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AUTOSCOPIA

Colaboraciones

OCEANO

OCEANO

La bruma de mis olas

repiquetean sin remedio

a cada minuto por segundo

-en un horario de tinieblas-

-como tumbos salados-

en el oscuro vórtice

de tu sangre coagulada

Tus gotas me bañan sin tregua

tus minúsculas partículas

me hacen viajar

sin maletas y con el aire de tu aliento

hacia las orillas de tus playas desnudas

Llévame contigo a tu paraíso secreto

gírame en espiral hacia tus mundos de agua

-sirena intacta del mar de mis recuerdos-

exclúyeme de la cronológica huella

de mis pasos perdidos

y sumérgeme en el centro

en la oscuridad de tus párpados humedecidos

Diabolico

IMÁGENES PAGANAS

IMÁGENES PAGANAS

Eres el punto máximo del clímax
/ una muñeca / una estatuilla / una Venus dormida /
sobre cruces y claroscuros de luna marcas tu itinerario
sobre tu lienzo mental dibujas mi silueta
y elaboras constantemente sueños líquidos
mientras discurre un religioso riachuelo
al pie de tu cama.


VIAJERAS

Camino / caminas…
la calle está marcada de incontables huellas
tus pasos siguen mis pasos
recorres la jungla espesa de mi mundo sin caretas
sin espacios ni relojes / sin leyes ni prospectos
sólo caminas / detrás de mi espalda
serpenteando en cada vértebra
y tomando del cuello las cabezas clavas que condenan al patíbulo
nuestra euritmia diaria de la carne y el anhelo.

Catalina Camargo


AVISO PUBLICITARIO

AVISO PUBLICITARIO

Un Barro de pesadilla:
Ayer me despertaba. Estaba apurado, así que entre sueños y parpadeos para despertar todo el cuerpo me dirigía al baño para lavarme la cara. Cuando me veo sin verme realmente en el espejo sucio que tenia en mi baño me hecho indiferente la primera tanda de agua fría al rostro... al recorrer mi mano por mi cara seinto una protuberancia, con el agua despertando mi cara y escurriéndose en todo el, vuelvo alzar la mirada hacia el espejo un poco mas ecuánime y despierto que hace un momento para ver las demensiones de aquel bulto compañero... cuando:" ...maldita sea!, digo, hasta donde a llegado esta gente de mierda!, ... como es posible –continuo renegando- que llegaran a ese nivel!, esto no se puede quedar así”. Me cambio y salgo apurado.
En lado derecho de mi mejilla casi a la altura de la parte final de mi nariz un grano, un chupo, un gran barrazo se exhibía como material fresco de tienda... pero lo peor de todo no era el granazo que adornaba mi cara, sino que en el había un aviso publicitario y de campaña electoral, ese grano grande era de color verde y tenia el rostro del candidato presidencial del partido Renacimiento Andino y con su icono electoral al costado, “el hombrecito azul”. conchadesumare que se habra creido, caminaba renegando.
Cuando estoy en la calle me doy cuenta que no soy el único que tiene granos publicitando de candidatos presidenciales en los barrazos, sino pasaban delante mío granos en forma de mapas, estrellas etc con sus colores respectivos.
“Esto no se puede tolerar” me digo... como es posible que nos usen de esa manera publicitaria... que tecnología es esa que nos han hecho crecer granos publicitarios... yo ya no estoy en la edad de tenerlos por otro lado.
Caminando llego a lo que era una corte de justicia, todo el local estaba enchapado en madera, el recinto estaba elegante y tenia un color caoba. En el centro unos magistrados escuchaban un caso, se estaba debatiendo una pugna entre abogados... yo mostraba en mi cara mi barro con la cara de Ciro y un aspa en el hombrecito azul.
uno de los abogados acusados curiosamente eran del candidato que sinvergüenzamente había sembrado un barro publicitario en mi cara, -digo sembrado porque me soñé viejo, “a los viejos es difícil que le aparezcan granos”. esa era mi justificación para denunciar al candidato de Renacimiento andino- el señor Ciro Galvez.
El punto a resolver en aquel recinto, era distinto a mi denuncia, allí un abogado estaba denunciando ante los magistrados que el señor Ciro estaba cobrando muy bajos costos para resolver casos judiciales, en comparación del demandante, el otro estudio adyacente que cobraba más( que parece era el de Ferrero)...
Allí me despierto escuchando la voz de mi Madre....


SANTIAGO DEL CASTILLO DEXTRE

EL VIENTO DE LAS HERIDAS

EL VIENTO DE LAS HERIDAS


I
Te diriges por invisibles conductos,
y aunque toda senda termine en una oscura
/desembocadura,
todo fluye para incorporar al aire nuestra intensa
/respiración,
mientras la soledad y la distancia, con mayor énfasis
entonces, forjan una finita convergencia,
sin embargo, aún siento tu irrefrenable desplazamiento:
Vital y que me agoniza al mismo tiempo.


II

Pero pronto fuimos descubriendo el otro lado de su naturaleza: Su cortante fragilidad. Nuestra sangre se reflejó, aunque vital, muy vulnerable y esparcida, extendiendo sobre el suelo oscuridades fuertemente adheridas sobre nuestros
agonizantes espejos donde ahora nos seguimos hiriendo con
/lacerante contemplación.

III
El cielo despojado de oscuros vestigios
y nuestra sangre en busca de una subyacente
/diafanidad.


IV
Opacidad que te viste, tiñéndonos –al mismo tiempo-,
recorriéndonos, recóndita e inmersa, de extremo a extremo,
indemne y permanente, se extiende –desangrándose- a lo
largo de nuestros estratos más profundos: Sólo el tiempo
cicatrizará la oscuridad que circula todavía dentro de
/nosotros.


V
Persiste escarbándonos: Sus manos pequeñas
y límpidas, pero agitadas, remueven –estremeciéndome-
nuestras fragmentadas piedras arrojadas hacia nuestras
/propias profundidades:
Pero –como decía mi abuela- “quiera Dios” que puedan
asir, todavía, esa líquida transparencia debajo de la
/tierra.


VI
Sobre las piedras impregnada nuestra sangre
/primigenia,
endurecida y coagulada nuestra infancia:
El viento de las heridas esparce, en todas direcciones,
nuestras lágrimas que plenamente desfallecen sólo
cuando, en su humedad, se laceran sobre una pedregosa
/soledad.

VII
¡Observen la claridad! (que todo sea memoria en la mirada),
porque pronto –pero muy pronto- se oscurecerá el panorama,
pero el enrarecido pájaro del invierno (difusamente mojado)
arrastra, propagándola y entonces clarificándola, la subyacente
/transparencia del cielo,
las nubes desplazándose, muy saturadas y consecuentemente
humedeciendo más nuestra mirada, recorren –extendiéndola en
su totalidad- la inminente oscuridad.

VIII

Esos negros moscones (supongo todavía que lo
sigues creyendo), aunque suene contradictorio,
señalaban en sus vuelos hacia la noche,
el destino nada finito de la sangre:
Fulgor debajo y circulante,
intangibles alas que ascienden y desbordan su
/frágil respiración,
sin embargo se horadan los maderos,
deshaciéndose y exponiendo sus heridas en la
/mirada,
todo se está erosionando –obviamente- bajo
nuestros extenuados impulsos:
Desalados y desesperados,
pues cada vez es menor la distancia
(y ahora más angustiados todavía):
El resplandor más sombrío de la soledad es su
/propio abismo.

IX

Maldito vidrio. Sácaselo, pero con cuidado. Suscitan un profundo temor estas piedras. Hazle entender que no pare por allí. Vulnerables desplazamientos. Es que son sus primeros pasos. De todos modos todo es inevitable. Sólo te queda arrullar sus heridas. Pues, la sangre (como sus oscuras elegías y por sus propios impulsos) seguirá extintamente diseminándose.


X

Tus cicatrices, su sequedad profunda,
-si no las humedecemos a tiempo-
nos evocarán cuando estemos más grandes,
el siempre frágil desplazamiento
-adentro, el de su honda precariedad-,
cuando caminamos por toda la casa
y no paramos ningún instante de andar
/de aquí para allá,
cayéndonos, cargando sobre los hombros
la debilidad de nuestras lágrimas
y así se nos manche los impulsos
sacándonos estas costras con sus hirientes
/secuelas,
para que el agua –ahora- las borre
y haga morar, en su reemplazo su blanda
/transparencia.


XI

“A veces se me ocurre que mi sangre en torrente se escapa, con los rítmicos sollozos de una /fuente”.
Charles Baudelaire.

Alguien -¿Quién?, Que sea una revelación tuya-
nos cobijó este poderoso torrente,
entonces decíamos totalmente indefensos:
¿A causa de qué te desplazas para que nos propales ,
manchándonos, una finita convergencia?...
Y entonces respondió:”Para trasladar cómo mis
impulsos, a medida que pasa el tiempo, languidece
/el corazón”.
Entonces a cada uno nos quedo sólo creer, fervientemente,
-y más te vale a ti, creerlo también- en una sangre
/metafísica.


XII
Sumergido –para muy pronto, seguramente-
conmovida, agitándose, humedeciéndome por dentro,
aunque circula también tu desplazamiento,
aunque en menor proporción pero respirándome,
mezclada como lo propician los fluidos de esta
/penumbra,
y la Luna y su innata atracción: El ascenso,
(El descenso discurre sus máculas hacia su propia
orientación) copioso y transparente, hacia la profunda
/inmersión de mi mismo.

XIII
“Totalmente indefenso frente a
estos muros sanguinolentos”.
Lelis Rebolledo.

Los violentos signos han descifrado que esto
es –más que decisivo- irreversible,
seguramente llegó la hora del cruel despojo,
nuestros rojizos atavíos fue el primer arrebato,
ahora les están hundiendo (pocos ya me escudan)
/unas lanzas siniestras,
dispersos-moribundos-derramados-agonizantes
(el panorama ya hiede: La derrota pudre con mayor
/diligencia las osamentas)
los observo sin pérdida de tiempo,
el viento no puede sostener mucho rato la cortante
/obsidiana:
Mi sangre –y sus metafísicos alaridos– seguro que
perpetuará su frágil respiración en sus milenarios
descendientes (los del linaje púrpura).


XIV

Este viento que arrecia hiere esta lluvia
/incesante y moribunda:
Sin perder más tiempo moremos – ya de una vez -
/en su sangrante limpidez.


XV

“Todo lo hemos perdido, saquearon
los graneros, se llevaron nuestras
hijas, incendiaron nuestras comarcas,
sólo queda el pasado como el sueño
de los niños rodando en la hierba”.
Tomás Ruiz.

Éramos una festiva comarca:
El alba se escanciaba sobre la noche
embriagados de alegría y poseídos por el designio
de nuestros ancestros seguíamos danzando:
Seguro que la montaña nos protegería (éramos los hijos
de su terrestre esperma),
pero algo tuvo que pasar para que sucediera todo esto,
por eso hemos escrito nuestra voz no para clamar venganza,
sólo para que la sangre de nuestros comuneros fluya
eternamente en la memoria de este poema…

XVI

“Es un ángel y se le ve las alas
/heridas…”
Andrés Calamaro.

Mi hijo sigue gateando:
(Aún no puede sostenerse del viento),
el alma y sus grietas provocan cortes muy profundos,
profundidades de donde emerge, inocente pero vulnerable,
impulsando nuestros corazones tiernamente:
Desembocaduras donde se vierten las remotas
/transparencias,
pero ya anochece: El ángel, arrullándolo sin restañar
todavía la sangre, acogerá el pleno dolor de sus otras
/heridas.

XVII


Qué vale la pena escribir a estas alturas,
quizás apelar a cualquier cosa como plagiarle
(discúlpame José), para mi temática conveniencia,
”desde el fondo sediento de tus heridas” este verso,
o sólo evocar la trivialidad y la falta de medicamentos
y escribir que mamá, muy llorosa, ponía un pedazo de
/cebolla sobre mis heridas,
o recordando las noches de infancia saturadas de
/murciélagos,
pero a qué más referirme:
Tan sólo asumirme cansado y vulnerable y que no es recomendable
escribir un poema deseando desesperadamente este punto final.

XVIII

En ese tenebroso acto –digo tenebroso-
sólo por la hora de su ineludible consumación,
cruento por la sustancia involucrada,
más que asirse sádicamente de la víctima,
y coagularles nuestra atávica oscuridad
/en la mirada,
estamos aboliendo, una vez más, la aspiración de
purificarnos (nosotros, la condenada estirpe de los
/vampiros)
con ese metafísico fluido que sólo depara el ciclo
/natural de la muerte.

XIX
“Será, pues, vuestro distintivo la sangre
en las casas de vuestra morada”.
Éxodo 12, 13.

Como todo esto contribuye a su purificación,
la sangre que circunda sus venas es la que sobre los
/dinteles esparcirán,
ayunando el tiempo necesario para una profunda cicatrización
sólo esto reparará constantemente su precaria naturaleza,
mientras todo esto acontezca beberán de su propia y copiosa
/melancolía,
entonces a la medianoche (cuando lancen al viento sus alaridos más hirientes) exterminaré a los que no me consagraron, humildemente, a sus primogénitos y no rociaron su oscura sangre sobre sus vulnerables puertas.

XX
“¿Cuál es tu porvenir, sangre?”
Luis Eduardo García.

De dónde surges, hacia qué lugar debieras retornar
/ visiblemente,
todo es difuso durante tu vertiginoso recorrido
donde es difícil precisar una primordial referencia,
todo – raudamente – se desvanece durante tu incesante
/ trayectoria,
¡ Qué esperas para detenerte solamente un instante ¡
( seguro que esto va a fluir también inadvertidamente ),
qué nos espera entonces sino atenernos al postrer desenlace:
Que se vierta la eternidad dentro de nuestros corazones
( dentro de su atornasolada postración ).


XXI

En ese torrente habitemos ahora para guarecernos dentro de su fluencia: El intangible desplazamiento que nos cicatrizará por dentro –y totalmente-.


RICARDO MUSSE (Piura, 1971)

Mujer deshonesta


(Esta es la historia de un muchacho,
que perdió a su amada,
y ruega al señor,
se la lleve al infierno)

Había una vez,
un muchacho negrito.
Estudiaba ingeniería civil;
le decían negro Farfan
y tenía una enamorada muy fea.
Él juraba que ella le amaba;
pero su gran decepción llegó,
cuando la vio subirse a un Volkswagen rojo.
Con gran depresión exclamó:

Tu mirada de perra frustrada,
refleja la infelicidad de tu alma,
podrida y pestilente,
que me da ganas,
de vomitarte en la frente.

Es lo más desdichado
pasar por tu lado,
sentir tu aroma me da asco.
Trato de evitar esa fragancia de ti,
mujer deshonesta,
que todo en ti apesta.

Pensar que pasé noches a tu lado,
besando tus contaminados labios,
usado como objeto sexual,
por ese fenómeno
que no deja de pagar.

Yo se que persistirás en la putería,
así pasarás por el resto de tus días,
ahogada en ese bajo mundo,
de pensamientos profundos
y de infelicidad diaria,
porque tu vida no vale nada.

Si tienes suerte, morirás.
A tu velorio nadie irá.
La gente pronto te olvidará,
pues en vida
no supiste dar felicidad,
preferiste el dinero,
para ti eso fue siempre lo primero.
Ahora sé porque tu temor el perderme,
pues yo era tu única compañía,
y no querías dejar de verme
...perra de mierda.

(Y el muchacho ahora sin ella,
recorre las calles tragando.
No entiende como su amada,
que aún con otros sigue follando,
pudo ser tan malvada.

Ha engordado y seguirá haciéndolo;
se castiga con comida.
De tanto comer porcino
todo el tiempo está cochino;
Su cuarto apesta,
también su sobaco;
en medio de su hediondez,
piensa en aquella, mujer deshonesta)


Capítulo II

Objeto

(Y el muchacho, apestoso y deforme,
para ganar dinero motocarrea. Ahorra.
Su gran sueño es conseguirse una perra
con la cual se sienta conforme;
Para eso necesita el dinero.
Pero mientras tanto se ilusiona.
Y ha impuesto sus condiciones:)

Mujer,
sé un objeto para mí
y te amaré como a nadie he amado.
Bríndame satisfacción sin objeciones
en el momento que lo requiera,
y escóndete luego, cuando de ti
ya no necesite y tu rostro no quiera ver,
y entonces, te amaré.

Sé un objeto para mí
y te seré leal hasta la muerte.
Enciérrate en casa, piensa en mí;
y cuando retorne en la madrugada,
embriagado, no me sugieras
lo que mejor me conviene:
tan sólo cállate y...
sé feliz por mi regreso.
Haz lo que yo desee, y te amaré.

Sé un objeto para mí
y sonríe siempre,
aunque no hayas tenido un buen día.
Hazme feliz. Si estoy de mal humor
y lleno de ira, expone tu cuerpo
para que mis puños y mis pies,
al acariciarte con ternura y dolor,
me devuelvan la felicidad.
Nunca me levantes la voz;
cuando me hables,
hazlo con ternura y miedo, y te amare.

Sé un objeto para mí
y te amaré si no te apartas.
Permanece cerca.
Si te llego a necesitar,
amóldate a las circunstancias;
confía ciegamente en mí
y ocúltate para que no pueda verte.
Observa callada mis actos y admírame:
yo fingiré que no existes
y en silencio te amaré.

Sé un objeto y siéntete no usada;
y entonces, sólo entonces,
te amare como nunca
(El muchacho calcula.
Dentro de veinte años
el dinero le será suficiente.
Y así continúa, hasta hoy)

¡Continuara...!
Y no se olviden de comunicarse con nosotros. Pueden envíar sus cartas a este e-mail: tarapotorock@hotmail.com Habrá grandes premios y un grone esperándoles desnudo.

RÓTULO EN BLANCO

RÓTULO EN BLANCO

mis días sin verte me hieren tanto como cien látigos cortando el aire y la piel de mis cuadros abstractos. Sin ti la inspiración inicia su interminable huelga, distingue apenas un lapso de tiempo para una tregua que no dura una milésima de segundo, que no considera ninguna hora del día. Eres la luz al final del túnel; el claror de la luna iluminando esta noche oscura que se asemeja al mar de mis recuerdos. No consigo derribar la muralla que me impide llegar hasta ti y proyectar uno a uno mis versos, hacerte saber que tus pequeñas manos son parte indispensable de mi cuerpo, que sin ellas soy incapaz de escribir algún poema o pintar un cuadro con tu rostro nítido. No puedo / no puedo / no logro cerrar las ventanas de la nostalgia… Tu ausencia es visible en mi cubículo de ladrillos y sueños. Es la primera vez que mis páginas están en blanco, con un lápiz danzando entre mis dedos, sin saber qué hacer, sin depurar la concentración y dar apertura a mis sentidos. Tampoco he conseguido pintar nada. Mi mente divaga en los rincones llenos de polvo y ceniza, como un fantasma amarrado por helechos de aire.


No sé si dejarme llevar por tu persistente imagen. Sería una buena opción construir algún poema con tu sabor transparente o pintar mi próximo cuadro y exponerlo con el mayor orgullo del mundo en la galería de la rue de Seine, antes de llegar al parque donde nos conocimos por vez primera. No veo la hora de estrechar tu pensamiento con los tentáculos de mi alma. Si introducirme en el arte es suficiente para detener los minutos y poder abrazar con emoción tu aliento lo haría, cada noche, cada madrugada, con tal tener finalmente frente a mis ojos el rostro de la muchacha que me hizo comprender que los cerezos tienen un agradable aroma y que las conversaciones en los parques ayudan a conocernos mejor.

Casi siempre evoco con intensidad aquel día: quisiera que se repitiera las veces que sean necesarias, jugar a mi antojo con los relojes, para poder estar tranquilo y contar de manera indefinible con el albor de tus ojos negros; pero ahora… ahora que la soledad me encierra en una cúpula y vierte su sangre alrededor, sólo me queda dibujarte en mi lienzo imaginario, construirte con mis palabras míticas, elaborar con versos tu larga cabellera y llenar tus días con mis relatos e historias. Por tenerte de vuelta en mi regazo haría lo imposible. Todo con tal de palpar una vez más la fuente que recibe el calor de tu mirada, la efusividad de tu sonrisa, las esencias entrelazadas y el significado que tienes acerca del alba y el crepúsculo.

Ch. 10-02-2006


CONTEMPLACIÓN

Su mirada me inquieta, sus ojos parecen inspeccionarme con minuciosidad, buscan algo en lo más recóndito de mí, no me abandonan. No cabe la menor duda: aquel joven me observa, me acecha en silencio, lentamente… Al principio me halagó un poco ser el centro de su atención; pero, al cabo de tanto rato ya, aquello me pareció un poco incómodo. Ni sus cálidos ojos oscuros ni su piel trigueña abrillantada por el haz de luz que penetraba por los vidrios multicolores de la ventana eran suficientes para conquistarme. De una simple mirada no nace una relación amorosa formal, sin embargo, el inquietante destello de sus ojos me daba la facultad para avizorar un posible acercamiento de su parte. No pasó ni medio minuto de mi repentino ensimismamiento, cuando lo vi voltear de donde estaba y acercarse, con pasos lentos, graduales, hacia donde yo me encontraba. Una correntada de emoción me estremeció por completo. A medida que se acercaba, iba urdiendo la manera más adecuada de presentarme: “¡Hola! ¿Cómo estás? Me di cuenta que me estabas mirando…”. No, no, debo esperar a que él tire la primera piedra. Sí, eso debo hacer: hacerme la interesante, no hablar hasta que él lo haga. Su presencia me amilanó fácilmente: no pude decirle nada cuando lo tuve al frente. Él tampoco lo hizo. Eso me alivió: no era la única que estaba muriéndose de nervios. El joven se limitó a observarme, ni siquiera intentó saludarme, darme la mano: sólo observaba. Sentí, por un instante, que, sin decir una palabra, nos estábamos ya conociendo. Repentinamente, se alejó un poco de mí, dio media vuelta y llamó al señor que estaba atendiendo en la galería. Éste se acercó a paso ligero, le preguntó en qué le podía servir y él, con una sonrisa a flor de labios, me miró fugazmente y le preguntó, señalándome con un dedo: “¿Cuánto vale este retrato?”.

Ch. 05-04-2005 Christian Ahumada

Mary Carmen Ponce García

Mary Carmen Ponce García

La felicidad se mide con un hilo,
un hilo que teje la araña.
En el intento salpiqué de sombras mi rededor.
Ahora estoy dispuesta a hacer un sacrificio,
el único.
Mi viaje ya está arreglado,
mi boleto doblado en el bolsillo,
mi mochila vacía.
Ya no necesito nada,
sólo mis recuerdos.
Así sabré que mi arco iris pudo brillar un día.


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Mujer elástico, mujer resorte,
me miras y uno de tus 20 ojos
suelta una lágrima de añil hiel.
Eros tira de ti hasta hacer
tronar tus huesos.
Me miras y otro de tus 20 ojos
suelta una lágrima de dulce arcilla.
Cómo hacer para que tu cuerpo espiral
no se dispare al purgatorio.
Me miras y uno más de tus 20 ojos
suelta una lágrima de negra sal.
Un ángel jala al otro extremo
y tu cuerpo de caucho
cae a un camastro de faquir.
Tus 20 ojos observan al ángel
y a Eros devorar tu corazón
y sólo hay lágrimas de acre silicio.
Mujer elástico, mujer resorte,
masa entre púas.
Tanto tira tanto empuja
y el único ojo vivo que te queda
me mira y suelta un lágrima
de ácido muriático.


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Grises sueños de concreto vagando sin piedad
en un presente que jamás llega,
tristes ventanas agrietadas mirando sólo hacia atrás.
Sentada en un vehículo de orcos sólo veo sus reflejos.
vestidos con donaciones de la Molina o Monterrico;
ahora harapos sucios, malolientes,
infestados de limosna, de periódicos y frío.
Esternones vacíos, profundos y oscuros.
Espinazos sin carne con piel de otoño.
Diciembre será siempre julio.
El orco joven se aproxima,
quiere tomar al sol con sus manos
pero lo deja ciego de tanta estupidez;
mientras que el orco viejo
juega a ser dios con nuestras vidas.
Y pienso que Avalon debería estar más cerca que un mito;
vendería kriptonita con una escálibur de regalo.
Quiero vestirme de superhéroe
y, mano a mano con un elfo,
acabar con tanto orco que ha infestado la ciudad.
Y otra vez veo sus reflejos
es julio
es julio
es julio.
Grises sueños de concreto
que intentan tomar al sol con sus manos coladeras.
Aún tengo guardada mi escálibur en la mochila,
mi amigo el elfo ha perdido su arco
y mi ropa de superhéroe me desespera colgada en el closet.
El orco joven le sonríe al orco viejo,
mostrando ambos unos dientes putrefactos.
Y yo suspiro
y aún pienso que Avalon debería estar
más cerca que un mito.


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Nacida de una quimerha

A Mafalda la parí yo,
Quino se la copió.
Boquita de fresa con limón,
tus ojos acuarela
van pintando mi café de la mañana.
Tus tibios tentáculos
aprisionan mi demencia y soledad,
transformando mi pétrea oscuridad
en rubíes danzarines.
Tus alas de mariposa
que plancho cada noche
te han convertido en una superpoderosa.
Tu lengua fosforescente lo sabe todo,
cebollita que adereza mi súbita impotencia
Conocía tu universo,
ahora lo miro desde lejos,
con ojos de Platero.
Temo a tus giros reversos e inversos,
que me empujan, me atan y me cuelgan de los pies.
Nadas junto a tiburones en el charco del jardín.
Tomas té con el canario de la abuela.
Algunas tardes danzas con luciérnagas
que escaparon de una manzana.
Mafaldita tengo tu primer viaje a París
junto a mi casting en Broadway.
Tu segundo par de alas, mi demencia y soledad
en la maleta con ruedas.
Pongámonos los patines
y que los tiburones se sequen con el sol.


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Mudanza

He alquilado el pequeño agujero en la pared,
me mudaré hoy,
con el fantasma de mi clon.
La Santa Inquisición ya dictó su sentencia.
Me sacarán los huesos por los poros de la piel.

He arrojado mil piedras a mi Goliat y él sólo toca piano en la sala.
Ahora un martillo hidráulico rompe la espuma de mi cerebro
y las esquirlas segmentan mi abismo.
Sigo arrastrando estos pies de gigante...
Esa voz de azufre granizo aún punza su agrio acero
y esta noche soy la mujer de Lot mirando Sodoma y Gomorra.

Desconozco estos ojos de sapo asustado en el espejo.
El bozal de pulgarcito me esclaviza la mandíbula,
y mi oído sangra por la hebilla incrustada.

La persecución de brujas ha comenzado,
y soy la única que mora en este mundo...

El pequeño agujero me espera.
Lo habitaré hasta que el azufre se apague.
Tal vez encuentren sólo mis huesos.

Tal vez
mis huesos
y la hebilla incrustada.


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Paredes, piso, techo blancos me rodean,
puedo caminar de izquierda a derecha,
de arriba abajo,
pero siempre estoy ahí, en el mismo punto.
Una mano me coge desde la luna
y acaricia mis cabellos.
Hades ha enviado un emisario
que me sacude como a un par de dados
y siempre caigo en un dos o un tres.
Blanco arriba, blanco abajo.
Me mareo y vomito con tanta pureza,
ella ha fornicado con el silencio,

y los nuevos amantes me detestan,
han pedido a Zeus por mí.
Mis orejas de murciélago no me sirven de nada.
Ahora soy Atlas del siglo XXI,
mi par ya puede descansar.
Hay fantasmas por todos lados,
que me torturan con inmensas agujas
cada vez que pinto con mis cabellos
tanta pureza de rojo.
Xena vino una vez a visitarme,
prometió que volvería.
Los Romanos la habrán capturado,
porque de eso hace ya muchos años.
Estoy en este interino cubo
porque decidí decir la verdad:
Soy Artemisa.
Soy Artemisa.
Soy Artemisa.

Pero en este cubo blanco mi nombre es 2512;
me llamo como mi cama, como mi ropa,
como mi inodoro.
Son mi única familia,
la otra me compró un pasaje de ida
al Monte Calvario.


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Resumen

Hoy estoy cerrando
esa diminuta puerta que abrí con mi lengua,
después que alumbre a nuestro hijo,
iré a encontrarme con mis parientes,
los que compraron su boleto antes que yo.
La misma araña se empecina con el mismo hilo,
pero Eros hoy tiró la primera piedra
y Artemisa que empezaba a pintar
de rosado su habitación,
sintió destrozarse la espuma de su cerebro.
Ese pequeño agujero me espera,
en la misma pared junto a la araña,
mi excalibur me la han robado y
mi ropa de superhéroe se achicó en la lavadora.
Mafalda dejó escapar al canario
y colgó sus patines en el closet,
sus alas de mariposa comenzaron a volar.
Artemisa reía con palomas
que se posaban en sus barrotes,
pero hoy Eros las envenenó.
Por eso compré un boleto sólo para mí,
la mochila se la dejo a Mafalda,
la llenará con cosas que jamás pude conseguir.
Artemisa quiere escapar
yo le he pedido que me acompañe,
después que le eche llave a la puerta,
le compraré un boleto también.
Taparé el agujero con cera blanca,
le daré un nuevo canario a Mafalda
y espero que Eros recuerde
que a pesar de la piedra y a pesar del veneno
yo quise compartir mi mochila con él.

(Iquitos-Perú 1968) MaryCarmen Ponce García. Es graduada en Ciencias de la Comunicación con el grado de Bachiller en Publicidad. Es actriz de teatro y pertenece al Elenco de Teatro de la Municipalidad de Santiago de Surco. Es miembro fundador del Grupo Literario Claroscuro desde donde promueve la cultura e integrante de Circulo Abierto Editores; integra el taller de poesía de la Universidad Mayor de San Marcos.
Ha sido publicada en la revista de dicho taller, ha participado en el Primer Encuentro de Escritores “Los Nuevos” de poesía y cuento organizado por la Universidad Científica del Sur, cuya antología ha sido editada por dicha universidad, ha sido publicada en la plaquette Claroscuro y en el libro colectivo Claroscuro, en la Antología MP4 publicada por la universidad Garcilaso de la Vega, también en diferentes páginas web como la revista literaria “Letralia” y diarios.
Ha sido invitada a participar en diversos recitales poéticos como en la universidad de la Cantuta, en la universidad Garcilaso de la Vega, en los Viernes Literarios de Quilca, en Antares, en el Bar Yacana; en la ciudad de Huacho, organizado por la Asociación Cultural “Ínsula”; en la Biblioteca de la Huacachina ubicada en la ciudad de Ica organizado por Cesar Panduro de la Universidad de Ica y Alberto Benavides presidente de Antares y el XI Encuentro de Escritores y Artistas organizado por el Consejo Nacional Todas las Sangres, en la ciudad de Tarapoto, donde su poema "Nacida de una Quimerha" ganó el segundo lugar en el concurso organizado para dicho evento.
Prepara la publicación de una colección de sus poemas y un libro de cuentos.


ORIENTACION

ORIENTACION

al principio sólo llovía cuando ella se iba
era el tiempo en que habitaba la alegría sobre la sombra
ella estaba casi siempre
se movía entre el escritorio y la alcoba
entre el jardín y la terraza
entre la piel y el deseo

un día se fue al mar
ese día llovió como nunca en lima
al volver me dijo
"acábate esa copa y ven a la cama"
esa noche la luz se salió por los ventanales
amaneció desde nuestra casa para el mundo

en la tarde se fue de compras y volvió a llover
fue entonces que comprendí
que sólo llovía cuando ella se iba

apilados pasaron los días
hilos de colores películas canciones y copas

un día en la terraza me dijo
"mira en lontananza cómo se muere el tiempo"
yo le dije que no se preocupara
que el tiempo agonizaba en el infinito
y ella contestó que la vida sólo podía estar lejos
la luz comenzó a irse aprisa
la noche se hizo larguísima
las calles amanecieron mojadas

pocos días después mientras cenábamos me dijo
"mira"
era la lluvia jugando en la ventana
"ya ni la soledad puede ocultarse de los demás" , sentenció
esa semana llovió lunes jueves viernes sábado
de tarde y madrugada con ella y sin ella llovió

terminé de confundirme por completo
ahora llovía a cualquier hora de la casa,
ya no quise entender
porque al principio sólo llovía cuando ella se iba
pero ahora llueve por cualquier cosa



niña (versión ligera)


para Erika Quicaño Jara


niña, si abres la ventana del mar esta noche,
si abres esa ventana por ejemplo,
jugando a ver azul distante entre el agua y el tiempo,
puede que los marineros dedicados a la pesca de luces
ya no quieran regresar a tierra confundiendo marea con labios

y tú sabes muy bien, niña,
que el mar es cuadrado como un jazmín de papel,
y sabes de igual manera que los hombres de mar
no diferencian entre paso y beso, como niños, niña
y menos esta noche
en que me observas desde tu ventana,
abierta de par en par como un abrazo
o tal vez sea sólo un espejismo santo

ves, los marineros no diferencian entre marea o labios,
amor o naufragio
niña, pese a la tormenta no cierres tu ventana,
nunca cierres tu ventana,
porque el mar respira cuando tú miras
y yo te miro y me confundes y me hundes
hasta el azul distante entre el agua y el tiempo.

niña si abres la ventana del mar otra noche
y sigue la tormenta de marineros confundidos
y sigo ahí deleitándome ahogándome
en una ilusión de labios inexplicable
levanta el brazo has una mueca agita el pañuelo:
salúdame con tu saludo niña y no detengas la mentira

nunca detengas la mentira


NORMAN MENDOZA