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AUTOSCOPIA

EL ESPIRITU DE LOS CERROS

EL ESPIRITU DE LOS CERROS

Don Celestino tenía un hija que era extrañamente blanca en contraste al color cobrizo que suele tener la gente andina, decían que era blanca porque había adquirido el color de las nubes que rodeaban este lugar, aquí, cada mañana un mar de nubes se extiende como un mar, quizás es el lugar que más próximamente podría definir la palabra celestial, el lugar se llama Bombón, al habitar uno aquí piensa en cómo viven los ángeles, piensa que cerca de este lugar debe estar dios.
Ella era huérfana, cuando le preguntamos que había sucedido con su mamá, nos contó que un agujero negro la había comido desde dentro, reduciéndola a una cáscara de hueso y pellejo, en cuestión de horas y minutos, ella no la pudo ver, porque tenía dos meses de nacida. Don celestino escuchaba la historia y una mirada de profunda tristeza acompañada de su voz nos daba a entender que las heridas del pasado aun le hacían daño. Mi esposa se fue como se va la sombra en el medio día, replicó y no dijo más.
Se encuentran personas singulares a través de estos viajes. Muchas historias nos contaba don Celestino, sin embargo sobre la historia de la muerte de su esposa bajaba la mirada y permanecía en silencio, nosotros sin embargo, en nuestros viajes obtendríamos otra versión sobre la muerte de aquella mujer, así, nos contaron que aquella familia se fue a vivir un tiempo a la selva en medio de las actividades dedicadas a la producción de pasta básica de cocaína; en una oportunidad dos primos de su esposa les habían encargado acido sulfúrico, material indispensable para la producción del nocivo elemento, el cual guardaron en algún recodo de la casa. En esas la policía logró hacerles el seguimiento, enfrentándose y matando a uno de los hermanos, el otro logró huir a no se sabe donde exactamente, y nunca se volvió a saber de él, su ausencia aún es un misterio. La esposa de Don Celestino, aterrorizada al suponerse descubierta, se tomó el ácido sulfúrico que le encargaron sus parientes y como es lógico murió rápidamente en presencia del marido que no pudo hacer nada para evitar se desvaneciera en sus propias manos, dejando así al marido y a su pequeña de dos meses de nacida abandonados a su suerte… “a veces el miedo y la desesperación nos conduce a actos irracionales”, recuerdo haberle escuchado comentar a don Celestino en otra oportunidad, luego de esta desgracia y un tanto decepcionado de la vida, Don Celestino decidió dejar la selva y volver a su antiguo y original terruño serrano en aquella ladera, entre el cielo y el infierno, como podría decirse, de donde se contemplaba un mar de nubes como si el cielo estuviera al revés, para trabajar sembrando la tierra y vivir pobre pero honradamente sin meterse en líos que le costaran la vida a nadie mas, cuidando a su pequeña que era lo único que le quedaba en este mundo.

Este lugar tenía una geografía extrañamente particular, usualmente un lecho de nube se extendía bajo las casas permanentemente, cubriendo todo el horizonte de los valles y quebradas que en días despejados se observaba desde aquí, y aunque por mas que uno quisiera y necesitara agua no la podía obtener si no era decisión de la naturaleza que alguna compasiva nube subiera tímidamente y se dignara llover. Así, según observaba don celestino , esta inmensa lámina de algodón como el océano, dividía el mundo, puesto que bajo ella era posible la lluvia y sobre ella todo era seco, un lugar ambiguo entre el cielo y las nubes, uno permanecía aquí mudo de sed, como en un desierto de agua en estado gaseoso intangible, un desierto de nubes, que torturaba con su sola presencia porque no estaba líquida, una broma negra de la naturaleza, tal circunstancia había hecho que don Celestino y su hijita se convirtieran en auténticos hijos residentes de la sed y lucieran como dos fantasmas habitantes de estos lugares.
Don Celestino era el único habitante que permanecía todo el año junto con su hijita en esta geografía deshabitada y hostil, mientras que los otros dueños de chacras, sólo iban por unos días, bien sea para aporcar, sembrar, cosechar o demás actividades que requiriera el campo de cultivo, y coincidentemente sus sembríos eran los que mas producían y es que don celestino había aprendido a leer y descifrar lo que las nubes y el cielo conversaban para decidir qué hacer con la escasísima agua que de vez en cuando lloviznaba.
Hablando con las personas nos contaba, que por aquí no pasaba nadie así no mas, que por la falta de agua, estos lugares habían permanecido deshabitados por mucho tiempo, sin embargo, además de don Celestino y su hijita la gente hablaba de otro ser que exactamente no sabían si era hombre o espíritu, ellos le llamaban “el espíritu del cerro” y tenían la certeza de esto, la razón decían porque lejísimo en un lugar que se llamaba Bandera Cotu, había inexplicablemente una campana, que sonaba casi al mismo tiempo que la de pampas, la cual solo era posible ser tocada con brazos de un ser humano.
Cuentan que este hombre nunca envejecía, que permanecía durante el tiempo inalterable en su juventud mientras el tiempo pasaba por todos, el padre de don Celestino también lo había conocido, el padre de don Celestino se llamaba Hermenegildo, él se hizo su amigo y dio cuenta en pampas de la existencia de este hombre; los hacendados de aquella época, al enterarse de que alguien vivía en sus territorios se pusieron celosos de sus propiedades diciendo que quizás aquel quería robar o apropiarse de los mismos, pidiéndole de esta manera a Don Hermenegildo, que lo trajera a Pampas para preguntarle qué hacía allá, así organizaron un grupo de 3 personas e hicieron un plan que consistía en darle una pócima del sueño entre tragos y una vez dormido lo trajeran a Pampas a lomo de mula.
Don Hermenegildo y los otros dos hombres así lo hicieron juntos llevándolo a Pampas, a lomo de mula, como un saco de papas, en Pampas el hombre, que tenía el aspecto de un ser de barro ancestral fue bautizado por el cura de aquel entonces con el nombre de Nicanor, y en su afán de civilizarlo según las leyes de dios, le hicieron cumplir todos los sacramentos de la iglesia, bautismo, primera comunión, confirmación y matrimonio, haciéndolo casar con doña Clotilde Ardiles, sacramento que trajo sus frutos porque tuvieron varios hijos, cuya descendencia aun se puede encontrar, una vez cumplido los objetivos de lo que manda la santa madre iglesia con el fin de civilizar a los salvajes, lo dejaron en paz, satisfechos de la noble labor que consideraban habían realizado.
Este hombre que era “el espíritu del cerro” trajo de aquel lugar algunas de sus pertenencias que eran ceramios y metales que dicen ahora son propiedad de los gentiles o ancestros de las wacas, también hizo llevar una campana de las dos que existía en ese lugar “esas campanas están hechas de plata y cobre y suenan mejor que cualquier otra”, la otra quedó en ese mismo lugar y es la actualmente aun se oye tañir respondiéndole a la de pampas, ahí mismo plantaron una bandera en señal de bautizo y le pusieron el nombre de Bandera Cotu, que en castellano quiere decir “lugar de la bandera”.
Sin embargo Don Nicanor, una vez que hubo cumplido con todos los mandado que como buen cristiano se le exigía, incluyendo el de procrear una descendencia cristiana hecha y derecha, desapareció por arte de magia del pueblo y no se volvió a saber de él, dice la gente que se fue tras las faldas de una mujer foránea, las malas lenguas maliciosamente, decían que un alma perdida es un alma perdida y punto. Pero don Celestino nos comentó que eso no es cierto, que en realidad don Nicanor nunca dejó de ser un gentil y el espíritu de la montaña y que las leyes de dios para él no funcionaban por más exorcismo y bautizo que se le aplicaran. El no dejaría de ser lo que era. Don Nicanor era un ser no humano, diferente.
Don Celestino, nos contaba, lo había visto e incluso había conversado con él en alguna oportunidad, y nos decía que el espíritu del cerro, no estaba sometido ni al tiempo que para todos las personas normales funciona como la edad, por que él hombre que vio como don Nicanor algunas veces, eral el espíritu del cerro y como tal se renovaba y podía vivir por muchos años tal y como vive la montaña. Este hombre – decía - aun se conservaba joven y lozano en el tiempo, comentaba don Celestino con su hablar pausado y su mirada huidiza, que contrastaba con la hostilidad del lugar.
Los lugareños sin embargo comentaban maliciosamente, que el hombre al que llamaban el espíritu de los cerros era el primo que sobrevivió al enfrentamiento con la policía en la zona alta de la selva y que temeroso de pasar años en prisión, se había escondido en estos lugares para que no lo llevaran preso, refugiándose en las leyendas que la gente inventaba ante sucesos inexplicables.
……Aun ahora Don celestino no da muchos detalles al respecto, como si guardara un secreto, baja la mirada y me dice: así pues pasan las cosas por aquí, tranquilo no mas, hay cosas que uno ve pero callado no mas debe estar. A lo que no preguntamos mas, sobreentiendo muchas cosas mas o quizás sin entenderlas.


TANIA GUERRERO

ABRILAZUL 2002

ABRILAZUL 2002

11
Todo cuerpo es detestable
uno puede amar su sombra
que se desvanece
puede amar sus reflejos
la intuición surge como espectro

9
la mano del suicidio me acaricia
sus pétalos son cuerdas

12
El cáncer exquisito
pulveriza tus recuerdos
succiona mi sangre

tu sangre llena de arena
reconoce la ausencia

Mañana cuando la luna abra la boca
vomitaré tus espinas
y sabrás que fui el bocado por el que venías
el nudo donde comenzaba tu costura


Exquisita castidad de luz
tierra adormecida por su redondez de carne

14
todo rostro es una sombra
cuya fruta se gangrena

las canicas chocan entre sí

El alma se desvanece al tocar el cuerpo frío
del unicelular diamantino

Construye palabras donde habita un espectro
mientras tú te ocultas en el cielo de tu cuerpo

18
mañana era una guitarra que arañaba
la garganta al sol


26
lágrimas
caen en pequeñas astillas
descubren un bosque


28
Todo retorno se encuentra abrazado a esta esquina
allí escarbaron y encontraron una ciudadela de piedra
allí un día el cielo amaneció muerto


27
abro los ojos
al cielo verde
que fuma un cigarrillo
y nos hace humo


TANIA GUERRERO

SOBRE EDUCACION

SOBRE EDUCACION

4 NICOLÁS LYNCH
Diálogo con el ex ministro que intentó reformar la educación. Ahora, sin bigotes, luego de 20 años de usarlo, hace un duro análisis del sector

Por Patricia del Río Labarthe

¿Por qué la educación en el Perú está en situación tan crítica?
Por el absoluto desinterés de la mayoría de los gobiernos respecto de la educación. Hemos tenido gobiernos que son más coloniales que nacionales, por eso estamos lejos de constituir un Estado-nación, de entender que este espacio que habitamos es nuestro e identificarnos con él. Tenemos un gran sentido de distancia con el país, el Perú es un territorio ajeno para nuestros gobernantes.


Pero esta crisis se ha agudizado en los últimos años...
Hemos llegado a un punto de conciencia sobre el problema educativo por varias razones. La primera y más importante es porque hay en este mundo globalizado un conjunto de presiones, de exigencias sobre el país y sobre los peruanos, y una de esas exigencias básicas es sobre la calidad de nuestro capital humano.


Sin individuos capacitados no podemos competir mundialmente.
No solo es un tema de competencia, como decía Juan Abugattas, es un tema de presencia en el mundo. Sin ciudadanos educados no existes.


¿Y en ese contexto, qué tipo de maestros tenemos para afrontar ese reto?
Bueno, si bien el tipo de pensamiento que paso a describir está en crisis, tenemos buena parte del magisterio que se rige por lo que yo llamo el pensamiento arcaico.


¿Cómo define pensamiento arcaico?
Pensamiento arcaico es una mezcla de discurso revolucionario con práctica clientelista. Por un lado el dirigente sindical programa la revolución nacional, democrática y popular, y por otro les facilita a los maestros los trámites que necesitan para su vida diaria.


¿Son como los tramitadores de los intereses y demandas de los maestros?
Son los protectores del statu quo que los rodea, y los repartidores de las miserias que hay en el sector educación. Entonces, la mayor parte de las dirigencias sindicales, inspiradas en partidos radicales, maoístas o de origen maoísta, devienen en agentes de clientelas específicas.


¿Por qué cala este pensamiento arcaico de manera tan fuerte en el magisterio?
Por el desinterés del Estado. Es increíble que en un Estado que se dice democrático, posturas tan radicales tengan la hegemonía o hayan tenido la hegemonía casi absoluta no solo del magisterio sino del aparato educativo durante 35 años. ¿Cómo se explica esto? Porque el Estado no le ha prestado interés a la educación pública, que ha sido una educación para pobres, un basurero, en la práctica.


Y esa actitud ha terminado convirtiendo la relación maestro-Estado en un enfrentamiento entre enemigos...
Así es. El magisterio ha sido muy maltratado como corporación profesional. Este maltrato lo ha hecho desconfiar de cualquier cosa que venga de la autoridad pública. Los profesores tienen miedos muy profundos respecto de cualquier iniciativa que venga de la autoridad.


Por lo tanto no se deja evaluar
Es que creen que cualquier pretexto puede significar su liquidación. Y en este país, que te saquen de un servicio público donde ganas mil soles al mes, significa que vas a pasar del 54% de peruanos pobres al 24% de peruanos miserables.


¿Considera entonces que la desconfianza está justificada?
En términos materiales sí está justificada. Sin embargo, el problema está en quién la administra políticamente. Tenemos una cultura política radical, clientelista, que la ha administrado históricamente. El más importante de estos grupos --no el único-- es Patria Roja, que con su prédica ha permeado la administración intermedia de la educación, e incluso ha calado en sectores de la alta dirección, que asume los pilares del sentido común de su concepción.


¿Cuáles son estos pilares?
El primero de ellos es muy sencillo: ¿para qué mejorar la educación, para darle fuerza de trabajo barata a los empresarios que nos explotan? Para ellos no tiene ningún sentido mejorar la educación, hasta que venga la revolución y logren un cambio fundamental y socialicen la economía. En ese sentido no les interesa una reforma educativa, porque ellos están esperando la revolución proletaria. Ese es el pensamiento estándar.


¿Y así piensa la mayoría de nuestros profesores?
Así es como piensa buena parte de los dirigentes. Sin embargo, en estos momentos, ese pensamiento está en crisis.


Si ese pensamiento está en crisis, ¿hay alguna alternativa planteada desde algún lugar?
Por supuesto. Hay grupos importantes de maestros que sí plantean la necesidad de una reforma. Ahora mismo, en la mañana, abro mi correo y recibo dos manifiestos distintos, uno de una red de profesores socialistas opuestos a Patria Roja, y otro de los equipos docentes, que están con el cura Dumont, que son los profesores cristianos de los colegios públicos.


Pero da la impresión de que solo Patria Roja los representa, que es el único grupo con capacidad de convocatoria, de copamiento...
Lo que pasa es que los medios de comunicación no le dan importancia al pensamiento renovador. Me entrevistan a mí porque he sido ministro, pero a Carlos Gallardo, el decano del Colegio de Profesores, quién lo ha entrevistado en esta última coyuntura. Podemos discrepar con él en muchas cosas, pero ha ganado una elección por voto directo y universal. Con sus 98 mil votos le ha ganado a Patria Roja que sacó 92 mil. Ese ha sido un triunfo histórico. Sin embargo para los medios, Patria Roja es el representante del magisterio. Los medios se compran la ecuación de Patria Roja, porque han sido los dueños del circo durante más de treinta años y son los conocidos, pues.


Los malos conocidos. ¿Qué se necesita para que estas alternativas cobren hegemonía y le cambien la cara a la representación del magisterio?
Te confieso que me asusta hablar demasiado del magisterio como si fuera el problema fundamental. Creo que la dejadez del Estado es el problema fundamental y es lo que permite que este pensamiento arcaico se desarrolle en el sector educación, porque más allá de los maestros, permea el propio aparato educativo. Para embarcarse en un proyecto de polendas en educación hay que pisar callos, grandes y pequeños, y eso es un riesgo político. Los políticos somos --tampoco me voy a excluir-- contrarios a tomar riesgos muy grandes. Yo lo vi en Toledo. Él decía que iba a ser el presidente de la educación, ¡gran mentira! Se moría de miedo de hacer cualquier cosa.


¿No hay en esta intención de evaluar a los maestros un cambio de fondo en esa actitud? ¿No es más bien un acto de valentía?
La evaluación no es una propuesta de reforma. Se han hecho seis evaluaciones en los últimos nueve años. Los resultados los conoce el país y han sido muy malos en casi todas. Al Gobierno le falta una propuesta de conjunto. Ahora bien, si ya se lanzaron en el tema de la evaluación, ojalá que la saquen adelante. Tampoco se trata de oponerse. Pero las consecuencias que saquen de este proceso tienen que redundar en un cambio de fondo en el sistema educativo.


Se sabe que la evaluación no va a arrojar buenos resultados, sin embargo nuestros maestros se han preparado en universidades e institutos pedagógicos. ¿Quién ha fiscalizado en estos años la formación que estos maestros recibieron?
Hay un esfuerzo del Ministerio de Educación por reglamentar, evaluar y acreditar los institutos pedagógicos. Son 320 institutos pedagógicos y 45 facultades de Educación, de calidad bastante desigual. El problema es que hay una multiplicación de estas instituciones, que va más allá que cualquier planificación. En el gobierno anterior, se estableció medidas para limitar el acceso. Sota en este sentido fue el más radical. Entiendo que ese proceso continúa. Desafortunadamente, hay una insistencia en seguir formando maestros.


¿Siguen egresando anualmente muchos más maestros de los que necesitamos?
Se gradúan entre 18 y 20 mil maestros al año, y el servicio puede asumir entre seis mil y siete mil maestros anualmente. Entonces, tenemos más de diez mil o doce mil maestros que van a la desocupación todos los años. Se calcula que hay alrededor de 150 mil maestros titulados desocupados en este momento.


Entonces, la propuesta de que cualquier profesional que lo desee, sin necesidad de ser maestro, enseñe en la escuela no hace más que aumentar la oferta en un escenario ya copado.
Esa es una propuesta demagógica que expresa desprecio por el maestro. La mayor parte de los países con aparatos educativos exitosos tienen un programa de carrera pública magisterial que le da al maestro capacitación, lo evalúa constantemente y le da una perspectiva en su desarrollo profesional, con un aumento de sueldo correspondiente. Lo que hay que hacer es mejorar ese cuerpo docente.


Más del 80% de nuestros maestros proviene de sectores de clase media-baja o baja, y por lo tanto son personas que probablemente han estudiado en pésimas escuelas públicas y muy malos institutos pedagógicos públicos. ¿Cómo se soluciona este drama?
El maestro como profesión ha perdido estatus y apreciación social, en buena medida por este desinterés del Estado por la educación, por los míseros sueldos y las míseras condiciones de trabajo, que nos alcanza también a los profesores universitarios. Para transformar el estatus de la profesión docente, es urgente aprobar una nueva carrera pública magisterial. Lo que tenemos es la Ley del Profesorado, que consiguió Patria Roja durante el segundo gobierno de Acción Popular y que se perfeccionó durante el primer gobierno de Alan García.


Que les otorga estabilidad laboral absoluta, que les permite ser dueños de su plaza en el colegio en que los asignan.
El problema básico de esta Ley del Profesorado, que yo llamo la biblia de la mediocridad, es que entiende la profesión docente como una acumulación de papeles. Cuantos más papeles junta un profesor para engordar su expediente, más seguro está de que conseguirá un nombramiento y de que será promovido en la carrera profesional. El maestro debe desarrollarse de acuerdo con lo que sabe y de acuerdo con la calidad de su desempeño docente, no solo de acuerdo con los papeles, títulos o certificados que junta. El pensamiento arcaico ha llevado a que la educación en el Perú tenga una grave distorsión en su definición, es papeles, no saberes.


¿Por eso le temen a las evaluaciones, porque miden saberes?
Claro. Cuando planteamos la evaluación en el verano del 2002, los maestros argumentaron que eran graduados universitarios o de un pedagógico y que no tenían que probar lo que sabían. No consideran que el conocimiento se multiplica todos los días y que una persona que está transmitiendo conocimiento es el primero que tiene que ser evaluado. Hay otros servicios públicos que ya se evalúan: las Fuerzas Armadas, las fuerzas policiales, los profesores universitarios nos evaluamos.


La mayoría de profesionales en el sector privado es evaluada constantemente.
Constantemente. Pero en el magisterio tenemos el pensamiento arcaico que ha promovido una cultura de la mediocridad. Hay que cambiar esta cultura de la mediocridad por una de calidad. ¿Y eso cómo se hace? Pues se trata de una disputa por la administración de los miedos de los maestros. El Estado ha fracasado en manejar esas incertidumbres, esos temores.


Porque el Estado es la fuente de la mayoría de ellos.
Así es. Y no tiene políticas alternativas. Esta evaluación se da en la misma línea histórica de no tomar en cuenta la situación del gremio maltratado. Es natural que el maestro se atemorice y se ponga detrás del dirigente arcaico para que lo defienda. Esa es una reacción primaria en la que se enfrentan un defensor y un opositor. El Estado debería poner la evaluación en otro contexto, donde esta se ligue con capacitación y con perspectiva en el desarrollo profesional, a través de ascensos y aumento de sueldos. Eso se llama carrera pública magisterial. De esa manera, el maestro ya no necesita defenderse de la autoridad pública, ni esconderse detrás del dirigente, y el discurso arcaico va a perder vigencia.


¿Se puede emprender una reforma de calidad Sutep incluido?
La traba más importante en este momento es el dominio del pensamiento arcaico en el gremio docente. Eso es lo que hay que derrotar política e ideológicamente, no policialmente. Yo no estoy de acuerdo con esas ideas de disolver el Sutep, me parecen tonterías. Tampoco estoy de acuerdo con aquello de que el Sutep es igual a Patria Roja, esa es otra ecuación falsa. Hay que hacer distinciones: la ecuación maestros-Sutep-Patria Roja, que quizá hace veinte años tuvo alguna realidad, hoy no existe más.


Pretender desactivar el Sutep es asumir esa ecuación como verdadera.
Es tener una concepción de conquistadores de la sociedad peruana. Ese no es el camino. Solo partidos de izquierda están interesados en el trabajo sindical entre los maestros, o en el trabajo gremial. Dónde están los partidos de derecha. El propio partido aprista ha disminuido su presencia en el magisterio. Eso me parece grave, porque este es un sector fundamental en el desarrollo cultural del país, es un sector fundamental para nuestro desarrollo a secas, y las organizaciones políticas han abdicado del trabajo organizativo, del trabajo de promoción, del debate político-ideológico desde la democracia. El resultado es lógicamente que tenemos estos partidos de concepción totalitaria dominando el sindicato.


¿Considera que al haber adoptado el Proyecto Educativo Nacional este gobierno ya emprendió la reforma que necesitamos?
Yo saludo que el presidente García asuma este proyecto diseñado por el Consejo Nacional de Educación. Esa es una rectificación sana que demuestra una voluntad de interacción con la oposición. Sin embargo, hay una distancia entre asumir un proyecto y llevarlo a la práctica. Ahora le toca al Gobierno detallar cuál es su plan de reforma y qué presupuesto anual y multianual le va asignar.


¿Ya estamos en la senda correcta?
Ver para creer (risas).


LA FICHA
Nombre: Nicolás Lynch Gamero.
Estudios: Licenciado en Sociología por la UNMSM. Magíster en Ciencias Sociales por Flacso - México y Ph.D. en Sociología por el New School for Social Research de New York.
Trayectoria: Profesor visitante en la John Hopkins University y en el New School for Social Research, investigador en el Instituto de Estudios Peruanos, coordinador del Proyecto Agenda Perú, decano del Colegio de Sociólogos del Perú y Ministro de Educación entre julio de 2001 y julio de 2002.

EL POETA QUE SE MIRABA EL OMBLIGO

RODOLFO YBARRA

Respta a Ñaupari (de ñaupa, voz quechua que significa antiguo, pasado, por extensión anacrónico, fuera de tiempo)

La literatura peruana no sólo ha vivido en el filo de la navaja, sino que ha estado marcada por la tragedia, la mohatra y el horror, no porque el escritor quiera o no integrarse al sistema imperante, sino porque a este último no le interesa integrar al escritor (entiéndelo de una vez por todas). Ejemplos, querido amigo, sobran, desde Martín Adán, indigente a quien un presidente quiso nombrar de ministro, hasta José María Arguedas que se suicidó porque sabía que la solución al problema no estaba en la literatura, o el mismo Vallejo a quien el estado peruano encarceló del 6 de noviembre de 1920 al 26 de febrero de 1921, y tuvo que migrar a Europa porque amaba la libertad y por eso mismo luchó contra las falanges franquistas, enrolándose junto a muchos escritores, unos más radicales que otros, pero todos dispuestos a dar la vida por la causa como Rafael Alberti, Cernuda, Miguel Hernández, Alexandre, Rafael Dieste, Herrera Petere, León Felipe, Asunción Silva, Herrera Reissig, Enrique Blanch, Altolaguirre, Prados, Serrano Plaja, Gil Albert, Pablo Neruda, etc. Recordemos las palabras de Vallejo en el II Congreso Internacional de Escritores en Madrid: “Los responsables de lo que sucede en el mundo somos los escritores, porque tenemos el arma más formidable, que es el verbo. Arquímedes dijo: Dadme un punto de apoyo, la palabra justa y el asunto justo, y moveré el mundo; a nosotros que poseemos ese punto de apoyo, nuestra pluma, nos toca, pues, mover el mundo con estas armas”

No confundas, por favor, liberalismo con libertad, eso déjalo para las tribunas laxadas del neoliberalismo, o para los señoritos, hijos de los plutócratas que han pagado sus entradas para escuchar lo que quieren oír: las hurras y los vítores, en play back, al engendro del mercado, y a los grilletes y al látigo del capataz; como cuando dices “…suscribo hoy con más fuerza que nunca: el liberalismo. Lo hago convencido de que la libertad es la respuesta a la pobreza, el hambre y la miseria; (…) la libertad alienta la creatividad, la innovación, la competencia, el sacrificio, la vocación de servicio al prójimo y todos los sentimientos que hacen noble y digno al humano actor” ¿¿?? Pg.8 “Páginas Libertarias”.

En verdad me desalienta tener que escribir sobre esto, porque es lo que has logrado en “diez años de trabajo, investigación y difusión de las ideas de la libertad…” por favor, bien sabido es que el liberalismo por definición es –y aquí sí no digo nada nuevo- una doctrina que se apoya en la propiedad privada de los medios de producción y no admite injerencia del Estado. Y esto no tiene nada que ver con la libertad con la cual tratas de confundir a toda costa, mismo prestidigitador, deeler de tragamonedas u orador equívoco o siniestro como si fuese un discurso de algún animal político para ganar votos a las pobres masas que permanecen sumergidas hasta el tuétano en las aguas servidas de la ignorancia, y que no pueden elegir entre lo que le hace bien o lo que le hace mal.

Todos amamos la libertad –salvo algún espíritu sadomasoquista- eso no está en discusión, el problema está en que tú crees que a través de una determinada doctrina económica vas a alcanzar el nirvana, el erebo, el limbo, el éxtasis de la libertad; creo que lo que tú buscas en el fondo es el libertinaje, que es un vicio propio de las sociedades desequilibradas, la satisfacción de los placeres no tiene por qué arrastrarte a doctrinas torcidas y vendepatrias, o de repente aprendiste mal el discurso o asististe a “la escuela del mundo al revés” detallado por Galeano, donde el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse.

Claro, no olvidemos al “maestro” Milton Friedman, quien habla de “la tasa natural del desempleo” y a Richard Herrnstein y Charles Murray quien por “ley natural” comprueba que los negros están al final de la escala social; ah, y no olvidemos tampoco a los mormones –la iglesia del capitalismo- quienes atribuyen el color negro a una indecisión angelical por no apoyar ni al demonio ni a dios, por eso el “castigo” del color oscuro.

Sé y te lo dije en la anterior misiva que tu discurso es sincrético, pero no nos confundamos y quieras hacer pasar gato por liebre, porque esa libertad no llega porque tú la pidas de rodillas o la escribas en verso y la arrojes al pozo de los deseos; la libertad llega por conquista tal y como el detalle del cuadro de Eugéne Delacroix, jefe de la escuela romántica, que ilustra tu libro, en que “la libertad” está flanqueada por un libertario con fusil y un jovenzuelo con una pistola; obsérvalo bien y luego no digas que “el fusil, la violencia y la muerte” están al margen de todo “cambio provechoso” como sugieres enfáticamente en la pg. 133 de tu libro o modelo para armar.

Revísate y cuestiónate. No estoy proponiendo NADA, simplemente estoy interpretando lo que tú no quieres leer ni ver, colocándote el velo que los regentes quieren, y hablando lo que éstos te susurran al oído o te dictan en amobladas oficinas.

Somos “amigos” y la amistad no tiene por qué hacernos cómplices de nuestros equívocos o perversiones, entonces digamos la verdad y busquémosla, no con vicios lógicos o construcciones sinuosas y mal intencionadas, acaso hay alguien o algo detrás de ello cuyo beneficio es menester tener a escondidas porque se resuelve en alguna cuenta encriptada. No voy a discutir tu condición de burócrata, eso dejémoslo para los charlatanes coprófagos amantes de los chismes de peluquería y habitantes de las cloacas blogísticas que suelen asomar como ratas en el mundo literario. A veces es bueno escribir poesía con la barriga llena de cerveza (o con la cabeza llena de humo, dirías tú) pero yo no puedo escribir poesía con la corbata apretándome el cuello, tampoco podría escribir sobre amor o erotismo cuando mis tutores me están obligando a escribir un discurso para mandar al pueblo al matadero sin que ellos se den cuenta.

Lo que se discute es que la vindicación del escritor no puede incluir solo una lucha reivindicativa (o sea mejores tratos editoriales, mejores sueldos, seguro, etc.) sino que esa lucha se debe enmarcar en una lucha política en la que deben de estar incluidos los maestros, los médicos, los policías honestos, los agricultores, los obreros, etc. He ahí el error que tienes que subsanar sin aliento demagógico y sin insinuaciones cantinfleras; y no veamos la cara amable de la luna, o veámosla, pero veamos también la otra cara, la monstruosidad que produce países como Francia y Estados Unidos, que anotas como ejemplos para “realizarse” como escritor; no olvidemos ese huracán que con un soplido en Nueva Orleans nos develó el estado calamitoso en el que vive la gente de color, que condolió tanto al mundo que hasta Cuba preparó ayuda con médicos y todo incluido, y no nos olvidemos que USA tiene uno de los más altos índice de tuberculosos (cifras de dos dígitos muestran las estadísticas silenciadas de ciertos grupos de oposición) sin contar que es el trabajo, la principal fuente de stress arriba de los divorcios tan celebrados y el miedo propio a la muerte.

Y no olvidemos a esa Francia del 98 que tuvo que reducir la semana laboral de 39 a 35 horas por la presión popular, y que produjo una protesta sin precedentes de los empresarios engancha esclavos, los políticos, mancebos y guardianes del dinero de sus amos y los tecnócratas, los tontos útiles que le buscan explicación o disculpas a la tortura y al trabajo forzado.

No soy amante de la destrucción –hematólatra, diría Menéndez y Pelayo- ni de la vida miserable como me endosas hábilmente en tu última misiva. Aquí simplemente hay dos caminos: o se es vanguardista, revolucionario, humanista, o se es reaccionario, felón, retardatario. Y claro al centro, que no es ninguna opción, los oportunistas, los sin banderas, los acomodaticios, los que se suben al bus en marcha, los que nunca meten las manos al fuego por nada, los que miran la masacre detrás de la ventana, los camaleónicos, los que siempre están bien con todos y brindan con el verdugo en el confesionario y con el condenado en el cadalso. Y al parecer tú ya elegiste y has demostrado ser un maestro de las stand comedy al proyectar una coronación que tú sí celebrarías más que Chocano, más que los reyes católicos o el rey Ubú.

Tus falacias y verdades a medias podrían hacer creer a terceros que yo soy un propulsor del Proletkult que fue una asociación para “preservar las creaciones artístico literarias” de la revolución rusa, engendro que detesto como las ideas de Vladimir Kirillov quien dijo: “En nombre de nuestro amanecer, quemaremos a los rafaeles, destruiremos los museos y pisotearemos las flores del arte”, ideas reaccionarias como las que promueve el neoliberalismo en el cual te encuentras erróneamente reclutado.

Desatemos las anfibologías y triquiñuelas que elaboras al más puro estilo de los filosofastros, quienes estarían contentos de tener un discípulo tan destacado. ¿Cómo es que me parece malo que mis compañeros y amigos vivan en otros países?, esto tiene el tufillo de una envidia que no me corresponde, aplaudo a los que pudieron saltar el cerco, a todos los espaldas mojadas, los peruchos, colochos, sudacas al fin, que lograron cruzar la frontera evadiendo las minas personales o becados por su valor intelectual, mi solidaridad con ellos y mis respetos; ellos eligieron salir de este país por diversas razones entre la que está principalmente la económica, la académica, los nuevos horizontes; y muy por el contrario a lo que tú piensas, ellos –en su mayoría- embanderan no una lucha por el capitalismo, sino una lucha sutil y de perfil bajo como ciudadanos residentes, por derribar ese sistema oprobioso que tú aplaudes con una compulsión patológica. Ahí tienes a Victoria Guerrero, Enrique Bernales, César Ángeles, cuyos ensayos y cuya revista “Intermezzo Tropical” merece mi atención. Sé que De Lima y Santibáñez mantienen sus posturas ideológicas. Es decir, ellos cambiaron de lugar como en un movimiento de ajedrez, pero no pasaron de piezas blancas o negras al bando contrario; sus ideas se mantienen o se han visto fortalecidas, imagino que al observar in situ las miserias que aquí de lejos nos imaginamos: el trabajo extenuado, la maquinaria que oprime al hombre y despierta voraces apetitos trayendo guerra y destrucción y estoy pensando en los 31 millones de despedidos –del 98 al 2003- que viajan sin rumbo por las calles de China, que como sabemos su economía ha sido arrojada de lleno en el pozo sin fondo del neoliberalismo.

Claro, amigo Ñaupari, no tiene nada de malo trabajar para la burocracia pública o privada, lo malo es ser un mal burócrata y no servir, sino servirse del empleo cualesquiera que este sea. Si se está tan orgulloso de un puesto y de un sueldo, por qué no donar parte de ello a tanto niño hambriento, por qué no irse de voluntario (que es la principal fuente de desarrollo y palanca en los países de vanguardia) en tanta organización que hay; conozco de varias que necesitan de manos y de buenos cerebros. Te doy un dato: por ejemplo “Mundo Libre” que protege y enseña oficios a los niños de la calle, ubicado en Jesús María donde tengo un familiar que no cobra ni un sol. Ah, claro, me olvidaba que para ti los títulos académicos son importantes y descrees de los que no lo tienen (como anotas en tu libro en la pg. 129), pero, ¿es más importante ser docto o ser doctor? –Denegri dixit-. Es más importante conocer una realidad o parecer aparentar que se conoce cuando en realidad no es así. Por ejemplo, cuando dices que ya no hay ninguna organización que defienda a los escritores y nombras la fenecida ANEA como un precedente; por cierto estuve ahí hasta el último momento junto a muchos escritores y artistas que hicieron buenos intentos, recuerdo alguna vez hicimos una exposición de poesía visual, pintamos las paredes y colocamos un mural para apoyar y sincerar nuestras luchas y demostrar a la sociedad, al gobierno de turno, los alcaldes, la beneficencia, que existíamos (¡Qué ilusos éramos en esos tiempos!) Al final acabamos en la calle y nunca te vi ni en sombra por ahí, y lo irónico es que ahora el recinto es un mercado, una galería, cosas del sistema que tú alientas hasta el paroxismo; “daño colateral” lo podrías llamar.

A veces las luchas individuales suelen ser más importantes que los discursos engolados propios de hipnotizadores de serpientes. Y estoy pensando en casos particulares como el de mi amigo Gonzalo Portals que todos los domingos visita religiosamente el penal de máxima seguridad Castro Castro, no porque su concepción ideológica lo obligue a ello -Portals ni siquiera es materialista dialéctico- o porque tenga algún amigo o familiar caído en desgracia, sino porque ha comprendido que así se sana este país, haciendo lo que le toca a cada uno, en su caso, talleres literarios silenciosos, trabajando desde abajo y solo sin ningún apoyo y sin ningún deseo de notoriedad o algún diploma del viejo estado. Él –aparte de ser un destacado poeta- es un voluntario de la vida, un sprit de finesse.

O el aedo Gerson Paredes, quien apoya solitariamente al pueblo joven Pachacútec y con quien estuvimos en varios recitales en el cerro que el bautizó como “Cerro Gorila”, y ahí donde el agua sólo llega en cisternas y donde la luz es sólo el relampaguear de una luciérnaga. El pueblo es agradecido y hasta me quisieron dar un pedazo de tierra, pero no lo podía aceptar –aunque me vi tentado a ello- porque eso significaba dejar sin terreno a alguien que lo necesitaba más que yo.

Acciones o gestos bellos y dolorosos como nuestro amigo Róger Santibáñez quien se cortó las venas en la plaza San Martín sosteniendo “el péndulo bicolor” en un, también, solitario acto de protesta contra el sistema aberrante que se sostiene con la vara y la pistola y las leyes que atrapan en su red a toda una nación manteniendo la mordaza y el oprobio.

O si quieres algo de historia, para no hablar de los amigos sin su consentimiento, podemos mencionar al mismo Cervantes quien peleó por sus ideas en la batalla de Lepanto y donde perdió para siempre la movilidad de la mano izquierda. O González Prada quien al estallar la guerra con Chile se alistó como soldado y luego de la derrota se encerró y no quiso salir hasta que por fin se decidió por crear el “Partido Unión Nacional” (1891). O el escritor venezolano Blanco Bombona (1874-1944) cuyo destierro duró un cuarto de siglo y que tuvo una larga prisión en Caracas por motivos políticos. O José Martí quien luchó para liberar a su país de la opresión española y al que Rubén Darío le dio su apoyo en 1893 cuando se presentaron juntos en Nueva York. O Miguel Angel Asturias enfrentándose solitariamente contra el imperio de la United Fruit, empresa yanqui que dominó por largo tiempo a América Central. Y sería demasiado mencionar a Roque Dalton o a Javier Heraud, poetas y arcángeles rebeldes y combativos.

He caminado mucho como para saber y “conocer” a la gente por los ojos o dando un apretón de manos. He sido voluntario ad honorem en un montón de organizaciones que tú ni imaginas que existen, donde no funcionan los tarjetazos, los malditos diplomas o los títulos universitarios que sólo sirven –en algunos casos- para inflar el pecho y alimentar la soberbia y la desidia. He visto cómo se muere la gente en los brazos de uno; visita por ejemplo la asociación de las Madres de Calcuta que funciona en plena Parada entre la avenida Aviación y 28 de julio y mira las largas colas de los indigentes enfermos que ya no pueden internarse porque no hay más espacio y sólo esperan recibir un poco de comida y morfina para esperar a la muerte al menos con algo en el estómago y sin dolor.

Amigo Ñaupari, es fácil ser poeta mirándose el ombligo, pasee Ud. por el mundo dese “un par de vueltas por la realidad”, salga a las calles, lea al mundo que le ha tocado vivir. Toque los muros pultáceos donde de seguro hallarás un poema que te diga más de lo que yo digo aquí.

Para terminar y esperando que estas palabras no sulfaten nuestra amistad, sino que por el contrario te hagan reflexionar con los pies en la tierra, ahí donde no existe el parquet bien lustrado o las mayólicas de alabastro. Sé que para escribir poesía es necesario de la sensibilidad y apelo a ello y los largos años que nos conocemos para que endereces el camino, muéstranos que la inteligencia no debe estar coludida con el crimen y la barbarie -¡vamos Héctor!- sólo ahí ya no te verás solo sino acompañado de los que siempre estuvimos ahí: en el epicentro del caos, y no nos movimos ni por un instante en las luchas cuerpo a cuerpo con el monstruo del sistema, apretujados en un pasaje que da a palacio de gobierno, junto a los subtes con nuestros puños blandiendo en el aire, defendiendo nuestra libertad y luchando contra la tiranía, y los usos y abusos del mercado, y la corrupción institucionalizada, nada ha cambiado, todos siguen en sus puestos, nunca bajamos la guardia, ni cuando nos torturaron y golpearon en las mazmorras de seguridad del estado para delatar a los amigos –inocentes de todo-, ni en el velorio de los poetas, plásticos, bohemios que se fueron por voluntad propia porque no podían aguantar esta cruda realidad, nombres sobran como en Fuenteovejuna. Tú decides. La historia, al igual que al Heliogábalo –no el de Artaud, sino el real, el que vivió 18 años- te juzgará.


CONFIRMADO

CONFIRMADO

Memoria de mis maravillosos presentimientos.....pasados y presentes

pelagato

EDADES DEL AGUA

EDADES DEL AGUA

-4

el río llega
con la misma sed de mi corazón a beber de tu mirada

río y corazón
beben como animales mansos de su mirada


-5


estar alerta
dejar herida una imagen

mi madre zurciendo el viento
mi tía
dejando que en su trenza juegue la mañana


-6


sólo cadáveres al final de mi lengua

exprimir hasta la última gota en la palabra

así como me dijeron
los chiwancos son las primeras gotas de lluvia
así se los digo ahora


Leda pintura

Leda pintura

LEDA tus ojos....tus labios Leda mi libertad y reveldía, mi convicción...
mi silencio,mi verdad, mi mentira, mi diosa, LEDA mi CORTESANA

REINA, REINITA... LA DULCE

REINA,  REINITA... LA DULCE

Por: Nicolás Hidrogo Navarro (hacedor1968@yahoo.es)

Con especial y gratífero afecto a las putas de Las Violetas -polvoriento y famoso lupanar de Chiclayo-,

grandes samaritanas que han y endulzan

la morbosidad de los norteños del Perú.

¿Y? Me miró arremolinadamente torvo, con el rabillo del ojo izquierdo, temerosa y cómplice. Estaba atrapando zancudos con los ojos cerrados, era mejor así en una noche tan oscura y silente. Me cuchicheaba: ... ¿saldremos?, ¿hoy lo hacemos?... ¿iremos a la botica? Su mirada estática estaba engrasada por un derretido rostro que se deslizaba torrente con el sudor sobre su blusa amarilla. Abrió la cortina de su lampiño y mullido cuerpo y todo se encendió en mí: la ingravidez del ambiente hacía denso y enneblinado la distancia entre ella y la mía, un pegajoso y tórrido ambiente soporífero exigía dormir abreviado de prendas, sentía que por mis venas corría carbón rojísimo y líquido. Caminé en puntillas hasta alcanzar su voz y le dije: ¡tengo miedo!...

Acababa de cumplir los once años y mañana debía ir a la escuela en su último día. Ella había bajado de Ñuñajalca, un centro poblado menor de Bagua Grande, y estaba en mi casa casi ya cuatro meses. Hacía de empleada –digo hacía porque nunca supe que para hacer cosas de la casa había que pagar, ella no cobraba, además nunca la llamé empleada, sino Reina Reinita-. Yo la consideraba más que eso: casi, casi, no sé, casi una diosa salvaje y silvestremente domada, desde la espasmódica noche que me levanté al baño sonámbulo y puede contemplar su dormir y medir la distancia de su roncar y la turgencia y bambolez de sus bultos delanteros aguijoneados por mil zancudos. No tenía apellidos ni documentos, ni recuerdos, ni pasado, ni familia, sólo tenía un nombre: Reina. No tenía edad sólo un cuerpo de mujer y mucha juventud y coquetería y complicidad sintetizada en su figura ayeguada y en una masa corpórea de apenas 42 kilos. No tenía historias que contar ni ilusiones futuristas que elucubrar: vivía plenamente entregada a todo, como que fuera el primer y último día que trabajaría en casa.. Casi no hablaba, todo lo decía con su rostro: gestos y sonrisas, mohines y silencios, era su mejor lenguaje, la empecé a entender y comunicarme así, en silencio. Nunca tuve un reproche, nunca hubo un no, ni preguntas, ella lo adivinaba y solucionaba todo. Desde que llegó a la casa, ella remodeló la ubicación de las cosas y se sabía, al cabo de una semana, el re-orden total, recreado por ella. Siempre supuse que iba a ser la mejor mujer del mundo y que se quedaría con nosotros para siempre. Escasa de estatura, de rostro atriangulado y penetrante y profundo mirar, nunca se cansaba, le dada vuelta a todos los rincones de la casa como setecientas veces al día y terminaba cantando al anochecer. No era bonita, era adorable, sencillamente era una mujer apetecible y creo yo –según mis sueños, fantasías, suposiciones y proyecciones- supercomplaciente. Fue la primera mujer que vi desnuda y peladita como una yuca de desayuno y me samaqueó de nervios y atiborró de imágenes lujurientas para toda la vida. Por ella descubrí el rostro oculto de la intimidad, en su cuerpo tostadito descubrí lo plural en toda mujer: un matorral espeso, esponjado y negruzco se alojaba en sus entrepiernas y unos salvajes y ebrios pezones marrones apuntaban en un ángulo de ciento veinte grados. Sólo miré, sólo miré su enorme llanura plagada de concupiscencias y un bosque retorcido de escondites y misterios me fueron revelados. Las dunas abrasantes de su cuello, sobacos y ombligo, empezaron a nadar entre mis pupilas lubricadas por el espanto y la sorpresa. Ella rompió la virginidad de mis ojos, ella sonrió y sonríe entre mis recuerdos, ella rió, ella se carcajea complizmente entre mi pervertida inocencia y me dejó durmiendo cuarentaisiete años, perdido entre el opio de mis sueños.

Ella estaba allí y se me perdió en el tumulto el primer día incrédulo, sí la vi y no la vi, como visión fugaz desapareció tragado por la misma gente, pero era ella, treintainueve años después fue vomitada por la vorágine del tiempo. Uno tras otro día, en el mismo lugar la busqué, hasta que por fin, sí allí estaba a tres metros de mi vista, a casi 560 kilómetros de donde la conocí, ella está allí, con cuarenta kilos demás, con un lunar postizo en la comisura de sus labios, con un kilo de maquillaje encima, sopleteando como flor artificial un perfume barato de dos soles el litro, y haciendo su guiño inconfundible a todo el mundo entre la avenida Balta y la calle Amazonas del congestionado y putísimo Chiclayo. Había hecho su posicionamiento estratégico en una esquina, muleteando como torera a todo el mundo, con su protuberante mondongo y masticando un chiclets adams con sus desvencijada dentadura de acrílico empobrecido, con un nombre de guerra que hace recordar a caramelos y a mi diabetes, “La Dulce”, con una blusa roja y una falda azul eléctrico para llamar la atención. Ella está allí esperando al mejor hombre del mundo – quizá un apestoso que no se ha bañado en semanas o un lunático sexópata-, qué importa ella es buena, ella es complaciente, ella soporta y tolera todo, nunca se enoja, ella fue la mejor empleada del mundo, pero ahora ella, Reina Reinita, es la mejor puta del mundo.

La lujuriosa noche en que creí perder el control al miedo y asistir a sus tentadores susurros y que no me quedaría dormido, como siempre, sólo encontré dos sapos haciendo clop-clop en su cama y de ella nunca más.

Lambayeque, marzo 14 de 2005