El fin de las ideologías
www.miguelrep.com.ar
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Sí, claro que existe pero no tiene peso social. Y las consecuencias son múltiples: lo que no vemos ni oímos en el espacio público carece de importancia en ese ámbito. Si no se ve, ni se habla, si no tiene tiempo ni sitio, no es digno de interés ni de debate. Desaparece.
Lo que no puede insertarse en un relato socialmente compartido, queda relegado a anécdota personal: algo habrás hecho tú para que te pase esto. Y, si no has hecho nada, pues será cuestión de mala suerte... En suma: has de vivirlo sola, sin ecos, sin espejos, sin apoyos, sin lugar simbólico. Has de vivirlo en la pura inanidad e intrascendencia. Pero, en cualquier caso, se trata de un asunto privado puede que vergonzoso- con el que tú verás cómo te las arreglas. No incumbe a la sociedad.
Porque sólo el relato público (sea de ficción o no) consigue que las experiencias privadas se inserten, en palabras de Rubert de Ventós (El País, 9-12-97), en un "Orden de discurso que le permite a la gente reconocerse, recuperar su legitimidad, salir de su escondite". El relato público trasforma lo acontecido y lo convierte en vivencia digna de ser contada y escuchada. Le concede peso, lugar y trascendencia social.
El caso de Ana Orantes
A la televisión le reprochamos múltiples males, unos justificados y otros no tanto. Nuestro juicio dependerá de muchas variables. Como muestra, un pequeñísimo botón: ¿qué es la telebasura? ¿qué criterios aplicamos para clasificar a un programa y no a otro en ese apartado? Observo, por ejemplo, que los programas dirigidos fundamentalmente a un público femenino son calificados con suma facilidad como telebasura y que la permisividad es mayor con los que interesan a otros públicos. ¿Era más telebasura el programa donde Ana Orantes denunció su situación que Crónicas Marcianas o que El día después? ¿Son todos los Talk Shows iguales?
El caso de Ana Orantes fue el primero al que los medios dedicaron algo más que unas pocas líneas en las páginas de sucesos. Y si tuvo eco en todos los medios fue porque ella personalmente había denunciado su situación ante las cámaras . A partir de ese asesinato, el asunto del maltrato ha conseguido cierta cobertura en los medios.
Con todo, el 21 de noviembre de 2001, por ejemplo, todos los periódicos concedieron tanta o más importancia a la bomba que explotó en Bilbao hiriendo levemente a dos ertzainas que al asesinato de una mujer y sus tres hijos perpetrado por su padre y marido. Y podemos asegurar que si las consecuencias hubieran sido opuestas -que la bomba hubiera matado a cuatro personas mientras un varón hubiera solamente herido a su mujer y a sus hijos- los medios no habrían ni mencionado la segunda noticia.
Constatamos, además, que este tremendo asesinato de Valencia no ha originado tertulias de análisis políticos y/o sociales, ni declaraciones institucionales, ni debates parlamentarios, ni manifestaciones convocadas y encabezadas por los líderes de los partidos...
En éste, como en otros muchos casos similares, los medios comentan que el asesino era un señor normal, cuando no ejemplar, cuyos actos resultan inexplicables, seguramente producto de un repentino ataque de locura. Parece, pues, que estemos ante un episodio puntual e imprevisible, desconectado de las demás realidades que nos rodean. Una desgracia enigmática que le ha ocurrido a unos individuos concretos. Y así El País del 25-12-2001 daba la noticia del funeral de las víctimas bajo este titular: Crimen en una familia feliz.
Nadie, sin embargo, hace comentarios similares sobre los terroristas de ETA. Nunca oímos decir que eran unos chicos estupendos, trabajadores, simpáticos y que si han asesinado a una persona será porque han perdido súbitamente el juicio. Todo el mundo está de acuerdo en que, al margen de que uno o bastantes etarras sufran alguna patología mental, el terrorismo nacionalista tiene alcances, implicaciones y sustratos sociales. ¿Porqué se le niegan esas conexiones a esta otra violencia mucho más feroz, más constante, más extendida?.
Acuerdos y desacuerdos
Entre los que abominamos de la violencia de género se dan, por supuesto, disparidad de criterios. Algunos no la consideran equiparable o peor que la violencia terrorista. Otros (y, sobre todo otras) pensamos, sin embargo, que no es posible hablar de Estado de Derecho si no se respetan y salvaguardan la libertad, la dignidad, la integridad física, el control de la propia vida, etc. de una parte importante de la población (12,4% de las mujeres sufre maltrato, según el último estudio de 2001 realizado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales) y esa salvaguarda ha de aplicarse a todas y cada una de las facetas que componen nuestra vida tanto pública como privada pues, como el feminismo lleva años señalando, lo personal es político.
Nos parece absolutamente abominable que alguien no pueda expresar o plasmar sin graves riegos sus opciones, opiniones, simpatías, posiciones y propuestas en cualquier ámbito humano. Y así, morir por estar afiliado a un partido u ocupar un cargo público no es más horroroso que morir porque tu marido, compañero sentimental (¿?), novio, padre, etc. considera que: Yo decido. No soporto lo que dices o haces. Tú no me dejas a mí si no es con los pies por delante. De modo que tú hasta aquí has llegado.
Pero, como ya señalé, ésta es una percepción que no todo el mundo comparte. Y si tomamos los medios de comunicación como barómetro, comprobamos que la quema de un par de cajeros en el País Vasco, ocupa y preocupa más que los casi dos millones de mujeres maltratadas (1.865.000, más exactamente, según el estudio antes citado).
Cabe preguntarse qué locura empujaba a Francisca González cuando, en enero de 2002, asesinó a dos de sus hijos en Santomera. Cabe preguntárselo (aunque la pregunta no justifica ni hace más soportable tal atrocidad) porque estadísticamente es muy raro que una mujer mate a sus hijos. Pero, como demuestran las cifras, la violencia de los hombres contra las mujeres no constituye un caso aislado. Es sistemática y recurrente.
Sabemos que no estamos ante un fenómeno puntual (producto de un arrebato individual de locura inexplicable). Es un grave problema social provocado, justificado, espoleado por la ideología patriarcal y machista.
El debate debe girar, pues, en torno a las estructuras y las ideologías sociales que generan y sustentan tales comportamientos y que acarrean más muertes y más sufrimiento a muchas más personas que el terrorismo etarra. Pero el rechazo público e institucional hacia los maltratadores es, sin embargo, mucho más leve, las penas también y nadie pide escolta para las mujeres maltratadas y amenazadas a pesar de que en algunos casos los asesinos habían anunciado repetida y abiertamente sus propósitos...
Mar Herrero murió asesinada el 13 de octubre de 1999 por un ex novio. Vivió aterrorizada durante meses. Había interpuesto infructuosamente 14 denuncias. Su asesino estaba en libertad condicional porque ya anteriormente había sido condenado por disparar contra otra novia. Pero ni siquiera con semejantes antecedentes se tomaron medidas para proteger adecuadamente a Mar.
Esta criminal desidia por parte del aparato judicial y policial no hubiera sido posible si el problema de la violencia de género se valorase adecuadamente y ocupase un lugar destacado en las propuestas y análisis sociales y/o políticos, en las declaraciones institucionales, en los debates parlamentarios y mediáticos, en las manifestaciones convocadas y encabezadas por los líderes de los partidos, etc. etc.
En consecuencia, necesitamos imperativamente que los medios de comunicación de masas, los relatos socialmente compartidos, den voz y existencia pública a lo que tantas mujeres sufren. Sólo así las agresiones y la violencia masculina no aparecerán como una maldición que le ha caído a una mujer concreta, mala suerte, algo fatídico que carece de explicación o interpretación cultural, social, ideológica. Que hay que vivir, por lo tanto, en la soledad, la resignación, la culpabilidad....
Y sólo cuando la mayoría de los individuos y los poderes públicos valoren correctamente las causas y la gravedad de esta violencia, podremos considerar que avanzamos a buen paso hacia su erradicación.
¿Qué dicen las ficciones?
Pero, al hablar de relatos, no podemos olvidar los de ficción y, menos aún, los cinematográficos y audiovisuales. No sólo por su sobreabundancia sino por sus características que los hacen especialmente aptos para educar nuestras emociones. El lenguaje audiovisual no es explicativo, ilativo, abstracto. Es un lenguaje emocional que burla con suma facilidad los filtros racionales. Una ficción audiovisual fabrica e induce sentimientos y hace que los compartamos.
Cuando me propuse estudiar cómo trataba a las mujeres el cine español de los noventa incluí varios ítems para analizar de qué modo reflejaban las películas la violencia de género.
Primera sorpresa: la violencia de género era casi inexistente en nuestro cine.
Encontré, eso sí, algunos personajes femeninos que les pedían caña a sus respectivos hombres. Dice, por ejemplo, la protagonista de La teta y la luna (Bigas Luna, 1994): Mierda de libertad, deberías haberme pegado una paliza.
Sólo una película presentaba una mujer oficialmente maltratada: Siete mil días juntos (Fernán Gómez, 1994) pero cuando digo oficialmente digo bien porque, mientras los vecinos la oían por el patio quejarse y suplicar a su marido que no le pegara más, la cámara mostraba lo que de verdad ocurría: él se mantenía a metro y medio de distancia y no le tocaba ni un pelo.
Esa mujer a la que los vecinos creen una víctima es, en realidad, tan arpía que a su pacífico marido no le queda más remedio que matarla por una simple cuestión de supervivencia. Mensaje: Cuando una mujer se queja de maltrato ¡vaya usted a saber lo que de verdad pasa! quizá el mártir sea el pobre marido.
Pregunto: ¿sería su director un señor tan admirado y laureado si se atreviera a tratar el tema de la violencia etarra como trata el de esta otra violencia?
No encontré tampoco hombres que acosaran sexualmente a sus subordinadas y colaboradoras aunque sí a mujeres que hacían lo propio con los hombres: Salsa Rosa (Gómez Pereira,1991) o Los peores años de nuestra vida, (Martínez Lázaro, 1994 ).
La violación, al contrario que el maltrato, aparece en muchas películas. Pero en vista de cómo se muestra o de los comentarios y referencias que se hacen, tampoco se puede catalogar cómo violencia. Resulta ser, por el contrario, un óptimo ingrediente para elaborar simpáticos y divertidos episodios (recordemos Salsa Rosa o Kika) cuando no escenas voyeuristas rebozadas de regodeo visual. Abundan, incluso las víctimas que se lanzan con tal entusiasmo al cuello del violador, que éste tiene que ponerlas en sus sitio. Así, en la película El cianuro... ¿solo o con leche? (Ganga, 1993), cuando el violador aparece, la presunta víctima se le abraza con tal fervor que él (el apuesto y apetitoso Sazatornil) le dice: "No, no, no. Lo está usted haciendo fatal. Soy yo el que tiene que violarla". Pero aclaremos, por si hubiera dudas, que el grado de belleza de un violador no cambia el espanto. Y, sin embargo, cuando en Matador (Almodóvar, 1987), Antonio Banderas va a comisaría a acusarse de haber violado a una chica, la agente de policía comenta: Las hay con suerte.
El mismo jolgorio e intrascendencia se usa para aludir a los casos de abusos con niñas. Por ejemplo, en Todos a la cárcel (Berlanga, 1993), una niña se queja a su abuela de que el viejo que va junto a ella en el asiento de atrás del coche, la está tocando, la abuela dice en tono desenfadado: Esas manos. Sin inmutarse, sin ni siquiera volverse.
El personaje que interpreta Arancha del Sol en Pelotazo nacional (Ozores, 1993) dice textualmente: Cuando yo tenía siete años mi abuelo me violó y me gustó.
Podemos comprobar, pues, que, todos los directores, por diferentes que sean en otros aspectos, muestran en éste la misma sensibilidad.
Desde luego y afortunadamente, las cosas están cambiando (reconforta comprobar que la lucha de las mujeres da sus frutos). En los dos últimos años se han rodado algunas películas que abordan el asunto con otra focalización: Solas (Zambrano, 1999), el corto Amores que matan (Icíar Bollaín, 2000), Sólo mía (Javier Balaguer, 2001) y El Bola (Mañas, 2000). Desde luego son películas dispares en todos los sentidos. Los límites de este artículo no me permiten entrar en su análisis que tendría que ser extenso porque ninguna conlleva mi adhesión, sin más, aunque me alegre -y mucho- de que el cine empiece a tratar la violencia de género.
El regodeo
Pero, si salimos del cine español y del corpus formado por comedias, dramas y melodramas, es decir, si nos vamos al cine americano y/o nos centramos en otros géneros, entonces comprobaremos que ocurre exactamente lo contrario: no hay psicópata ni asesino en serie que no destroce -con gran vistosidad, por supuesto- a media docena de mujeres.
Desde Copycat (J. Amiel, 93) a Gunmen (Sarofian, 92) son innumerables las películas que para demostrar lo malo que es El Malo usan la tortura, la violación, el asesinato de mujeres con todo lujo de detalles y con gran regodeo visual. Y cuando se usa ese regodeo para mostrar la violencia, hay que preguntarse: ¿con qué fines, con qué intencionalidad significativa? Porque, si analizamos cómo se construyen estas escenas, comprobaremos que, además, suelen deleitarse en el sufrimiento de las víctimas sin que sea dramática o narrativamente necesario. Y llegan, incluso a hacer tomas en cámara subjetiva con el atacante cuando sabemos que existe una contundente identificación entre la mirada del personaje, la mirada de la cámara y la de los espectadores.
Salvo honrosas excepciones, el cine oscila, pues entre dos extremos: la ocultación y la delectación visual.
Ocultación en las películas que, pretendidamente, intentan reflejar la realidad cotidiana en la que vivimos (comedias, dramas, melodramas).
Regodeo en los géneros que basan su eficacia y su gancho en el terror, la violencia, el enfrentamiento de buenos y malos.
Porque lo que no quiere hacer el cine, es hablar de la violencia existente, esa que tantísimas mujeres sufren, ni de las circunstancias y condicionantes reales que la acompañan y espolean.
Educación sentimental
Pero alguien puede opinar que, después de todo, sólo son películas, pura ficción. Y nadie, ni siquiera los niños muy pequeños, confunde la ficción con la realidad.
Bien, pensemos esto: un o una adolescente aprende la diferencia entre la oración adversativa y la completiva. Se lo dicen sus profesores y los libros. No duda de que sea verdad. ¿Y qué? ¿Eso Influye en su modo de estar en la vida, de relacionarse con los otros, de plantearse su futuro, de gestionar los conflictos, de elaborar la propia agresividad, la propia angustia o el propio deseo? ¿Hasta qué punto ese saber y otros muchos de los que la escuela le trasmite va a modificar sus formas de entender e interpretar el mundo?
Pero, por el contrario, los relatos, sean verdad o mentira, sí van a modelar su vida. Los relatos son piedra angular en la construcción de la propia identidad. A través de las estructuras narrativas, construimos nuestra comprensión, nuestro entendimiento, nuestra experiencia del tiempo, del antes y del después, la concatenación causal y explicativa de los acontecimientos. Los relatos son, además, modelos para la aceptación o el rechazo de lo que nos rodea, para la exploración de los límites. Un humano, para constituirse como tal, necesita las narraciones. Ahora bien, el que un relato sea verdad o mentira, ficción o realidad, para nada modifica nuestra capacidad de modelar nuestra vida, de darnos explicaciones, de labrarnos mapas afectivos y sentimentales. Hablando en plata: Una ficción, por falsa que sea, puede impactarnos y dejarnos muchas más huellas que un episodio real.
Los relatos audiovisuales obturan nuestro distanciamiento, activan nuestra proyección, nos crean así lazos simbióticos y afectivos incluso con situaciones y personajes que racionalmente detestaríamos. Logran que nos parezca irresistible un prepotente chuleras y que nos parezca insoportable la mujer que le niegue, en cualquier terreno, lo que él pide.
La importancia del relato mediático
Todos los días constatamos que los medios de comunicación influyen y mucho- en nuestra percepción de la realidad, en la valoración que hacemos de lo que nos rodea, en nuestras opiniones. Quizá, sin embargo, deberíamos reflexionar más sobre el hecho de que esta poderosa maquinaria (sobre todo la audiovisual) fabrica y modula no sólo, ni siquiera principalmente, nuestro discurso racional, sino y sobre todo, nuestros mapas emocionales.
Y ya sabemos hasta qué punto nuestras actuaciones y opiniones están en realidad gobernados por nuestros sentimientos que, eso sí, con frecuencia aparecen justificados con un ropaje supuestamente argumentativo.
Ello queda crudamente al descubierto cuando se tocan ciertos temas (la opresión de las mujeres, el nacionalismo, la violencia como medio de solucionar problemas, la xenofobia, etc.) ante los cuales reaccionamos sin racionalidad alguna porque están anclados en una educación sentimental muy primaria. Hasta las mentes más preclaras pueden patinar estrepitosamente (y para qué hablar de las menos preclaras...).
Con los discursos audiovisuales (sean o no de ficción) se da, pues, este doble problema añadido: tienen una gran fuerza educadora, es decir, nos afectan mucho emotivamente y, además, estamos muy desvalidos frente a ellos porque, ciertos mecanismos que actúan de filtros y sensores con los mensajes orales, resultan ineficaces con la imagen narrativa.
Eso quizá explique por qué, por ejemplo, en el programa ¡Qué grande es el cine! los participantes reaccionan ante películas que escenifican la violencia contra las mujeres, justificando tales actuaciones y/o revistiéndolas con un aura erótico-amorosa. Así ocurrió cuando comentaron El coleccionista (Wyler, 1965). El rapto, la terrible tortura psicológica y la muerte de la protagonista se explicaban, según ellos, por el amor que le profesaba su verdugo, un chico algo desequilibrado pero de motivaciones puras. Garci calificó la historia de romántica.
Otro tanto sucedió con Los pájaros (Hitchcock, 1963). Compararon el tremendo ataque que sufre la protagonista con una violación; se deleitaron comentando el plano que nos muestra sus piernas en la misma escena. No les pareció espeluznante el hecho de que esa mujer, que al principio del film aparece libre y autónoma, moviéndose en grandes espacios, con mente despierta e irónica, termine catatónica, con la mirada perdida, sin lugar propio, convertida en un cuerpo casi inerte y totalmente dependiente. Todo ello, lejos de horrorizarlos, les pareció una prueba palpable de que Hitchcock amaba a Tippi Hedren.
Sabemos que, a menudo, cuando en el patriarcado se habla del amor de los hombres hacia las mujeres, en realidad se está hablando exclusivamente de deseo sexual y que esa palabra, amor, no implica ningún interés ni consideración hacia nuestras personas o hacia nuestro mundo. Lo sabemos, pero no deja de horrorizarnos comprobar que también se llama así (amor) al desprecio manifiesto, al sadismo, a la tortura...
Y, aunque el cine no ha inventado el machismo, se decanta por jalearlo con entusiasmo. Y lo hace, además, de forma muy sibilina y subrepticia. Y así, no cabe duda de que ni Garci ni ninguno de los otros participantes manifestaría su arrobo ante una muestra de la violencia de género similar a la que hacen estas películas si la loa fuera verbal. No se atreverían a expresar públicamente (al margen de cuáles sean sus opiniones) que el asesinato de Ana Orantes, el de Mar Herrero o cualquier otro de los que se comenten cada semana, es una prueba del amor que sienten esos románticos asesinos.
Igual que les pasa a los participantes del programa (expertos, sin embargo, en cine) nos pasa a la mayoría: nos resulta dificilísimo ser críticos con los mensajes que fabrican las imágenes que, por lo tanto, nos influyen y nos manipulan sin que seamos conscientes de ello.
La primera violencia
Considero que la piedra angular sobre la que se basan los demás sometimientos, la que los justifica, es el descarado acaparamiento del protagonismo por parte de los personajes masculinos.
Así, cuando nos sentamos ante una pantalla (TV o cine, ficción o noticias), en el noventa por cien de los casos y me quedo corta- recibimos este mensaje: Los hombres exploran el universo físico, psíquico y simbólico que el relato propone, ellos y sus historias son lo importante. Las mujeres son sólo un episodio. Concretamente, quedamos acuarteladas en el episodio amoroso.
Es más: aunque colateralmente podamos vivir otras cosas, en el fondo, el único modelo de aventura posible para una mujer es el amor. Amor, compendio de nuestra vida, alfa y omega de nuestra existencia.
Pongamos un ejemplo paradigmático: Casablanca, ¿Cuál es la función del personaje de Ingrid Bergman? ¿Cuál es su papel en los enfrentamientos y transacciones de la película? Ella sólo aparece definida en función de los personajes masculinos: amada y origen del sufrimiento de uno y esposa sacrificada de otro. Es un bello maniquí que ni opina sobre el momento histórico en el que viven ni es capaz de decidir su propio destino... Lo que en el fondo plantea y dirime este film, su significado real, circula exclusivamente entre los personajes masculinos.
Y nosotras, espectadoras actuales ¿por qué seguimos emocionándonos tontamente ante esa gran historia de amor u otras similares tales como Rompiendo las olas o Lucía y el sexo? ¿Aún no sabemos que, como dijo hace más de cincuenta años Simone de Beauvoir El auténtico amor debería basarse en el reconocimiento recíproco de dos libertades en el que ninguno abdicaría de su trascendencia ni ninguno se mutilaría? ¿qué educación sentimental seguimos teniendo?.
Ese acaparamiento del protagonismo por parte de los hombres acarrea múltiples consecuencias. Ésta, por ejemplo: la valorización del mundo masculino y el menosprecio y la anulación del femenino. Todo lo viril, hasta en sus detalles más nimios y absurdos, se realza y muestra como digno de contarse. Un ejemplo tonto: ¿cuántas veces y con qué complacencia se nos ha mostrado en pantalla la micción masculina? ¿por qué es más interesante que la femenina? Y otro ejemplo de mucho mayor calado: ¿qué tiene la violencia que no tenga la maternidad para constituir tema de relatos audiovisuales?
Pero hay más: al protagonista forzosamente lo queremos, nos proyectamos en él, nos enternecen sus cosas, compartimos sus puntos de vista, justificamos sus debilidades. Hacia él y hacia su mundo sentimos complacencia y aprecio.
Hay que ver cómo se ríen las salas de público oyendo barbaridades sobre las mujeres que si se dijeran sobre los negros o los trabajadores de la construcción causarían espanto. Hay que ver cuán odiosa resulta la mujer que cuestiona a esos viriles protagonistas, se les opone, los ataca...
¿Pero, es posible oponerse al protagonista cuando sabemos que sin él no hay historia? ¿Cómo contrariarlo cuando está claro que Él es el eje del relato?. Sin Él no hay coherencia. Los personajes secundarios desaparecen, la historia sigue. Pero Él no puede desaparecer porque sin protagonista no hay película.
Quien haya tenido ocasión de hablar con alguna mujer maltratada sabe el pavoroso sentimiento de dependencia, de desvalorización, de anulación que sufren. Y también es notorio el convencimiento que tienen los agresores de que ellos pueden, de que ellos deciden y de que la existencia de ellas sólo tiene sentido en relación con él. Sólo son seres a su sombra.
Observamos, pues, que el programa narrativo de las películas coincide extraordinariamente con el programa más terriblemente patriarcal y machista.
Un debate abierto
Al negársenos el protagonismo del relato social, se nos niega el espacio y la mirada. Se ejerce contra nosotras una terrible violencia simbólica. Así sometidas se nos unce al carro del sujeto que tiene la llave del significado y del sentido. Fuera de su senda sólo hay tinieblas. Esta violencia es la madre de todas las otras, la que las espolea, las argumenta, las prepara y las justifica.
Creo que todos percibimos la envergadura del problema. En él se interrelacionan factores muy diversos que se influyen mutuamente. De ahí se deriva la complejidad de sus soluciones.
Además, la cuestión se aborda desde hace muy poco tiempo. Estamos aún en una fase de plena elaboración de propuestas porque, a pesar de lo que ya hemos avanzado, el acervo de prácticas y medidas de eficacia contrastada es todavía escaso. No debe extrañarnos encontrar disparidades en la prioridad y el énfasis que cada cual establece entre unos u otros aspectos. Resulta, pues, muy necesario el debate y el intercambio entre los y las que decididamente queremos erradicar los malos tratos ya seamos personas individuales, colectivos sociales, grupos expertos, instituciones, partidos, etc.
Hay que seguir ahondando no sólo sobre las causas de los malos tratos y en la valoración que se hace de su gravedad, sino -y fundamentalmente- en las medidas y actuaciones necesarias para prevenirlos y erradicarlos.
Unánimemente consideramos que la solución de este problema radica en el cambio de mentalidad, en el combate contra el patriarcado y sus secuelas.
Y, en ese sentido, estamos de acuerdo en que los problemas no se solucionan con la censura que sólo debe aplicarse en casos de extrema gravedad. No se trata, por ejemplo, de prohibir películas. Aunque habría que ver qué pasaría si un film hiciera apología del terrorismo con el mismo énfasis con que algunos hacen apología del maltrato, la vejación, el desprecio, el ninguneo de las mujeres...
Y, por lo mismo, sabemos que la solución no es tampoco poner escoltas a todas las mujeres que sufren agresiones aunque no deja de pasmar la pasividad de la policía y de los jueces ante esas cronicas de muertes anunciadas. Frente a casos de amenazas tan graves ¿cómo no se actúa de manera más contundente? ¿cómo no se previene con los medios necesarios (incluida la escolta policial si no se pueden tomar otras medidas)? ¿cómo la sociedad y los poderes que la representan pueden permanecer impasibles hasta que el asesino cumpla lo prometido?
Otros relatos, otras mujeres
Y por ello necesitamos otros muchos relatos que contradigan tal panorama. Necesitamos relatos que reflejen la realidad y concedan peso e importancia a lo que las mujeres viven. Relatos que muestren mujeres protagonistas, relatos que propongan mujeres trasgresoras y no resignadas víctimas.
Necesitamos que los medios de comunicación valoren la importancia de los temas en función de criterios mínimamente objetivos y no en función de a qué parte de la humanidad interesan.
Vasto programa. Pero que yo, en vista de las bastillas que ya hemos tomado las mujeres, no dudo que alcanzaremos.
La fiesta está en su apogeo. Allá abajo en el pueblo se alistan los castillones para iluminar aún más el cielo de este valle donde algunas estrellas cruzan esta noche cambiando caprichosamente de dirección. Pero nadie está prestando su atención a esas señales, ebrios de tanta chicha fermentada. Turín sube la cuesta delante de Felipa ayudándola a seguirlo entre las piedras
Aquí se está más tranquilo, felipita, y la música que llega, suena como venida de más lejos en las madrugadas antes que despierte el campamento. Turín tiene las manos tibias, toma las de Felipa para calentarlas, sus miradas se cruzan, y se abrazan, lenta, pero lentamente, mientras el pueblo, abajo, aún sigue en su noche de fiesta. Pa` el otro lado está el río, allá estaremos Felipa, más tranquilos, ¿Vamos? vamos...
Turín prueba acariciar despacio los cabellos de Felipa, bastante sabe de sus manos toscas, callosas y curtidas con los años que tiene ya de obrero en estas minas. Los cabellos de Felipa huelen a caldo de mote. Fueron ganando confianza con las piedras brillantes que Turín regalaba a la ayudante de cocina a cambio de que le sirviera más arroz, más papa, más pollito...
Cuesta abajo hacia el río, Turín espera estremecer a Felipa con sus caricias rústicas hasta que le permita desnudar sus pechos y besarlos, ajeno al viento helado de ese valle, como el que se colaba por los muchos resquicios que tiene la despensa, en sus primeros ardientes y efímeros encuentros. Tan absorto que no advierte las sombras que parecen seguirlo atrás a varios metros...
Faltando poco para llegar al río la pareja es cercada por dos encapuchados portando gruesos ponchos y pistolas en mano. Turín intenta proteger a la Felipa.
- A ella déjenla, si quieren llévenme a mí, pues- dice casi ahogándose del miedo.
Sabe que los terrucos no tienen piedad, lo han demostrado al empalar al dirigente sindical de hace dos años. Ahora le tocaba a él, si es que acaso supieran que ese ahora era su cargo, que se lo había ganando liderando huelgas a favor de los comuneros y denunciando irregularidades en la adquisición de suministros y explosivos. De ser así, pensó Turín, había soplones en el campamento.
Examinó las botas de los encapuchados. Éstos no son terrucos, pensó- y llegó a confirmarlo al escuchar la voz del que apuntaba ahora ese revolver bien cerquita a su frente: - Póngase de rodillas, don Amancio... -
-No puede ser..- pensó Turín, y se enfrentó al cañón que casi le tocaba la frente.
Ichpas, ¿eres opa, o qué? ¿quién te ha mandado a matarme a mí?, cómo me vas a matar así, yo fui el que te hizo entrar al campamento, que siempre te ha defendido cuando sospechaban que tu robabas en tus rondas, por mí eres ahora vigilante de la empresa, dime quién te ha pagado?
Y tú, Cervantes, tú no tampoco tienes nada de terruco. Bien que te acuerdas que te conseguí trabajo cuando estabas huyendo por matar a tu mujer, yo te escondí aquí, donde nadie te iba a buscar, por mí también eres alguien ahora, ¿a ti también te han pagado? ¿le han pagado a mi gente para hacerme desaparecer?.
Ya, Vidal- increpaba Cervantes- Tírale de una vez y regresemos al toque.
Espera, espera... Vidal Ichpas siente su corazón en la garganta, Ya recibí la plata, pues, además nos dijeron que nos iban a limpiar... ve su mano temblar como el cabello de Felipa, el cañón se termina en los ojos del que va a dejar de ser su protector. Ya está hecho, pues, ya nos pagaron. Ahora no hay más que terminar lo empezado nomás .
- P-perdóneme Don Amancio... -
... ¿Qué, no vas a darle?, Tenemos que volver rápido, huevón, sino se van a dar cuenta, y la cagada... - Cervantes siente cómo tiemblan sus rodillas, impreca a Ichpas para darse a sí mismo el valor que le falta para acabar el trabajo, solo que él, tampoco tiene el valor suficiente para jalar del gatillo...
Fiesta en el cielo: Luces de colores, gritos música y más chicha de jora. El estruendo de los castillones atenúa el disparo de la mano de Felipa. Turín se aferra a la vida. con sus manos intenta detener el río que se escurre de su pecho, cae al suelo de golpe y siente que se ahoga con su propia sangre, Cervantes e Ichpas observaban el cuadro atónitos, paralizados .
Turín sobrevuela el cerro fuera de su cuerpo. Ve a Felipa acercase y rematarlo de un tiro en la cabeza, le devuelve el revólver a Cervantes y se aleja hacia el pueblo sabiendo que ahora ellos tendrán que maquillar al Amancio para que su muerte parezca cosa de terrucos. La Felipa se ve ya en su tiendita de abarrotes, descansando de aquello que tuvo que aguantar, lejos de esa mugrosa y podrida minera que igual tiene que darle su parte del trabajo cuando se le cumpla el mes..
Elio Osejo Aguilar:Lima 1976 radica en huancayo hace 2 años poeta mediador cultural. www.fuegofatuo.com
Por la misma convivencia, el racismo anda
medianamente menguado en los llamados conos. Aún quedan rezagos
de él, principalmente entre antiguas familias de la zona central de
la ciudad, obligadas a desplazarse, que continúan con recelo frente
a lo andino. Se dan primeros pasos. El desarrollo de comunicaciones
sociales internas y un proceso de educación libertaria, podría generar
comunidades basadas en formas de relación absolutamente ajenas a
las que hemos conocido hasta ahora: no ya el clan excluyente unido
por lazos de sangre y por costumbre, sino un cuerpo político sólido de
ciudadanos unidos por valores éticos basados en la razón (Bookchin),
donde la libertad y la solidaridad primen sobre la masa manipulable,
y las diferencias puedan ser integradas a favor del destino común. Es
imperante comprender que nos debemos a nuestros lazos sociales. Pero
mientras el consumismo se expanda y nos iguale en tanto consumidores,
vestidos con la misma ropa de cadenas y hablando similar castellano
aprendido en la televisión, primará sólo la ilusión de igualdad y libertad
al contado, ajena a toda concepción de reciprocidad y unión. Lejos
nos hallamos de estas comunidades nuevas y anhelables. Poco se
hace para mejorar la educación, que es una herida aún más honda
que el mismo racismo, pues la ignorancia suele ser su causa, así como
causa de otros tantos males. Las protestas de los padres de familia se
dirigen a tal o cual profesor o director, pero descuidan la totalidad del
sistema educativo. Se olvida que las escuelas, principalmente en zonas
de extrema pobreza, deben formar productores libres, capacitados
en distintas áreas del hacer, que puedan desenvolverse en distintas
ocupaciones, para evitar la maquinización y la dependencia, abriendo
la posibilidad de la autogestión; así como quienes tienen más vocación
intelectual, deben formarse como pensadores independientes y maestros
para las siguientes generaciones. De poco servirá al progreso comunal
si la educación no tiene una orientación solidaria, que comprometa al
individuo con el destino de su entorno. Estas afirmaciones atacan la
(des)educación mediática, fortalecida por las mismas municipalidades y
su tendencia espectacular-embrutecedora. Este andar a contracorriente
resultará una afrenta emancipatoria frente al egoísmo liberal, que puede
llevarnos a desarrollar nuevas concepciones del desarrollo y la riqueza,
no medidas en términos de capital. En la ignorancia no existe libertad,
así como en la ausencia de organización comunitaria no hay opción a
la resistencia frente a embestidas centralistas. Que sean entonces la
libertad y la resistencia nuestros nuevos indicativos de bienestar. Las
comunidades organizadas no podrán ser pasadas por encima: ellas
serán libres de decidir unirse en tanto conjunto de presión que pueda
negociar con el poder administrativo municipal (e incluso con el estado
mismo, si se llegara a formar una red de interconexión de las distintas
asociaciones comunales), o más bien opten por desarrollarse de forma
paralela, tratando de alzarse como fuerza productiva autónoma, capaz
de entablar relaciones con otras comunidades de forma directa. Este es
un proceso que debe inaugurarse en el ahora y para el cual no sobra
tiempo. Sólo la voluntad popular ha sido llamada para decidir sobre su
destino. Pero en la desorganización y el egoísmo no hay voluntad que
valga, más que la voluntad que se impone desde arriba, haciéndonos
deseable sólo lo que otros quieren que deseemos.
Artículo extraido de la revista Distancia Crítica Nº 5
. PEDRO FAVARON
(Lima, 1979), se encuentra próximo a publicar el
poemario Movimiento (Tsé-tsé, Buenos Aires).
(Society for Cutting Up Men)
Sociedad para la eliminación de los Hombres
Valery Solanas
La vida en esta sociedad es, en el mejor de los casos, un completo aburrimiento, y en ningún aspecto relevante, para las mujeres que permanecen siendo personas cívicas, responsables, y en búsqueda de emociones; a menos que se derroque el gobierno, se elimine el sistema monetario, se instituya la completa automatización y la destrucción del sexo masculino.
Es ahora técnicamente posible reproducirse sin la ayuda de los hombres (o, en este asunto, mujeres) y producir solamente mujeres. Debemos empezar inmediatamente. Retener a los hombres no tiene ni siquiera el dudoso propósito de la reproducción. El macho es un accidente biológico: el gen Y (masculino) es un gen X (femenino) incompleto, es decir, tiene una serie incompleta de cromosomas. En otras palabras, el hombre es una mujer inacabada, un aborto andante en estado de gen. Ser macho es ser deficiente, emocionalmente limitado; la masculinidad es un error orgánico y los hombres son lisiados emocionales.
El hombre es completamente egocéntrico, atrapado dentro de sí mismo, incapaz de sentir empatía o de identificarse con otros, de sentir amor, amistad, afecto o ternura. Él es una unidad completamente aislada, que no puede compenetrarse con nadie. Sus respuestas son enteramente viscerales, no cerebrales: su inteligencia es un mero instrumento al servicio de sus manejos y necesidades; él no puede experimentar una pasión o interacción mental; sin poder relacionarse con nada además de sus propias sensaciones físicas. Él es un muerto viviente, un pedazo insensible, incapaz de dar o recibir placer o felicidad; consecuentemente, en el mejor de los casos, es un aburrimiento total, una mancha inofensiva, pues solamente aquellos capaces de la absorción en otros pueden ser encantadores. Él está atrapado en una zona crepuscular en la mitad del camino entre los humanos y los simios, siendo mucho peor que los simios, pues a diferencia de ellos posee una variedad de sentimientos negativos odio, celos, desprecio, asco, culpa, vergüenza, duda y más aún, plena conciencia de lo que es y lo que no.
A pesar de ser enteramente físico, el macho ni siquiera es apto para ser reproductor. Aún asumiendo una destreza física, que pocos hombres tienen. Primero, no puede acceder a la sensualidad, a la lujuria, al humor; en cambio es consumido por la culpa, la vergüenza, el miedo y la inseguridad, sentimientos arraigados en la naturaleza masculina, que ni él entrenamiento más ilustrado podría más que minimizar. Segundo, el placer que alcanza está cerca de la nada, y tercero, él no está sintiendo empatía con su pareja, sin embargo, se encuentra obsesionado con cómo se desenvuelve, convirtiéndolo todo en una gran actuación, en la realización de un buen trabajo técnico. Llamar a un hombre animal es halagarlo; él es una máquina, un consolador andante. Se dice a menudo que los hombres usan a las mujeres. Usarlas, ¿para qué? Seguramente no para sentir placer.
Devorado por la culpa, la vergüenza, los miedos y las inseguridades y obteniendo, si tiene suerte, una casi perceptible sensación física, el macho está, nada menos que, obsesionado con el sexo. Él nadaría a través de un río de mocos, ancho y profundo como una cavidad nasal, a través de millas de vómito, si cree encontrar ahí una vagina amigable esperándolo. Él se acostaría con una mujer que desprecia, con cualquier arpía desdentada, y más aún, pagaría por la oportunidad. ¿Por qué? Para aliviar la tensión física no es una respuesta, ya que en ese caso la masturbación es suficiente. Tampoco para lograr satisfacción personal; pues aquello no explica acostarse con cadáveres y bebes.
Completamente egocéntrico, incapaz de relacionarse, de identificarse, y sentirse lleno con una sexualidad vasta, persuasiva y difusa, el macho es psíquicamente pasivo. Como odia su pasividad, la proyecta en la mujer, definiendo su hacer como activo, y proponiéndose luego probar que lo es (probar que él es un Hombre). Sus principales medios para intentar demostrarlo es tener relaciones sexuales (un Gran Hombre con un Gran Pene desgarrando una Gran Vagina). Como está intentando probar un error, debe hacerlo una y otra vez. Tener relaciones sexuales es entonces, un intento desesperado y compulsivo, de demostrar que él no es pasivo, no es una mujer; aunque lo sea y quiera serlo.
Siendo una hembra incompleta, el macho se pasa la vida intentando consumarse, volverse mujer. Trata de hacerlo a través de una búsqueda constante, fraternizando e intentando vivir una fusión con las mujeres, reclamando como suyas todas las características femeninas fuerza emocional e independencia, fortaleza, dinamismo, decisión, tranquilidad, objetividad, asertividad, coraje, integridad, vitalidad, intensidad, profundidad de carácter, afirmación del yo, etc. y proyectando en las mujeres todos los rasgos masculinos vanidad, frivolidad, trivialidad, debilidad, etc. Sin embargo, podría decirse, que el macho tiene una superioridad evidente sobre las mujeres las relaciones públicas. (Él ha hecho un trabajo brillante al convencer a millones de mujeres, que los hombres son mujeres y las mujeres son hombres). La demanda masculina de que las mujeres encuentren su realización a través de la maternidad, no es sino un reflejo sexual de lo que ellos piensan los satisfacería si fuesen mujeres.
Las mujeres, en otras palabras, no tienen envidia del pene; los hombres sienten envidia de la vagina. Cuando el hombre acepta su pasividad, se define como mujer (los hombres al igual que las mujeres piensan que los hombres son mujeres y las mujeres son hombres), y se convierte en travesti, pierde el deseo de sexo (o de cualquier otra cosa en ese ámbito; se realiza como travesti) y se hace remover el pene. Entonces, adquiere un sentimiento sexual continuo y difuso de ser mujer. El sexo, es para el hombre, una defensa contra su deseo de ser mujer.
Él es responsable por:
LA GUERRA
La compensación normal del hombre por no ser mujer es sacar su Gran Arma, extremadamente inadecuada. Como sólo la puede sacar un número limitado de veces; cuando lo hace es a escala masiva, para probar al mundo entero que es un Hombre. Al no tener compasión o habilidad para comprender o identificarse con otros, busca probar que su masculinidad vale una cantidad interminable de mutilaciones y sufrimiento e innumerables vidas, incluyendo la suya haciendo de su propia existencia una nimiedad, prefiere morir con un resplandor de gloria a permanecer sombrío por cincuenta años más.
SIMPATÍA, CORTESÍA Y DIGNIDAD
Cada hombre sabe, en el fondo, que es un pedazo de mierda insignificante. Dominado por un instinto animal que lo avergüenza profundamente; desea, no sólo no expresarse, sino ocultar su totalidad física, egocéntrica, y el odio y desprecio que siente por el resto de hombres y que sospecha, ellos sienten por él. Teniendo un sistema nervioso crudamente construido y fácilmente irritable por la menor muestra de emociones o sentimientos, el macho trata de imponer un código social que asegure una perfecta necedad, inalterable por el rastro más ligero de sentimientos o de alguna opinión enervante.
Él utiliza términos como copular, comercio sexual, tener relaciones con (para los hombres decir relaciones sexuales es una redundancia), acompañados de gestos artificiosos.
DINERO, MATRIMONIO Y PROSTITUCIÓN, TRABAJO Y PREVENCIÓN DE UNA SOCIEDAD AUTÓMATA
No hay una razón humanamente aceptable para el dinero, o para que alguien trabaje más de dos o tres horas a la semana. Todos lo trabajos no creativos (prácticamente todos los trabajos hoy ejecutados) pudieron haberse automatizado hace bastante tiempo, y en una sociedad sin ningún sistema monetario todos podríamos tener lo mejor de lo que cada uno quiere. Pero hay razones inhumanas y machistas para querer mantener dicho sistema:
1. La Vagina: Dejando de lado su persona altamente inadecuada, abrumado por una ansiedad intensa y por una soledad honda y profunda, su ser vacío y desesperado quiere vincularse a cualquier mujer con la tenue esperanza de completarse, en la creencia mística de que por tocar oro se convertirá en oro, el hombre busca con avidez la continua compañía de las mujeres. Estar acompañado por la hembra más abyecta es preferible a estar consigo mismo o con otros hombres, que sólo sirven para recordarle su repulsividad.
Pero las mujeres, a menos que sean muy jóvenes o estén enfermas, deben ser obligadas o sobornadas para estar en compañía masculina.
2. El proveer al macho, incapaz de relacionarse, la ilusión de utilidad, le permite tratar de justificar su existencia cavando hoyos y llenándolos. El ocio horroriza al macho, quien no tendrá nada más que hacer que contemplar su grotesco ser. Incapaz de relacionarse o de amar, el hombre debe trabajar. Las mujeres ansían actividades absorbentes, emocionantes y significativas, pero por falta de la oportunidad o de la habilidad para realizarlas, prefieren la ociosidad o gastar su tiempo según su propia elección dormir, comprar, jugar bowling, billar, cartas y otras, respirar, leer, pasear, soñar despiertas, comer, jugar con ellas mismas, tomar píldoras, ir al cine, hacerse autoanalizar, viajar, criar perros o gatos, caminar en la playa, nadar, mirar TV, escuchar música, decorar sus casas, hacer jardinería, tejer, salir a clubes nocturnos, bailar, visitar lugares, ´expander sus mentes` (tomando cursos), y absorbiendo ´cultura` (lecturas, juegos, conciertos, películas ´artísticas`). Por esto, muchas mujeres, aún asumiendo completa igualdad económica entre ambos sexos, hubieran preferido vivir con machos o meneando sus traseros en la calle, es decir, teniendo la mayor cantidad de tiempo para ellas mismas, a gastar muchas horas del día haciendo trabajos aburridos, estultos, no creativos para alguien más, funcionando como menos que animales, como máquinas, o, en el mejor de los casos -- si puede conseguir un ´buen` trabajo comandando un montón de mierda. Entonces, lo que liberaría a las mujeres, del control masculino sería la total eliminación del sistema laboral remunerado, más no el logro de igualdad económica con los hombres.
3. Poder y control. No siendo el amo en sus relaciones personales con mujeres, el macho alcanza su poderío por la manipulación del dinero y todo lo controlado por éste, en otras palabras, todo y todos.
4. El amor substituto. Incapaz de dar amor o afecto, el hombre da dinero. Lo hace sentir maternal. La madre da leche; él da pan. Él es el proveedor del Pan.
5. Proveer al macho una meta. Por su imposibilidad de disfrutar el momento, el hombre necesita algo a lo cual aferrarse, y el dinero le ofrece una meta eterna e interminable: Sólo piense en lo que se podría hacer con 80 trillones de dólares ¡inviértelo! ¡Y en tres años tendrías 300 trillones de dólares!!!
6. Proveer las bases para la mayor oportunidad del hombre de controlar y manipular la paternidad.
PATERNIDAD Y ENFERMEDAD MENTAL (miedo, cobardía, timidez, humildad, inseguridad, pasividad):
La madre quiere lo que es mejor para los hijos; Papi sólo quiere lo que es mejor para Papi, eso es paz y tranquilidad, satisfacer sus ilusiones de dignidad (respeto), un buen reflejo de sí mismo (status) y la oportunidad de controlar y manipular, o, si es un padre iluminado, de dar orientación. Además da la mano de su hija, a la que quiere sexualmente en matrimonio pues las otras partes son para él. El Papi, a diferencia de la Madre, nunca puede entregarse a sus hijos como debe, porque busca a toda costa, preservar la ilusión del hombre decidido, de una fortaleza inquebrantable, de razón y fuerza permanentes. El no interferir nunca en el camino de uno lo conduce a la falta de confianza en su habilidad de poder con el mundo y a una aceptación pasiva del estatus quo. La madre ama a sus hijos, aunque algunas veces se enoje, pero el enojo desaparece rápidamente y aún cuando existe, no excluye el amor y la aceptación básica. El Papi emocionalmente enfermo no ama a sus hijos; él simplemente los aprueba si son buenos, eso es, si son amables, respetuosos, obedientes, subordinados a su voluntad, callados y no dados a muestras de temperamento indignos que serían demasiado alterantes para el sistema nervioso masculino fácilmente perturbable de Papi en otras palabras, son vegetales pasivos. Si no son buenos, él no se enoja no si él es un padre moderno y civilizado (el anticuado, loco total es preferible, pues es tan ridículo que puede ser fácilmente ignorado) pero expresa más desaprobación, un estado que, a diferencia del enojo, perdura y descarta una aceptación básica, dejando al niño con el sentimiento de insignificancia y de una obsesión permanente por ser aceptado, siendo el resultado el miedo al pensamiento independiente, que nos lleva a la inconvencional, desaprobación de opiniones y de modos de vida.
Para que el niño gane la aprobación de Papi debe respetarlo y ya que Papi es basura, la única manera de asegurar su respeto es sólo permaneciendo alejado a través del distanciamiento, y actuando bajo el precepto de que la familiaridad genera desprecio, que es, por supuesto, la verdad si uno es despreciable. Siendo reservado y distante, él puede permanecer desconocido, misterioso, y por lo tanto inspirar miedo (respeto).
La desaprobación de escenas emocionales nos lleva a temer las emociones fuertes, a temer nuestra propia ira y odio. El miedo a la ira y al odio cambian con la falta de confianza en nuestra habilidad de lidiar con el mundo y cambiarlo, o siquiera de afectar de la manera más leve nuestro propio destino, lo cual nos conduce a la creencia irracional de que el mundo y la mayoría de personas en él son buenas y que los entretenimientos más banales y triviales son demasiado divertidos y profundamente placenteros.
El efecto de la paternidad específicamente en los machos, es hacerlos Hombres, eso es, altamente defensivos a todo impulso de pasividad, de mariconada, y a todo deseo de ser mujer. Cada chico quiere imitar a su madre, ser ella, fusionarse con ella, pero Papi se los prohíbe; él es la madre; él logra fusionarse con ella. Así que le enseña al chico, a veces directamente, otras no, a no ser maricón, a actuar como un Hombre.
El chico, cagado de miedo y respetando a su padre, lo complace, se vuelve justo como Papi, modelo de masculinidad, el viejo- ideal Americanoparásito heterosexual de buena conducta.
El efecto de la paternidad en las mujeres es hacerlas hombres dependientes, pasivas, domesticas, animalísticas, inseguras, buscadoras de la aprobación y la seguridad, cobardes, humildes, respetuosas de la autoridad del hombre, cerradas, carentes de intereses, medio- muertas, triviales, débiles, convencionales, insípidas y completamente despreciables. La hijita de Papi, siempre tensa y de miedo, en un entorno de temor (respeto), no sólo está en discapacidad de ver el vacío detrás de la imagen, sino que acepta la definición del hombre como ser superior, y la definición de la mujer, de sí misma, como inferior; es decir, como hombre, que, gracias a su Papi, ella lo es realmente.
La expansión de la paternidad es un resultado general del aumento de la riqueza que la paternidad necesita para prosperar, eso ha causado el aumento general de la inconciencia y el descenso de las mujeres en los Estados Unidos desde 1920. La asociación cercana de afluencia de la paternidad ha llevado a la mayor parte de chicas a ser las chicas incorrectas; principalmente, a las privilegiadas de clase media, haciéndolas educadas.
El efecto de los padres, en suma, ha sido corroer al mundo con la masculinidad. El hombre tiene un tacto de Midas negativo todo lo que toca lo torna a mierda.
Supresión de la Individualidad, Animalismo (domesticidad y maternidad), y funcionalismo:
El hombre es sólo un montón de reflejos condicionados, incapaz de una respuesta mentalmente libre, él está amarrado a las condiciones tempranas determinadas completamente por sus experiencias pasadas. Sus primeras experiencias son con su madre, lo cual lo ata a lo largo de su vida a ella. Nunca se vuelve completamente claro para él que no es parte de su madre, que él es él y ella es ella.
Su necesidad más grande es ser guiado, refugiado, protegido y admirado por Mamá (los hombres esperan que las mujeres adoren lo que los hace retroceder de horror ellos mismos) y, siendo completamente físicos, anhelan invertir su tiempo (eso no es invertir en el mundo exterior defendiéndose severamente contra su pasividad) sumiéndose a actividades animales básicas comiendo, durmiendo, cagando, relajándose, y siendo reñidos por mamá. La hija de Papi, pasiva, hueca, siempre ansiosa de aprobación, de una felicitación y de respeto; reduce fácilmente a Mamá a cualquier pedazo de basura pasando; estúpida ministradora de necesidades físicas, apaciguadora del fastidioso simio, elevadora de su ego ínfimo, apreciadora de lo contemplable: una botella de agua caliente con tetas.
La reducción a animales de las mujeres del segmento más bajo de la sociedad así como para la privilegiada, educada, es la moción de la humanidad donde Papi reina supremo. Ha sido tan minuciosamente trabajada para trataron de aliviar la pena laboral, es así que decidieron mentir a la nación más avanzada en los años 20tes presentando bebes masticando Hawai en sus tetas. No es por el bienestar de los niños que los expertos les dicen a las mujeres que Mamá se debe quedar en casa y ser humillada en el animalismo, sino para el bienestar de Papi. Él necesita de las tetas para sostenerse; para disfrutarlas en lugar de los dolores laborales (medio muerto, el necesita un estímulo terriblemente fuerte que lo haga responder).
Reducir a la mujer a un animal, a una Mamá, a un macho, es necesario tanto por razones psicológicas como prácticas: el hombre es un mero miembro de las especies, intercambiable por cualquier otro macho. No tiene ninguna individualidad bien sentada más que los ítems que lo intrigan, lo que está fuera de ti mismo que lo absorbe, con lo que está en relación. Completamente autoabsorbido, capaz de estar en relación sólo con su cuerpo y sus sensaciones físicas, los hombres se diferencian entre ellos sólo en el grado y en la manera en que intentan defender su pasividad y su deseo de ser mujer.
La individualidad femenina, de la cuál él está sumamente atento, pero la que no comprende y con la que no es capaz de relacionarse o ser emocionalmente codicioso, lo asusta o lo enoja llenándolo de envidia. Entonces él la niega y procede a definir a cada quien en términos de funciones de uso, asignándose a sí mismo, por supuesto, las funciones más importantesdoctor, presidente, científico por tanto proveyéndose de una identidad, si no de una individualidad, trata de convencerse a sí mismo y a las mujeres (él tiene más éxito convenciendo a las mujeres) que la función femenina es tolerar, criar niños y relajarse, confortar y estimular el ego del hombre; que su función es hacerse intercambiable por cualquier otra mujer. En realidad, la función femenina es relacionarse, disfrutar, amar y ser irremplazable; la función femenina es producir esperma. Ahora tenemos bancos de esperma.
En realidad, la función femenina es explorar, descubrir, inventar, resolver problemas, hacer bromas, música todo con amor. En otras palabras, crear un mundo mágico.
PREVENCIÓN DE LA PRIVACIDAD:
A pesar de que el hombre, avergonzado de lo que es y casi de todo lo que hace, insiste en la privacidad y en el secreto de su vida en todos los aspectos, él no tiene ninguna consideración real de la privacidad. Siendo vacío, un ser incompleto y dividido, no siendo apto para disfrutar y necesitando la constante compañía femenina, no encuentra en absoluto nada incorrecto en entrometerse en los pensamientos de las mujeres, aún siendo un completo extraño, en cualquier lugar y a cualquier momento. Más bien se siente indignado y agredido cuando es menospreciado por hacer eso, así como está confundido por su vida, no puede entender por qué alguien preferiría mucho más un minuto de soledad a la compañía de cualquier imbesil de por ahí . Deseando convertirse en mujer, él se esfuerza por estar constantemente alrededor de ellas, lo más cercano a convertirse en una, así que crea una sociedad basada en la familia- una pareja hombre - mujer y sus hijos, (La excusa perfecta para la existencia de la familia), que virtualmente viven uno encima del otro, viola inescrupulosamente los derechos de la mujer, su privacidad y sanidad.
AISLAMIENTO, SUBURBIOS, Y PREVENCIÓN DE LA COMUNIDAD:
Nuestra sociedad no es una comunidad, sino una aproximación a meras colecciones de unidades de familias aisladas. Desesperadamente inseguro, temiendo que su mujer lo vaya a dejar si está expuesta al contacto con otros hombres o con cualquier vida remotamente parecida, el macho busca aislarla del resto y de la pequeña civilización, así que la lleva a los suburbios, una colección de parejas que se auto- absorben al igual que a sus hijos. El aislamiento le permite tratar de mantener su pretensión de ser individual, convirtiéndose en un individualista duro, un solitario, comparando la no cooperación y la soledad con la individualidad.
Hay todavía otra razón para que el hombre se aísle a sí mismo: todo hombre es una isla. Atrapado dentro suyo, emocionalmente aislado, incapaz de relacionarse, el hombre siente horror por la civilización, la gente, las ciudades, las situaciones que requieren una habilidad para entender y relacionarse con las personas. Así que como un conejo asustado, él pequeño idota de papi se refugia, arrastrando su trasero al salvajismo con él, a los suburbios, o en el caso del hippie ¡su salida, Hombre! a la postura de la vaca donde él puede coger y respirar sin ser molestado y pasar el rato con sus abalorios y su flauta.
El hippie, cuyo deseo de ser un Hombre, un individualista duro, no es tan fuerte como el hombre promedio, quien, además, está emocionado por la idea de tener bastantes mujeres a su disposición, se rebela contra la aspereza de una vida como sostén de una familia y contra la monotonía de una mujer. En nombre del compartir y la cooperación, él forma una comuna o tribu, que, a pesar de su unión y también por ella misma, no es más comunidad que la sociedad normal. (La comuna, siendo la extensión de familia, es la extensión de la violación de los derechos de la mujer, su privacidad y sanidad)
Una comunidad verdadera consiste de individuos no simples miembros de especie, no parejasrespetando su individualidad mutua y su privacidad, y al mismo tiempo interactuando entre ellos mental y emocionalmente espíritus libres con una relación libre entre ellos co-operando mutuamente para lograr fines comunes. Los tradicionalistas dicen que la unidad básica de la sociedad es la familia; los hippies dicen la tribu; nadie menciona al individuo.
El hippie divaga sobre la individualidad, pero no tiene una mejor concepción de ella que cualquier otro hombre. El desea regresar a la Naturaleza, al salvajismo, al hogar de animales peludos y feroces siendo él uno de ellos, lejos de la ciudad, donde se vea un vago rastro de civilización para vivir al nivel primario de las especies, ocupando su tiempo en actividades no- intelectuales y simples como la ganadería, el sexo y los trabajos manuales. La actividad más importante de la comuna, sobre la cual ella se basa, es la promiscuidad. El hippie es seducido por la comuna principalmente por el prospecto de una libertad sexual (vagina a disposición) la principal comodidad compartida, obtenida sólo por preguntar; pero, cegado por la ambición, él falla al anticiparse a todos los hombres con los que la tiene que compartir, o por celos o por ser poseso; el deseo de tenerla toda para sí mismo lo consume.
Los hombres no pueden co-operar para lograr un fin común, porque el fin de cada hombre es tener todas las vaginas para él. La comuna, por esto, está condenada al fracaso; cada hippie, en pánico, va a agarrar al primer inocentón que lo saque y se lo lleve fuera de los suburbios lo más rápido que pueda. El hombre no puede progresar socialmente, sino que simplemente oscila, de acá para allá, del aislamiento al pandillaje.
CONFORMIDAD:
Aunque él quiere ser un individuo, se asusta de cualquier cosa de sí mismo que sea ligeramente diferente de otros hombres, pues le causa sospechas de no ser realmente un Hombre, de ser pasivo y totalmente sexual, una idea bastante enervante. Si otros hombres son A y él no, él no debe ser un hombre; sino un maricón. Así que trata de afirmar su Hombría siendo como todo el resto. Las diferencias en otros hombres, al igual que en él mismo, lo amenazan; significa que ellos son maricones a los que tiene que evadir a cualquier precio, así que trata de asegurarse la uniformidad de todo el resto.
El hombre se atreve a ser diferente al grado que acepta su pasividad y su deseo de ser mujer, su mariconada. Lo más lejos que un hombre logra llegar es a ser un travestido, pero él es, aunque diferente de otros hombres, exactamente igual a todo el resto travestís; como el funcionalista, él tiene una identidad él es mujer. Trata de delimitar todos sus problemas pero aún ninguna individualidad. No completamente convencido de ser mujer, altamente inseguro de no ser suficientemente femenina, conforma compulsivamente al estereotipo del hombre-hecho, terminando como nada más que un fajo artificial de amaneramientos.
Para estar seguro de su Hombría, el macho debe ver que la hembra sea claramente una Mujer, el opuesto del Hombre, eso es, la mujer debe actuar como una maricona. Y la hija de Papi, cuyos instintos femeninos fueron dolorosamente arrancados fuera de ella cuando era pequeña, debe fácil y servicialmente adaptarse a su rol.
AUTORIDAD Y GOBIERNO:
No teniendo noción de bien y mal, no teniendo conciencia, lo que solamente puede ser ítem de tener una habilidad de relacionarse con los demás no teniendo fe en su ser no existente, siendo innecesariamente competitivo, y por naturaleza, incapaz de cooperar, el macho siente necesidad de una supervisión externa y de control. Así que crea autoridades curas, expertos, jefes, líderes, etc y el gobierno. Deseando que la mujer (Mamá) lo guíe, pero incapaz de aceptar este hecho (él es, después de todo, un Hombre), queriendo jugar a ser mujer, tratando de usurparle su función de Guía y Protectora, busca que todas las autoridades sean hombres.
No hay razón por la que una sociedad constituida por seres racionales capaces de relacionarse entre ellos, completos y sin tener ninguna razón natural para competir, deba tener un gobierno, leyes o líderes.
FILOSOFÍA, RELIGIÓN Y MORALIDAD BASADOS EN EL SEXO:
La incapacidad del hombre de relacionarse con alguien o con algo hace de su vida pueril y sinsentido (la idea fundamental de macho es que la vida es absurda), así que inventa la filosofía y la religión. Siendo vacío, el mira al exterior, no solamente por el deseo de supervisar y controlar, sino por la añoranza de salvación y de un sentido de vida. Siendo la felicidad para él imposible en esta tierra, inventa el Cielo.
Para un hombre, por su falta de habilidad para relacionarse con otros y su ser totalmente sexual, lo incorrecto sería la licencia sexual atractiva a prácticas sexuales pervertidas, que no le permitan defenderse de su pasividad y su sexualidad total; pues si esta fuese satisfecha, destruiría la civilización, ya que la civilización está basada enteramente en la necesidad masculina de defenderse a sí mismo contra estas características. Para una mujer (según los hombres), lo incorrecto es cualquier comportamiento que induzca a los hombres a una licencia sexual lo cual originaría la no complacencia de las necesidades masculinas sobre las suyas y la negación a ser un maricón.
La religión no sólo provee al hombre una meta (el Cielo) y lo ayuda a tener a las mujeres atadas a él, sino que le ofrece rituales a través de los cuales puede intentar expiar la culpa y la vergüenza que siente al no defenderse lo suficiente contra sus impulso sexuales; en esencia, la culpa y la vergüenza por ser hombre.
La mayoría de hombres, completamente cobardes, proyectan sus debilidades inherentes en las mujeres, etiquetándolas como debilidades femeninas y se creen a sí mismos tener las fortalezas de las mujeres; la mayoría de filósofos, no tan cobardemente, lidian con el hecho de las carencias existentes en los hombres, pero todavía no pueden enfrentar de que estas sólo estén en los hombres. Así que etiquetan la condición masculina como Condición Humana, después de su problema de la nada, que los horroriza, como un dilema filosófico, por esto dan altura a su animalismo, grandilocuentemente etiquetan su nada como Problema de identidad, y proceden a hablar pomposamente sobre la Crisis del individuo, la Esencia del ser, la Existencia precediendo la Esencia, los Modos Existenciales del Ser, etc. etc.
Una mujer no solamente no cuestiona su identidad e individualidad, sino sabe instintivamente que lo incorrecto sólo es herir a los demás, y que el significado de la vida es el amor.
PREJUICIO (racial, étnico, religioso, etc.):
El macho necesita víctimas sobre las cuales pueda proyectar sus sentimientos e inadecuaciones y descargar su frustración de no ser mujer. Las discriminaciones indirectas tienen la ventaja práctica de aumentar sustancialmente la piscina de vaginas disponible para los hombres de la cima.
COMPETENCIA, PRESTIGIO, ESTATUS, EDUCACIÓN FORMAL, IGNORANCIA y CLASES ECONÓMICAS Y SOCIALES:
Teniendo un deseo obsesivo de ser admirados por mujeres, pero sin un merecimiento intrínseco, el macho construye una sociedad altamente artificial permitiéndose apropiar de la apariencia de valioso a través del dinero, prestigio, clase social alta, grado, posición profesional y conocimiento y, derribando a otros hombres profesional, social, económica y educacionalmente.
El propósito de una educación superior no es el de educar sino el de excluir a la mayor cantidad de personas de varias profesiones.
El macho, totalmente físico, incapaz de una compenetración mental, aunque capaz de entender y de usar el conocimiento y las ideas, no puede relacionarlas, ni comprenderlas emocionalmente: él no valora ese conocimiento de ideas para su bienestar propio (son sólo los medios para los fines) y, consecuentemente, no siente necesidad de compañeros mentales, de cultivar la potencialidad intelectual de los otros. Por el contrario, el macho tiene un interés personal por la ignorancia; les da a los pocos hombres eruditos un límite separándolos de los demás, pues el hombre sabe que un hombre culto, conciente de una población femenina significaría el fin del hombre.
Las mujeres sanas y vanidosas quieren la compañía de iguales a los que puedan respetar y disfrutar; los machos y las hembras enfermas, inseguras, desconfiadas de ellas mismas, ansían la compañía de gusanos.
Ninguna revolución social genuina puede ser lograda por los machos, ya que los hombres de arriba quieren el status quo y los de abajo quieren ser los hombres de arriba. El rebelde masculino es una farsa; esta es la sociedad masculina, hecha para satisfacer sus necesidades. Él nunca está satisfecho, porque no es capaz de estarlo. Últimamente, contra lo que el rebelde masculino se está rebelando es ser hombre. El macho sólo cambia cuando la tecnología lo fuerza, cuando no tiene opción, cuando la sociedad alcanza el estado donde él tiene que morir o cambiar. Nosotros estamos en ese estado ahora; si las mujeres no ponen sus traseros en marcha rápido, todas nosotras también podemos morir.
LA PREVENSIÓN DE LA CONVERSACIÓN:
Por ser completamente egocéntrico e incapaz de relacionarse con nada fuera de sí mismo, la conversación de los hombres, cuando no es sobre ellos, es un constante zumbido impersonal, eliminando cualquier valor humano. La conversación intelectual masculina es un intento forzado y compulsivo de impresionar a las mujeres.
La hijita de Papi, pasiva, voluble, respetuosa e intimidada por los machos, le permite imponer su charla atrozmente aburrida. Eso no es tan difícil para ella, como la tensión y la ansiedad, la falta de serenidad, la inseguridad y la incertidumbre sobre sí misma, la duda de sus propios sentimientos y la sensación de que Papi le ha inculcado sus percepciones superficiales y la ha vuelto incapaz de ver que el balbuceo masculino es sólo balbuceo; como el esteta apreciando una mancha etiquetada como Gran Arte, ella cree que ella está convencida de disfrutar aquello que la aburre como mierda. No sólo permite que el balbuceo la domine, sino que adapta su propia conversación de acuerdo a él.
Entrenada desde la infancia a la amabilidad, a la cortesía y a la dignidad, en la complacencia de la necesidad masculina de su animalismo disfrazado, ella es obligada a reducir su propia conversación a una charla corta y a una evasión insípida de cualquier tema fuera de lo completamente trivialo es educada para discusiones intelectuales, eso es, discursos impersonales en distracciones irrelevantesel Burdo Producto Nacional, El Mercado Común, la influencia de Rimbaud en la pintura simbolista. Tan adepta es a complacer, que eventualmente esto se convierte en su segunda naturaleza y ella continúa satisfaciendo al hombre hasta cuando sólo está en compañía femenina.
Aparte de complacerlo, su conversación está tan limitada por su inseguridad de expresar opiniones originales y pervertidas y por la absorción en sí misma basada en dicha inseguridad, que dicha conversación se ve impedida de ser encantadora. La amabilidad, cordialidad, dignidad, inseguridad, y auto- absorción son difícilmente propicias para la intensidad y el ingenio, cualidades que hacen de una conversación digna de su nombre. La cual es poco prolífera, pues sólo mujeres completamente confiadas en ellas mismas, arrogantes, extrovertidas, orgullosas, mentalmente fuertes son capaces de una conversación maliciosa, intensa, e ingeniosa.
LA PREVENCIÓN DE LA AMISTAD (Amor):
Los hombres sienten desprecio por ellos mismos, y por el resto de hombres a los cuales contemplan más que casualmente y de los que ellos no piensan que son mujeres, (por ejemplo analistas compasivos y Grandes Artistas) o agentes de Dios; además de por todas las mujeres que los respetan y complacen: las inseguras, ávidas de aprobación, contemplativas, las hombres- mujeres que sienten desprecio por ellas mismas y por todas las mujeres como ellas: las mujeres seguras de sí mismas, cambiantes, que buscan emoción, sienten desdén por los hombres y por las hombres- mujeres contemplativas. En resumen, el desprecio es la orden del día.
El amor no es dependiente del sexo; pero la amistad, y por lo tanto, el amor, no puede existir entre dos hombres, entre hombre y mujer, o entre dos mujeres, si una o ambas personas es un macho sin cerebro, inseguro, y complaciente; como en la conversación, la vida sólo puede existir entre dos mujeres, seguras, de libre pensamiento, independientes, ambiciosas; ya que la amistad está basada en el respeto, no el desprecio.
Hasta entre las mujeres ambiciosas la amistad profunda rara vez ocurre en la adultez, como casi todas ellas están atadas a los hombres para sobrevivir económicamente, o atascadas en buscar la salida a través de la jungla y en tratar de mantener sus cabezas sobre la masa amorfa.
El amor no puede florecer en una sociedad basada en el dinero y en el trabajo sin sentido: este requiere una completa libertad tanto económica como personal, porque sino se pierde el tiempo y la oportunidad de comprometerse en actividades intensas, fascinantes, emocionalmente gratificantes que, cuando las compartimos con la gente que uno respeta, conllevan a la amistad. Nuestra sociedad provee prácticamente ninguna oportunidad de comprometerse en dichas actividades.
Habiendo desnudado al mundo de la conversación, la amistad y el amor, el macho nos ofrece estos substitutos irrisorios:
EL GRAN ARTE Y LA CULTURA
El macho artista, tiende a resolver el dilema de no poder vivir ni ser mujer, construyendo un mundo sumamente artificial; en el cual, él mismo se heroíza; desplazando las características femeninas para, reducir a la mujer a roles limitadísimos e insípidamente subordinados; en otras palabras, queda minimizada a ser un hombre.
La finalidad artística que posee el macho, no es comunicar (al tratarse de un ser vacío, no tiene nada por decir) sino, disfrazar su brutalidad recurriendo al simbolismo y a la oscuridad (temas profundos). La mayoría de las personas, particularmente las instruidas, carentes de confianza hacia sus propios juicios, humildes, respetuosas de la autoridad (papá lo sabe mejor) aprenden fácilmente a creer que; la oscuridad, la evasividad, la incomprensibilidad, la ambigüedad, el ser indirectos y el tedio, son símbolos o señales de la profundidad y la iluminación.
El Gran Arte es la prueba que los hombres son superiores a las mujeres, que los hombres son mujeres, siendo casi todo etiquetado bajo el nombre de gran arte, como cuando las antifeministas son aficionadas a recordarnos todo lo que fue creado por los hombres. Sabemos pues, que el gran arte es fenomenal porque las autoridades masculinas así lo han establecido y manifestado y no podemos afirmar lo contrario, cuando solamente aquéllos que poseen la sensibilidad exquisita, muy superior a la nuestra, pueden apreciar la bazofia que disfrutan.
Apreciar es todo lo que sabe hacer el hombre educado, pasivo e incapaz; carece de la imaginación e ingenio que debe probar para salir del paso; incapaz de crear sus propias diversiones, de crear un mundo pequeño por él mismo, para afectar en lo mas mínimo su ambiente, debe aceptar lo que le es dado; no logrando crear o relacionarse, actúa de espectador. La absorción de la cultura es un intento desesperado y frenético de pasarla bien y divertirse en un mundo aburrido, de escapar al horror de una existencia estéril, insignificante y tonta. La cultura provee al ego del incompetente una dádiva pacificadora, a través de la cual, se racionalizan y justifican las expectativas inertes; pueden sentirse orgullosos de poseer la habilidad para apreciar las cosas más sublimes, de ver una joya donde sólo hay mierda (quieren ser admirados por admirar). Carecen de confianza en su capacidad de poder cambiar algo, resignados al status quo, tienen que ver la belleza en la mierda, porque mierda es todo lo que alguna vez tendrán.
La veneración del Arte y la Cultura Además de desplegar a muchas mujeres a la actividad aburrida, pasiva que las distrae de actividades más importantes y gratificantes, de asociarse a habilidades activas; nos conduce a una intrusión continua de nuestra sensibilidad a disertaciones pomposas sobre la belleza de los tiempos. Esto permite que el artista sea mostrado como único poseedor de sentimientos superiores, percepciones, visiones y juicios, socavando así la confianza de mujeres inseguras en el valor y validez de sus propios sentimientos, visiones y juicios.
El macho, teniendo una sensibilidad muy limitada y, por consecuencia percepciones, visiones y sentimientos mínimos, necesita del artista para que lo guíe y lo instruya sobre lo que realmente es la vida. Pero el artista hombre, siendo totalmente sexual, incapaz de interesarse en algo más allá de su propia sensación física, teniendo nada para expresar fuera de su concepto vano y absurdo sobre la vida, no puede ser un artista. ¿Cómo puede decirnos sobre todo lo que es la vida alguien que no es capaz de vivir? El hombre artista es sólo una contradicción en sus términos. Un degenerado puede solamente producir arte degenerado. El verdadero artista es siempre seguro de sí mismo. El verdadero artista es cada mujer segura y sana, y en una sociedad de sexo femenino, el arte (la única Cultura), será el de las mujeres orgullosas, excéntricas que buscan afirmarse sobre sí y sobre todo lo demás en el universo.
SEXUALIDAD
El sexo no forma parte de una relación: por el contrario, es una experiencia solitaria, no creativa, una manera grosera de perder el tiempo. La mujer fácilmente puede más de lo que imaginacondicionar y restringir su impulso sexual, dejándola completamente libre, fresca y cerebral para perseguir las relaciones y actividades realmente valiosas; pero el macho, que parece incitar sexualmente a la mujer y que trata constantemente de seducirla, estimula aquéllas altamente excitadas a introducirse al frenesí de la lujuria, incitándola a un abismo sexual del cual muy pocas logran escapar. El macho lascivo excita a la mujer lujuriosa; tiene que hacerlocuando la mujer trascienda su cuerpo, se eleve por encima del animalismo, el macho, cuyo ego se limita a su falo, desaparecerá.
El sexo es el refugio de la brutalidad. Cuanto más estúpida la mujer, más profundamente arraigada estará en la cultura del macho, en otras palabras, cuanto más simpática, más sexual. Las mujeres más bellas de nuestra sociedad provocan delirio en los maniacos sexuales. Pero, al ser sólo excepcionalmente encantadoras, evitan, por supuesto, el limitarse únicamente a follar; prefieren hacer el amor, crear una comunión a través de los cuerpos y establecer la compenetración sensual; las literarias están preparadas para las palpitaciones de Eros, y consiguen un embrague sobre el universo; las religiosas logran una comunión espiritual con el sensualismo divino; las místicas se unen con el principio erótico y se fusionan con el Cosmos, y las cabezas ácidas hacen contacto con sus células eróticas.
Por otra parte, aquellas mujeres menos arraigadas en la cultura del macho, las menos hermosas, aquéllas almas groseras y simples que reducen el coger a coger, las demasiado infantiles para el mundo adulto de los suburbios, hipotecas, trapeadores y caca de bebé, demasiado egoístas para criar hijos y maridos. Demasiado salvajes para dar importancia a las opiniones de los demás sobre ellas, muy arrogantes para respetar a papá, a los grandes o a la profunda sabiduría de los ancianos; confían solamente en su instinto animal, que equipara la cultura con un gallinero, cuya única diversión es el de ser vagabundos de emociones, gozos y excitación, culminando en escenas inquietantes y repugnantes; violentas brujas dispuestas a atropellar a todo aquel que las irrite, quienes no temen apuñalarlo en el pecho si supieran que con ello podrían deshacerse de él, en otras palabras, aquellas que por los patrones de nuestra cultura son SCUM
estas mujeres son frescas, cerebrales y sexualmente desinteresadas.
Libres del decoro, la amabilidad, discreción, de la opinión pública, la moralidad, del respeto a idiotas, siempre horribles, sucias, viles, las SCUM arriban a todas partes a todas partes a todas partes, lo han visto todo cada parte-- han hecho todo la escena de mierda, la escena de lesbiana, todo el tinglar, el coito, la chupada, la del coño y de la verga, han presenciado todos los números habidos y por haber, han paseado todas la calles y se han tirado a todos los puercos es necesario haber experimentado la cópula hasta hartarse para profesar la anti-cópula, y las SCUM han vivido toda clase de experiencias, y ahora están preparadas para un nuevo espectáculo; quieren vibrar, despegar, surgir. Pero SCUM no prevalece, aún permanece en la zanja de nuestra sociedad. Y si la bomba no estalla, la sociedad reventará por sí sola hasta llegar a la muerte.
EL ABURRIMIENTO
La vida en una sociedad hecha por y para criaturas que cuando no son horrorosas y deprimentes, son completamente aburridas; sólo puede ser, si no siniestra y deprimente, absolutamente tediosa.
LA RESERVA, LA CENSURA, LA SUPRESIÓN DE CONOCIMIENTOS E IDEAS Y LAS REVELACIONES
El miedo más horroroso, profundamente arraigado y secreto de cada hombre es el descubrir que no es mujer, sino un macho, un animal infrahumano. Aunque la amabilidad, la belleza y la dignidad son suficientes para impedir la revelación de la verdad a un nivel personal, el hombre, para evitar que se descubra la impostura general del sexo masculino como un todo, y mantener su antinatural posición dominante en la sociedad, recurre a:
1. La Censura. Respondiendo reflexivamente a trabajos y frases aisladas en vez de reaccionar inteligentemente a los significados en conjunto, el macho tiende a prevenir que se despierte y se descubra su brutalidad, censurando no sólo la pornografía, sino también cualquier obra que contenga palabras sucias sin importar el contexto en que sean empleadas.
2. La Supresión de todas las ideas y conocimientos que puedan exponerlo o amenazar su posición dominante en la sociedad. Muchos datos psicológicos y biológicos son suprimidos ya que prueban la grotesca inferioridad del hombre a la mujer. También el problema de la enfermedad mental nunca podrá ser resuelto mientras el hombre mantenga el control y el poder, porque, en primer lugar, los hombres tiene un interés adquirido en ello (sólo las mujeres que tienen poca capacidad cerebral, pueden permitir hasta el mínimo intento de control por parte del macho), y en segundo lugar, el macho se niega a admitir, que como padre, es causante del origen de las enfermedades mentales en nuevas generaciones.
3. Las Revelaciones. El deleite principal en la vida del macho - en caso de que esta criatura, tensa y horrorosa, sea capaz de deleitarse con algo es el de exponer y denunciar a los demás. No importa mucho cómo sean sacados a la luz, mientras sean expuestos; así, distrae la atención que pueda recaer sobre sí mismo. Exponer a otros como agentes enemigos (comunistas y socialistas) es uno de sus pasatiempos favoritos; de esta manera, retira cualquier tipo de amenaza contra sí, contra su país y contra el mundo Occidental. (La mierda no está en el; sino en Rusia).
LA DESCONFIANZA
Incapaz de comprender a los demás de sentir cariño o lealtad, centrado en sí mismo, el macho no le halla sentido a la jugada limpia; cobarde, necesita agradar a la mujer constantemente para obtener su aprobación, siempre al borde falso- para que su brutalidad y su condición de macho no sean descubiertas, por la necesidad constante de ocultarse debe mentir permanentemente; estando vacío, no tiene honor ni integridad, ignora lo que representan esas palabras. En resumen, el macho es traidor, y la única actitud apropiada en una sociedad machista es el cinismo y la desconfianza.
LA FEALDAD
Siendo totalmente sexual, incapaz de dar respuestas cerebrales o estéticas, absolutamente materialista y avaro, el hombre, además de imponer el Gran Arte al mundo, ha decorado sus ciudades sin paisajes, con horrendos edificios (por dentro y por fuera), horribles decoraciones, carteleras, autopistas, automóviles, camiones de basura y, con mayor notoriedad, su propia identidad putrefacta.
EL ODIO Y LA VIOLENCIA
El hombre vive consumido por la tensión, por la frustración que le produce el no ser mujer, el no ser capaz de conseguir satisfacción o placer de ningún tipo; vive carcomido por el odio no por el odio sensato que es dirigido aquellos que insultan o abusan de unosino por el odio irracional, indiscriminado odio, en esencia, contra su propia inútil y mediocre identidad.
La violencia, además de probar que él es un hombre, sirve de salida para su odio y, además, - el macho sólo siendo capaz de las reacciones sexuales, necesita estímulos muy fuertes para animar su personalidad medio muerta- lo suministra con una emoción poco sexual.
LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE
Todas las enfermedades tienen cura, y el proceso de envejecimiento- muerte es atribuido a la enfermedad; es posible, por lo tanto, nunca envejecer y vivir eternamente. A decir verdad, los problemas del envejecimiento y la muerte podrían ser solucionados dentro de algunos años si, un golpe científico -supremo y enorme- fuera puesto sobre el problema. Sin embargo, esto no ocurrirá mientras se siga dando todo lo que el macho ha establecido, porque:
1. Los científicos machos, que son demasiados, huyen de las investigaciones biológicas, aterrados con el descubrimiento de que los hombres son mujeres, y que sus programas de investigación demuestran una marcada preferencia por los objetivos viriles, la guerra y la muerte.
2. El desaliento en potencia de muchos científicos de las carreras tecnológicas por la rigidez, el tedio, el costo, el consumo del tiempo, y la exclusividad injusta de nuestro sistema educativo "superior".
3. La Propaganda diseminada por profesionales machos inseguros, que protegen sus puestos celosamente, con el propósito de que solamente una reducida y muy selecta élite esté preparada para comprender los conceptos científicos abstractos.
4. La falta de confianza que provoca el sistema paterno, orienta a muchas jóvenes talentosas a renunciar a convertirse en científicas.
5. La automatización es insuficiente: Ahora existe una profusión de datos que, si los ordenamos y correlacionamos, revelarán la cura para el cáncer y algunas otras enfermedades; posiblemente la clave de la vida misma. Pero los datos son tan numerosos que requieren computadoras de alta velocidad para poder coordinarlo todo. La institución de computadoras permanecerá interminablemente retrasada bajo el sistema del control machista, ya que el hombre siente horror ante la posibilidad de ser reemplazado por las máquinas.
6. El sistema monetario necesita nuevos productos. Los pocos científicos que no están trabajando en programas mortíferos, están atados a realizar investigaciones para las corporaciones donde trabajan.
7. A los hombres les gusta la muerte les excita sexualmente y, aunque por dentro ya están muertos, desean morir.
8. El prejuicio del sistema monetario para los científicos menos creativos. La mayoría de los científicos son de familias por lo menos relativamente prósperas donde papá es el supremo gobernante.
Incapaz de un positivo estado de felicidad, que es lo único que puede justificar la propia existencia; el macho como máximo está relajado, cómodo, neutral, y esta condición es sumamente efímera, cuando el aburrimiento, un estado negativo, lo invade es, por lo tanto, condenado a una existencia de sufrimiento, aliviado solamente por prolongaciones ocasionales, fugaces momentos de tranquilidad, que puede lograrse solamente a expensas de una mujer. El hombre, por su naturaleza, es una sanguijuela, un parásito emocional y, en consecuencia, no está apto, éticamente, para vivir; pues nadie tiene el derecho a vivir a costa de otra persona.
Así como los seres humanos tienen un derecho prioritario a la existencia sobre los perros (por ser mucho más evolucionados y tener una conciencia superior), igualmente la tienen las mujeres sobre los hombres. La eliminación de cualquier macho es, un acto de bondad y justicia, supremamente beneficiosa para las mujeres tanto como un acto de piedad hacia los hombres.
Sin embargo, este asunto moral podría resultar académico por el hecho de que el macho se está eliminando gradualmente así mismo. Además de participar en las consagradas guerras y en los disturbios raciales recopilados por la historia, los hombres se vuelven cada vez más maricas o se consumen por medio de las drogas. La mujer, le guste o no, tomará el mundo a su cargo, aunque sólo sea porque debe hacerlo, pues el hombre, por razones y propósitos prácticos, dejará de existir.
El aceleramiento de esta tendencia, se debe al hecho de que los hombres están adquiriendo una visión más clara y egoísta de sus intereses; se están dando cuenta de que el interés femenino está dentro de su propio beneficio, que pueden sobrevivir solamente a través de ellas y que cuanto más la mujer esté animada a vivir, a realizarse, a ser una mujer y no un macho, más próximos ellos se sentirán a lo que realmente es la vida; han llegado a percibir que es más fácil y satisfactorio vivir a través de ella, que tratar de ser ella y usurpar sus cualidades, declarándolas propias, desplazando a las mujeres y afirmando que son hombres. El fámulo marica- que acepta su virilidad, es decir su pasividad y sexualidad total, su feminidad, también prefiere que las mujeres sean verdaderamente femeninas, ya que de esta manera, resulta más sencillo para el macho ser femenino. Si los hombres fueran sabios, tratarían de buscar la manera de convertirse en verdaderas mujeres, realizarían intensas investigaciones biológicas, que los llevarían, a través de operaciones del cerebro y el sistema nervioso, a realmente ser transformado en mujer; tanto en la psiquis, como en el cuerpo.
Es un problema saber si deberá continuar el uso de mujeres para fines reproductivos o si tal función se realizará en un laboratorio: ¿qué pasará cuando cada mujer, a partir de los doce años, tome habitualmente la píldora y no se produzcan más descuidos involuntarios? ¿Cuántas mujeres aceptarán deliberadamente quedar embarazadas? No, Virginia, las mujeres no sólo gozan criando como yeguas, a pesar de lo que digan la masa de mujeres robot sometidas a un lavado de cerebro. Cuando la sociedad esté constituida por la conciencia plena, la respuesta será nula. ¿Cierto porcentaje de mujeres debería ser apartado a la fuerza para servir de yeguas de crianza para la especie? Obviamente esto no servirá. La respuesta es la producción de bebés en un laboratorio.
En cuanto al asunto de continuar o no la reproducción del género masculino, ya no es un problema; ya que el macho, de la misma manera que la enfermedad, ha existido entre nosotros siempre y no debería seguir existiendo. Cuando el control genético sea posible - y pronto lo será - se da por entendido que debemos producir solamente seres enteros, completos, no con defectos físicos o deficiencias, incluyendo las emocionales, como la virilidad. Así como la producción deliberada de personas ciegas sería inmoral, también lo es la producción deliberada de lisiados emocionales.
¿Por qué producir incluso mujeres? ¿Por qué debe haber futuras generaciones? ¿Cuál es el propósito? Cuando el envejecimiento y muerte sean eliminados, ¿por qué continuar reproduciendo? ¿Por qué debemos preocuparnos por lo que va a ocurrir cuando estamos muertos? ¿Por qué preocuparse de que haya una generación más joven que nos suceda?
Al final el curso natural de los eventos, de la evolución social, estará en manos del sexo femenino y, posteriormente, cesaría la producción de machos así como al de mujeres.
Pero SCUM está impaciente; SCUM no se consuela con la idea de que las futuras generaciones crecerán; SCUM quiere actuar ya, viviendo para sí. Y, si la mayoría de mujeres fueran SCUM, podrían adquirir el control completo de este país en pocas semanas, retirándose de la fuerza laboral, paralizando así a la nación entera. Las medidas adicionales, que serían suficientes para afectar totalmente la economía y todo lo demás, sería que las mujeres se declararan externas al sistema monetario, que saquearan los almacenes en vez de comprar en ellos y se negaran a obedecer toda ley incordiante. Las fuerzas policiales, guardia nacional, el Ejército, la Marina y marines fusionados, no podían aplastar una rebelión de más de la mitad de la población, particularmente cuándo está protagonizado por mujeres, absolutamente imprescindibles para ellos.
Si todas mujeres abandonaran a los hombres, se negaran a tener algo que ver con alguno de ellos todos los hombres, los del gobierno, y la economía nacional, se desplomaría completamente. Incluso sin dejar a los hombres, las mujeres que son conscientes de la extensión de su superioridad y de su poder sobre hombres, podrían adquirir el control completo sobre todo en algunas semanas, podrían someter completamente a los hombres. En una sociedad cuerda, el macho trotaría obedientemente detrás de la mujer. El macho sería dócil, sujeto a la dominación de cualquier mujer empeñada en dominarlo. El macho, a decir verdad, quiere desesperadamente, ser sometido por mujeres, vivir bajo la autoridad de su mamá, quiere entregarse a sus cuidados. Pero ésta no es una sociedad cuerda, y la mayoría de las mujeres no están conscientes de lo que realmente son en relación con los hombres.
El conflicto, por lo tanto, no es entre mujeres y hombres, sino entre SCUM -mujeres dominantes, seguras, osadas, violentas, arrogantes, egoístas, independientes y orgullosas, quienes se consideran capaces de gobernar el universo, mujeres que han luchado contra viento y marea hasta alcanzar los límites de esta sociedad y que están listas para hacerla girar sobre a algo mucho más desenfrenado- y; las hijas de papá, amables, pasivas, complacientes, educadas, dignas, subyugadas, temerosas, dependientes, grises, angustiadas, ávidas de aprobación, desconcertadas ante lo desconocido, quienes quieren quedarse atrás con los simios, que se sienten seguras solamente con papá, con un hombre fuerte y grande del cual depender, necesitan ver una cara fofa y peluda en la Casa Blanca, demasiado cobardes para afrontar la realidad horrorosa de qué es un hombre, qué es papá, quien se ha acostumbrado a vivir con los cerdos, quien se ha adaptado al animalismo, quien se siente superficialmente cómodo con éste y no conoce otra forma de "Vida", quien se ha reducido a su mente, ideas y visiones para encajar al nivel del macho; quién, carece de juicio, imaginación e ingenio puede tener valor solamente en una "Sociedad" machista, con un lugar en el sol (o mejor, en el légamo), como cluecas, reforzadoras del ego, relajadoras , rechazadas por otras mujeres, que proyectan sus deficiencias, su virilidad en todas las mujeres, a las que considera como gusanos.
SCUM es demasiado impaciente como para esperar a que se produzca el deslavado de cerebro de millones de estúpidas que hay. ¿Por qué deben las mujeres impetuosas continuar arrastrándose con dificultad de manera sombría al mismo tiempo que las mujeres-macho? ¿Por qué deben estar entrelazados el destino de los seres capaces y de los tarados? ¿Por qué deben las activas e imaginativas tolerar y tener en cuenta a las pasivas y mediocres? ¿Por qué deben ser confinadas a la alcantarilla las dependientes (que necesitan a papá) con las independientes? Un pequeño comando de SCUM podría encargarse del país en un año apoderándose del sistema, destruyendo la propiedad, y el homicidio de forma progresiva y selectiva.
SCUM se hará miembro de la fuerza eculatoria; conseguirán trabajos en las diversas clases de desempleo. Por ejemplo, las vendedoras SCUM no cobrarán por mercancía; las operadoras de teléfono SCUM no lucrarán con las llamadas; las oficinistas y operarias SCUM, además de escoger su trabajo, destruirán equipo en secreto. Las SCUM destrabajarán sistemáticamente hasta ser despedidas, después buscaran un nuevo empleo para así sabotearlo.
SCUM tomará por asalto a conductores de autobús, taxistas y vendedores de billetes de los subterráneos; operará autobuses y taxis y distribuirá billetes al público de forma gratuita.
SCUM destruirá todos los objetos inútiles y perjudiciales - automóviles, escaparates, el "Gran Arte", etc.
Con el tiempo SCUM se encargará de los medios - radio y redes de televisión - relevando de sus trabajos a todos aquellos empleados que podrían impedir la entrada de SCUM a los estudios de transmisión.
SCUM se arremeterá contra las parejas mixtas (macho - mujer) que encuentre a su paso y las desmantelará.
SCUM matará a todos hombres que no sean miembros de las tropas auxiliares masculinas de SCUM. Los hombres miembros de las tropas auxiliares, son aquéllos que están trabajando diligentemente para eliminarse, hombres que, sin considerar sus motivos, hacen bien, hombres que niegan las reglas del juego de SCUM. Algunos ejemplos son: hombres que matan a hombres; científicos biólogos que están trabajando en programas constructivos, estando en contra de la guerra biológica; periodistas, autores, editores, escritores y productores que diseminan y promueven las ideas que darán como resultado el logro de los objetivos SCUM; los maricas que, con su ejemplo llameante, animan a otros hombres a desmachizarse y así volverse relativamente inofensivos; hombres que dan cosas constantemente - dinero, servicios; hombres que dicen la verdad (ninguno lo ha hecho), que ponen a mujeres derechas, que revelan la verdad sobre sí, que dan oraciones para repetir como un loro, que dicen que el objetivo principal en la vida de una mujer, debe ser el aplastar al sexo masculino (para ayudar a los hombres a desempeñar esta tareas, SCUM dirigirá Sesiones Miérdicas, en las cuales, cada macho dará un discurso que comenzará con la oración: Soy una mierda, un mojón de mierda humilde ", luego pasará a poner en una lista todos los aspectos de su mierdicidad. Su recompensa será la oportunidad de confraternizar después de la sesión durante una hora entera y seguida con las SCUM presentes. Las mujeres serán invitadas a las sesiones para ayudar a aclarar cualquier duda y malentendido que puedan tener sobre el sexo masculino; fabricantes y promotores de libros y películas pornográficas, etc, que conducirán el día cuando todo lo que se mostrará en la pantalla será el chupar y el Coger (los machos, como las ratas siguiendo al demagogo, serán atraídos a su juicio final, estarán agobiados y sumergidos y se ahogarán al final en la carne pasiva que son); narcotraficantes, que están acelerando la decadencia masculina.
Ser miembro de las tropas auxiliares, es una condición necesaria pero no suficiente para ser de la lista de indultados de SCUM; no es suficiente hacer el bien para salvar sus traseros insignificantes; asimismo, los hombres deben evitar el mal.
Algunos ejemplos de los tipos más odiosos o perjudiciales son: violadores, políticos y todos los que están a su servicio (defensores, miembros de partidos políticos, etc) cantantes y músicos malísimos; Presidentes de juntas; sostenes de la familia; arrendadores; propietarios de restaurantuchos que tocan la música ambiental "Grandes artistas"; los cobardes; policías; magnates; científicos que trabajan sobre programas de muerte y destrucción o para la industria privada (prácticamente todos los científicos); mentirosos y farsantes; los disc-jockeys; hombres que se entremeten de la manera más leve sobre cualquier mujer extraña; hombres de bienes raíces; corredores de bolsa; aquellos hombres que hablan cuando no tienen que hacerlo; hombres que se sientan ociosos en la calle y estropean el paisaje con su presencia; comerciantes; artistas plagiadores; los sucios; los moscones; hombres que de la manera más trivial dañan a la mujer; todos los hombres en la industria de la publicidad; psiquiatras y psicólogos, clínicos, autores deshonestos, periodistas, editores, escritores, etcétera.; censores sobre ambos niveles (públicos y privados); todos los miembros de las fuerzas armadas, incluyendo reclutas (LBJ y McNamara dan órdenes, pero los militares de servicio las realizan) y particularmente pilotos (si la bomba cae, LBJ no la arrojará; un piloto sí). En el caso de un hombre, cuyo comportamiento puede considerarse tanto malo como bueno, una evaluación subjetiva y completa de su persona, será hecha para determinar si su comportamiento es, en el balance, bueno o malo.
Resulta muy tentador coger a la mujer, a los "Grandes artistas", a los mentirosos y farsantes etc. al mismo tiempo que a los hombres, pero eso sería inconveniente, pues no quedaría nadie. Todas las mujeres poseen algo que, en mayor o menor grado, huele a podrido, pero esto se debe a toda una vida de convivencia con el hombre. La eliminación de los hombres, pondrían a las mujeres en condiciones favorables. Ellas son mejorables; los hombres no (aunque su comportamiento pueda cambiar). Cuando SCUM se deshaga de ellos, alcanzarán la perfección con mayor rapidez.
Cuando elimine el sistema, el saqueo, la pareja; destruya y asesine, SCUM ganará reclutas. Ganará material humano de élite - las activistas duras (pendejas, saqueadoras y destructoras) para luego dar paso a la élite de la élite - las asesinas-
Abandonar no es la respuesta, la solución no es dejar que todo se derrumbe, dar por el culo al sistema sí. La mayoría de mujeres viven marginadas: nunca estuvieron integradas. Vivir al margen da el control a esas pocas que no abandonaron; marginarse es exactamente lo que quieren que hagamos los líderes establecidos; es jugar en las manos del enemigo; refuerza el sistema en lugar de socavarlo, ya que está basado completamente sobre la inactividad, en la pasividad, la apatía y en la retracción de la masa de mujeres. Abandonar, sin embargo, es una solución excelente para los hombres, y SCUM los eliminará con entusiasmo.
Buscar en uno mismo la salvación, contemplar el interior, no es la solución, como la gente desertora nos lo ha hecho creer. La felicidad está fuera de uno, y se encuentra al interactuar con otros. El olvido del propio yo debe ser el objetivo de cada uno, no la identidad - absorción. El macho, capaz solamente de esto último, hace una virtud de la culpa irremediable y pone a la identidad - absorción, como un Bien Filosófico, y consigue que parezca profundo.
SCUM no formará parte de un piquete, se manifiesta, marcha o ataca para intentar alcanzar sus fines. Tales tácticas son solamente útiles para damas bonitas, refinadas; que, escrupulosamente lo llevan a cabo porque poseen la garantía de su inutilidad. Además, solamente las mujeres-machos, decentes y con una vida limpia, entrenadas para sumergirse en su propia especie, se confunden con la masa y la muchedumbre. SCUM está constituido por individuos; SCUM no es una masa, una muchedumbre. Solamente el número de personas estrictamente necesario llevarán a cabo las acciones SCUM. Además, SCUM, al ser frío y egoísta no expondrá su cabeza; para que sea de las damas, de clase media, bonitas, privilegiadas y educadas con una estima alta por papá y policías. Si SCUM alguna vez marcha, estará sobre la superficie estúpida y repugnante del presidente; si SCUM alguna vez ataca, estará en la oscuridad con una hoja de seis pulgadas.
SCUM operará criminalidad en contra de una base de resistencia pasiva (aquellos que estén en desacuerdo con infringir la ley abiertamente) sin miedo de ir a la cárcel para llamar la atención sobre la injusticia. Tales tácticas reconocen la rectitud del sistema en conjunto y son usadas sólo para modificar ligeramente las leyes específicas. SCUM está en contra del sistema entero, contra la idea de ley y gobierno. SCUM nace para destruir el sistema, no para conseguir ciertos derechos dentro de él. También, SCUM - siempre egoísta, siempre fresco - aspirará a evitar la detección y el castigo. SCUM será furtivo, turbio, taimado (aunque los homicidios de SCUM serán siempre reconocidos).
Tanto la destrucción como el asesinato serán selectos y discriminados. SCUM está contra los tumultos - enloquecidos e indiscriminados, sin un objetivo claro, que resultan en muchos casos perjudiciales para sus propios partidarios. SCUM nunca instigará, apoyará o participará en los tumultos de ninguna clase o de cualquier otra forma de destrucción indiscriminada. SCUM acechará a su presa, furtivamente, imperturbable y se instalará silenciosamente para la misma. La destrucción nunca provocará bloqueos de carreteras (necesarias para el transporte de comida o otros suministros esenciales), contaminación o corte de la provisión de agua, bloqueo de calles y tráfico, hasta el punto de que las ambulancias no puedan pasar; o impedir el funcionamiento de hospitales.
SCUM seguirá destruyendo, saqueando, desorganizando y matando, hasta que el sistema laboral-monetario deje de existir y la automatización sea completamente instituida o, hasta que las mujeres necesarias cooperen con SCUM para hacer la violencia superflua y así conseguir los objetivos de una manera pacífica, es decir, hasta que suficientes mujeres no trabajen o abandonen sus puestos de trabajo, empiecen a saquear, dejen a los hombres y se nieguen a obedecer todas las leyes inapropiadas para una sociedad realmente civilizada. Bastantes mujeres engrosarán las filas, pero tantas otras, que se rindieron hace mucho ante el enemigo, que se adaptaron a las restricciones y a las limitaciones del animalismo, al machismo; que les gusta, no saber qué hacer con la libertad; que continúan siendo aduladoras, serviles, así como los campesinos en los arrozales, se quedarán campesinos en arrozales cuando un régimen derribe otro. Algunas se enfurruñarán y echarán sus juguetes y trapos de cocina al piso, pero SCUM, continuará imponiéndose, imperdurable, sobre ellas.
Una sociedad totalmente automatizada puede conseguirse rápidamente una vez que haya demanda pública para ella. Los planos son ya existentes, y esta construcción tomará solamente algunas semanas con millones de personas trabajando en ella. Aun suprimiendo el sistema monetario, todos se sentirán felices de construir, ayudar y conseguir la sociedad automatizada. Señalará el origen de una era nueva y fantástica, y una atmósfera de fiesta será la que acompañará la construcción de la misma.
La supresión del dinero y la institución completa de la automatización, son objetivos básicos para todas las reformas de SCUM; sin estas dos, las demás resultarían imposibles; con ellas las otras tendrán lugar rápidamente. El gobierno, colapsará automáticamente. Con la automatización completa será posible que cada mujer pueda votar por medio de una máquina electrónica instalada en su casa. Debido a que el gobierno está casi completamente ocupado regulando los acontecimientos económicos y legislando contra los temas confidenciales, la eliminación de bastos de dinero y con él, la de los machos que desean legislar la "Moral", esto significará que prácticamente no habrá nada que votar.
Después de la eliminación de las finanzas, ya no habrá más necesidad de matar a hombres; serán desmantelados del único poder que tienen sobre las mujeres psicológicamente independientes. Podrán imponerse solamente sobre las aduladoras, quienes disfrutan el ser sometidas. El resto de las mujeres estarán ocupadas solucionando aquellos problemas sin resolver -antes de planear su programa para la eternidad y la utopía Se renovarán los programas educativos con el propósito de que millones de mujeres puedan ser capacitadas dentro de algunos meses para el trabajo intelectual de alto nivel que, requiere años de entrenamiento; ahora (esto puede ser hecho muy fácilmente puesto que el objetivo es educar y no perpetuar un minoría académica e intelectual); solucionar los problemas de la enfermedad, la vejez y la muerte; y rediseñar totalmente nuestras ciudades y habitaciones. Muchas mujeres continuarán pensando (durante un tiempo) que los hombres les interesan, pero cuando se acostumbren a la sociedad feminista y se inserten en sus proyectos, llegarán a entender la total inutilidad y banalidad del macho.
Los pocos hombres que queden en el planeta, podrán arrastrar sus días mezquinos. Se hundirán en las drogas o se travestirán, observando a la mujer poderosa en acción, como espectadores pasivos, intentando vivir por delegación. Las mujeres consentirán esto generosa y servicialmente; no los lastimarán ni en la forma más leve y esa, es una manera maravillosamente amable y humana de tratar a su prójimo desafortunado y minusválido. Se podrán reproducir en la pradera de vacas con las aduladoras, o podrán ir al centro suicida más cercano donde, rápidamente, y sin sufrimiento (en las cámaras de gas) podrán morir silenciosamente.
Antes de que se instituya la automatización, antes de que los hombres sean sustituidos por las máquinas, el macho debe ser útil a la mujer, atenderla, satisfacer sus caprichos, obedecer cada mandato, ser totalmente servil con ella, adoptar una actitud de perfecta obediencia, tan en contra a la situación alabeada y degenerada que tenemos en estos tiempos; no solamente no existir en lo absoluto, atestando al mundo de su ignominiosa presencia, sino que se dejan lamer el culo por la masa de mujeres que se postran ante ellos, los millones de mujeres que adoran piadosamente al Becerro de Oro, el perro que guía al amo sobre una correa, cuando en realidad, de no ser un marica travesti, lo más aceptable para el hombre es postrarse ante la mujer, como un esclavo. Los hombres racionales quieren ser aplastados, pisoteados, exterminados y masticados, tratados como la mugre que son (perros callejeros), y confirmar su carácter repulsivo.
Los hombres enfermos e irracionales, aquellos que intentan defenderse contra su repugnancia, cuándo ven a SCUM correr sobre ellos, se aferrarán a la hembra de senos grandes, pero las tetas no los protegerán contra SCUM; la Gran mamá se aferrará al Gran papá, que estando en un rincón, al verse la cara de idiota, se cagará en sus enérgicos y dinámicos pantalones. Sin embargo, los hombres que son racionales no patalearán, lucharán o levantarán un angustioso escándalo, sólo se recostarán, relajados, disfrutando la función dejándose llevar por las olas hasta su fatal extinción.
Corolario:
La razón por la cual hemos decidido traducir el Manifiesto S.C.U.M., es para difundirlo en un medio, donde existe un gran desconocimiento de las manifestaciones extremistas que se suscitan.
En este caso, al tratarse de ideas feministas (poco conocidas) rompe con un sistema de sociedad ya establecido. Apelamos a esta ruptura, pues, como mujeres, buscamos un reconocimiento y una diferenciación con respecto a las hembras criticadas por Valerie Solanas; es importante subrayar esta idea como muestra de que la autora no sólo se arremete contra los machos, entendiendo machos como la deformación del hombre en un ente dominante, sino también contra aquellas hembras que se someten al designio masculino.
Este manifiesto nos dibuja la imagen de un mundo degradado por la ausencia de humanidad, denunciando diversos aspectos de lo real; con la intención de reivindicar al individuo.
Es por eso, que consideramos pertinente presentar esta traducción, a pesar de la existencia de una anterior, ya que no sólo perseguimos plasmar el pensamiento de Solanas, sino mantener la forma estética del texto.
Valery Solanas nos presenta una revolución acompañada por la belleza de sus ideas, un ordenamiento nuevo que se adelanta a su época; concibiendo no sólo un modelo distinto de sociedad, sino también, instaurando, de alguna manera, una Teoría de Género posterior a su tiempo.
El Manifiesto juega con las formas, en la utilización de una construcción poética junto a una concepción de la poesía como impresión. Cualquier persona que lo lea se sentirá tocado y cambiará su percepción del mundo, por la búsqueda constante de sí mismo y de su humanidad.
MAS DEL MANIFIESTO SCUM: http://www.nodo50.org/herstory/
Parece que el daño producido por la marihuana en la memoria a corto plazo ocurre porque el THC altera la manera en que la información es procesada por el hipocampo, el área del cerebro responsable por la formación de la memoria. Las ratas de laboratorio tratadas con THC muestran la misma disminución en la habilidad para realizar funciones que requieren el uso de la memoria a corto plazo que las ratas cuyas células nerviosas del hipocampo fueron destruidas. Es más, las ratas tratadas con THC tuvieron mayor dificultad con las tareas precisamente durante el tiempo en que la droga más interfería con el funcionamiento normal de las células en el hipocampo. Normalmente, al envejecer se van perdiendo las neuronas en el hipocampo, lo que disminuye la habilidad para recordar eventos. La exposición crónica al THC puede apresurar la pérdida de las neuronas del hipocampo asociadas con el envejecimiento. En una serie de estudios que examinaron las ratas expuestas diariamente al THC durante un período de 8 meses (aproximadamente el 30 por ciento de sus vidas), éstas mostraron una pérdida de células nerviosas entre los 11 y 12 meses de edad, equivalente a aquella de animales el doble de su edad que no habían sido expuestos al THC.
Mujer,
se un objeto para mí
y te amaré como a nadie he amado.
Bríndame satisfacción sin objeciones
en el momento que lo requiera,
y escóndete luego, cuando de ti
ya no necesite y tu rostro no quiera ver,
y entonces, te amaré.
Se un objeto para mí
y te seré leal hasta la muerte.
Enciérrate en casa, piensa en mí;
y cuando retorne en la madrugada,
embriagado, no me sugieras
lo que mejor me conviene:
tan sólo cállate y...
sé feliz por mi regreso.
Haz lo que yo desee, y te amaré.
Se un objeto para mí
y sonríe siempre,
aunque no hayas tenido un buen día.
Hazme feliz. Si estoy de mal humor
y lleno de ira, expone tu cuerpo
para que mis puños y mis pies,
al acariciarte con ternura y dolor,
me devuelvan la felicidad.
Nunca me levantes la voz;
cuando me hables,
hazlo con ternura y miedo, y te amare.
Se un objeto para mí
y te amaré si no te apartas.
Permanece cerca.
Si te llego a necesitar,
amóldate a las circunstancias;
confía ciegamente en mí
y ocúltate para que no pueda verte.
Observa callada mis actos y admírame:
yo fingiré que no existes
y en silencio te amaré.
Se un objeto y siéntete no usada;
y entonces, sólo entonces,
te amare como nunca
Una de las pocas películas que pasa por las paredes, las ventanas, el aire, el sexo, la rapidez o la lentitud con una mirada neutra.
El tema ciertamente controvertido, pero descrito en su intensidad presisamente por obviar la centralidad que las películas comerciales dan al sexo. La película tiene un valor. Y este por el intento de lograr un tratamiento natural a temas extremandamete tergiversados y mercantilizados.