INMUNIDAD
los ojos castrados. Por eso temen la obscenidad. No sienten ninguna
angustia cuando oyen el grito del gallo ni cuando se pasean bajo un
cielo estrellado. Cuando se entregan a los placeres de la carne, lo
hacen a condición de que sean insípidos.
Pero ya desde entonces no me cabía la menor duda: no amaba lo que
se llama los placeres de la carne porque en general son siempre sosos;
sólo amaba aquello que se califica de sucio. No me satisfacía [73]
tampoco el libertinaje habitual, porque ensucia sólo el desenfreno y
deja intacto, de una manera u otra, algo muy elevado y perfectamente
puro. El libertinaje que yo conozco mancha no sólo mi cuerpo y mi
pensamiento, sino todo lo que es posible concebir, es decir, el gran
universo estrellado que juega apenas el papel de decorado.
Asocio la luna a la sangre de la vagina de las madres, de las hermanas,
a las menstruaciones de repugnante olor...
gracias viejito
Lo que ocultas es lo que eres.
Muerte ¿por qué te quedas tan callada?
Echate el hato al hombro
estuve leyendo "Diario de podredumbre" de Cioran, y se me quedó este texto en la cabeza y es que un amigo sentía la extraña sensación de ser un profeta, y alguna vez a mi me sucedió lo mismo, sería lokura temporal o quizás cierto exceso de vino que sucedió por mi luego de leer Walt Whitman y toda esa nota de "yo me celebro/ yo me canto....." aquí el texto: