella nos daba todo lo que le pedíamos, por qué exigíamos tocarla, mancillarla, alterarla. Era un vicio el tocarla, la debilitábamos, con nuestras caricias, con nuestros besos llenos de baba, con nuestro semen, la aniquilábamos con nuestro calor humano. Aún recuerdo las veces que permanecí en ella viéndola sin desesperación, blanca, cristalina, increíblemente vital como porcelana y yo saciándome en su cuerpo, recuerdo sin embargo también como se fue deteriorando con mi insignificante presencia, como con la de miles, cada segundo junto a ella me llenaba de vida, cada segundo mío era una minuto menos para ella.
Y reíamos, esta vez su cuerpo estaba seccionado, había sido abierta e inspeccionada hasta el límite, la habían vencido las ansias de los otros, su divinidad había sido alterada por demás, miles pasaban por su vagina y sus senos iban desapareciendo por los ácidos de nuestros cuerpos, sus labios casi ya no existían, pero ninguno de nosotros dejaba de sentir el mas mínimo placer de la primera vez, ahora además podíamos disfrutar de su corazón que había quedado a la intemperie y palpitaba intensamente, nos tomábamos fotos para el recuerdo, plasmando su inmortalidad entre nuestras uñas, entre los dientes, miles caminaban dentro de su vientre como si fueran sus hijos, miles hablaban y hablaban de ella que era una maravilla, algunos habían traído ya sus cosas para habitarla, y solo unos cuantos permanecía dentro de ella sabiendo que todo, incluyendo la vida de los que aun no venían, estaba perdido.

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23/07/2005 17:21 ;?> No hay comentarios. Comentar.

MENTALIDAD DISCRIMINATORIA

benetton.jpgLas raíces de discriminación a los indígenas y campesinos en el Perú son profundas y complejas y se inician con la etapa de la conquista.

El choque cultural de lo que significó el encuentro de dos mundos conllevó a un entramado de nuevas culturas en constante conflicto, tanto ideológico como idiosincrásico, sin embargo desde los inicios de la conquista, se trató de entender éste a través de diversas obras. El libro de Guamán Poma de Ayala, el del Inca Garcilazo de la Vega y de los distintos cronistas de la época nos documentan valiosísimamente sobre la historia de los hombres del tawantinsuyo. Gran parte de la mentalidad española y mestiza se excluía del intento de comprender la cultura indígena para una buena convivencia, pues hacían primar, los intereses personales heredados de los primeros conquistadores; ellos habían venido al Perú con la promesa del enriquecimiento, así es que debían cultivar una forma de ser, pensar, actuar…

En el presente recuento observaremos esta injustificación y esta forma de pensar que de alguna manera pervive en la actualidad. Usualmente a los aventureros españoles se les designaba desde España tierras incluyendo los indios que en ellas vivían; de tal manera que cuando llegaban al Perú, ejercían sobre ellos todo el peso de su poder, Lo mismo sucedió en Huaraz, las tierras fueron entregadas a don Jerónimo de Aliga con un total de 709 indios.

Lo dicho es sólo un ejemplo. Mientras que la cultura precolombina había llegado, a través de su proceso histórico a una armonía con el medio geográfico, los conquistadores estaban aquí y venían sólo con ansias de fortuna.

El libro del Padre Humberto Gridilla “Crónica Del Convento de Misioneros Franciscanos de San Antonio de Papua de Huaraz”. Ofrece un valiosísimo aporte informativo sobre la historia del convento de San Francisco y San Antonio de Papua y sobre la vida que se llevaba en los años 30, pero también es un vestigio importante que trasmite la mentalidad discriminatoria de la época; los rasgos a los que me refiero defienden la conquista española haciéndola pasar por víctima a los victimarios, e indirectamente justifica la servidumbre indígena además de promover fehacientemente el poblamiento de América por los europeos, criticando los obstáculos de la población para lograrlo. Y aunque intenta justificar las acusaciones que se hizo a España por el abuso contra los indígenas, se aferra a la idea de que los conquistadores dieron una mejor vida a los conquistados que en la época incaica, es este rasgo el característico que justificaba la servidumbre y el mismo que muchas personas mantuvieron y siguen manteniendo en nuestros días, para él, los españoles, fueron los salvadores, los civilizadores por lo que los indios les debían, servicio respeto y eterna gratitud. Conversaciones con personas cotidianas nos descubre que aun vivimos mentalidades de ese tipo, manifestándose una discriminación inalterable. Veamos:

“Crónica Del Convento de Misioneros Franciscanos de San Antonio de Papua de Huaraz. (Huaraz, 1931) del Padre Humberto Gridilla”

Pág. 89
Se pinta a los conquistadores como destructores de la raza aborigen cargo que cualquier nación le podría convenir menos a España; y para eso se ha exagerado intencionalmente, el número de habitantes del Perú en aquellos tiempos por lo que hace a Huaraz, ya hemos visto que a raíz de la conquista, el repartimiento de la población y sus aledaños le tocó a don jerónimo de Aliaga con 709 indios. No había más
En la guerra de la conquista en donde mas indios murieron fue en Cajamarca, en el Cuzco y parajes circunvecinos que fueron los indios “aventureros” del callejón de Huaylas, los que en tiempos de los incas, huyendo de la “esclavitud y de la servidumbre” invadieron la quebrada de Aija y mataron a todos los indios naturales de aquella región
La que quedó despoblada y arruinada materialmente con el descubrimiento y conquista de América fue España, la grandiosa Epopeya, le costó ríos de sangre. De veinte millones de habitantes que tenía quedó reducida a siete, a principios del siglo XVIII, sufriendo el consiguiente más que estancamiento, atraso en las ciencias, en las artes en la agricultura y en el comercio. Muy poco era lo que producía por falta de brazos; y la mayor parte de lo que se consumía en la península y en el continente colombino, tenía que comprarlo fuera de casa. Los tesoros de América, pasaron por España para ir a enriquecer a otras naciones de Europa sobre todo Inglaterra y a Francia. La fecunda madre de tantas naciones hoy florecientes, todavía se reciente de la profunda herida que al darles a luz sufrió su organismo.

Observamos en este texto que el despoblamiento de América encontró eco en el pensamiento del padre Gridilla quien intentaba hacer pasar como víctima a los victimarios, aunque suene irónico; nadie obligó a España venir a conquistar América más que su ambición de convertirse en una potencia política mediterránea y atlántica.

¿Cuándo se escribirá una historia imparcial?
Cierto historiador moderno emite mas o menos las siguientes apreciaciones a cerca de la imparcialidad “la imparcialidad histórica no ha existido ni existirá jamás, pues la suprema imparcialidad sería la suprema indiferencia equivalente a la suprema ininteligencia. El historiador al entrar en los campos de los fenómenos de la historia, no podría moverse en medio de la multitud, si el amor o el odio o por lo menos la simpatía o antipatía no le suministrasen un principio de selección para poner de manifiesto ciertos hechos, i como el historiador pertenece a tal razón a tal nación a tal religión es imposible que al tratar de ellas, se muestre absolutamente imparcial, pues los hechos le sugiere juicios y provocará repugnancias, moverá aplausos, iluminará determinados sucesos y personajes o los dejará sumidos a espesas sombras.
El escritor nacional más libre de prejuicios y por lo tanto más imparcial en asuntos históricos me parece Dn Luis Ulloa y Cisneros. Este ha profundizado como nadie en los arcanos del pasado; y es que ninguno de cuantos le han precedido se ha dedicado a desenterrar antiguos documentos de los archivos, que es donde se encuentra la verdadera historia. Desgraciadamente hasta ahora no se ha hecho mas que copiar y repetir lo que propalaron malévolos autores y esto aun por personas caracterizadas por su talento, por su juicio por su penetración los que han aceptado como inconcluso, cuanto de denigrante se ha escrito contra la nación odiada, o que no es de su simpatía, sin cuidarse de averiguar, si está o no conforme con la verdad histórica. Entre las naciones conquistadoras modernas, España es la única que, lejos de conquistar se fusionó con las razas vencidas.

Aquí la imparcialidad propone una justificación al arraigo español que ha manifestado en el texto anterior, eximiéndose de poder dar una mirada neutra a la situación histórica, neutra y por lo tanto justa, no, no manifiesta ninguna intención de hablar del indio, el tema se le escurre y no puede evitarlo, por lo que opta por evadirlo dando un argumento débil, de gran injusticia, tratándose de un investigador que realiza un trabajo espiritual, esto puede llamar a interrogante. El texto del que hace referencia, podría aplicarse a múltiples situaciones relacionadas con la investigación de hechos pasados, de actores pasados.

Pag. 91
Que cometió muchos errores nadie lo puede negar ¿pero que nación no los ha cometido?

El trabajo en el Perú en tiempos de los incas estaba como militarizado, los llamados “yanaconas” que constituían una parte de la población, sino eran esclavos, estaban al menos reducidos a la más mísera servidumbre. Trabajaban para los señores y de su trabajo no podían retener sino lo estrictamente necesario para vivir. El régimen era despótico y utilitario; y ese régimen tan ponderado por algunos lo adoptaron los españoles en minas. Obrajes, etc. y como jefes de ayllus y huarangas o comunidades, conservaron a los mismos descendientes de la antigua aristocracia incaica. El Duque de la Plata, atribuye a los curacas y gobernadores de los indios, la causa de la despoblación pues éstos tenían interés en apropiarse de las tierras. Los llamados “mitimaes”, eran habitantes de las provincias sometidas, deportados en masa a otras regiones del imperio. La medida si era inhumana en alto grado no dejaba de ser beneficiosa; pues esos desgraciados, arrancados de sus lugares, sin arraigo en la nueva tierra no podían pensar en alzamientos, sino en procurarse lo necesario para el sostén de sus familias.
“el decantado comunismo incaico que no era sino una esclavitud incaica, que no era sino una esclavitud bárbara, dice Ulloa y Cisneros en la obra citada se mantenía por la fuerza bruta de una casta tiránica. Vencida esta por los españoles la obra de opresión se desmoronó….

Y continúa con las explicaciones que sustentan de alguna manera el proteccionismo, y por lo tanto la inferioridad de los descendientes del incanato, los mismos que según esta mentalidad debían su agradecimiento de por vida a los conquistadores. El dar a entender que los indios eran inferiores, no respondía a una cuestión ideológica, puesto que este tema había sido discutido desde el siglo XVI con Bartolomé de las Casas, quien renunció a los indios de su repartimiento por razones de conciencia, y la revolución de Francia que había sido uno de los móviles para la independencia americana. Este tipo de mentalidad no tenía nada que ver con discusiones intelectuales ni ideológicas, sobre la condición del hombre, la vaga y débil justificación tenía una razón más fuerte: el poder, los indios representaban la mano de obra de los dueños de la tierra y estaban destinados a servir y ser agradecidos por el resto de sus vidas.

Si bien el documento, muestra una reflexión sobre el gobierno del poder español, la parcialidad sustentada, da a entender que se ninguneaban profundas ... (... continúa)

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17/05/2005 07:26 ;?> No hay comentarios.