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AUTOSCOPIA

DORIAN

DORIAN

Te confieso Dorian que a veces desaparezco a mitad de las horas

en un vaso desenfrenado de aguardiente

te confieso que nuca creí en ti y sin embargo creo

que alguna vez te inventé en una forma

y me resultaste adverso.

Ahora...tomas de todos los colores

como el mejor de los confidentes

o el rayo absurdo de una pincelada ausente.

Quiero y no quiero...escribir y danzar

para que la noche o el día amanezcan en tu voz

y yo no me arrepienta

de abrirme para siempre a una palabra tuya

y saber que todo lo pasado es puro polvo.

Deshagamos la mala reputación de las polillas

y que el verso se conmueva de un nuevo invento

cuando llegue el momento de soñar

que es posible reconstruir un cuerpo

quiero sepas...mi amado

que no eres de carne

pero que llevas el hueso pegado al recuerdo.

Quiero que sepas mi amado

que yo podré beber en ti

Heme aquí un nombre de novela

una buena historia que desenredar

mi música y tu cuerpo

todo lo que fui y lo que seré

porque el pasado no fue

nunca ocurrió

ahora

sólo tú

ROXANA GHIGLINO

XXII

XXII

Ahora me abrazo al árbol que se abriga con las aves que a estas horas duermen soñando camas en sus pechos y recuerdo aquel poema que escribí hace algún tiempo :

“Te imagino ausente donde estés
pintándole
lindas ojeras a la noche

Te imagino distraída
entreteniendo al tiempo en la punta de tu zapato

ingenua como la mariposa
inocente como la flor
desprendiendo
ese tu aroma
A manzanilla fresca

alborotando al viento
Y
apaciguando la mar en los inviernos

bella
como el sol a tres minutos del mar

apacible
como un cuento infantil

Te imagino
despertando al sol
y luchando por capturar el infinito en tus manos

esperanzando en agosto a las palomas
dejando
que tus ojos sean el enigma que envejezca al tiempo
inventando
cielos que sean capaces de sostener
el vuelo de tus sueños

acostumbrando tu voz al viento

genuina como las piedras
original como el silencio

Te imagino
y siento tu voz
derramando luciérnagas a cada paso

despertando

los aromas de abriles y mayos
enigmática como las pirámides
pero descubierta en una lágrima

Te imagino
y siento tus manos maquillando el cielo
buscando
y auxiliando
a los sueños que caen heridos de estos cielos

te imagino y pienso en ti
entregada a la noble tarea de desnudar al viento
coleccionando
meteoritos y pintando
- donde falten -
estrellas en el cielo

abandonada al mar
echando
pedazos tuyos de alimento a las gaviotas y los peces
criando sueños en tu pelo
y cosechando el frío del invierno

haciendo
una inmensa cascada con todos tus recuerdos
danzando/ descalza /
y jugando a las escondidas con el tiempo”

Ahora pienso en ti y despierto lleno de mares con mis ojos a punto de llover constelaciones nuevas.

uno mas

uno mas

Le he preguntado a mi sombra
a ver como ando para reírme,
mientras el llanto, con voz de templo,
rompe en la sala
regando el tiempo.
Mi sombra dice que reírse
es ver los llantos como mi llanto,
y me he callado, desesperado
y escucho entonces:
la tierra llora.

La era está pariendo un corazón,
no puede más, se muere de dolor
y hay que acudir corriendo
pues se cae el porvenir
en cualquier selva del mundo,
en cualquier calle.

Debo dejar la casa y el sillón,
la madre vive hasta que muere el sol,
y hay que quemar el cielo si es preciso
por vivir,
por cualquier hombre del mundo,
por cualquier casa.

El facilismo corriente

El facilismo corriente

Hoy me levanté con el sol y luego de la queja matinal, el universo me volvió a presionar para que me vistiera con él y compré Habana Blues, cuando llegué Silvio estaba sentado a mi mesa...

"Recordando sus primerísimas composicioes-aquellos calipsos miméticos y tristes, los boleros meosos de su prehistoria artística - Silvio estableció, en su canción debo partirme en dos, las fronteras entre dos actitudes:

Yo tambien canté en tonos menores,
Yo tambien padecí de esos dolores.
Yo tambien parecía cantar como un santo.
Yo también repetí en millones de cantos:
Te quiero, mi amor,
no me dejes solo.
No puedo estar si ti,
mira que yo lloro
"¿no ven? Me fue fácil", decía a continuación el trovador. La simpleza de la música y el tono - no menor, sino ínfimo - de la cuarteta citada ridiculizan a un enemigo de la canción que se escuda precisamente en ella: el facilismo."

Algunas mentiras y otros cuentos

GONZALES ROSALES, Daniel
Lima, Ediciones Altazor, 2005
Benggi Bedoya Rosales.
Contar historias constituye uno de los afanes obsesivos de todo narrador. Encontrar los temas que le permitan atrapar existencias y situaciones en un mundo en el que se haya en entredicho lo humano es, desde ahora, una convicción artística y un afianzamiento de la humanidad. El primer libro del joven narrador Daniel Gonzales aborda desde esa perspectiva lo más humano en el hombre, el amor. Este libro, integrado por 12 cuentos y dividido en dos partes, pone en escena a la figura femenina como el eje de todas las intrigas, los desvaríos, las alusiones y las más desprejuiciadas apreciaciones.
En el contexto de la narrativa breve de Huarás, Algunas mentiras y otros cuentos, inaugura, a su modo, una nueva sensibilidad o percepción de lo erótico: el aspecto reflexivo de las relaciones entre hombre y mujer que resultan ser siempre las más contradictorias y complejas. Los personajes de los cuentos se debaten entre verdades con apariencias de mentiras y mentiras con apariencia de verdad.
Los cuentos revelan un interesante trabajo lingüístico, una idónea forma de decir sin exhibir en demasía. Cada deducción solo es posible si se sigue con cuidado la sutil ruta establecida por el narrador. En cuentos como “Ritual”, “Nuestras noches falsas”, “Algunas mentiras” y “ Complicidad inviolable” los finales siempre conducen a la evidencia de realidad quizás mediante un despertar o tal vez ante el conocimiento y la plenitud de la verdad: “También te extrañé” (Ritual); “Desperté” (Noches falsas); “Mientes, siempre es así, ya no sé cuánto es real. Desperté, te lo dije. Es todo” (Algunas mentiras); “… detienen su ritmo otra vez, mientras vuelven a escuchar las voces que delirantes llegan al patio y a ellos para volverlos al mundo, a todo.” (Complicidad inviolable). Ese choque frontal con la realidad anula toda fantasía alcanzada en la vigilia, establece un interesante contraste entre la ficción y la realidad.
Otro de los aspectos rescatables del libro es la brevedad; así cada cuento produce una impresión de historias truncas y desenvueltas en imágenes que se repliegan y avanzan a doble paso. Ello está relacionado con la capacidad verbal que manifiesta el narrador y unido a un estilo claro, sencillo, ágil y franco.
Las microficciones agrupadas bajo el título de La otra creación y que está dedicada a la mujer como, un abstracto de connotaciones erótico-filosóficas, muestran lo mejor del libro, la plenitud, en pocas palabras, y la economía de la persuasión. Cargadas de cierto lirismo existencial, estos cuentos hablan de ilimitadas posibilidades de interpretación. Así “Eva, Adán; hoy” a modo de epílogo señala el final del libro con los caracteres propios del marco general en el que se desarrolla el tópico del amor: entre la decepción y la cruel nostalgia.
Por lo tanto, la lectura de estos cuentos han de llevar al lector hacia la edificación de una nueva sensación amatoria, en la que todo es discutible; aun lo más aparente, porque todo es mentira y el amor no existe, sobre todo si se lee con los ojos cerrados antes de despertar.

Kitaro

Denisse Vega Farfán



Seguro un fantasma rojo anida en tu cabeza

y te da esa arma transparente que se posa en tus manos

para ejecutarme

e inventarme otra vez con el verdor de los olmos

seguro un corazón de heno

un hueso de plata

una lámpara de amor te sostienen.



En ti los colores hacen el amor

como desequilibrados

en ti la guillotina

en ti la ráfaga

en ti en ti en ti

el verbo saciado

y primavera.



Eres el río

yo te nado

busco tu corazón en la boca de los peces

la perla testaruda a mitad del sonido

la respuesta a nuestro buceo interminable.



Kitaro

tiburón oriental del cielo

‘Matsuri’ furiosamente me besa hasta reptarme el alma

y pelarme la plúmbea sangre

con sus manecillas de neón.



En ti las lágrimas del sol

el véspero fantástico

en ti en ti en ti

la música

la guerra del silencio

el fantasma rojo eternamente

EL PERRO

EL PERRO

un culto a la gestualidad y a la espontaneidad natural, esta película descubre lo rico de lo cotidiano los actores naturales, manifiestan no solo lo natural de sus actuaciones sino la idiosincracia de la que provienen, el comportamiento de la gente de las montañas del sur de argentina una constante de la gente de las montañas del mundo, la sensilles, la pausa, la humildad, reflexión discurren sobre nubes porque estan cerca del cielo. Desde una mirada antropológica podríamos hablar de tipos de personalidades por zonas geográficas, en la película EL PERRO lon personajes cotidianos podrían muy bien ser los que nos rodean a diario o nosotros mismos, la intenciòn del director probablemente ha sido lograda con éxito, ya que se puede descifrar la gestualidad mínima; inclusive el accionar del perro cumple con éxito una función protagónica y nos da la idea del provechoso material que hay en historias cotidianas no tan mínimas de la vida real con aguda apreciación estética.

23 voces mías

23 voces mías

Tengo 23 rostros para verte
tengo 23 manos que te tocan
tengo 23 sueños reunidos / en fila india
Tengo 23 años de distancia
tengo 23 años de tamaño
tengo 23 años de momentos / de melodías y reloj

Ahora tengo 23 caracoles
23 buenos pretextos / para hacerte compañía
23 caminatas / sin saber dónde ir
23 voces mías / diciendo "vivo cerca"
23 alegrías / nuestra complicidad
23 llaves verdes / abriéndonos la puerta
—y mi casa que queda
en la calle 23
tiene 23 siglos / distintos que vivir—
23 divisiones / de estrellas desfilando
23 sensaciones / rompiendo las ventanas
23 pasadizos / abiertos al delirio
23 mil pasiones / en una sola cama
23 espejismos
23 agonías
23 deserciones
23 veces mía / (si es posible / por supuesto / si es posible)
Las cábalas dirán
horrores de mi número
pero de pronto el 23 se me antoja de suerte
para quien lleva 23 tiempos sobre sí
(quién sabe si es acaso / mi número de muerte)

23 es pedazos / de piedras del amor
23 es el polvo / que hay en las ventanas
23 un cristal bien ahumado / Para mirar al sol
23 es un rostro / al espejo una mañana
23 sale el día, 23 va la noche, 23, 23, 23...
16 de octubre de 1969