Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2006.

LIMA FRENTE AL ESPEJO

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Por la misma convivencia, el racismo anda
medianamente menguado en los llamados conos. Aún quedan rezagos
de él, principalmente entre antiguas familias de la zona central de
la ciudad, obligadas a desplazarse, que continúan con recelo frente
a lo andino. Se dan primeros pasos. El desarrollo de comunicaciones
sociales internas y un proceso de educación libertaria, podría generar
comunidades basadas en formas de relación absolutamente ajenas a
las que hemos conocido hasta ahora: no ya el clan excluyente unido
por lazos de sangre y por costumbre, sino “un cuerpo político sólido de
ciudadanos unidos por valores éticos basados en la razón” (Bookchin),
donde la libertad y la solidaridad primen sobre la masa manipulable,
y las diferencias puedan ser integradas a favor del destino común. Es
imperante comprender que nos debemos a nuestros lazos sociales. Pero
mientras el consumismo se expanda y nos iguale en tanto consumidores,
vestidos con la misma ropa de cadenas y hablando similar castellano
aprendido en la televisión, primará sólo la ilusión de igualdad y libertad
al contado, ajena a toda concepción de reciprocidad y unión. Lejos
nos hallamos de estas comunidades nuevas y anhelables. Poco se
hace para mejorar la educación, que es una herida aún más honda
que el mismo racismo, pues la ignorancia suele ser su causa, así como
causa de otros tantos males. Las protestas de los padres de familia se
dirigen a tal o cual profesor o director, pero descuidan la totalidad del
sistema educativo. Se olvida que las escuelas, principalmente en zonas
de extrema pobreza, deben formar productores libres, capacitados
en distintas áreas del hacer, que puedan desenvolverse en distintas
ocupaciones, para evitar la maquinización y la dependencia, abriendo
la posibilidad de la autogestión; así como quienes tienen más vocación
intelectual, deben formarse como pensadores independientes y maestros
para las siguientes generaciones. De poco servirá al progreso comunal
si la educación no tiene una orientación solidaria, que comprometa al
individuo con el destino de su entorno. Estas afirmaciones atacan la
(des)educación mediática, fortalecida por las mismas municipalidades y
su tendencia espectacular-embrutecedora. Este andar a contracorriente
resultará una afrenta emancipatoria frente al egoísmo liberal, que puede
llevarnos a desarrollar nuevas concepciones del desarrollo y la riqueza,
no medidas en términos de capital. En la ignorancia no existe libertad,
así como en la ausencia de organización comunitaria no hay opción a
la resistencia frente a embestidas centralistas. Que sean entonces la
libertad y la resistencia nuestros nuevos indicativos de bienestar. Las
comunidades organizadas no podrán ser pasadas por encima: ellas
serán libres de decidir unirse en tanto conjunto de presión que pueda
negociar con el poder administrativo municipal (e incluso con el estado
mismo, si se llegara a formar una red de interconexión de las distintas
asociaciones comunales), o más bien opten por desarrollarse de forma
paralela, tratando de alzarse como fuerza productiva autónoma, capaz
de entablar relaciones con otras comunidades de forma directa. Este es
un proceso que debe inaugurarse en el ahora y para el cual no sobra
tiempo. Sólo la voluntad popular ha sido llamada para decidir sobre su
destino. Pero en la desorganización y el egoísmo no hay voluntad que
valga, más que la voluntad que se impone desde arriba, haciéndonos
deseable sólo lo que otros quieren que deseemos.

Artículo extraido de la revista Distancia Crítica Nº 5

. PEDRO FAVARON
(Lima, 1979), se encuentra próximo a publicar el
poemario Movimiento (Tsé-tsé, Buenos Aires).

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05/12/2006 05:07 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

FIESTA EN EL CIELO

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FIESTA EN EL CIELO

La fiesta está en su apogeo. Allá abajo en el pueblo se alistan los castillones para iluminar aún más el cielo de este valle donde algunas estrellas cruzan esta noche cambiando caprichosamente de dirección. Pero nadie está prestando su atención a esas señales, ebrios de tanta chicha fermentada. Turín sube la cuesta delante de Felipa ayudándola a seguirlo entre las piedras

Aquí se está más tranquilo, felipita, y la música que llega, suena como venida de más lejos en las madrugadas antes que despierte el campamento. Turín tiene las manos tibias, toma las de Felipa para calentarlas, sus miradas se cruzan, y se abrazan, lenta, pero lentamente, mientras el pueblo, abajo, aún sigue en su noche de fiesta. Pa` el otro lado está el río, allá estaremos Felipa, más tranquilos, ¿Vamos? vamos...

Turín prueba acariciar despacio los cabellos de Felipa, bastante sabe de sus manos toscas, callosas y curtidas con los años que tiene ya de obrero en estas minas. Los cabellos de Felipa huelen a caldo de mote. Fueron ganando confianza con las piedras brillantes que Turín regalaba a la ayudante de cocina a cambio de que le sirviera más arroz, más papa, más pollito...

Cuesta abajo hacia el río, Turín espera estremecer a Felipa con sus caricias rústicas hasta que le permita desnudar sus pechos y besarlos, ajeno al viento helado de ese valle, como el que se colaba por los muchos resquicios que tiene la despensa, en sus primeros ardientes y efímeros encuentros. Tan absorto que no advierte las sombras que parecen seguirlo atrás a varios metros...

Faltando poco para llegar al río la pareja es cercada por dos encapuchados portando gruesos ponchos y pistolas en mano. Turín intenta proteger a la Felipa.
- A ella déjenla, si quieren llévenme a mí, pues- dice casi ahogándose del miedo.
Sabe que los terrucos no tienen piedad, lo han demostrado al empalar al dirigente sindical de hace dos años. Ahora le tocaba a él, si es que acaso supieran que ese ahora era su cargo, que se lo había ganando liderando huelgas a favor de los comuneros y denunciando irregularidades en la adquisición de suministros y explosivos. De ser así, pensó Turín, había soplones en el campamento.

Examinó las botas de los encapuchados. – “Éstos no son terrucos”, pensó- y llegó a confirmarlo al escuchar la voz del que apuntaba ahora ese revolver bien cerquita a su frente: - Póngase de rodillas, don Amancio... -

-“No puede ser..”- pensó Turín, y se enfrentó al cañón que casi le tocaba la frente.

Ichpas, ¿eres opa, o qué? ¿quién te ha mandado a matarme a mí?, cómo me vas a matar así, yo fui el que te hizo entrar al campamento, que siempre te ha defendido cuando sospechaban que tu robabas en tus rondas, por mí eres ahora vigilante de la empresa, dime quién te ha pagado?

Y tú, Cervantes, tú no tampoco tienes nada de terruco. Bien que te acuerdas que te conseguí trabajo cuando estabas huyendo por matar a tu mujer, yo te escondí aquí, donde nadie te iba a buscar, por mí también eres alguien ahora, ¿a ti también te han pagado? ¿le han pagado a mi gente para hacerme desaparecer?.

Ya, Vidal- increpaba Cervantes- Tírale de una vez y regresemos al toque.

Espera, espera... – Vidal Ichpas siente su corazón en la garganta, “Ya recibí la plata, pues, además nos dijeron que nos iban a limpiar...” – ve su mano temblar como el cabello de Felipa, el cañón se termina en los ojos del que va a dejar de ser su protector. “Ya está hecho, pues, ya nos pagaron. Ahora no hay más que terminar lo empezado nomás” .

- P-perdóneme Don Amancio... -

... ¿Qué, no vas a darle?, Tenemos que volver rápido, huevón, sino se van a dar cuenta, y la cagada... - Cervantes siente cómo tiemblan sus rodillas, impreca a Ichpas para darse a sí mismo el valor que le falta para acabar el trabajo, solo que él, tampoco tiene el valor suficiente para jalar del gatillo...

Fiesta en el cielo: Luces de colores, gritos música y más chicha de jora. El estruendo de los castillones atenúa el disparo de la mano de Felipa. Turín se aferra a la vida. con sus manos intenta detener el río que se escurre de su pecho, cae al suelo de golpe y siente que se ahoga con su propia sangre, Cervantes e Ichpas observaban el cuadro atónitos, paralizados .

Turín sobrevuela el cerro fuera de su cuerpo. Ve a Felipa acercase y rematarlo de un tiro en la cabeza, le devuelve el revólver a Cervantes y se aleja hacia el pueblo sabiendo que ahora ellos tendrán que maquillar al Amancio para que su muerte parezca cosa de terrucos. La Felipa se ve ya en su tiendita de abarrotes, descansando de aquello que tuvo que aguantar, lejos de esa mugrosa y podrida minera que igual tiene que darle su parte del trabajo cuando se le cumpla el mes..

Elio Osejo Aguilar:Lima 1976 radica en huancayo hace 2 años poeta mediador cultural. www.fuegofatuo.com

05/12/2006 17:54 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

¿Existe lo silenciado?

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Sí, claro que existe pero no tiene peso social. Y las consecuencias son múltiples: lo que no vemos ni oímos en el espacio público carece de importancia en ese ámbito. Si no se ve, ni se habla, si no tiene tiempo ni sitio, no es digno de interés ni de debate. Desaparece.

Lo que no puede insertarse en un relato socialmente compartido, queda relegado a anécdota personal: algo habrás hecho tú para que te pase esto. Y, si no has hecho nada, pues será cuestión de mala suerte... En suma: has de vivirlo sola, sin ecos, sin espejos, sin apoyos, sin lugar simbólico. Has de vivirlo en la pura inanidad e intrascendencia. Pero, en cualquier caso, se trata de un asunto privado –puede que vergonzoso- con el que tú verás cómo te las arreglas. No incumbe a la sociedad.

Porque sólo el relato público (sea de ficción o no) consigue que las experiencias privadas se inserten, en palabras de Rubert de Ventós (El País, 9-12-97), en un "Orden de discurso que le permite a la gente reconocerse, recuperar su legitimidad, salir de su escondite". El relato público trasforma lo acontecido y lo convierte en vivencia digna de ser contada y escuchada. Le concede peso, lugar y trascendencia social.


El caso de Ana Orantes

A la televisión le reprochamos múltiples males, unos justificados y otros no tanto. Nuestro juicio dependerá de muchas variables. Como muestra, un pequeñísimo botón: ¿qué es la telebasura? ¿qué criterios aplicamos para clasificar a un programa y no a otro en ese apartado? Observo, por ejemplo, que los programas dirigidos fundamentalmente a un público femenino son calificados con suma facilidad como telebasura y que la permisividad es mayor con los que interesan a otros públicos. ¿Era más telebasura el programa donde Ana Orantes denunció su situación que Crónicas Marcianas o que El día después? ¿Son todos los Talk Shows iguales?

El caso de Ana Orantes fue el primero al que los medios dedicaron algo más que unas pocas líneas en las páginas de sucesos. Y si tuvo eco en todos los medios fue porque ella personalmente había denunciado su situación ante las cámaras . A partir de ese asesinato, el asunto del maltrato ha conseguido cierta cobertura en los medios.

Con todo, el 21 de noviembre de 2001, por ejemplo, todos los periódicos concedieron tanta o más importancia a la bomba que explotó en Bilbao hiriendo levemente a dos ertzainas que al asesinato de una mujer y sus tres hijos perpetrado por su padre y marido. Y podemos asegurar que si las consecuencias hubieran sido opuestas -que la bomba hubiera matado a cuatro personas mientras un varón hubiera solamente herido a su mujer y a sus hijos- los medios no habrían ni mencionado la segunda noticia.

Constatamos, además, que este tremendo asesinato de Valencia no ha originado tertulias de análisis políticos y/o sociales, ni declaraciones institucionales, ni debates parlamentarios, ni manifestaciones convocadas y encabezadas por los líderes de los partidos...

En éste, como en otros muchos casos similares, los medios comentan que el asesino era un señor “normal”, cuando no ejemplar, cuyos actos resultan inexplicables, seguramente producto de un repentino ataque de locura. Parece, pues, que estemos ante un episodio puntual e imprevisible, desconectado de las demás realidades que nos rodean. Una desgracia enigmática que le ha ocurrido a unos individuos concretos. Y así El País del 25-12-2001 daba la noticia del funeral de las víctimas bajo este titular: Crimen en una familia feliz.

Nadie, sin embargo, hace comentarios similares sobre los terroristas de ETA. Nunca oímos decir que eran unos chicos estupendos, trabajadores, simpáticos y que si han asesinado a una persona será porque han perdido súbitamente el juicio. Todo el mundo está de acuerdo en que, al margen de que uno o bastantes etarras sufran alguna patología mental, el terrorismo nacionalista tiene alcances, implicaciones y sustratos sociales. ¿Porqué se le niegan esas conexiones a esta otra violencia mucho más feroz, más constante, más extendida?.


Acuerdos y desacuerdos

Entre los que abominamos de la violencia de género se dan, por supuesto, disparidad de criterios. Algunos no la consideran equiparable o peor que la violencia terrorista. Otros (y, sobre todo otras) pensamos, sin embargo, que no es posible hablar de Estado de Derecho si no se respetan y salvaguardan la libertad, la dignidad, la integridad física, el control de la propia vida, etc. de una parte importante de la población (12,4% de las mujeres sufre maltrato, según el último estudio de 2001 realizado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales) y esa salvaguarda ha de aplicarse a todas y cada una de las facetas que componen nuestra vida tanto pública como privada pues, como el feminismo lleva años señalando, lo personal es político.

Nos parece absolutamente abominable que alguien no pueda expresar o plasmar sin graves riegos sus opciones, opiniones, simpatías, posiciones y propuestas en cualquier ámbito humano. Y así, morir por estar afiliado a un partido u ocupar un cargo público no es más horroroso que morir porque tu marido, compañero sentimental (¿?), novio, padre, etc. considera que: “Yo decido. No soporto lo que dices o haces. Tú no me dejas a mí si no es con los pies por delante. De modo que tú hasta aquí has llegado”.

Pero, como ya señalé, ésta es una percepción que no todo el mundo comparte. Y si tomamos los medios de comunicación como barómetro, comprobamos que la quema de un par de cajeros en el País Vasco, ocupa y preocupa más que los casi dos millones de mujeres maltratadas (1.865.000, más exactamente, según el estudio antes citado).

Cabe preguntarse qué locura empujaba a Francisca González cuando, en enero de 2002, asesinó a dos de sus hijos en Santomera. Cabe preguntárselo (aunque la pregunta no justifica ni hace más soportable tal atrocidad) porque estadísticamente es muy raro que una mujer mate a sus hijos. Pero, como demuestran las cifras, la violencia de los hombres contra las mujeres no constituye un caso aislado. Es sistemática y recurrente.

Sabemos que no estamos ante un fenómeno puntual (producto de “un arrebato individual de locura inexplicable”). Es un grave problema social provocado, justificado, espoleado por la ideología patriarcal y machista.

El debate debe girar, pues, en torno a las estructuras y las ideologías sociales que generan y sustentan tales comportamientos y que acarrean más muertes y más sufrimiento a muchas más personas que el terrorismo etarra. Pero el rechazo público e institucional hacia los maltratadores es, sin embargo, mucho más leve, las penas también y nadie pide escolta para las mujeres maltratadas y amenazadas a pesar de que en algunos casos los asesinos habían anunciado repetida y abiertamente sus propósitos...

Mar Herrero murió asesinada el 13 de octubre de 1999 por un ex novio. Vivió aterrorizada durante meses. Había interpuesto infructuosamente 14 denuncias. Su asesino estaba en libertad condicional porque ya anteriormente había sido condenado por disparar contra otra “novia”. Pero ni siquiera con semejantes antecedentes se tomaron medidas para proteger adecuadamente a Mar.

Esta criminal desidia por parte del aparato judicial y policial no hubiera sido posible si el problema de la violencia de género se valorase adecuadamente y ocupase un lugar destacado en las propuestas y análisis sociales y/o políticos, en las declaraciones institucionales, en los debates parlamentarios y mediáticos, en las manifestaciones convocadas y encabezadas por los líderes de los partidos, etc. etc.

En consecuencia, necesitamos imperativamente que los medios de comunicación de masas, los relatos socialmente compartidos, den voz y existencia pública a lo que tantas mujeres sufren. Sólo así las agresiones y la violencia masculina no aparecerán como una maldición que le ha caído a una mujer concreta, mala suerte, algo fatídico que carece de explicación o interpretación cultural, social, ideológica. Que hay que vivir, por lo tanto, en la soledad, la resignación, la culpabilidad....

Y sólo cuando la mayoría de los individuos y los poderes públicos valoren correctamente las causas y la gravedad de esta violencia, podremos considerar que avanzamos a buen paso hacia su erradicación.


¿Qué dicen las ficciones?

Pero, al hablar de relatos, no podemos olvidar los de ficción y, menos aún, los cinematográficos y audiovisuales. No sólo por su sobreabundancia sino por sus características que los hacen especialmente aptos para educar nuestras emociones. El lenguaje audiovisual no es explicativo, ilativo, abstracto. Es un lenguaje emocional que burla con suma facilidad los filtros racionales. Una ficción audiovisual fabrica e induce sentimientos y hace que los compartamos.

Cuando me propuse estudiar cómo trataba a las mujeres el cine español de los noventa incluí varios ítems para analizar de qué modo reflejaban las películas la violencia de género.

Primera sorpresa: la violencia de género era casi inexistente en nuestro cine.

Encontré, eso sí, algunos personajes femeninos que les pedían “caña” a sus respectivos hombres. Dice, por ejemplo, la protagonista de La teta y la luna (Bigas Luna, 1994): “Mierda de libertad, deberías haberme pegado una paliza”.

Sólo una película presentaba una mujer “oficialmente” maltratada: Siete mil días juntos (Fernán Gómez, 1994) pero cuando digo “oficialmente” digo bien porque, mientras los vecinos la oían por el patio quejarse y suplicar a su marido que no le pegara más, la cámara mostraba lo que de verdad ocurría: él se mantenía a metro y medio de distancia y no le tocaba ni un pelo.

Esa mujer a la que los vecinos creen una víctima es, en realidad, tan arpía que a su pacífico marido no le queda más remedio que matarla por una simple cuestión de supervivencia. Mensaje: “Cuando una mujer se queja de maltrato ¡vaya usted a saber

... (... continúa)
06/12/2006 05:29 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 2 comentarios.

El fin de las ideologías

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www.miguelrep.com.ar

06/12/2006 05:50 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

LAS PUERTITAS DEL SEÑOR LOPEZ

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06/12/2006 06:25 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 1 comentario.

Luna de piel

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08/12/2006 03:24 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

EL ESCRITOR PERUANO ESTÁ HECHO UNA MIERDA

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Por Rodolfo Ybarra

El escritor peruano está desnudo? ¿Es hora de decírselo? No entiendo qué es lo que se quiere decir. Primero, si alguien está desnudo y no lo sabe, hay un problema de percepción que hasta podría ser entendido como esquizofrenia o manía; ahora la realidad no cambia ni se hace palpable si se le acerca a alguien como si fuera una torta o simplemente porque alguien te la cuenta o te la describe, o sea si el escritor está desnudo y no se da cuenta, ¿cómo se le va a hacer para que se vista?

Muchos estarán diciendo ¿qué ocurre? ¿si sólo es una metáfora? Como dice, dada su lejanía, el señor Frisancho, pero lastimosamente no veo ninguna metáfora, aquí simplemente lo que se trata es la cruda realidad: el escritor peruano no sólo está desnudo, sino que está destruido, está solo, está perdido, está sin muelas, está en muletas, está de cabeza, está pateando latas, está con sida, está con cáncer, está con lepra, está sin DNI, está sin sueldo, está sin seguro, está –digámoslo de una vez- hecho una mierda.

Y qué estructura mínima va a haber para que lo represente, si todo este sistema putrefacto anula las posibilidades de organización porque no hay tiempo para sobrevivir, hay que tener 3 ó 4 trabajos, si es que los tienes, o hay que hacer de sobón en algún diario o universidad para así hacer las cosas “correctas” y mantener en vilo el lado académico. Un amigo me decía que la realidad superaba a la ficción y por lo tanto había que vivir de manera paranoica, hay que desconfiar del amigo que te visita porque ese quiere estar con tu mujer y hay que desconfiar de los compañeros de trabajo porque esos buscan tu puesto si tienes más jerarquía o si está mejor remunerado. Este sistema que parecen defender con uñas y dientes algunos escritores -mismos cancerberos o demonios apocalípticos- no puede en definitiva “fabricar” alguna solución, la solución corresponde a una gran propuesta corporativa o general –no trotskista-, porque los pensamientos también son producto de un sistema y si el sistema es aberrante, pues los pensamientos (o la superestructura) como el de mi amigo, también ha de serlo.

No entiendo por qué mi compañero de generación Héctor mezcla la defensa orgánica del escritor por supervivencia con el tema de los críticos, ya debatido hasta el hartazgo en los blogs basura y en los otros, que son pocos y hasta se han hecho una suerte de ratings (de rata) para establecer quién ejerce el mejor mecanismo o soplido de fuelle publicitaria, o sea quién es capaz de levantar en hombros o en forma de “capachún” –con o sin meditación y sin alfombras mágicas- a su autor preferido o al recomendado vía tarjeta o vía orden del director del periódico, y así el crítico termina haciendo su fellatio en vivo y en directo y “el escritor de moda” termina eyaculándonos en el rostro –para delicia de algunos, mismo bukakke- sus obras mal habidas cero interés y a bajo precio. Y no tenemos por qué quejarnos de si un escritor “no tiene manera de definir su propia situación en el Perú, ni un aparato intelectual o siquiera unos instintos que le permitan encontrar su lugar en los procesos políticos, económicos y sociales de nuestro país”, no será porque el escritor mal alimentado y todo y condenado a un constante desgaste para mantener a su familia o mantenerse a sí mismo, y a un constante lavado de cerebro como todos los peruanos y todos los ciudadanos del tercer mundo (porque los del segundo mundo al menos comen y pueden pensar mejor, y claro, el lavado de cerebro encuentra mayores resistencias).

La ubicuidad no es un don, es parte del mecanismo de conservación y si no se tiene, pues se está condenado a ser fagocitado por otro mejor dotado en la larga cadena alimenticia del ser humano que coronan por cierto los plutócratas y que defienden sus esbirros, llámense ejército, policía nacional y toda esa sarta de mercenarios que “cuidan el orden público” para que los esclavos, entre los que están los escritores, no se rebelen.

Por qué tendría que alarmarme porque un escritor no puede vivir de lo que escribe, si uno toma un tico puede encontrarse con un cirujano vascular o algún ingeniero de sistemas –yo me he encontrado hasta con santones, seguidores de Ataucusi hablándome del diezmo, y hasta con Dante Castro en su volkswagen viejo haciendo taxi-. El punto no es que el escritor deba vivir de lo que escribe sino de que este sistema está construido para doblegar al más insomne y convertirlo en una suerte de multiusos o “mil actividades”, como el “mil oficios” de Chuiman, sin capacidad y sin tiempo para centrarse en una cosa, una especialidad que algunos tienen y terminan siendo honrosas excepciones a la regla.

Vivir de la literatura “es un sueño” que se puede hacer realidad si cuentas lo que te sucede del ombligo para abajo o del derriere para abajo –si se quiere- y organizar un escandalete como esos “oñoñoys” como Bayly u Ortiz cuyas recetas no la siguieron bien Yesabella o Brocca o el ex amante de Gisella, Carlos Vidal. “Escandaliza y vende” es el lema de estos tiempos y ya lo han aprendido bien escritores como Ampuero con lo de “El Enano” o Verástegui posando calato en “Caretas” u otros que por higiene mental es mejor no mencionarlos. Tampoco esto me parece importante, no imagino a Tolstoi escribiendo “La Guerra y la Paz” para vivir de ello, es absurdo.

No se trata tampoco de negar la condición de escritor a alguien porque escribe sobre temas que a ti te parecen banales o porque se hayan vuelto “vulgares matarifes”,o toreros de vacas con ántrax; tu posición se acerca a la del señor Irigoyen quien aceita continuamente sus espéculos y dice que todos los poetas peruanos -salvo algunos aceptados a regañadientes- no tienen ninguna valía disparando a mansalva mismo Robocop, y al final se queda él solo comiéndose a sí mismo como el catoblepas, autófago y falto de rigidez consigo mismo. Y aquí si es de notar la falta, ya no de crítica sino de autocrítica de la que carecen la mayoría de nuestros autores, todos con una soberbia tamaño de sus encebadas barrigas como el Ubú Rey. ¿Quién puede autoflagelarse y salir luego con una corona de espinas y decir realmente mi literatura no vale la pena? Todos –o casi todos- quieren espacios en televisión, o ser reseñados o entrevistados, y posan para la foto con fotoshop y todo incluido, pero señores ¿su literatura realmente vale la pena para exigir todo lo que ello conlleva? Por favor, tenemos poetas a granel que parecen controlados por una omnimente (como Toy Story 3), todos escriben lo mismo y sobre lo mismo, y como dicen en el fondo del charco los sapos se escupen entre ellos o se lamen con lenguas bífedas mismas serpientes. Y de los narradores ni qué decir: se arrancan los pelos y se comportan como la Divinne de “Pink Flamingo” sobre todo en la última parte, para demostrar que son como Harry, el sucio, nada más que aquí –al igual que en la película o la serie- todo es impostado, todo tiene su respectiva pátina y pose. Y uno de los grandes culpables, aceptémoslos de una vez, son las universidades que se han convertido en fábricas de escritores-androides, sólo hay que mirarles en la nuca para descubrir el código de barras y determinar el lugar de procedencia, excepciones a la regla siempre habrá, pero siempre serán lastimosamente los menos.

El caso de los agentes literarios es patético, cómo exigir a una realidad como esta, donde los agentes funerarios quieren enterrarnos vivos, que existan estos señores que por cierto, son un producto de la tecnificación o especialización del mercado, y cuyo sueldo lo tiene que pagar directa o indirectamente el escritor y con qué. Sin embargo lo dicho en el párrafo anterior mas el estado de pauperización y expulsión de la PEA activa se une para colmo de males y como pala de enterrador la“falta de lectura”, que no es lo mismo a “falta de comprensión de lectura” en los que somos superados solo por Haití; pero si eso fuera cierto y como dice Beatriz Ontaneda, ¿por qué la piratería de libros es un gran negocio y por qué y para qué la librería “El Crisol” está abriendo un gran local –por el tamaño físico- en Los Olivos?

Creo sinceramente que Héctor Ñaupari y el señor Frisancho se equivocan y el primero se equivoca doblemente: primero porque los lectores no hacen al escritor, ni lo pueden condicionar, el escritor debe gozar primero de la libertad creativa, exorcizar no ya a sus demonios sino a su estómago hambriento que no lo deja pensar, asumirse a sí mismo para luego poder captar su realidad. Ahora yo pregunto: ¿existe realmente un “escritor malo” o “libro malo”? He encontrado libros de escritores mediocres o repetitivos; cuando yo me refiero a los escritores de la omnimente, en realidad me estoy refiriendo a los escritores que practican de alguna forma sutil el plagio o el encabalgamiento de escribir sobre lo que está de moda con recursos técnicos que estén de moda o en voga, pero realmente no creo que perviva un solo libro que sea como dice Frisancho “una buena mierda”, término con la que muchos escritores se refieren a los best seller, los libros de bolsillo o los libros que están en las estanterías de los centros comerciales. A propósito de esto, hace un tiempo estuve en una conferencia en la que Miguel Gutiérrez, conocido escritor de posición dura aunque lo tachen de recalcitrante o prosaco, defendía a los best sellers y, no solo eso, sino que recomendaba su lectura. Este tema no me queda del todo claro o, en última instancia, todo libro tiene algo que decir, no se puede ser objetivo en cuestiones de gustos literarios.

De otro lado, el señor Ñaupari dice “En ese aspecto, el Perú es un páramo. Pero, sobre todo, el escritor peruano no tiene lectores: en una sociedad donde elites pudientes y masas empobrecidas, donde blancos, mestizos y afro peruanos, ricos y pobres, todos por igual, no han leído en su vida un

... (... continúa)

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13/12/2006 03:43 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 2 comentarios.

Obsesión con el pasado

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GONZALO VALDERRAMA ESCALANTE "En Bolivia, el presidente Evo Morales vive hablando de un supuesto pasado glorioso de los
indígenas de su país"
Andrés Oppenheimer, El Comercio, 24 de octubre

Es frecuente leer este tipo de juicios categóricos en relación a la perspectiva política de los pueblos originarios andinos, para la voz-prensa oficial del país el pasado prehispánico es prehistoria, casi antidiluviana. El buen vivir de nuestros ancestros es cuestionable, es un "supuesto" pasado glorioso. A toda costa se quiere hacer ver que es peligroso por anacrónico que un indígena pueda ocupar un cargo político de importancia, ahí está el ejemplo de Bolivia, y poco importan la historia, los problemas internos y el contexto que compartimos para pensar que la experiencia boliviana y la refundación de su país sea un ejemplo a seguir, porque en principio los paradigmas propios se sustentan en "supuestos".

"Desconoce mayormente" A. Openheimer la concepción del tiempo en los Andes: En una visión no lineal del tiempo, por ejemplo, la palabra para designar tanto el pasado como el futuro es la misma en quechua, ñaupa, y para referirse a acontecimientos futuros usamos las palabras para designar lo que queda a espaldas de uno, quepa. El pasado esta delante nuestro, se le puede ver siempre, y es así como marchan los pueblos -racional, cartesianamente hablando- con la posibilidad de ver su propio pasado, mas no el futuro, que es siempre inasible, incierto por mas planificado que sea.

Cuando se traduce el concepto de desarrollo (que mucho preocupa a quienes critican tanto una supuesta obsesión con el pasado en los movimientos de reivindicación indígena) se nota ampliamente esta diferente concepción del tiempo y del acontecer histórico entre las sociedades andinas y las formas hegemónicas "nacionales": Ese avance progresivo al futuro promisorio que es el desarrollo, no puede traducirse en quechua sino como: Ñawpaqman puriy, literalmente "avanzar hacia el pasado". Lo cual tiene mucha lógica, y se podría decir es justicia poética, ya que es en nuestro pasado donde se dio efectivamente el tan ansiado bienestar colectivo que se supone es la meta del progreso, desarrollo y futuro.

13/12/2006 04:22 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

George Bataille

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En 1924 Bataille trabaja ya como archivista en el departamento de numismática de la Biblioteca de París, ocupación esta, la de bibliotecario y erudito bibliófilo, que realizará durante toda su vida. Este mismo año conoce a Michel Leiris y al pintor André Masson y con ellos a los surrealistas y, como no, al "papa" Breton con el que mantendrá una larga relación de disputas y desencuentros.
En 1931 conoce a Boris Souvarin y se incorpora al "Cercle Comuniste Démocratic", publicando varios artículos en su revista "La Critique Social", como "El problema del Estado" o "La estructura psiclológica del fascismo", es ahí donde en 1933 publica "La noción de gasto".
En 1935 formará Contre-Attaque, grupo definido como antifascista, antinacionalista y antidemócrata y que preconiza la revolución moral y sexual, reivindicando, entre otros, a Sade, Nietzsche y Fourier. El año siguiente, junto con André Masson e instalados en Tossa de Mar, coincidiendo con la Revolución en Catalunya, realizan la revista "Acéphale", de la que editaran 4 números. Posteriormente, junto a Roger Callois y Leiris, formara el "Colegio de Sociología sagrada". En 1946, funda la revista "Critique", aún vigente.
Durante 40 años, al mismo tiempo que frecuenta burdeles, tabernas y apasionadas relaciones amorosas, Bataille compone una obra tan lúcida como difícil de clasificar: relatos pornográficos, poemas, ensayos filosóficos, antropológicos y económicos, crítica política y literaria, e importantes escritos de arte.
Sin embargo, una idea común recorre su obra, la concepción de que la condición humana es esencialmente paradójica y que el ser humano es, ante todo, un animal contradictorio, hecho este que hace de la vida de cada individuo y de la humanidad entera una tragedia de difícil solución y que nos somete a una tensión constante entre, por ejemplo, el deseo de ganancia y el de perdida, entre la acumulación y la destrucción de energía, entre el trabajo y la fiesta o el juego, entre el cálculo y el derroche, entre la ley y su trasgresión.
La humanidad afirma su condición, negando su animalidad, mediante el trabajo y el uso de útiles, lo que hace posible la aparición de la conciencia y la separación entre sujeto y objeto. Pero el trabajo, como formación de sociabilidad, exige la prohibición de la satisfacción inmediata del deseo por la ley. Trabajo y ley responden a una misma racionalidad, la de subordinar el presente al futuro y mediante ellos el humano intenta conjurar el temor a la muerte, negando la inmediatez animal para afirmar el cálculo racional que asegura la perduración de la vida. Y sin embargo lo que obtiene no es más que una vida reducida a la mera condición de subsistencia, una vida servil que se limita a reproducirse con la sola voluntad de perdurar.
Ante semejante perspectiva, la humanidad no puede dejar de negarse a sí misma, negando el mundo del trabajo y el de la ley y afirmando un retorno a lo reprimido, a esa inmediatez que mantiene al animal en una relación inmanente con el mundo. Bataille no pretende retroceder a la animalidad perdida, sino recobrar para el ser humano el valor de la animalidad negada, lo que el llama la "santidad del mal" y que reivindica como otra posible dimensión de la experiencia humana.
Por lo tanto, en el humano se da la paradoja que se define sometiéndose servilmente al trabajo y a la ley, pero al mismo tiempo solo es, cuando niega este orden de trabajo y ley. Solo cuando los humanos somos capaces de afirmar y mostrar una in-humanidad valerosa y soberana que no teme a la muerte y capaz de hacer del presente un fin, solo entonces descubrimos parte de nuestra verdadera humanidad y exploramos otra posible experiencia vital. Es esta afirmación de soberanía del ser humano y su permanente conflicto con la civilización de la humanidad servil, lo que hace posible fenómenos heterogéneos y soberanos como el juego, la fiesta, el sacrificio, el erotismo, el arte..., es decir, la manifestación de la inutilidad frente a la utilidad, la noción de gasto, de derroche, de pérdida frente a la ganancia.
Con "la noción de gasto" Bataille presentaba la nocividad que para la vida representa esta obsesión patológica por la racionalidad de la economía productiva y de la utilidad, a la que oponía la lógica de lo improductivo, del derroche y el gasto. Para ello se basó en el "Ensayo sobre el Don" en el que el sociólogo Marcel Mauss estudiaba las relaciones de sociabilidad e intercambio de los indios del noroeste americano, basado principalmente en la práctica de la "Potlatch".
Etimológicamente Potlatch era una palabra de la tribu Chinook, utilizada también por los Kawakiult de la Columbia Británica o los Tlingit de Alaska y que significa "consumido por el fuego", un regalo tenía que ser correspondido de tal manera que el que lo había recibido y aceptado, tenía que regalarlo todo hasta que no le quedase nada que dar, sólo así la deuda quedaba saldada. "Un jefe conocía a otro y le hacía un regalo y este tenía que responder con otro de más valor. El juego podía comenzar con un regalo de un collar y acabar con el incendio del poblado, aumentando la obligación del rival a limites casi imposibles". El Potlatch era parte de una gran fiesta, con comida abundante, canciones, bailes, en la que incluso se podían poner nuevos nombres a determinados lugares geográficos; podía consistir en un intercambio simbólico de cortesía y devociones, motivado por la celebración de un acto social cualquiera, un nacimiento, una boda o un funeral, e incluso podía ser considerada como una guerra simbólica, un intercambio de retos y humillaciones. Para una tribu, el rendirse y no poder superar la provocación de la otra, era admitir la humillación de que valoraba más la propiedad, los simples objetos, que el honor.
Según Mauss, "Lo ideal es dar un Potlatch y no obtener compensación". Para él el Potlatch era el eco de la Edad de Oro, la supervivencia de una forma de intercambio que una vez fue universal y que en su nivel más profundo se trataba de una forma de comunicación entre personas que no se guardaban nada.
A partir de Mauss, Bataille encontró algo muy diferente, la prueba de otra y escondida economía de pérdida y derroche, ocultada y negada por las históricas economías de la producción y acumulación. En "La noción de gasto" actualizó la noción de Potlatch, no como un pintoresco recuerdo de una época dorada, sino como una permanente idea de disolución. Al olvidar los valores absolutos de la Potlatch, en los que el valor se derivaba de la posibilidad de una perdida total de objetos y mercancías, la humanidad refundaba la civilización exclusivamente sobre el principio de utilidad encadenándose a un sistema de límites donde todo tiene su precio. Pero la civilización ya se reprodujera en el comercio mercantilista, en el capitalismo o en el comunismo de Estado, simplemente ocultaba, tapaba, el odio que la humanidad siente por la utilidad y los límites, disfrazando su lujuria por el "gasto incondicional" en actividades que "no tienen un fin en sí mismas".
Si en Mauss el Potlatch era una difusa representación de lo que en otro tiempo había sido la vida real, para Bataille una vez comprendido esto, era también una revelación de lo que podría ser la "verdadera vida". Aunque sea en estado latente la "verdadera vida" está presente en el hombre, aún en el caso de que, como ahora, esté soterrada por esta cultura masificada de consumismo que lo totaliza todo. Ocultando a esta otra cultura posible, que a su vez se muestra desfigurada en estas formas que se manifiestan dentro de la cultura burguesa y que constituyen la danza moderna de echar la propiedad por la ventana, como puede ser el adulterio, la prostitución, la mentira y el engaño, la estafa, el juego, el alcoholismo, la drogadicción...etc.
Todo lo que queda del Potlatch como acto social y público, según Bataille, es la continua humillación que la burguesía inflige a los pobres; una humillación que los pobres sólo pueden devolver a través de la Revolución, ofreciéndose así mismos a la destrucción y pidiendo a cambio más destrucción. Pero el triunfo de la burguesía esta sellado por su cultura, la cual garantiza que la "vida real" de gasto y pérdida sea sólo permitida "tras las puertas cerradas", en privado, pues en esto la burguesía se distingue de otras clases o castas "por el hecho de que se le consiente gastar sólo en sí misma y dentro de sí misma". El resultado, según Bataille, es la desaparición de "todo lo que era generoso, orgiástico, excesivo" y su sustitución por una "mezquindad universal", este es el "regalo" que debemos a esta clase tan segura de su hegemonía, tan triunfante al identificar su historia con la naturaleza, y que finalmente habiendo prescindido de la máscara y contra todo aquello que para ella está felizmente escondido y aparentemente olvidado, expone su "sórdido rostro, un rostro tan rapaz y tan carente de nobleza, tan aterradoramente pequeño y mezquino, que toda la vida humana, ante ello, aparece degradada".
Este es el ideal del Potlatch, la humillación que no puede ser devuelta. Los pobres atrapados en la promesa de que algún día podrán gastar sólo para sí mismos, se muestran incapaces de responder ante tan continuada humillación. Ni tampoco los a sí mismos llamados revolucionarios, díganse comunistas o anarquistas han podido sustraerse de la producción, prisioneros de la racionalidad y de la ficción del progreso y de la utilidad, permanecen ciegos y sordos ante la "pasión por el gasto cuyo único fin sea la perdida".


LA NOCION DE GASTO

1. INSUFICIENCIA DEL PRINCIPIO CLÁSICO DE LA UTILIDAD

En cada ocasión que el sentido de un debate depende del valor fundamental de la palabra útil, es decir, cada vez que se aborda un problema esencial referente a la vida de las sociedades humanas, cualesquiera que sean las personas que intervienen y las opiniones representadas, es posible afirma

... (... continúa)
14/12/2006 04:16 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 1 comentario.

HACIA UN PAÍS SIN LIBRERÍAS

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POR GABRIEL ZAID

Presas de un círculo vicioso que se retroalimenta, producto de malas decisiones gubernamentales, y muestra del fracaso de nuestro sistema de educación, las librerías en México se encaminan a desaparecer. Gabriel Zaid hace la autopsia de esta industria nacional.
El número de librerías que hay en México no corresponde al tamaño del país, ni a su escolaridad. Desde 1940, la población se ha quintuplicado: de 20 a 102 millones. El número de estudiantes se ha multiplicado 16 veces: de 2 a 32 millones (ha subido de un décimo a un tercio de la población total), según las Estadísticas históricas del INEGI y los informes presidenciales. La población universitaria (la que terminó cuando menos la preparatoria) ha crecido como 80 veces: de 0.2 a 15 millones (ha subido del uno al quince por ciento de una población cinco veces mayor). Por esto, y por la intensa burocratización del país desde 1940, parece natural que la demanda de papel para escribir (en la escuela y en el trabajo) haya crecido aceleradamente. Esto se refleja en el número de papelerías, como puede verse en la tabla adjunta.
Lo que no parece natural es que las librerías se hayan rezagado, y cada vez más. En 1940, había casi tantas librerías como papelerías (sin contar que muchas papelerías vendían libros). Para 1970, la proporción había bajado de 90 a 22 por ciento. Actualmente, no llega a 4 por ciento. ¿Cómo explicarlo?
1. En primer lugar, porque los universitarios no leen, como lo documentó la encuesta La cultura en México de la Universidad de Colima (1996) y lo confirma la Encuesta nacional de lectura de Conaculta (2006). Dado que el ingreso promedio de la población universitaria es superior al ingreso promedio del resto del país, esto implica que la población más preparada (escolar y económicamente) para comprar libros no es lo que se esperaba. La educación ha costado mucho y educado poco. Esto se refleja en el número de librerías por millón de universitarios: ha descendido a la quinta parte (de 922 a 187), como puede verse en la tabla.
2. Cada vez menos libros de texto pasan por las librerías. Fueron un renglón básico para el negocio (por su volumen y su venta rápida y segura). Pero en 1959 se creó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos y los de primaria salieron de las librerías. Actualmente, la Conaliteg distribuye gratuitamente un millón de ejemplares diarios (www.conaliteg.gob.mx): más de los que venden todas las librerías juntas. Gradualmente, las librerías fueron perdiendo también los de secundaria, preparatoria, etc., a medida que los centros de enseñanza entraron al negocio de la venta a sus estudiantes.
3. El negocio de las librerías, descremado de los libros de texto, fue descremado también de los bestsellers. Las cadenas de tiendas empezaron a vender libros, junto con todo lo demás, y con los mismos criterios: maximizar las ventas por metro cuadrado. Esto condujo inevitablemente a excluir los libros de menor rotación: a concentrarse en los bestsellers, sin entrar a la parte más difícil del negocio, que dejaron a las librerías. En esta parte difícil está el atractivo cultural de la diversidad, pero el problema comercial de una demanda menor.
4. Las librerías fueron desplazadas a zonas menos concurridas. La presión de elevar la rentabilidad comercial de cada metro cuadrado condujo a una elevación de las rentas inmobiliarias, y viceversa; más aún cuando el comercio pasó de los centros históricos a los nuevos centros comerciales, creados como negocio inmobiliario.
La parte céntrica de las ciudades incluye un número limitado de locales comerciales, que se benefician (mientras el centro no se deteriora) del tráfico creciente de paseantes y compradores. Esto atrae negocios que no encuentran locales, y sólo pueden entrar pagando traspasos y mayores rentas; lo cual es posible para giros de mayor rentabilidad, que van desplazando a los otros. En los nuevos centros comerciales, esto no sucede como un proceso histórico, sino desde el principio. Sólo pueden entrar los negocios capaces de pagar rentas elevadas. Pocas librerías están en ese caso.
5. La escasez de librerías causa escasez de librerías. Donde no hay playas, ríos, ni albercas, no puede haber costumbre de nadar. Que los lectores vayan a las librerías a ver qué hay, que unas personas vean a otras entrar a una librería, que los hijos vean a sus padres llegar a casa con libros, que los escaparates de las librerías sean parte del paisaje urbano, puede ser normal en la vida cotidiana. Pero la ausencia de todo eso también puede ser normal.
Si no hay oferta, no hay demanda. ¿Dónde estaba la gente que hoy va a tomar café y conversar o leer en Starbucks? Muchas satisfacciones no se producen porque no hay donde satisfacerlas, porque no hay un empresario creador de una oferta que venda lo suficiente por metro cuadrado. Pero las condiciones pueden ser tan difíciles que ningún empresario pueda superarlas. Si no hay suficiente demanda, la oferta es insostenible.
Donde es normal que no haya librerías se vuelve más difícil que las haya. No es fácil sacar los gastos donde no hay (o se van perdiendo) las costumbres de la vida cotidiana que sostienen las librerías.
6. Otro círculo vicioso: los libreros pesan poco frente a las autoridades, lo cual facilita que los ignoren, con lo cual se hunden más. Las librerías son casi todas microempresas (el 93%, según el censo comercial 2004). Históricamente, en la cadena comercial que va del papel a las librerías, el Estado ha favorecido, sobre todo, a los fabricantes de papel (grandes empresas); secundariamente, a los editores (medianas, pequeñas y micro); y nada a las librerías. Las empresas que pesan tienen capacidad de interlocución con el poder, y pueden pagar estudios, abogados y cabilderos para defender sus posiciones; gracias a lo cual obtienen ventajas, crecen y pesan más. Las microempresas no tienen esa capacidad, ni medios para defenderse, por lo cual viven a salto de mata.
Los promotores del tabaco, el alcohol y los casinos se gastan millonadas en congraciarse con las autoridades y el público. Los promotores del vicio de leer no tienen esos recursos.
Hace muchos años, un alto funcionario de la Secretaría de Hacienda se dignó escuchar a un pequeño grupo que abogaba por las librerías. Después de la reunión (infructuosa), me vio buscando un taxi, le dijo a su chofer que se detuviera, amablemente me ofreció un aventón y lo aprovechó para decirme algunas verdades: Están ustedes en la calle. No vienen más que a llorar. Habían de ver cómo nos tratan los grandes industriales. Llegan con estadísticas, estudios de mercado, cálculos de costos, análisis económicos, considerandos legales y hasta el decreto que quieren, perfectamente redactado. Nos hacen presentaciones audiovisuales maravillosas, nos distribuyen documentos con edecanes maravillosas, etc. Tenía razón.
7. Por último, apareció el cuento de los descuentos. Empezó como un dumping de libros españoles. En los Estados Unidos y en Europa, los editores consideran dañino y contraproducente rematar lo que imprimieron de más: los libros que no se venden. Muchos prefieren conservarlos por tiempo indefinido. Otros, especialmente en los Estados Unidos, prefieren destruirlos y venderlos como celulosa a las fábricas de papel, para ahorrarse los costos de almacenaje.
En la España de Franco, la censura permitió a los editores publicar libros prohibidos, siempre y cuando no hicieran daño interno: se destinaran exclusivamente a la exportación. Quizá de ahí surgió la práctica de tratarnos como el traspatio donde se tira la basura. El caso es que empezó el dumping: los libros no vendibles, que sería dañino rematar en España, fueron a dar a los tiraderos de América. En México, las tiendas Aurrerá (que empezaron precisamente como una tienda de saldos de ropa) tomaron la iniciativa de comprar cargamentos de libros españoles a precios irrisorios, como gancho para atraer público. La Librería Gandhi fue la primera y casi única en hacer lo mismo, lo cual le ayudó a crecer extraordinariamente.
Pero vender saldos a precios irrisorios junto a libros normales hace que los normales parezcan carísimos. Había que ofrecer un gancho adicional: descuentos de 20% o 30% en los libros normales, desde el momento de su publicación. Sólo que, con los precios normales, no había margen para esos descuentos. Hasta que apareció la idea genial: inflar los precios para dar un descuento aparente. En vez de fijar el precio en $80, fijarlo en $100, para dar un descuento “fabuloso” de $20. Para esto, el descuentero, en vez de recibir del editor un descuento de 30% sobre $80, recibe un descuento de 50% sobre $100, lo cual le permite ofrecer al público 20% (que, de hecho, sigue comprando a $80).
Los que perdieron fueron los lectores que viven lejos de los descuenteros. El costo de comprar un libro no se reduce al precio neto que se paga. El costo de ir de compras puede ser muy alto, sobre todo en una gran ciudad: tiempo, transporte, estacionamiento, más la oportunidad (no siempre fácil) de hacer el viaje. Enviar un libro por mensajería dentro de la ciudad de México puede costar, digamos $60; ir personalmente, mucho más: lo mismo o más que el libro.
El costo de ir de compras no cambió para los lectores que viven cerca de un descuentero. Tampoco el precio neto del libro, que siguió siendo el mismo, después del “fabuloso” descuento. Estos lectores quedaron como estaban. Pero los que viven lejos cargaron con un costo adicional: o ir a donde está el descuentero para pagar el mismo precio neto que antes, cargando el costo de viajar hasta allá; o ir a su librería cercana y pagar el sobreprecio diseñado para que se luzca el descuentero.
Lo deseable es que todos los lectores, no sólo una minoría, reciban los descuentos de 20% o 30%, sin hacer viajes costosos. Esto equivale a que todas las librerías vendieran al mismo precio

... (... continúa)
16/12/2006 03:08 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Sasha y Sissi

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Jimmy Britto. Pimentel-Lambayeque, 1980. Estudia Literatura en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa; co-dirigió la revista de divulgación literaria Cara de Camión.

(A Verano en los Ojos).

Viernes Once
Mis dos zapatos de taco por aquí... por allá, bien distantes uno del otro. Son rojos, y casi llegando a la punta llevan un adornito; es una corbatita michi; y son anchos, muy anchos.
Desde la cabecera de esta cama los veo al ir penetrando la lejanía callada, densa y quieta que inspira este lugar, como un aire que es absorto, que se encuentra en todo; que va flotando en las orejas de mis peluches, en la pantalla de la televisión, en medio de este ambiente colorido de espasmos repentinos en los que me pierdo.
Si pues. Allá mis zapatos altos, por aquí un collar verde y un bolso que me acompaña hace como cuatro años a donde vaya, con quien vaya. Los coloretes desparramados: el Vammy Ciruela, el Fresa Eslava. Y un rimmel que es a prueba de agua.
Mi vestido que aún brilla sobre el bidé. Tiene unos puntitos que imitan mal la fantasía a color, es rojo. No llega a tapar ni la mitad de mis muslos, pero me dibuja bien.
También muestra la blancura de mis duros pechos, grandes pechos, empinados pechos. De todos, este es el que más me gusta. De hecho, aunque las demás me critiquen, hay semanas enteras que me la pasó con este stresh diminuto de escote en la espalda y mangas largas.
El perfume se puede oler desde aquí. No me extraña, pero tampoco es mío. Encima esta la peluca con la que soy rubia todas las noches de martes a sábado, de ocho a tres, haga o no haga frió entre baldosas y semáforos malogrados. Entonces el espejo a mi diestra. De una esquina cuelga un rosario que veo por pura inercia y es ahí cuando me viene una sensación de absurdo si me pregunto que hago aun viva.
Es todos los días. Mas eso me ayuda a que me vea bella por una especie de contraste; con buenos pechos para tocar y chupar, y una boca briosa que dé besos largos y profundos, hasta la campanilla de la garganta, tan frescos como lo son esos de verdad.
El espejo me muestra cuando estoy echada en la cama, así como ahora, escuchando a Cake con I Hill Survive. Es de cuerpo entero y en la parte baja hay cochinada de mosca que no sale... cubre muchos de los trozos de cartón y tabla que hacen de la pared. También ayudan las fotos de Sinatra, las de Van Dame.
Deben ser las cuatro; será un cigarrito para la desperezada como dice mi amiga Sisi antes de levantarme e ir a traer agua para lavarme. He dormido bien.
Por el sol y su resplandor que filtra por la calamina es el calor. Ya estoy acostumbrada, sin embargo, a veces tengo suerte y puedo dormir hasta las cinco de la tarde, es cuando salen bien las autenticas huidas, los sueños más bonitos.
Llego a las tres de la madrugada, pero diré que rara vez duermo enseguida: en tinieblas me aseguro que tras la puerta quede una silla como único seguro; luego me desnudo y antes de tirarme de bruces entre la pared y un Garfield reviso la plata que haya podido conseguir, luego, ya envuelta en sabanas toco partes especificas de mi cuerpo; me recorro como verificando si es cierto que estoy completa, viva.
Las ciudades son peligrosas en la madrugada. Al menos eso es lo que dice Sisi que ha caminado como nadie; es qué cuanto más para alguien que pulula en esquinas sin puertas ni ventanas, con graffitis obscenos, con orina donde patinas y ríes...
Luego, en este cuarto, cuando todo queda muerto, pienso en cosas que no tuvieron importancia. Más de las veces en cómo la gente me mira.
Busco nombre a esa sensación muda que me lanzan, de la que me contagian; hacen provocar esa rareza hacia mí misma al volver al silencio de este lugar. Sus ojos, porque muchas veces no lograron extraviarse a los míos, en sus ojos aflora la desconfianza, el miedo, la mueca, y en algunos hasta la repugnancia. Seguro que es por mis cabellos o por mis largas piernas siguiéndose una a otra.
Y por eso este trabajo.
Le he llegado a tomar cariño a esta insana defensa contra los señores y señoras que giran en esta arena; jovenzuelos civilizados, y un buen día entendí que es mejor moverse en la oscuridad, comer en la oscuridad, emborracharse en las tinieblas, reír en esa oscuridad donde sólo yo contemplo mi mejor perfil. La cautela es importante para no llorar cuando una tras la ventana cual espía ve como ellos lo van devorando todo, los veranos y las primaveras en los parques y cines; con sus hijos, con sus globos. Cual gusanos se arrastran en las mañanas donde yo no sé de pan caliente; sí,... claro, y la manía maravillosa que debe ser tomarle la mano a alguien y andar. Ya en la noche. Ya en la tarde. Cierras la ventana, corres la cortina. Lo consumen todo, se desplazan a dos patas, ríen, también se peinan, llevando en la muñeca relojes que marcan un tiempo imaginario hecho de dispatia, unos segundos que no cuentan cuando ellos duermen y yo no.
Pero no me quejo, no.
Me despertó el calor y la radio sigue encendida, ha estado contemplándome, viendo como el maquillaje mezclado con sudor se corre por las arrugas de mis mejillas caídas, y mi frente; el ciclo de como se fueron agrandando los círculos de baba sobre la almohada.
Ha garuado. Eran azules las gotas que caían de un cielo invertido. Cuando las luces chocaban bien podía notarlo. Eso lo vuelve todo más desolado se quiera o no. Mis tres billetes arrugados en la mesa, hechos bolitas, ahí, junto al colirio.
Los conseguí en dos salidas. Uno fue por la masturbada a un vejete que en su época debió ser alguien importante.
Los otros dos por el servicio prestado a un cobrador o controlador, no oí bien, en el ultimo asiento de un ómnibus Comas-Vitarte... no es la primera vez obviando hoteles, fue rápido y limpio, todo el liquido que broto de su aparato quedó para siempre dentro de mi culo que lo trago todo, para el siempre. Poco papel, algo de ganas. Ando desquiciada últimamente.
Baje del bus bien agarrada del tubo helado, todo anda tan resbaladizo que una se puede matar en cualquier momento; di unas vueltas más, mas luego la avenida se me hizo vacía... Entonces empecé a caminarla a pasos cortos pero desequilibrados, como a punto de un desmayo; me fui hundiendo dormida en esa boca de dientes luminosos, de lengua negra y dura, salivada con el roció de la noche. Después me calme, y lo único que retumbaba en la ciudad era mi chicle chapoteando en mi boca. Ya había algo de gente.
Mi cuarto estaba lejos pero igual camine con la calma que busco para mi sangre, y la brisa es más cruel que antes... penetra a fondo en cada uno de los huesos que me sostienen, a una mano caliento mis caderas frotando kerosene; también es preciso untar las rodillas; es ahí donde el dolor es verdaderamente insoportable...
Sigo con los ojos cerrados, pensando en cualquier cosa, escribiendo al azar…(y me miro lo mire y lo arrastre al jardín, entre plantas y mierda de animales lo hicimos; gratis y a gatas... fue rápido y limpio, al acabar sólo atine a decirle chau papi mientras agachada me limpiaba a fondo. Fue la risotada lo que más me hace recordar ese asunto, la risotada de Sisi, digo)... cuando se lo conté.
Me llamo Sasha. Y vivo sola, a no decir de Micho.
Los portazos de mis vecinos también se afirman como una compañía, eso rompe con muchas cosas que se tejen en mi cabeza cuando no duermo. Ahí una luz mortecina alumbra día y noche, es un corredor donde es infaltable la ropa colgada, la de ellos, porque a mí me provoca cierta vergüenza los huecos insanables de mis blusas. Pero todo es soportable, a no decir que es el santo de mamá Gonzala, en ocasiones aun la extraño como un chico, aunque ni yo misma lo pueda creer.
Pero nada ha cambiado. Yo no he cambiado, así que a rascarse las entre piernas, nada de visitas ni nada. Una vuelta y de espaldas a la puerta, al espejo, a mi abrigo colgado; qué cansada me siento... ¿y si el alma esta en el estomago?... ¡¡en el intestino grueso!!... jaja. Cae una lagrima y otra, y veinte y cien… es urgente el colirio.
Tengo plata, pero nada de hambre; quizá sed, eso sí.
¡Sasha! ¡Sasha!... no, no lo soy... no lo soy y lo comprendo de nuevo cuando rozo mi pene al bañarme, cuando esto se convierte en un ejercicio para disipar el sin sentido hacia las cosas; para alejar ese remordimiento verdaderamente absurdo de pena que me produce el que no vean mis ojos bajo el cerquillo... mis ojos cafés, mis lindos ojos cafés. Yo, a mí, de haber sido mujer me hubiera gustado llamarme así: Sasha.
Pero no, sólo soy un cabro viejo que duerme mucho; un maricon, espero que sano.
Soy la más franca en el oficio a la hora de dejarme tomar, el asunto es que paguen algo. Los secretos de los años los pongo a sus disposiciones, a sus satisfacciones, y me alegra hacerlo.
Sé bien, y esto es por decir algo, que mientras con más peso me siente en sus pubis al tener todo su aparato dentro de mi túnel escabroso, el placer puede llegar a ser satánico, como bien un policía me lo dijo. Te dicen que eres bella, y puede que hasta con un besito te despidan antes de abrirte la puerta, en el pasado me cuidaba, ahora no, porque a ellos les gusta así, a mí también; ya nada de esos jebes olorosos que se deslizan tan bien en el trasero, y en la los espacios del paladar y la lengua.
Ahora disfruto con cada uno de mis clientes, hay derecho ¿no? . Eso me lleva a apretarlos fuerte contra mi espalda sintiendo como en las nalgas y muslos unas gotas calientes descienden hasta las pantorrillas... con furia de adentro afuera; rabiando, algo nos decíamos... me insultaba, pero a mí sólo me importaba cerrar los ojos y sentir su pinga, sentírla bien

... (... continúa)
18/12/2006 00:00 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 2 comentarios.

ENTREVISTA A RODOLFO YBARRA POR DANTE ILDEFONSO

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Rodolfo Ybarra (Lima, 1969). Perteneciente a la promoción poética del 90, ha estudiado matemática pura, física, electrónica y comunicaciones. Subrepticiamente ejerce la docencia y el periodismo. En el año 1998 dirigió el programa contracultural de televisión “De-Generación” en canal 27 UHF. Tiene varias novelas y ensayos en calidad de inéditos. Asimismo ha publicado "La Túnica de Ankou” 1989, “Sinfonía del Kaos” 1993, “Vómitos” 1999, “Por la boca, MUERTOS” (Ybarra/Portals) 2002, y el ensayo “Las Armas del Escritor”. De otro lado ha completado un poema-reportaje en video titulado “La Decadencia de Lima” (1998) donde muestra el desgarro y la podredumbre humana de la ciudad capital. Textos suyos han sido publicados en importantes revistas y periódicos del medio y del extranjero, así como en antologías como la efectuada por la Biblioteca Nacional del Perú y la “Antología X Bienal de Poesía Premio Copé 2001”. El año 2005 ganó el premio literario 500 VL organizado por la municipalidad de Lima. La presente entrevista se realizó hace unos meses a raíz de la publicación de su poemario Ruptura de heje (2006). Pronto Ybarra estará publicando una nueva obra con la editorial Zignos.


Rodolfo, háblanos de tus inicios literarios o artísticos en general, ¿por donde te movías, qué leías, etc.?

Recuerdo una biografía de Giussepi Casanova que leí a los siete años en una colección turquesa que entregaban gratuitamente a los médicos de los años setenta porque llevaba publicidad de medicamentos -en ese entonces modernos- creo que la colección se llamaba “enfermos famosos” y alguna visita con problemas bronquiales -recuerdo claramente la tos, el eco cavernoso- lo había olvidado en la sala de la casa, ahí se describía al niño Casanova con una suerte de retardo mental moderado (RMM) que lo alcanzó hasta la adolescencia convirtiéndolo en un inútil, en un guiñapo humano, y luego el joven Casanova como por un acto de iluminación “despertó” con su habilidad por todos conocida y sus intentonas médicas -las sangrías y toda esa limpieza de la sangre- y sus métodos supuestamente infalibles para evitar el embarazo como el limón cortado con miel de abeja -primitivo espermicida- que introducía a sus compañeras sexuales, casi todas casadas y que querían disfrutar de los placeres cireneicos sin mayores consecuencias que el acto mismo. (A propósito, la película “Casanova” de Fellini que vi años después despertó en mí la infancia un poco acelerada y con vacíos que cubrir; más adelante, si me lo permites, hablaré de esto y, claro, de las mujeres y la vagina dentada o, la vagina con bozal y todos esos miedos freudianos).


Volviendo, yo era un niño introspectivo, casi índigo, casi autista, y digo “casi” porque eso me salva de una definición autoconceptual que no estoy seguro, por la lejanía, poder realizar. Bueno, igual era un niño que leía todo lo que encontraba; aprendí a leer a los tres años sin esfuerzos, casi como una cuestión natural, un proceso natural, y tuve una fijación por los mapas cartográficos que me duró buenos años, pasaba el tiempo comparando los mapas del Perú con los de otros países, medía poblaciones, producciones mineras, agropecuarias, cantidad de ejército, etc. Mi madre -mujer de negocios- jamás incentivó mis ánimos por la lectura, yo tenía un familiar (¿un primo?, no lo sé, jamás lo pregunté) que había llegado creo de Piura para estudiar en la universidad, y él me enseñó muchas cosas aparte por supuesto de prestarme sus textos preuniversitarios. Con él aprendí a jugar ajedrez a la perfección (especialmente las salidas peón 4 rey o gambito de rey o de reina o el inmejorable caballo en posición de ataque o el peón hacia delante para dar salida a los alfiles) y a resolver problemas matemáticos y estadísticos que en su mayoría siempre es una aplicación de la lógica. Creo que en cierta forma yo me sentía como el niño Casanova con una suerte de retardo, no interno, sino externo, es decir inducido por el poco interés que irradiaba mi entorno familiar; pero yo era terco -terriblemente terco, no sé por qué a veces me miraba a mí mismo como el Aureliano Buendía de “Cien años de Soledad”, libro que leí antes de los trece años, gracias a ese familiar incógnito y en parte al destino.


Recuerdo que salía a la calle como todos los niños a jugar canicas, “el trompo y la huaraca” como dice ese poema de Nicomedes o “El trompo” solamente de Diez Canseco (precursor del realismo urbano en la década de los cincuentas, recomiendo leer su novela “El Gaviota” y también “Duque” y sus cuentos “Estampas Mulatas”); y ahí en la calle recogía periódicos que los doblaba y los metía en el bolsillo del pantalón para luego en la otra “soledad” del baño leerlos. A veces no entendía pero me esforzaba, claro era sólo noticias en pleno gobierno militar, las movidas de lo que después supe era la Sinamos (Sistema Nacional de Movilización Social), las Sociedades Agrarias de Producción, las cooperativas y todo el movimiento agrario y campesino, y ese rollo del patrón no comerá más de tu pobreza, Velasco y toda su corte y la ilusión del cambio que nunca llegó. (A propósito, ¿sabes por qué Velasco en su loca carrera por estatizarlo todo, no tocó las tierras de Huaytará?, simplemente porque estaba casado con la hermana del aprista Luis Posadas y ellos pues, eran dueños de toda esa comarca).


Recuerdo claramente que leí la noticia de un fusilamiento por traición a la patria -era una mañana de abril y hacía frío- y este hecho se comunicaba con lenguaje marcial y con una frialdad que me hacía dudar de que eso fuera cierto. ¿Cómo una muerte podía acabar relatándose como un boletín del servicio metereológico? Terrible. Así, y no con mi armadura, sino con mi inocencia entraba en toda esa onda tanática que como un espiral fue creciendo hasta hace unos años atrás.
De ese modo, con toda esa atmósfera “revolucionaria” y llena de oportunistas y “grandes” descubridores de la pólvora, leí los pocos libros que había en casa, incluido una Biblia pequeña de color azul que regalaban casa por casa los evangélicos, ahí al final de este pequeño libro había una conminación puesta en sello azul pastel para poner tu nombre y creo también otros datos; ahí puse por primera vez en un libro mi nombre y mi apellido; y luego y casi inmediatamente vendría el colegio que en primera instancia fue el colegio parroquial Nuestra Señora de Cocharcas, de una misión claretiana, ahí me enseñaron, aparte de reafirmar mi lecto-escritura, a rezar y algunas palabras en latín. Los padres españoles eran muy severos, solían castigar a los niños golpeándolos en las piernas con reglas de madera, todavía eran los tiempos pretéritos en que “la letra con sangre entra”, y claro también premiaban con rosarios y crucifijos de diversos santos a los niños aplicados. El método error-castigo parece que funciona o funcionó en algunos, tal es el caso de un viejo amigo que ahora es sacerdote franciscano y lo veo cada cierto tiempo en una iglesia del centro. Ahí también aprendí los nombres de muchos santos como santo Tomás de Aquino, cuyo libro “Suma Teológica” (obra maestra compuesta en 14 tomos) recién pude leer a los veinte años. San Agustín quien es uno de los cuatro padres de la Iglesia de Rito Latino, cuyas teorías siempre me impactaron, y muchos otros santos que aparecen en el santoral: San Juan Bosco, San Vicente de Paul, San Peregrino Laziosi, Santa Clara de Asís, Santa Catalina Labouré, Santa Margarita de Alacoque; y de ahí el salto a la poesía sacra estaba cerca: Santa Teresa de Ávila (“Nada te turbe, nada te espante todo se pasa,/ Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta sólo Dios basta”) a San Juan de la Cruz (“Por toda la hermosura nunca perderé sino por un no sé qué, que se alcanza por ventura. El que de amor adolece del divino ser tocado, tiene el gusto tan trocado que a los gustos desfallece como el que con calentura fastidia el manjar que ve y apetece un no sé qué, que se alcanza por ventura. Sabor de bien que es finito lo más que pueda llegar es cansar el apetito y estragar el paladar; y así, por toda la dulzura nunca yo me perderé sino por un no sé qué, que se halla por ventura”), a Fray Luis de León (“Despiértenme las aves con su cantar sabroso no aprendido; no los cuidados graves, de que es siempre seguido el que al ajeno arbitrio esté atendido. Del monte de la ladera, por mi mano plantado, tengo un huerto, que con la primavera, de bella flor cubierto, ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y mientras miserablemente se están los otros abrasando con sed insaciable del peligroso mando, tendido yo a la sombra esté cantando”) a Sor Juana Inés de la Cruz (“Finjamos que soy feliz, triste pensamiento, un rato; quizá podreís persuadirme, aunque yo sé lo contrario, qué pués sólo en la aprehensión dice que estriba los daños, si os imaginaís dichoso no sereís tan desdichado”). Ah por cierto, jamás fui religioso, eso de “si me porto mal me voy a ir al infierno” me duró hasta los diez años y no más, y por mi carácter no podría haber llegado al Jansenismo que, como sabemos es la doctrina que exagera las ideas de San Agustín para obrar el bien religiosamente a costa de la libertad humana. El bien como bien está perfecto, pero el bien sin libertad de qué sirve, cómo disfrutas del bien. Y dios bien gracias. (“Yo le pregunté una vez: -y tú, vagabundo, ¿crees en Dios? -te lo diré más tarde. Espera unos treinta años. Cuando haya cumplido los sesenta, tal vez sepa si creo en Dios o no; de momento lo ignoro, y conste que no tengo ganas de mentir”. Mis Confesiones. Máximo Gorki. Pg. 99 . El nombre de la editorial no me acuerdo).


Bueno, del Cocharcas pasé al colegio República Argentina, un colegio un poco grande que queda en el jirón Miroquesada, ahí aprendí las “malas costumbres” argentinas, gracias a que la embajada de ese país auspiciaba el colegio. Recuerdo cada nueve de julio -día de la Independencia gaucha- llegaba el

... (... continúa)
18/12/2006 01:39 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

EL OLOR Y LA MIRADA

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El olor fino solitario de tus axilas
Un hacinamiento de coronas de paja y heno fresco cortado con dedos y asfódelos y piel fresca y
galopes lejanos como perlas
Tu olor de cabellera bajo el agua azul con peces negros y estrellas de mar y estrellas de cielo bajo la
nieve incalcualable de tu mirada
Tu mirada de holoturia de ballena de pedernal de lluvia de diarios de suicidas húmedos los ojos de
tu mirada de pie de madrépora
Esponja diurna a medida que el mar escupe ballenas enfermas y cada escalera rechaza a su
viandante como la bestia apestada que puebla los sueños del viajero
Y golpes centelleantes sobre las sienes y la ola que borra las centellas para dejar sobre el tapiz la
eterna cuestión de tu mirada de objeto muerto tu mirada podrida de flor.

CESAR MORO.

20/12/2006 23:47 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 1 comentario.

UNA MUJER ASOMA DESDE MI

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Una mujer asoma desde mí
soy su ventana
puedo presentir el algodón de sus narices
poblada de senos se llena con mis huesos
yo la miro desde el agua
ella fuera del mundo
yo dentro ella
ella dentro mío
utilizando mis espejos.

Una mujer asoma desde mí
aquella que en las calles amontona mi cuerpo
desviste mis cáscaras
Sufre mis recuerdos

Una mujer asoma desde mi
no dejaré me sustraiga

TANIA GUERRERO

20/12/2006 14:23 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

ESTETICA DE LA CORRUPCION

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Las culturas y las religiones surgen como una necesidad del hombre de explicar su existencia en relacion a su medio geográfico. Estas respuestas y la conformación cultural que de ellas surgen son ecológicas. es por eso que por ejemplo, los inkas no adoraban a las vacas sagradas como sí lo hacen en la india, porque no es el caso de la geografía tan variada diversa y rica.
Si recordamos nuestra variada historia, las distintas culturas que existían en nuestro tan variados medios geográficos nos daremos cuenta que cada una tiene una interrelacion del hombre con su propia naturaleza. Y esto es sabio. Vemos por ejemplo a las culturas de la costa que tenían totems relacionados al mar, o cultos al oceano. Cada culto formaba parte del armazón de toda una estructura social y cultural que interactuaba con las culturas alternas y contiguas, en una suerte de tejido maravilloso de orden natural y estético universal.
Las nuevas culturas que arribaron impusieron religiones, cultos y realidades de otras geografías mediante la violencia, mediante la fuerza el exterminio y la degeneracion provocando desequilibrios...sin embargo esta imposicion nuevamente buscó un orden natural de adaptacion, como un organismo vivo que es trasladado a un medio geográfico hostil para su sobrevivencia y en este proceso de adaptacion el cuerpo muchas veces muere o empieza a pasar por distintos precesos como el de la corrupción y/o revitalización violenta. Han pasado cientos de años, y el proceso no acabó en el siglo XV ni en el XVI, sino que siguió y ha seguido su curso, de tal manera que el profundo impacto que tuvo una cultura sobre otra se sintió y se sigue sientiendo en toda la historia, la cual no sólo está en los libros, está en nuestro genes, es así que es posible hacer una historia de cada aspecto de la vida social que actualmente vivimos, podemos seguirle el curso al sistema de gobierno, a la conformación de los grupos de poder, a los valores patrios y a los valores no tan patriotas como la corrupción. En proceso de adaptación se agudizaron defectos o se alentaron falsas virtues, se empezó a vivir con el mal, con las heridas con la putrefacción, y la devoción, se aprendieron nuevos ritos, y se aprendió a vivir como miembros del organismo gangrenados.
Como un inicial armónico organismo puesto en un embase demasiado pequeño o deforme al que tiene que adaptarse, y se vive las consecuencias, intentando vivir con canones de belleza imposibles que conllevan a la negación de uno mismo, un autosuicidio permanente, se vive tanaticamente, se vive la muerte, vidas paralelas, triples o cuadruples vidas, cada una negando a la otra. es por eso que es posible afirmar que la corrupcion es una cultura, algo institucionalizado. un secreto a voces. es por eso que esta falta y degeneracion en la adaptacion es cotidiana en los hogares, en las casas, la corrupción es algo que viene desde abajo y tiene sus representantes en la política, el arte, la religion y todo.
Para tocar el tema de estética de la corrupción sin embargo, debemos entender qué es lo corrupto, a qué se llama Corrupción. Si nos remitimos al proceso natural biológico de los cuerpos orgánicos, nos daremos cuenta que la corrupción es parte del proceso vital todo cuerpo orgánico se corrompe, entra en un estado natural de putrefacción, es la ley natural regida por la dualidad, la vida y la muerte, lo bueno lo malo, lo blanco lo negro, etc. las leyes de correspondencia; asi podemos afirmar que cada lado blanco tiene su correspondencia o su lado negro, de algún modo en la misma medida. nada es completamente oscuro por la eternidad, lo claramente comprimido en algún momento tiene que explotar........
sin embargo en este proceso, debemos reconocer que la lucha de esta dualidad tiene como finalidad el equilibrio que nada sea completamente negro ni completamente blanco, sino que exista un estadío natural que permita la sobrevivencia del cuerpo y en su defecto que puedan crearse nichos que alberguen habitas vitales que vivan en esta armonía, como nuevas especies o simplemente nuevas ideas. el desequilibrio surge cuando un estado de corrupción sobrepasa los limites de la vitalidad amenazando su existencia, para pasar a vivir la muerte que no sería vivir la agonía en si, sino vivir vitalmente la muerte. En esta situacion se crean otros nichos otros espacios naturalmente nuevos seres, nuevos mutantes......las identidades se subierten, permanecen colgadas, el orden la armonía la estética queda alterada. Vivimos una permanente y cotidiana estética de la corrupción, nos adornamos y criticamos distorcinadamente, nuestras imágenes artísticas suelen estar contaminadas.
como parate de este análisis,tomaremos como ejemplo algunas de las expresiones artísticas que usan elementos de la corrupción, sin dejar de aclarar que existe un gran número de manifestaciones por no decir la mayoría, que toman estos elementos, haciendo estética con los mismos por lo mismo que el arte como expresión sensible del artista, manifiesta lo que siente, manifestando el tiempo y las circunstancias, y tratándose de un análisis este no puede sustraerse a una visión multidisciplinaria, salvo las obras puristas, que se abstraen completamente de la realidad, cada una de las expresiones ha sido influenciada por el entramado sociocultural, economico político y demás.
considerando como evidente estética de la corrupción, mensionaremos la película "DÍAS DE SANTIAGO", cuyo argumento, muestra realidades no muy lejanas a lo que se escucha a diario en el noticiero, los actores como en la vida real, se conducen hacia un papel en el que involuntariamente se ven involucrados en deterioro de si mismos. La madre que silencia el abuso sexual que comete el padre, su esposa contra su hija, es una historia que puede estar sucediendo en no solo uno de los hogares peruanos, sin embargo no queremos decir que dada la situación del Perú, el tema es único y propio de aquí, sobre corrupcion y estética de la corrupción se ha escrito desde que apareció la literatura como tal, mencionemos no mas, una novela de Oscar Wilde que toma como temática precisamente esto: "El retrato de Dorian Gray", donde la apariencia de la belleza va de mano con la corrupción del espíritu, valdría sugerir entonces que la estética de la corrupcion, valga la reflexión trascendente que encontramos en esta obra maestra de Wilde, entonces cabería hacer una diferenciación entre lo que sería la estética de la corrupción, la estético como corrupción y la corrupción como estética, esta última definiría la obra de Wilde, en la que el personaje despliega su actuar por una mente que se autosafisface sin ver fuera de si mismo, hasta el deterioro excrecable de la corrupción y por el contrario en la película "Días de Santiago", la corrupción es utilizada para crear estética. En un ensayo Nataly Guzmán Velasco, analiza "el sentido filosófico-estético de la belleza en la obra ‘El retrato de Dorian Gray’:un estudio sobre la trascendencia de lo bello", en él, ella reflexiona sobre cuál es la concepción estético-filosófica de la belleza en la obra “El retrato de Dorian Gray”, del autor Oscar Wilde, escrita en 1890. Lo que se pretende es identificar cuáles son las características que se le adjudican a lo bello, para así poder hacer una distinción sistematizada y crítica sobre las dos caras de este concepto: el valor estético de una obra por su belleza misma (un sentido de belleza limitada a la percepción de los sentidos), y el valor estético de una obra determinado por lo que representa en términos de armonía moral, virtud, lo sublime y lo inteligible. Wilde insistía en que el arte, la moral y la ética no siempre caminaban de la mano.
y así, en materia de expresión podríamos decir que el Perú es un maravillo caldo de cultivo para el arte, y que ´la expresión estética podría funcionar muy bien como radiografía del interior de este sistema, como un parodia de lo mismo cabería mencionar los vladivideos que se hicieron durante la epoca de fujimori y que ejemplifican claramente esta intención, tomando en cuenta que el significado de la palabra corrupción en este contexto tiene la siguiente definición en el diccionario: "CORRUPCION: En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores..", según la cual, tendríamos casos de la actividad corruptiva en cada una de las intancias donde existe una institución gubernamental en actividad, las denuncias al respecto son abundante y aun, ya ni siquiera causan sorpresa, mas aun cuando la corrupción está se asienta como un sistema organizado y también multidisciplanario y que funciona paralelamente a el sistema gubernamental ineficiente y caduco.


TANIA GUERRERO

20/12/2006 15:58 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

CONEXION

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Ella grita
Y su voz se mezcla con la arena
hace un hombre que me engendra
y alimenta a los peces
Su voz azul degluye la leche de mis senos
Yo doy a luz con sus besos un hijo
Y giro desde sus tripas

Ella grita
y mis venas son su sordera
me hacen transparente como la lluvia
urticante como las nubes

Ella juega y espanta la muerte con una rama
Mueve los dedos
para inventar agujeros donde duerman las vizcachas

Ella tiene la panza de las madres
Caliente y oliente donde duermo yo como una hoja apática

TANIA GUERRERO

21/12/2006 05:02 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

HIPOCAMPO

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Yo te maldigo Margarita
por pronunciar mi nombre de hueso
y bendecir con tu esperma mi otoño
Te maldigo y santifico por haberme
encontrado desnuda el día de la inocencia
Por medir con tus manos de matar
el útero de cristal que nos trajo al mundo

Fui yo la primera que te vio
por eso beso tu vagina que es la mía
que es la del mundo
porque fui tu hermana
tu desdoblada cloaca caracol que vino a dejar la baba

Ven santa a redimirte
ahora en estos cuatro ángulos de mi circunferencia
para quitar de ti la mueca

Mídete y mírame en esta noche eterna de sordera

Saquémonos el cubo de los demonios
y celebremos el profundo paraíso
por donde una vez te hallé abriendo el ojo
y pidiéndole a la tierra que querías ser de carne

Mi amor mi amada sombra roja
entrañable espina de rabia


TANIA GUERRERO

21/12/2006 05:24 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

ROSA

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Beberé el hilo que sale de tu boca
Rosa
hasta desaparecer
salirte por los ojos
y amanecer en tus legañas

Rosa
Rosa perversa

he de bañarme con tu cabello cósmico
y volverme peluda
y si no me escuchas
crecerá mi piel hasta tus oidos
y dirá tus palabras Rosa
aquí en mis senos
perversa

No existirán las extrañas rayas que nos igualan
que nos separan
por eso me incrustaré tus ramas
para morir de ti Rosa
irresistible perversa

TANIA GUERRERO

22/12/2006 21:34 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

CRISANTEMO

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Fuera de la ciudad
un alma pasteaba su ausencia
miraba en otro cuerpo
su cuerpo de espejo
el cuarto rostro que traía en el viento
y aunque no podía dejar de ser su propia puerta
pregonaba su entrada y su salida
El cadáver observaba todo lo que
decía su fantasma
se escucha la sombra
se escuchaba el estigma
disimulaba por si la muerte
lo dejaba
y conquistaba nuevamente
a su alma que vagaba en las colinas


TANIA GUERRERO

22/12/2006 22:51 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

LA DEL QUINCE

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Por: Nicolás Hidrogo Navarro
Al fondo se ven desparpajados unos cuerpos caricaturescos y borroneados en mi lente carnosígeno sobre una lluvia de faroles intermitentes y una muchedumbre escrutadora, como que juzga ganado. Es una covacha primitiva alumbrada por rostros defectuosos, empolvados y aceitosos, “los turistas” de esa jungla tropical pasan husmeando carne perfumada y maquillada, ¡está buena! o ¡está raca!, es la resolución empírica, no es necesario haber ido a la universidad para ser buenos catadores y juzgadores y ni estar con el título de burdo fiscal o juez, eso se aprende allí con el apelativo de ficho o putero. Se confunden los olores de ruda nauseabundos, pichi y perfumes en el disparate más extravagante por atraer a más gente. Muchos ombligos y glúteos aparecen exhibiéndose, contorneándose, rumbeando en el dintel de las puertas, dibujando una sonrisa coqueta que quiere convencer y no convence, cara que se deja hacer y hace de todo, facilita, buenita, atrayéndote, ¡ven papacito, marido mío!, te espero, entra hacemos de todo ¿te acuerdas?, te atiendo como mi rey, vanamente unas con el semblante más triste del mundo, que no excita sino da compasión; otras, seguras que el lenguaje de su juventud hable por ellas y ahorren desaires; siempre una sonrisa, las más baratas, siempre puestas con la misma máscara de alegría complaciente y contagiante, ora tristes las que lejanamente cantaron victoria y ahora quieren ocultarse de sus antiguos clientes a los que no convencen, ora desafiantes en mirada y precios las más- más del putanar.
Un motor asmático se atragantaba en su agonía traqueteante, estando habilitado para atender a una veintena de focos le han puesto abusivamente en las ancas de sus caballos rocinantes un medio centenar de focos psicodélicos para alegrar y transformar la lugubridad pestilente en una noche sabatina, de lujuria y sordidez satisfecha.
Todas quieren ser charapitas, todas inventan su llegada de Iquitos, Tarapoto o Moyobamba, todas quieren ensayar el dejo sel-váa-ti-co para convencer bacán, sólo así se asegurarían sus veinte pases esa noche, todas quieren ser unas locomotoras de amor para arrastrar los vagones más inmundos y esperpénticos de la noche, olfateando el tufo de unos sobacos indomables y pezuñas rebeldes, con la mirada perdida en el techo y con el apuro eterno y salvador del “ya-ya-ya” perturbador que te baja los resortes a cero.
Es una noche más, pero el recorrido siempre es bueno para encontrar sorpresas – he allí la razón de ir aunque uno encuentre lo de siempre- y salir de la monotonía de esa ruleta viciosa de ver siempre lo mismo. Empezamos por las Orquídeas majestuoso otrora, hoy nido del silencio fetal y mierda, saltamos a la Colonial acaso con nombre identificatorio y aleatorio a sus ocupantes, ingresamos a la Tropical llena de jovialidad y de reñida competencia, jovencitas con poca experiencia y mucha ingenuidad, como las prefieren los cochos y nos adentramos a las del Túnel sin nombre, de más bajo calibre, donde tu poder adquisitivo de un Sol vale por dos y hasta tres doblado por la mitad, luces rojas, violáceas que resaltan la blancura de tu ropa transformando los harapos en pasables, jadeos y grititos posiblemente fingidos, sacan la cabeza para llamar en un momento desesperado en que no ha caído nada desde la mañana, un bikini fucsia resalta, pero al acercarse es una cuarentona con varios lunares de fantasía y un cuerpo que se resiste a la gravedad del tiempo para hincarle la carne, apagada ofrece unas caricias sensación y la pose multiespasmos, pero nadie se la cree, dicen que todo es pura finta, su rostro no la ayuda efectivamente, pasan, caen los novatos, el marketing falla por la mercadería misma no por la promoción. La novedad fue en El Túnel donde la luz de cada bombilla compite y pierde frente a la de un cerillo. Allí se ha formado una cola como para recibir donaciones, donaciones de amor robótico en raciones de a 10 minutos. El que va saliendo con sus recomendaciones y su sonrisa de oreja a oreja enciende y aviva la espera justificada e interminable, quién y cómo será, sólo sé que es la del cuarto asignado con el quince, la nueva de la cuadra, al decir de mi compañero Gonzalo F.
La anémica e indecisa luz no permite sino divisar el rojo bermellón de su atuendo de torera incansable que aparece y luego desaparece arremetiendo muletazos a los energúmenos de irrefrenables deseos, antigalanes de putanar.
Eran las tres y cuarenta y dos minutos de la mañana del domingo y la cola se estaba agotando. Oteaba con el interés picado de espera de un cazador, un cuerpecillo frágil de gacela, una sonrisa, sonrisa ..., dentadura, creí conocida, pero no, esas son huevadas cuando uno está templado como que todas se nos figura en la amada, sí era una conocida manera de torcer los ojos y los labios, será posible que lo escrito pueda expresar mi emoción... ¡Tere...sa, Teresita Barboza!, no, no, imposible, ella no me reconocería en mi nueva facha, me he dejado crecer las patillas a lo Jhon Lennon, ¡mi corazón está que se me sale por la boca!, tengo en el estómago una lluvia de rayos que lo han endurecido, ingresa el penúltimo cliente, un jorobado de Notre Dame chiclayano, carajo me tiemblan las piernas y estoy corriendo al baño, uf casi me saco la m antes de tiempo, con verrugas de Aniceto en la nariz, frotándose las manos en señal de “lo logré”, me comeré el mejor bocado, qué pasa: otra vez los celos enfermizos de antes, no puede ser, y él hay que sacarle filo a la herramienta, tú ¿y?, yo, no esta parece que ya se fue la semana pasada, me gustaba remontarme siempre como el salmón en el basural de mis recuerdos y creó encontrar cosas interesantes idesechables por mí, sólo por el tiempo. Mientras tanto, pienso en las ruinas circulares de mi memoria y la de ese viejito pendejo y copetón Borges y en mi irrenunciable enfermedad de noctámbulo, buscador de una vida alegre, cuando para otros el día acababa para mí se encendía la gran lámpara de la noche cargada de emocionante soledad y quietud de las calles, manchado por el chocolate espeso de la noche, que brota como apéndice displicente y el ruido melancólico, silencioso del tic-tac de mi interminable Olma, de la misma edad de mi abuelo: viejo siempre viejo de mi vida.
¿Quién era Teresa para mí y para toda mi promoción escolar? Mi trofeo, el trofeo más preciado en el colegio “Alonso de Alvarado” en Bagua Grande, el que era lubricado por el Utcubamba, gran mole serpenteante de agua, acaso el lugar con una gran jungla de estudiantes rebeldes, del que nunca llegué a serlo a pesar de mis vanos intentos hasta ahora. Tenía lo que tienen todas las mujeres: no sé si el mismo tamaño, cantidad, proporción, casi lo mismo pero siempre jamás igual, pero todas las mujeres no tenían lo que ella tenía: el encanto de hechizar y abobar a cuanto cojudo se enamoraba de ella, el descollante don de despachar a todos sin herir explicitándolo. No sería para nadie, moriría así, como una manzana silvestre detrás de un cristal prohibido: sabrosa y apetitosa para comerla, y todos nos contentábamos con verla invicta, sin mácula. Era su encanto y delicadeza de mujer intérprete, símbolo de las emanaciones féminas, su irrefutable don de saber decir las cosas exactas, pero sobre todo las ganas de hacer con ella una práctica de autopsia sexual sin pensarlo dos segundos. Su piel de peluche erotizador, sus desenfrenados y fieros labios de capullo abierto esta mañana con dos gotas diáfanas de rocío incólume, los desfiladeros perpetuos de sus pechos y su intangible, inimaginable e impronunciable secreto rosáceo. Qué no hubiéramos dado, en qué nos hubiéramos convertido por el tan sólo hecho de estar con ella. Escuchaba la persuasión y el halago más convincente, intentaba el más piedrón del colegio insinuarle sólo estar con ella, pero no y no, no había forma, tiempo ni nadie. No logré ni logramos estar con ella en todos los años desde que desapareció de mi vigilancia contumaz y mi atención irresoluta, aunque siempre en el velatorio de mi corazón seguía prendida la vela del recuerdo de su imagen: Teresa Barboza, la Techi que nadie conquistó y a nadie quiso entregar el repujado inapreciable de su amor y cuanto pueda ser tocado y alucinógeno.
La puerta se abrió, un destello violáceo encharcó mi rostro, el tipo que salía estaba sonriente como si hubiera cortado todas las orejas y los rabos en su noche taurolujuriosina.
¡!Techi Barboza!, grité para mis adentros y para mis recuerdos, ¿eres tú?”. Ella me recibió como a su príncipe (no me hago muchas ilusiones ahora después de saber que a todos los recibía así). Para probar, sin esperanza de recibir la verdad sino un seudónimo artístico, le pregunté por su nombre,¡imagínense su nombre artístico y su nombre real coincidían, era Techi Barboza!, para todos y para mí, pasajero anónimo y a mucha honra y me estaba contando haber decidido esa vida que siempre quiso ocultamente, esa misma noche después de 19 años de darse cuenta que nadie la amaba, después de un frustrado intento de decirle a un tal Nicolás que sentía un oculto e inobjetable amor, amor en silencio.

25/12/2006 02:56 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

REINA, REINITA... LA DULCE

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Por: Nicolás Hidrogo Navarro (hacedor1968@yahoo.es)

Con especial y gratífero afecto a las putas de Las Violetas -polvoriento y famoso lupanar de Chiclayo-,

grandes samaritanas que han y endulzan

la morbosidad de los norteños del Perú.

¿Y? Me miró arremolinadamente torvo, con el rabillo del ojo izquierdo, temerosa y cómplice. Estaba atrapando zancudos con los ojos cerrados, era mejor así en una noche tan oscura y silente. Me cuchicheaba: ... ¿saldremos?, ¿hoy lo hacemos?... ¿iremos a la botica? Su mirada estática estaba engrasada por un derretido rostro que se deslizaba torrente con el sudor sobre su blusa amarilla. Abrió la cortina de su lampiño y mullido cuerpo y todo se encendió en mí: la ingravidez del ambiente hacía denso y enneblinado la distancia entre ella y la mía, un pegajoso y tórrido ambiente soporífero exigía dormir abreviado de prendas, sentía que por mis venas corría carbón rojísimo y líquido. Caminé en puntillas hasta alcanzar su voz y le dije: ¡tengo miedo!...

Acababa de cumplir los once años y mañana debía ir a la escuela en su último día. Ella había bajado de Ñuñajalca, un centro poblado menor de Bagua Grande, y estaba en mi casa casi ya cuatro meses. Hacía de empleada –digo hacía porque nunca supe que para hacer cosas de la casa había que pagar, ella no cobraba, además nunca la llamé empleada, sino Reina Reinita-. Yo la consideraba más que eso: casi, casi, no sé, casi una diosa salvaje y silvestremente domada, desde la espasmódica noche que me levanté al baño sonámbulo y puede contemplar su dormir y medir la distancia de su roncar y la turgencia y bambolez de sus bultos delanteros aguijoneados por mil zancudos. No tenía apellidos ni documentos, ni recuerdos, ni pasado, ni familia, sólo tenía un nombre: Reina. No tenía edad sólo un cuerpo de mujer y mucha juventud y coquetería y complicidad sintetizada en su figura ayeguada y en una masa corpórea de apenas 42 kilos. No tenía historias que contar ni ilusiones futuristas que elucubrar: vivía plenamente entregada a todo, como que fuera el primer y último día que trabajaría en casa.. Casi no hablaba, todo lo decía con su rostro: gestos y sonrisas, mohines y silencios, era su mejor lenguaje, la empecé a entender y comunicarme así, en silencio. Nunca tuve un reproche, nunca hubo un no, ni preguntas, ella lo adivinaba y solucionaba todo. Desde que llegó a la casa, ella remodeló la ubicación de las cosas y se sabía, al cabo de una semana, el re-orden total, recreado por ella. Siempre supuse que iba a ser la mejor mujer del mundo y que se quedaría con nosotros para siempre. Escasa de estatura, de rostro atriangulado y penetrante y profundo mirar, nunca se cansaba, le dada vuelta a todos los rincones de la casa como setecientas veces al día y terminaba cantando al anochecer. No era bonita, era adorable, sencillamente era una mujer apetecible y creo yo –según mis sueños, fantasías, suposiciones y proyecciones- supercomplaciente. Fue la primera mujer que vi desnuda y peladita como una yuca de desayuno y me samaqueó de nervios y atiborró de imágenes lujurientas para toda la vida. Por ella descubrí el rostro oculto de la intimidad, en su cuerpo tostadito descubrí lo plural en toda mujer: un matorral espeso, esponjado y negruzco se alojaba en sus entrepiernas y unos salvajes y ebrios pezones marrones apuntaban en un ángulo de ciento veinte grados. Sólo miré, sólo miré su enorme llanura plagada de concupiscencias y un bosque retorcido de escondites y misterios me fueron revelados. Las dunas abrasantes de su cuello, sobacos y ombligo, empezaron a nadar entre mis pupilas lubricadas por el espanto y la sorpresa. Ella rompió la virginidad de mis ojos, ella sonrió y sonríe entre mis recuerdos, ella rió, ella se carcajea complizmente entre mi pervertida inocencia y me dejó durmiendo cuarentaisiete años, perdido entre el opio de mis sueños.

Ella estaba allí y se me perdió en el tumulto el primer día incrédulo, sí la vi y no la vi, como visión fugaz desapareció tragado por la misma gente, pero era ella, treintainueve años después fue vomitada por la vorágine del tiempo. Uno tras otro día, en el mismo lugar la busqué, hasta que por fin, sí allí estaba a tres metros de mi vista, a casi 560 kilómetros de donde la conocí, ella está allí, con cuarenta kilos demás, con un lunar postizo en la comisura de sus labios, con un kilo de maquillaje encima, sopleteando como flor artificial un perfume barato de dos soles el litro, y haciendo su guiño inconfundible a todo el mundo entre la avenida Balta y la calle Amazonas del congestionado y putísimo Chiclayo. Había hecho su posicionamiento estratégico en una esquina, muleteando como torera a todo el mundo, con su protuberante mondongo y masticando un chiclets adams con sus desvencijada dentadura de acrílico empobrecido, con un nombre de guerra que hace recordar a caramelos y a mi diabetes, “La Dulce”, con una blusa roja y una falda azul eléctrico para llamar la atención. Ella está allí esperando al mejor hombre del mundo – quizá un apestoso que no se ha bañado en semanas o un lunático sexópata-, qué importa ella es buena, ella es complaciente, ella soporta y tolera todo, nunca se enoja, ella fue la mejor empleada del mundo, pero ahora ella, Reina Reinita, es la mejor puta del mundo.

La lujuriosa noche en que creí perder el control al miedo y asistir a sus tentadores susurros y que no me quedaría dormido, como siempre, sólo encontré dos sapos haciendo clop-clop en su cama y de ella nunca más.

Lambayeque, marzo 14 de 2005

25/12/2006 03:17 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 1 comentario.

Leda pintura

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LEDA tus ojos....tus labios Leda mi libertad y reveldía, mi convicción...
mi silencio,mi verdad, mi mentira, mi diosa, LEDA mi CORTESANA

27/12/2006 23:06 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

EDADES DEL AGUA

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-4

el río llega
con la misma sed de mi corazón a beber de tu mirada

río y corazón
beben como animales mansos de su mirada


-5


estar alerta
dejar herida una imagen

mi madre zurciendo el viento
mi tía
dejando que en su trenza juegue la mañana


-6


sólo cadáveres al final de mi lengua

exprimir hasta la última gota en la palabra

así como me dijeron
los chiwancos son las primeras gotas de lluvia
así se los digo ahora


29/12/2006 00:07 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

CONFIRMADO

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Memoria de mis maravillosos presentimientos.....pasados y presentes

pelagato

29/12/2006 20:08 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

EL POETA QUE SE MIRABA EL OMBLIGO

RODOLFO YBARRA

Respta a Ñaupari (de ñaupa, voz quechua que significa antiguo, pasado, por extensión anacrónico, fuera de tiempo)

La literatura peruana no sólo ha vivido en el filo de la navaja, sino que ha estado marcada por la tragedia, la mohatra y el horror, no porque el escritor quiera o no integrarse al sistema imperante, sino porque a este último no le interesa integrar al escritor (entiéndelo de una vez por todas). Ejemplos, querido amigo, sobran, desde Martín Adán, indigente a quien un presidente quiso nombrar de ministro, hasta José María Arguedas que se suicidó porque sabía que la solución al problema no estaba en la literatura, o el mismo Vallejo a quien el estado peruano encarceló del 6 de noviembre de 1920 al 26 de febrero de 1921, y tuvo que migrar a Europa porque amaba la libertad y por eso mismo luchó contra las falanges franquistas, enrolándose junto a muchos escritores, unos más radicales que otros, pero todos dispuestos a dar la vida por la causa como Rafael Alberti, Cernuda, Miguel Hernández, Alexandre, Rafael Dieste, Herrera Petere, León Felipe, Asunción Silva, Herrera Reissig, Enrique Blanch, Altolaguirre, Prados, Serrano Plaja, Gil Albert, Pablo Neruda, etc. Recordemos las palabras de Vallejo en el II Congreso Internacional de Escritores en Madrid: “Los responsables de lo que sucede en el mundo somos los escritores, porque tenemos el arma más formidable, que es el verbo. Arquímedes dijo: Dadme un punto de apoyo, la palabra justa y el asunto justo, y moveré el mundo; a nosotros que poseemos ese punto de apoyo, nuestra pluma, nos toca, pues, mover el mundo con estas armas”

No confundas, por favor, liberalismo con libertad, eso déjalo para las tribunas laxadas del neoliberalismo, o para los señoritos, hijos de los plutócratas que han pagado sus entradas para escuchar lo que quieren oír: las hurras y los vítores, en play back, al engendro del mercado, y a los grilletes y al látigo del capataz; como cuando dices “…suscribo hoy con más fuerza que nunca: el liberalismo. Lo hago convencido de que la libertad es la respuesta a la pobreza, el hambre y la miseria; (…) la libertad alienta la creatividad, la innovación, la competencia, el sacrificio, la vocación de servicio al prójimo y todos los sentimientos que hacen noble y digno al humano actor” ¿¿?? Pg.8 “Páginas Libertarias”.

En verdad me desalienta tener que escribir sobre esto, porque es lo que has logrado en “diez años de trabajo, investigación y difusión de las ideas de la libertad…” por favor, bien sabido es que el liberalismo por definición es –y aquí sí no digo nada nuevo- una doctrina que se apoya en la propiedad privada de los medios de producción y no admite injerencia del Estado. Y esto no tiene nada que ver con la libertad con la cual tratas de confundir a toda costa, mismo prestidigitador, deeler de tragamonedas u orador equívoco o siniestro como si fuese un discurso de algún animal político para ganar votos a las pobres masas que permanecen sumergidas hasta el tuétano en las aguas servidas de la ignorancia, y que no pueden elegir entre lo que le hace bien o lo que le hace mal.

Todos amamos la libertad –salvo algún espíritu sadomasoquista- eso no está en discusión, el problema está en que tú crees que a través de una determinada doctrina económica vas a alcanzar el nirvana, el erebo, el limbo, el éxtasis de la libertad; creo que lo que tú buscas en el fondo es el libertinaje, que es un vicio propio de las sociedades desequilibradas, la satisfacción de los placeres no tiene por qué arrastrarte a doctrinas torcidas y vendepatrias, o de repente aprendiste mal el discurso o asististe a “la escuela del mundo al revés” detallado por Galeano, donde el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse.

Claro, no olvidemos al “maestro” Milton Friedman, quien habla de “la tasa natural del desempleo” y a Richard Herrnstein y Charles Murray quien por “ley natural” comprueba que los negros están al final de la escala social; ah, y no olvidemos tampoco a los mormones –la iglesia del capitalismo- quienes atribuyen el color negro a una indecisión angelical por no apoyar ni al demonio ni a dios, por eso el “castigo” del color oscuro.

Sé y te lo dije en la anterior misiva que tu discurso es sincrético, pero no nos confundamos y quieras hacer pasar gato por liebre, porque esa libertad no llega porque tú la pidas de rodillas o la escribas en verso y la arrojes al pozo de los deseos; la libertad llega por conquista tal y como el detalle del cuadro de Eugéne Delacroix, jefe de la escuela romántica, que ilustra tu libro, en que “la libertad” está flanqueada por un libertario con fusil y un jovenzuelo con una pistola; obsérvalo bien y luego no digas que “el fusil, la violencia y la muerte” están al margen de todo “cambio provechoso” como sugieres enfáticamente en la pg. 133 de tu libro o modelo para armar.

Revísate y cuestiónate. No estoy proponiendo NADA, simplemente estoy interpretando lo que tú no quieres leer ni ver, colocándote el velo que los regentes quieren, y hablando lo que éstos te susurran al oído o te dictan en amobladas oficinas.

Somos “amigos” y la amistad no tiene por qué hacernos cómplices de nuestros equívocos o perversiones, entonces digamos la verdad y busquémosla, no con vicios lógicos o construcciones sinuosas y mal intencionadas, acaso hay alguien o algo detrás de ello cuyo beneficio es menester tener a escondidas porque se resuelve en alguna cuenta encriptada. No voy a discutir tu condición de burócrata, eso dejémoslo para los charlatanes coprófagos amantes de los chismes de peluquería y habitantes de las cloacas blogísticas que suelen asomar como ratas en el mundo literario. A veces es bueno escribir poesía con la barriga llena de cerveza (o con la cabeza llena de humo, dirías tú) pero yo no puedo escribir poesía con la corbata apretándome el cuello, tampoco podría escribir sobre amor o erotismo cuando mis tutores me están obligando a escribir un discurso para mandar al pueblo al matadero sin que ellos se den cuenta.

Lo que se discute es que la vindicación del escritor no puede incluir solo una lucha reivindicativa (o sea mejores tratos editoriales, mejores sueldos, seguro, etc.) sino que esa lucha se debe enmarcar en una lucha política en la que deben de estar incluidos los maestros, los médicos, los policías honestos, los agricultores, los obreros, etc. He ahí el error que tienes que subsanar sin aliento demagógico y sin insinuaciones cantinfleras; y no veamos la cara amable de la luna, o veámosla, pero veamos también la otra cara, la monstruosidad que produce países como Francia y Estados Unidos, que anotas como ejemplos para “realizarse” como escritor; no olvidemos ese huracán que con un soplido en Nueva Orleans nos develó el estado calamitoso en el que vive la gente de color, que condolió tanto al mundo que hasta Cuba preparó ayuda con médicos y todo incluido, y no nos olvidemos que USA tiene uno de los más altos índice de tuberculosos (cifras de dos dígitos muestran las estadísticas silenciadas de ciertos grupos de oposición) sin contar que es el trabajo, la principal fuente de stress arriba de los divorcios tan celebrados y el miedo propio a la muerte.

Y no olvidemos a esa Francia del 98 que tuvo que reducir la semana laboral de 39 a 35 horas por la presión popular, y que produjo una protesta sin precedentes de los empresarios engancha esclavos, los políticos, mancebos y guardianes del dinero de sus amos y los tecnócratas, los tontos útiles que le buscan explicación o disculpas a la tortura y al trabajo forzado.

No soy amante de la destrucción –hematólatra, diría Menéndez y Pelayo- ni de la vida miserable como me endosas hábilmente en tu última misiva. Aquí simplemente hay dos caminos: o se es vanguardista, revolucionario, humanista, o se es reaccionario, felón, retardatario. Y claro al centro, que no es ninguna opción, los oportunistas, los sin banderas, los acomodaticios, los que se suben al bus en marcha, los que nunca meten las manos al fuego por nada, los que miran la masacre detrás de la ventana, los camaleónicos, los que siempre están bien con todos y brindan con el verdugo en el confesionario y con el condenado en el cadalso. Y al parecer tú ya elegiste y has demostrado ser un maestro de las stand comedy al proyectar una coronación que tú sí celebrarías más que Chocano, más que los reyes católicos o el rey Ubú.

Tus falacias y verdades a medias podrían hacer creer a terceros que yo soy un propulsor del Proletkult que fue una asociación para “preservar las creaciones artístico literarias” de la revolución rusa, engendro que detesto como las ideas de Vladimir Kirillov quien dijo: “En nombre de nuestro amanecer, quemaremos a los rafaeles, destruiremos los museos y pisotearemos las flores del arte”, ideas reaccionarias como las que promueve el neoliberalismo en el cual te encuentras erróneamente reclutado.

Desatemos las anfibologías y triquiñuelas que elaboras al más puro estilo de los filosofastros, quienes estarían contentos de tener un discípulo tan destacado. ¿Cómo es que me parece malo que mis compañeros y amigos vivan en otros países?, esto tiene el tufillo de una envidia que no me corresponde, aplaudo a los que pudieron saltar el cerco, a todos los espaldas mojadas, los peruchos, colochos, sudacas al fin, que lograron cruzar la frontera evadiendo las minas personales o becados por su valor intelectual, mi solidaridad con ellos y mis respetos; ellos eligieron salir de este país por diversas razones entre la que está principalmente la económica, la académica, los nuevos horizontes; y muy por el contrario a lo que tú piensas, ellos –en su mayoría- embanderan no una lucha por el capitalismo, sino una lucha sutil y de perfil bajo como ciudadanos residentes, por derribar ese sistema oprobioso que tú aplaudes

... (... continúa)
29/12/2006 20:22 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 2 comentarios.



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