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AUTOSCOPIA

Lucrecia

SILENCIO CALLADO SILENCIO SOLO PARA MI

SILENCIO CALLADO SILENCIO SOLO PARA MI aquí estoy, completa como solo puede estarlo un solo, llena de vacío......, libre.....mirando las marcas de mi desastre, de lo que he hecho con mis propias manos, una sábana es levantada y miles de gusanos surgen debajo, algo que parecía ser no era por eso se corrompe......, y luego el mar..., otra vez el mar limpio para ser usado.

Desartre

Desartre El silencio resuena, es un ancla, una ligera sensación de levedad que me rosa al despertar, floto y miro mi flotar, soy un signo de interrogación, una fruta, un lagarto, la luna no pregunta..., ya nunca.....
silencio, nada mas.

PIEDRAS

PIEDRAS

Me han caído piedras , una azul como la playa y otra roja como tu corazón ,
un río ha vino corriendo
atrás el sol, ha lacerado el rostro anciano de la puerta de madera

Una piedra roja fundada en estrella se incrusta en el lodo de la acera que está clavando sus huesos a mis piernas
a mis piernas azules

Estoy subiendo por mi falda
y un río me entierra en sus aguas

petróleo que gira por mi cuerpo
todo calla, el cielo es una lágrima nublada que detiene el mundo
y la piedra azul respira hasta convertirme en nada.

DESICION

DESICION Me he comenzado a fijar con obseción de los asuntos cotidianos que pasaban antes desapersibidos, pensando un poco sobre lo que dentro del sistema he hecho antes y qué fuera de él, destacando ese extraño gusto por hacer las cosas que suelen dejarse en manos de dios, ese extraño gusto por ser cruel perverso.
Lo mas perverso tiene siempre que ver con la capacidad de poder entrar y salir del sistema, ser una creatura y tener a la vez poder de ser mi propia creación.
Una mirada al ejercicio de la voluntad que me recuerda a aquel canibal que ahora último ha hecho noticia, ese hombre de alemania que puso un aviso por internet buscando a alguien que deseaba ser comido.

MULTITUD

MULTITUD He llamado a cada parte de mi cuerpo con tu nombre
y todas han respondido
a cada una de las que soy....y todas han acudido
Soy una legión

in - existencia

in - existencia me pongo a pensar sobre la existencia, lo determinante de lo indeterminado, lo indefinible cotidiano, esa llamita que incendia dos veces el mismo cielo, la misma lluvia, la misma mojada sombra de todos los días. ¿Qué es de esos resortes con que uno se hace un porfiado?, la delisiosa levedad del ser, la insistente bùsqueda suicida de la levedad del ser, y la insoportabilidad llamando a la puerta dos veces, llamando todo los dìas como un angel, como el lado oscuro de nuestra sombra blanca, en la balanza exgiendo milimetro a milìmetro su espacio.

TRANSPARENCIA

TRANSPARENCIA

Lo develé cuando por casualidad vi mi cuerpo desnudo en el espejo y las cortinas blancas corrían con el viento, no me explicaba. Afuera el campo verde miraba los ojos y yo no me localizaba. Ahora lo confieso: esta pena de muerte este cuerpo falso me duele. Nunca me he tocado, nunca lo he hecho pero me he mirado a los ojos mientras la sangre manchaba mi cuerpo. Me oculto entre hojas cuando salgo al mundo, me oculto como una lagartija, no puedo surgir.
En este infierno el único que se divierte es el otro, ellos creen que ven y se equivocan, ellos no lo saben, piensan que uso los mismos centros. A veces me paro frente a alguien opuesto y le hago muecas, me burlo de sus mil facetas, sus manías y taras, me río a carcajadas y ellos ni siquiera lo notan, escupo, excreto sobre sus ofrendas, sobre sus juegos repetitivos, los detesto tanto que los desaparezco, disfruto como un pájaro en la estación equivocada. Pero todo eso no se justifica, aún sigo acá y quisiera despertar.
Tomo la mano de mi piel y voy... camino a donde no sé. A pesar de todo los días siguen allí. Es extraño como si por primera vez viviera, como si hubiera vivido mucho, muchas vidas, muchos cuerpos y este fuera el primero. Llego a una sola certeza soy la palabra de un lenguaje ajeno

MATERNIDAD

Ella traía animalitos de cristal sabía que en cualquier momento yo moriría y junto a mi cadavérico cuerpo se sentaba como una mantis no decía nada porque yo no podía oírla acariciaba todos mi dolores y como es lógico y estúpido lloraba. La veía día a día venir, traspasar la puerta y ocuparse día y noche de mí. Entonces presentí que no me amaba que en verdad no me amaba. Comencé a observarla con mayor detenimiento, todas las cosas que hacía eran para acelerar mi muerte. Tan exacta. Lo único terrible es que no lo sabía.
Los últimos días de mi agonía había concluido el plan, estábamos frente a frente como ahora en que ya no estoy; ella entró al dormitorio y ambas nos sonreímos, sabíamos que había vencido. Lloró como es de costumbre, besó mis ojos, cerró mis labio y se vistió de negro. Había decidido tener otro hijo.