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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2005. NOCTURNO![]() Con tu ausencia FILONILO CATALINA ESTE NO ES MI CUERPO![]()
1.- Esta no es mi lengua: Y esta no es mi boca,
es una boca que no ríe, que no besa,
Este no es mi cuerpo 3.- Este no es mi cuerpo,
Este mi hombro y mi regazo Este no es mi cuerpo 5.- Esta no es mi mano, Es mi falta de costumbre también Este no es mi tacto,
Este no es mi cuerpo 6.- No son mis brazos Ya una vez hubo la ocasión de que dispongas
No es este mi pulso, Esto no es mi cuerpo Este no es mi cuerpo 8.- Este no es mi cuerpo, Y esta no es mi cabellera, es un bosque
Este no es mi cuerpo 10.- Este ojo Ojo atiborrado Ojo aparte abreviado circunspecto Ojo incrédulo gris duro Este no es mi cuerpo
Ojo de sal ojo azulado de cualquier otro ojo Ojo sfxhkzh Este ojo por último no es mi ojo.
Este no es mi cuerpo 11.- Este es mi abismo, Este no es mi sentido auditivo,
Esta es mi cama, El entablado del piso, Este no es mi cuerpo 13.- Este no es mi cuerpo porque amplia la desdicha y pensar de las cosas blancas, del cielo en la tarde y adentro no quiero más seco el alfabeto, callar... nada GONZALO VALDERRAMA Un hombre pasa con un pan al hombro![]() Un hombre pasa con un pan al hombro Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano Un cojo pasa dando el brazo a un niño Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre Otro busca en el fango huesos, cáscaras Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente Un banquero falsea su balance Un paria duerme con el pie a la espalda Alguien va en un entierro sollozando Alguien limpia un fusil en su cocina Alguien pasa contando con sus dedos 04/12/2005 03:01 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 4 comentarios. Scum Manifesto![]() nullVivir en esta sociedad significa, con suerte, morir de aburrimiento; nada concierne a las mujeres; pero, a las dotadas de una mente cívica, de sentido de la responsabilidad y de la búsqueda de emociones, les queda una – sólo una única – posibilidad: destruir el gobierno, eliminar el sistema monetario, instaurar la automatización total y destruir al sexo masculino. Hoy, gracias a la técnica, es posible reproducir la raza humana sin ayuda de los hombres (y, también, sin la ayuda de las mujeres). Es necesario empezar ahora, ya. El macho es un accidente biológico: el gene Y (masculino) no es otra cosa que un gene X (femenino) incompleto, es decir, posee una serie incompleta de cromosomas. Para decirlo con otras palabras, el macho es una mujer inacabada, un aborto ambulante, un aborto en fase gene. Ser macho es ser deficiente; un deficiente con la sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, una enfermedad; los machos son lisiados emocionales. El hombre es un egocéntrico total, un prisionero de sí mismo incapaz de compartir o de identificarse con los demás, incapaz de sentir amor, amistad, afecto o ternura. Es un elemento absolutamente aislado, inepto para relacionarse con los otros, sus reacciones no son cerebrales sino viscerales; su inteligencia sólo le sirve como instrumento para satisfacer sus inclinaciones y sus necesidades. No puede experimentar las pasiones de la mente o las vibraciones intelectuales, solamente le interesan sus propias sensaciones físicas. Es un muerto viviente, una masa insensible imposibilitada para dar, o recibir, placer o felicidad. En consecuencia, y en el mejor de los casos, es el colmo del aburrimiento; sólo es una burbuja inofensiva, pues unicamente aquellos capaces de absorberse en otros poseen encanto. Atrapado a medio camino en esta zona crepuscular extendida entre los seres humanos y los simios, su posición es mucho más desventajosa que la de los simios: al contrario de éstos, presenta un conjunto de sentimientos negativos – odio, celos, desprecio, asco, culpa, vergüenza, duda – y, lo que es peor: plena consciencia de lo que es y no es. A pesar de ser total o sólo físico, el hombre no sirve ni para semental. Aunque posea una profesionalidad técnica – y muy pocos hombres la dominan – es, lo primero ante todo, incapaz de sensualidad, de lujuria, de humor: si logra experimentarlo, la culpa lo devora, le devora la vergüenza, el miedo y la inseguridad (sentimientos tan profundamente arraigados en la naturaleza masculina que ni el más diáfano de los aprendizajes podría desplazar). En segundo lugar, el placer que alcanza se acerca a nada. Y finalmente, obsesionado en la ejecución del acto por quedar bien, por realizar una exhibición estelar, un excelente trabajo de artesanía, nunca llega a armonizar con su pareja. Llamar animal a un hombre es halagarlo demasiado; es una máquina, un consolador ambulante. A menudo se dice que los hombres utilizan a las mujeres. ¿Utilizarlas, para qué? En todo caso, y a buen seguro, no para sentir placer. Devorado por la culpa, por la vergüenza, por los temores y por la inseguridad, y a pesar de tener, con suerte, una sensación física escasamente perceptible, una idea fija lo domina: joder. Accederá a nadar por un río de mocos, ancho y profundo como una nariz, a través de kilómetros de vómito, si cree, que al otro lado hallará una gatita caliente esperándole. Joderá con no importa qué mujer desagradable, qué bruja desdentada, y, más aún, pagará por obtener la oportunidad. ¿Por qué? La respuesta no es procurar un alivio para la tensión física ya que la masturbación bastaría. Tampoco es la satisfacción personal – no explicaría la violación de cadáveres y de bebés. Egocéntrico absoluto, incapaz de comunicarse, de proyectarse o de identificarse, y avasallado por una sexualidad difusa, vasta y penetrante, es psíquicamente pasivo. Al odiar su pasividad, la proyecta en las mujeres. Define al hombre como activo, y se propone demostrar que lo es (demostrar que se es un hombre). Su único modo de demostrarlo es joder (el Gran Hombre con un Gran Pene desgarrando un Gran Coño). Consciente de su error, debe repetirlo una y otra vez. Joder, es pues un intento desesperado y convulsivo de demostrar que no es pasivo, que no es una mujer; pero es pasivo y desea ser una mujer. Mujer incompleta, el macho se pasa la vida intentando completarse, convertirse en mujer. Por tal razón acecha constantemente, fraterniza, trata de vivir y de fusionarse con la mujer. Se arroga todas las características femeninas: fuerza emocional e independencia, fortaleza, dinamismo, decisión, frialdad, profundidad de carácter, aformaciafirmación del yo, etc. Proyecta en la mujer los rasgos masculinos: vanidad, frivolidad, trivialidad, debilidad, etc. Preciso es señalar, sin embargo, que el hombre posee un rasgo brillante que lo coloca en un nivel de superioridad respecto a la mujer: las relaciones públicas. (Su tarea sido la de convencer a millones de mujeres de que los hombres son mujeres y que mujeres son hombres) Para el hombre, las mujeres alcanzan su plenitud con la maternidad; en cuanto a la sexualidad que nos impone, refleja lo que le satisfacería si fuera mujer. En otras palabras, las mujeres no envidian el pene, pero los hombres envidian la vagina. En cuanto el macho decide aceptar su pasividad, se define a sí mismo como mujer (tanto los hombres como las mujeres piensan que los hombres son mujeres y las mujeres son hombres) y se convierte en un travestí, pierde su deseo de joder (o de lo que sea; por otra parte queda satisfecho con su papel de loca buscona) y se hace castrar. La ilusión de ser una mujer le proporciona una sexualidad difusa y prolongada. Para el hombre, joder es una defensa contra el deseo de ser mujer. El sexo en sí mismo es una sublimación. Su obsesión por compensar el hecho de no ser mujer y su incapacidad para comunicarse o para destruir, le ha permitido hacer del mundo un montón de mierda. Es el responsable de: La Guerra: El sistema más corriente utilizado por el hombre para compensar el hecho de no ser mujer (sacar su Gran Pistola) es obviamente ineficaz: la puede sacar un número limitado de veces y cuando la saca, lo hace a escala masiva, para demostrar al mundo que es un hombre. Debido a su impotencia para sentir compasión o para comprender o identificarse con los demás antepone su necesidad de afirmar su virilidad a un incontable número de vidas, incluida la suya. Prefiere morir iluminado por un resplandor de gloria que arrastrarse sombriamente cincuenta años más. La simpatía, la cordialidad y «la dignidad»: Cada hombre sabe, en el fondo, que sólo es una porción de mierda sin interés alguno. Le domina una sensación de bestialidad que le avergüenza profundamente; desea no expresarse a sí mismo sino ocultar entre los demás su ser exclusivamente físico, su egocentrismo total, el odio y el desprecio que siente hacia los demás hombres y que sospecha que los demás sienten hacia él. Dada la constitución de su sistema nervioso muy primitiva, y susceptible de resentirse fácilmente a causa del más mínimo despliegue de emoción o de sentimiento, el hombre se protege con la ayuda de un código social perfectamente insípido carente del más leve trazo de sentimientos o de opiniones perturbadoras. Utiliza términos como copular, comercio sexual, tener relaciones (para los hombres, decir relaciones sexuales es una redundancia), y los acompaña de gestos grandilocuentes. El dinero, el matrimonio, la prostitución, el trabajo y el obstáculo para lograr una sociedad automatizada: Nada, humanamente, justifica el dinero ni el trabajo. Todos los trabajos no creativos (practicamente todos) pudieron haberse automatizado hace tiempo. Y en una sociedad desmonetizada cualquiera podría obtener lo mejor de cuanto deseara. Pero las razones que mantienen este sistema, basado en el trabajo y el dinero, no son humanos, sino machistas: 1. El coño: El macho que desprecia su yo deficiente, vencido por una ansiedad profunda e intensa, y por una honda soledad cada vez que se encuentra consigo mismo, con su naturaleza vacía, se vincula a cualquier mujer, desesperado, con la vaga esperanza de completarse a sí mismo, y se alimenta de la creencia mística de que, por el mero hecho de tocar oro se convertirá en oro; anhela la constante compañía de la mujer. Prefiere la compañía de la más inferior de las mujeres a la suya propia o a la de cualquier otro hombre quien sólo le recuerda su propia repulsión. Pero es preciso obligar o engañar a las mujeres, a menos que sean demasiado jóvenes o estén demasiado enfermas, para someterlas a la compañía del varón. 2. Proporcionar al hombre (incapaz de relacionarse con los demás) ilusión de utilidad, le permite justificar su existencia excavando agujeros y volviéndolos a llenar. El tiempo ocioso le horroriza pues dispone de una sola solución para llenarlo: contemplar su grotesca personalidad. Incapacitado para relacionarse o amar, el hombre trabaja. Las mujeres anhelan las actividades absorbentes, emocionantes, pero carecen de la. oportunidad o de la capacidad para ello y prefieren la ociosidad o perder el tiempo a su gusto: dormir, hacer compras, jugar al bowling, nadar en la piscina, jugar a las cartas, procrear, leer, pasear, soñar despiertas, comer, jugar consigo mismas, tragar píldoras, ir al cine, psicoanalizarse, viajar, recoger perros y gatos, repantingarse en la playa, nadar, mirar la t.v., escuchar música, decorar la casa, dedicarse a la jardinería, coser, reunirse en clubs nocturnos, bailar, ir de visitas, desarrollar su inteligencia (siguiendo cursos), y absorber cultura (conferencias, teatro, conciertos, películas artísticas). Así, muchas mujeres, incluso en caso de una completa igualdad económica, prefieren vivir con hombres o mover el culo por las calles, es decir disponer de la mayor parte de su tiempo, a pasar varias horas di ... (... continúa)15/12/2005 15:12 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 11 comentarios. DEFENSA DEL ANCIANO ENCONTRADO EN EL PERÚ Y A QUIEN SE LE ATRIBUYÓ SER EL CRISTO![]() En mi país cuando llueve
No sé de apóstoles Quizá me puedan acusar de alterar el vino Les repito que soy ateo y no creo en la resurrección de ningún muerto Yo más bien pregunto ES VENTANA ROTA LA SONRISA EN LA CIUDAD![]() Qué vida es está de alegrarse con un libro ¡Qué vergüenza! Qué vida es esta Antes de poeta Qué dirías / si me vieras FILONILO CATALINA Improvisación en Beijing![]()
ALLEN GINSBERG 15/12/2005 16:34 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 2 comentarios. La Sed Demonia (de la ciudad maldita)![]() ‘Nos recibió el rey en el espacioso pórtico de su palacio
- ¿Cuál será la mentada hipótesis? – pareció preguntar el silencio que caía sin terminar de caer en el espacio entre los anteojos perspicaces de Alejo Waddington y el entrecejo cuajado de intriga de Manuel Carampangue (el primero se apoya de espaldas a la muralla de la sala próxima al pasillo; el segundo en la claridad que tragan las ventanas de la muralla opuesta en el 3er piso de la Universidad de Playa Ancha, desde donde se domina la entrada de la Quinta Roma y el camino que nos tienta hacia la playa). Por lo que el curso completo de Historia de la Cultura – o Histeria de la Locura, como le dicen los alumnos- cabe tanto física como mentalmente entre ambos mosqueteros, Alejo Waddington y Manuel Carampangue. - Siempre ha existido una sola ciudad – sentenció el profe Toño Arrayán con el cansancio de estar plenamente convencido -. Nunca ha habido más que una única ciudad. La ciudad. La voz del profe Arrayán sonó normal, no tuvo la grandilocuencia en frecuencia modulada que se espera en casos como estos; sonó como cuando uno pide que le vendan medio kilo de pan allá en la amasandería, o cuando salta el teléfono rinrineando y uno advierte: ‘si es para mí no estoy’. Los alumnos miraron todos a la pared posterior y entonces la pantalla del retroproyector se encendió. Mejor dicho se encendió porque los muchachos posaron sus miradas por arriba de la pizarra, acción sin la cual nada se hubiera encendido. O en otras palabras, nada se ha encendido jamás porque la pretendida diferencia de lo que ocurre antes y después de apretar el botón on / off no existe. Apareció un extracto del texto que era la tesis de grado del poeta Bernardo San Roque, con el que supo defender su título de profesor de Historia: ‘‘Allá por los tiempos del Gondwana, cuando la tierra aún latía con el corazón del Primer Continente, allá por esos tiempos o incluso antes vio la luz el día en que el ancestro del ser humano emergió del océano y asentó su huella en la orilla de esta Isla perdida en el mar sideral del Universo.’’ ‘‘Caminó y caminó con la paz de no tener un paradero que lo clavara a esta o aquella latitud, y a cada tranco que daba se alejaba de su origen anfibio, debiendo olvidar tal origen para ampararse del conocimiento que horadaba con sus pasos. ’’ ‘‘Mas hubo algo que lejos de pasar al olvido se convirtió en el ímpetu inconsciente que lo guiaba, reminiscencia única de aquella otra vida sustentada en la voluptuosidad de las aguas. ’’ ‘‘Así la Geografía, madre ora llana ora escarpada, sintió caminar a dichos ancestros mientras el clima y los elementos fueron moldeando aspecto y condición de aquellos peregrinos. ’’ ‘‘Vio la luz el día en que el primigenio instinto cuadrúpedo se detuvo y fue trocándose en intuición bípeda, aún ruda e incipiente. ’’ ‘‘Las antípodas del mar sideral de la Isla vieron llegar, por fin, al peregrino y el camino por él trazado: al frente de su prole, de los animales que criaba para inmolarlos a los dioses de su hambre, dirigiendo el traqueteo de su carreta, un hombre puso un pie al lado del otro y quedó inmóvil, con el báculo en una mano y con una copa en la otra, símbolo único del atavismo que ni los siglos ni la aridez de su viaje habían podido olvidar: su sed.’’ ‘‘Ese hombre se detuvo porque había encontrado sin duda el paraje en donde podría saciar su sed y consolarse del para siempre destierro de los mares; se había encontrado con la vertiente subterránea que asciende en forma de vergel, portando la sangre de la tierra: había descubierto la glauca vid, la enredadera de las hojas de parra, los racimos de pezones de donde chupar el negro néctar: el vino.’’ ‘‘Este sitio fue el elegido por el hombre para darle tierra a su prole y a sus animales, donde construiría los primeros muros de su ciudad, la única ciudad que ha existido. ’’ Los comentarios acudieron a las bocas de los discípulos de Histeria de la Locura, y éstos tuvieron que desviar sus miradas de la proyección hacia las miradas de sus compañeros que ya albergaban la incertidumbre sembrada por las ideas del poeta –y profesor- Bernardo San Roque. Así fue que la proyección quedó abandonada en la pared posterior, y como nadie la miró a partir de entonces, todos allí creyeron de hinojos que ésta se había apagado. Pero nosotros sabemos que no es así y por qué. - ¡Qué tesis más pletórica de poesía!- clamaron las cejas aún intrigadas de Manuel Carampangue. Todos los alumnos comentaron algo a su vez, y como un buen ejemplo citaré las opiniones de Alejo Waddington y de Javier Calaguala. Mas seamos austeros y altruistas: guardémonos de derrochar palabras por un lado; fomentemos la creatividad del lector por el otro; solamente dejaré consignado que los anteojos de Alejo tenían su propia opinión respecto del contexto histórico atravesado por el misticismo; mientras que los cabellos cortos y erizados de Javier Calaguala se pronunciaron con vivo interés por la hipótesis del origen anfibio del ser humano. Que el lector pues proceda de buen grado y complete este siempre incompleto intento que es la escritura. Entre tanto, empujado quizás por los comentarios de sus alumnos, el profe Toño Arrayán apoyó su mirada en las ventanas, mirada que se descolgó hacia la calle merced al silencio de nuestro catedrático. Sus ojos se percataron de un hecho por él nunca antes visto: en la entrada de la gloriosa Quinta Roma ponía sus pies –uno primero, otro después- el ahora abstemio y siempre mesiánico poeta autor de la tesis, Bernardo San Roque. - ¿Qué se traerá entre versos este muchacho? – se preguntó nuestro profesor-. Después pensó: o mejor dicho recordó: ‘‘...el ancestro del ser humano emergió del océano y asentó su huella en la orilla de esta Isla perdida...’’ Como buen maestro del poeta tesista en Histeria de la Locura, no pocas de las ideas de Bernardo fueron concebidas por el profe Arrayán. Tan convencido y firme estaba en estas ideas que siempre estaba a un paso de olvidarlas. Por eso fue normal que las olvidara entonces también y, para disimularlo, recurrió a la promisoria y eminente dupla de su cátedra histérica: - Pasemos ahora a la interpretación de lo dicho por San Roque. Según lo acordado, es el turno de Alejo y Manuel de exponer sus impresiones – dicho lo cual el profesor ensayó la postura karateca con que se prepara una patada mortífera: extendió sus brazos y sus manos cayeron en ambos extremos; se apoyó en una pierna, elevando la otra semiflexionada. Entonces Alejo puso sus papeles en los brazos del profesor como partituras, y en la pierna flectada dejó el cuaderno. Entre tanto, Manuel armó una caja de cartón y la llevó a los pies de la mesa del profesor. Alejo se disponía a disertar y Manuel visualizaría las ideas con una performance dadaísta. Pero antes de eso Alejo trazó una línea cronológica en la pizarra de izquierda a derecha; en el principio puso Gondwana y al final escribió Esplendor de la Ciudad Única. Con asombro vieron los compañeros que debajo de dicho esplendor Alejo anotaba: Mundo Helénico. Todo presto para la exposición crítica de nuestro binomio. Comenzó Alejo Waddington: - La sed es el motor de la voluntad humana; lo prueba el estadío anfibio de los antecesores no sólo del hombre sino de toda manifestación mamífera; lo avalan los fenómenos climáticos de entonces que propiciaron los hielos eternos que a su vez devinieron glaciaciones acordes a la magnitud de la sed. Gracias a Dios esto no fue sospechado por Schopenhauer, o si no habría muerto deshidratado, sin lugar a certezas. Calló Alejo y cedió la acción a Manuel, que metido en la caja – que era de una marca de aceite vegetal – apareció en la pose barroca de un angelito marmóreo, echando un chorrito de agua por la boca. Luego volvió a esconderse entre el cartón. Retomó Alejo Waddington la palabra: - Si la sed hidrata la voluntad, el hambre es el mecanismo que asegura la supervivencia de nuestro cuerpo, ese cuerpo que tarde o temprano se pone en marcha impelido a saciar la sed del alma. Aquí Manuel se puso de pie y, tirando con fuerza hacia arriba de los extremos de la caja, perforó el fondo de la misma con sus pies; quedó pues a bordo de un troncomóvil, o de un cajamóvil o cartónmovil a combustión de aceite vegetal, y se puso a andar en él rondando la mesa mientras alternaba tragos de agua –con los que justificaba su desplazamiento- hasta enterar 9 vueltas en torno a la mesa del profe. Alejo entonces: - Mientras camina y caminando traza su camino, el hombre siente el impulso vital de ocupar sus adminículos naturales. Es natural que haga su trayecto ensayando las voces de los idiomas con que logre comunicarse. Aquí Manuel repitió las vueltas en su cajamóvil, pero no bebiendo sino articulando frases sueltas en varias lenguas muertas: primero en sánscrito; luego en arameo; luego, en el provenzal renacentista, para terminar en el griego de Hesíodo y compañía. Atento continúa Waddington: - Hablando es cómo se impone el hombre de la inferioridad en más de un semejante respecto de él; es así como nace la metáfora bíblica del origen óseo de la mujer a partir del hombre. Lo que Dios se guardó de revelar a los profetas es que de las costillas en realidad nacieron las primeras hachas, las ... (... continúa)16/12/2005 15:59 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 1 comentario. LA PAZ INVERTIDA![]() Después de dar incontables volteretas en el aire, la moneda se estrelló con la palma de su mano. ¡Escudo! La lanzó nuevamente a pesar de que su conciencia le indicaba suciedad en aquél acto y: ¡Escudo otra vez! Se tocó las mejillas, "Que mala suerte". Meditó sobre la apuesta. Si hubiera ganado la cara contrapuesta habría ido a dormirse; en cambio, si miraba un rato más la televisión, a lo mejor le sucedía algo imprevisto que en el mejor de los casos cambiaría su vida llenándolo de dinero. ¡Dinero! ¡Perlas! ¡Diamantes! Sonrió. ¿Que tenía que ver un cuento con su vida? ¿Fue casualidad haberlo leído aquella misma tarde? "Una niña bondadosa se deshizo de lo poco que tenía. Realizó tal cosa para ayudar a tres mendigos que en realidad eran reyes; a la niña le regalaron algunas joyas en su sueño y cuando se despertó..." Dejó caer la moneda en la mesa. "¡Que tontería! ¡No existen los reyes que aparentan ser mendigos!" Convencido dejó de sonreír. Talvez le interesaban otras cosas; pero un cuento, uno sin sentido, convencional, escrito por una mujer ¿Que acaso se estaba volviendo un estúpido soñador? ¿Qué rumbo provechoso encaminaría su vida si tan solo se dedicara a darle sentido con opiniones y apuestas a juegos de azar? Se levantó y en los segundos siguientes sus movimientos fueron imprecisos. Se perdió; empero sus ojos avizoraban letras diminutas y en líneas rectas, unas detrás de otras, a montones. Por primera vez en toda su amarga y agradable existencia odió sus escritos, censuró las repeticiones que encontró en algunos textos no muy extensos, como el exceso de "que", "para", "sin embargo" "entonces", "pero", "bueno"; y la imagen del profesor, con esa cicatriz facial que le hacía parecer un delincuente: "Son muletillas, muchachos, muletillas". Lo odió por estar en sus recuerdos, "Pleonasmos, muchachos, ple-o-nas-mos; lo vi con mis propios ojos". Siguió leyendo, tratando de no prender la radio. Al cabo de un rato miró el reloj: ¡Las seis! Tenía que ir a la universidad. Listo para salir, cogió su cuaderno y lo guardó en el bolsillo trasero de su pantalón, abrió la puerta y se fue caminando. Dos cuadras más allá, recogió su motocicleta tras entregarle una propina al encargado de cuidarla. Iría primero a desayunar, y seguido, iría con su justificación, preparado para dar respuesta a esa evaluación a la que no pudo asistir por estar haciendo algo importante: trabajando. En realidad estuvo durmiendo. Fingió estar contento, miró al cielo, una patada al encendedor, dos, prendido, "Ya es hora", y aceleró, con la intención de llegar muy rápido, igual que siempre. Al profesor le diría que en toda la noche no durmió por haberse quedado leyendo su magnífico ensayo, "Que asco". Sería fácil de contestar porque primero le hablaría de su libro, que por cierto le parecía un libro tonto, su nombre lo decía: "En un mañana precoz ¿Hablaremos con nosotros mismos?" Largamente en la trayectoria el autor intentaba convencerse y convencer a los demás que la vida jamás fue un regalo. Su contrapartida para desacreditar a miles de individuos con pensamientos distintos, muchas veces se desviaba del tema central para sumirse en los antecedentes catastróficos que produjeron las innumerables guerras, en especial las bíblicas. Argumentaba, además, que el tiempo por más que se mantenga constante hacía que las cosas acaben por terminarse muy rápido, y en esta parte reflexionaba sobre la vida: "La vida nos la imaginamos cierta y este es el resultado: un ser que piensa y actúa no por instinto; ser, sin embargo, insignificante, diminuto, incapaz de levantarse al ser atravesado el corazón. Extremadamente débil, con probabilidad nula de modificar el tiempo. Por otro lado estamos los seres excepcionales, los que aunque los minutos avancen, mantenemos el futuro inconstante, cerca del presente, a disposición, un futuro en donde decidiremos que significa comunicarse. La mejor opción será hacerlo con nosotros mismos". Se sintió un poco culpable por haber perdido toda una noche revisando sus cosas, que bien lo hubiese podido hacer en otro momento. "Será fácil". Cansancio, sueño, sí, deseaba mucho cerrar los ojos "Un ratito... ¡Resiste!" Ya casi llegaba, ¡Que suerte! Una mujer le saludó; era linda, inteligente, un poco mayor y eso que, igual quería hacerle el amor. Deseaba esto con vehemencia, los dos, en un cuarto con grandes espejos y con luz tenue, mirando una película de terror o videos musicales de rock and roll, el besándole la frente, acariciando su suave cuerpo, sintiendo su calor, olor, respiración, latidos, y en fin, los dos nuevamente en el paraíso infernal, en el pecado, en el placer, inmenso placer, desbordante. Si esto requería excesivos privilegios, podría intentar besarla, en la boca, o cerca, muy cerca... El año pasado quiso conquistar a varias mujeres y siempre que estuvo a punto de hacerlo cometió la imprudencia de ser sincero, es decir: ¿A Quién le atribuía la importancia mayor en su vida? "Bueno, a mí". Se inspiraba a menudo en su "diosa" (Así la llamaba), le escribía versos. Alguna vez quiso leérselos y nunca se atrevió. Se consoló con la idea de que alguna vez lo leería y de alguna manera, quizá por pura coincidencia, se enteraría de su amor. En cada palabra podía ver su imagen, y pensó o recordó: "...De pronto suspiro/ mis labios se contraen/ se humedecen mis ojos.../ Abrázame le digo al viento/ consuélame para no perecer/ Y si es así como el martirio/ nos enseña a querer/ quiero vivir torturado/ o símil a un perro callejero/ pero con la dicha de escuchar/ aunque sea tus disgustos e insultos..." Esta vez encontró defectos, en el sentido de que las palabras dicen o no mucho de sí, y en algunos casos puede ser perjudicial el solo hecho de acordarse de ellas. Se detuvo, quiso decirle que la amaba... ¡Le hablaron! "¿Te ocurre algo? ¿Necesitas ayuda?" Respuestas que pudieron ser excusas para llegar a su visitarla, no obstante en ningún momento le precedió la idea de desembozar en el transcurso del tiempo sus temores, simplemente vio frustrados sus intentos por anticipado. Bajó la cabeza, juró que disminuyeron los días de su existencia. Miraba un escote colindante con un cuello finísimo color canela que tenia enfrente, un manjar, con posibilidades exuberantes de cuasar exaltación, jolgorio, mareos, anonadamiento. Beldad, descampado lugar, ahí reposaban de vez en cuando sus cabellos, negros y encrespados: ocurría mientras dormía o cuando el agua le caía por la espalda mojando su cuerpo. Sin maquillaje, le excitaba la idea de imaginársela así. Veía a la vez los extremos de una prenda interior blanca, tapizando dos levantamientos hermosos, capaces de estimular y volver idiota a cualquiera que sintiese atracción por la belleza. Los veía de verdad y resucitó por completo. Observó mucho, creo, o encontró una respuesta negativa a su presencia. Nada simple, debió suponer que el efecto causante no distaba mucho de ser un encuentro no casual provocado por el atrevimiento de detenerse algún día y llamar a la puerta y decirle algunas cosas que al final, por la coacción de otros agentes no las diría. No se creyó insano aunque si sonrió; lo hizo imaginándose ser un personaje irreal, creado, complejo y voluble. Se compadeció, si es que lo tenía, de su autor, ¿Cómo es que haría para evitar narrar tanta redundancia en su vida? Decidió ser su propio autor y cambiar algunos sucesos no muy claros de su vida, sin modificar desde luego hechos trascendentales que al final siempre apuntaban al objetivo real. Planeó entonces en milésimas de segundos que escribiría sobre su vida. Vio por enésima vez a su inalcanzable obsesión y decidió preguntarle si le pasaba algo malo. La respuesta podría ser opcional y así fue: "Estoy bien. Un poco desvelada". Continuó con su historia y argumentó las causas: "O se ha desvelado haciendo el amor muchas veces o es una insinuación para que yo le diga que lo hagamos juntos, o no tiene sencillamente, nada de especial su respuesta". Lo mejor que pudo hacer fue convencerse de lo inoportuno que significaba seguir detenido. Bajó otra vez la cabeza, no para mirar el escote de hace poco, sino para seguir su camino, directo, a menos que conociese su destino y estoicamente marchase hacia el ala contraria, final del recorrido que obviamente desconocía. Llegó. El profesor al termino de su clase desalojó a sus alumnos. No paraba de reír, reía cada vez más fuerte. "¡Los voy a jalar carajo! ¡Mi curso no pasaran!" Cuando aparentemente nadie se quedó en el aula, con remanentes de gracia miró a alguien en el último asiento: "¿Y tu? ¿Qué haces ahí? ¿Por qué no te fuiste?" El recién llegado, serio, silencioso, muy diferente a los días anteriores, le increpó: "Necesito que usted considere mi pedido a una nueva evaluación, no puede venir el día en que fue programado" Dejó de reír. "¡Usted esta loco!" Y él: "No, claro que no. Se que algún día en un futuro no muy lejano, me auto comunicaré. Con toda sinceridad, me gustaría llegar a ser un ser excepcional". El horizonte, sus ojos, "Mi discípulo", se dijo, y sin dejar de mirar: "Aspiras demasiado". "La sociedad me obliga, no puedo sumergirme en la demencia ¡Maestro!" Observó a su supuesto discípulo y se creyó el rey del mundo: serían muchos, formarían un movimiento armado y conquistarían el planeta. Le acarició la cabeza, "No temas ¿Leíste mi libro?" "Cada mañana al levantarme repaso algunos textos subrayados. Es magnífico". "Escogiste lo correcto, serás grande en conocimiento". "Gracias maestro ¿Y el examen?" "¿Acaso crees, discípulo mío, que sería capas de confundirte con el resto? No lo necesitas. Eso es para gente ordinaria, nosotros, somos diferentes". Se brindaron un saludo y ambos salieron juntos hasta la puerta. Ya de regreso y con mucha satisfacción, buscó un lugar apartado. No había desayunado, no quería que nadie se le acercase. ¿Amaneció nublado? Un viento golpeó su cara y le dejó medio ciego. El frontis de la alameda que se conectaba con la universidad no se vislumbraba ni distante ni ... (... continúa)16/12/2005 16:55 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 2 comentarios. DISEÑO DE LA HUIDA DE UN AMOR
-No huyas… MUÑEQUITA PERSA -No huyas… - te buscaré en la locura - Te buscaré DILUCIDACIÓN DE UN AMOR Tus encantos
como Da Vinci a Gioconda, Muchacha,
¿Mis ojos solo han visto Es de mis ojos que quiero hablar Es de mis ojos que te quiero contar
Hoy he amanecido No quites el aval John López Morales (Chimbote, 1983) Poeta, estudiante de Derecho de la UNASAM- Barranca, integrante del Grupo de Literatura y Arte “Isla Blanca” de Chimbote, ha publicado las plaquetas de poesía Campos de Arena (2004), Profundidad del Silencio y Dimensión de la aventura (2005), ha sido antologado en el libro de cuentos Tiempo de Pesca (2005) del Grupo Isla Blanca, sus poemas han aparecido en diferentes medios literarios y periodísticos, actualmente es coordinador del Círculo Literario “Anábasis” de Barranca y director de las revistas de creación literaria Poiesis, Plexus y Puro cuento. *ego_sum83@hotmail.com,*john_lopez83@hotmail.com 21/12/2005 23:25 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 3 comentarios. COMUNIDADES INDIGENAS![]() los movimientos indígenas en el mundo viven un claro conflicto por la imposición de poderes 30/12/2005 14:06 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 5 comentarios. Problemas de Territorio en Pueblos y Comunidades![]() Connie Gálvez Revollar Derechos de los Pueblos y las Comunidades Indígenas 30/12/2005 14:55 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 3 comentarios. La era de la informática y los movimientos indígenas: un grito silencioso![]() Cuando uno piensa sobre las comunidades indígenas de los países latinoamericanos normalmente se imagina lugares escondidos entre las montañas y los ríos, protegidos por la madre naturaleza y sólo al alcance de los pocos aventureros que se arriesgan a caminar por las selvas, los desiertos y los bosques. Desafortunadamente, esta imagen no forma parte de la realidad hoy en día. Muchas comunidades indígenas, se encuentran en una intersección peligrosa entre un pasado solitario y un futuro integrado al mundo moderno debido a los constantes intentos de modenullrnización impuestos por sus gobiernos. Desgraciadamente, el resultado es la pérdida de las tradiciones, la cultura, y la voz indígena. El propósito de este artículo es informar al público sobre la forzada evolución de la cultura en las comunidades indígenas de Latinoamérica. Primero presentaremos cómo estos cambios han sido introducidos por el gobierno, y después demostraremos como estas comunidades indígenas se están movilizando a través de la tecnología utilizando la red mundial como una voz silenciosa que les facilita la comunicación con el mundo para explicarle los problemas que están enfrentado.
La niñez de Mariano
Cada verano cuando regreso a San Cristóbal, me espera un nuevo sol y un cielo azul tan extenso como las culturas que se encuentran entre los valles del estado de Chiapas, México. Así como he ido creciendo, he visto como las cosas han ido cambiando por su propia naturaleza. De escuincle, me pasaba los días en el campo, caminando por los bosques pinosos y por el suelo disfrazado de milpa, en el cual, si bien me enfocaba, también veía a mis amigos, vestidos de rojo Maya, platicando con la tierra. Pero los veranos han pasado y sus risas han quedado mutiladas por traficantes de ilusiones. El sudor de frijoles y tortilla ha desaparecido y sólo queda el rostro de un indígena desplazado en la sociedad moderna. Chento tiene aproximadamente 24 años. A los diez años él no podía jugar durante el día a causa del trabajo que la tierra le exigía a él y a su familia. En su casa cosechaban maíz, calabaza, frijol, nopal, tunas, duraznos, manzanas, ciruelas, peras, capulines y criaban gallinas, gallos, cerdos y cabritas. Algunos días atravesaban tres montañas para llegar a otra tierra suya escondida entre los montes. Un verano encontré que la vida de Chento había cambiado. Su familia, ahora ya más de seis, trabajaba la tierra de otro a la vez que la suya: lo que sacaban de sus tierras ya no era suficiente para poder comer todos los días, necesitaban dinero para pagar impuestos y otras necesidades. Así siguieron por varios años hasta que hubo otro cambio. En ese tiempo, Chento ya no trabajaba la tierra, ahora trabajaba con horario como nosotros. Sus horas ya no estaban regidas por la naturaleza, sino por el reloj. Vestido de jeans y camiseta, vendía tortillas hechas a máquina a los ciudadanos de San Cristóbal. Hoy Chento sigue en lo mismo, reparte tortillas a domicilio en motocicleta y atiende un centro de video juegos que estableció el municipio en la colonia dónde vive. Su mamá ya no hace tortillas a mano con el maíz de su jardín y su familia ya no viaja por las montañas para conseguir leña, su casa es de cemento y no de adobe o madera y su vestir se parece más a un niño pobre de la ciudad que a un indígena del campo. Las tierras que tenía su familia en la colonia ya no existen. En su lugar están construyendo “avisperos”, conjuntos de casas idénticas y de baja calidad construidas por el gobierno con la finalidad de brindar un hogar a la gente pobre de la ciudad. Y así, a Chento y a su familia sólo les queda lo poco que se encuentra entre las paredes de su jardín. La experiencia de Chento es una muestra de lo que ha ocurrido con muchos indígenas en Latinoamérica. Desde hace años los indígenas han sido marginados socialmente por el gobierno. Les han quitado sus tierras para construir grandes proyectos de inversionistas extranjeros; sus cosechas compradas por una miseria y sus familias separadas por el trabajo moderno, al cual deben integrarse para poder obtener el dinero que les ayuda a sobrevivir. En este proceso los indígenas como Chento van perdiendo poco a poco su cultura para integrarse a la de un mundo moderno.
Los movimientos indígenas y la informática
Como respuesta a esta situación, en varios países latinoamericanos han surgido fuerzas unidas dedicadas a luchar por el derecho de los indígenas a defender sus tierras y su forma de vida. Uno de los grupos más reconocidos es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de Chiapas, México creado para combatir el abuso contra las comunidades indígenas de México. El EZLN no es el único grupo que se ha dado cuenta del problema que sufren los indígenas. También en Ecuador, el grupo CONAIE (Confederación Nacional de Indígenas Ecuatorianos) representa a todos los grupos indígenas del Ecuador y lucha contra el abuso de su gobierno. En esta lucha los indígenas han utilizado diferentes medios para poder hacer escuchar sus voces. En particular, han adoptado el Internet para pegar un grito silencioso, un grito que se escucha mundialmente, uno que demanda una respuesta. Hoy en día existen más de cien páginas de Internet dedicadas a las culturas indígenas. Estos sitios en la red están diseñados y mantenidos principalmente por alumnos universitarios, profesionales y organizaciones interesadas en la causa indígena y que han tomado el reto de ayudar a estas comunidades. En estas páginas se puede encontrar información sobre estos grupos tal como sus orígenes, sus costumbres, sus problemas y sus demandas. También existen foros en dónde se puede opinar acerca de la situación actual o de algún hecho que surja en las comunidades. Incluso algunas páginas de la red como www.quechuanetwork.org ofrecen clases de Quéchua, lengua oficial indígena de la región del Tawantinsuyo (la región de Perú, Ecuador, Bolivia, Chile, Colombia y Argentina ocupada por los indígenas antes de la llegada de los españoles a América del Sur). De esta manera, muchos pueblos indígenas, privados de sus tierras, van ganando poco a poco páginas y “sitios” en la red, “colonizando” un espacio creado por los mismos que los marginan. El resultado de la comunicación vía Internet ha sido justo lo que los indígenas buscaban. Sus “colonizadores” les dieron un medio por el cual pueden comunicar al resto del mundo los problemas y los acosos que vienen experimentando hace siglos. Ahora hay ojos invisibles vigilando a estos gobiernos, asegurándose que la voz y las tradiciones indígenas sean respetadas. Con gritos silenciosos, ojos invisibles y oídos abiertos, quizás se logre dar voz a las demandas de estos grupos porque hay mucha gente como Chento que a pesar de pertenecer a una minoría no dejan de ser humanos.http://www.research.umbc.edu/~aschwart/Cultura.htm |
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