Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2006.

KAYESH

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Son muchas palabras con las que podría comenzar… ¡Gracias! es la primera de ellas… Las montañas, los Apus, son tan grandes como tu mente los imagina. La magia existe en estos colosos de los andes: entre sus valles, ríos, rocas y demás hay un sinfín de posibilidades de las cuales soy parte. El universo, los Apus y yo estamos conectados a la hora de hacer posible los propósitos de la vida, hay mensajes y lecciones que los montañistas nos brindamos mutuamente dentro de la creación…

Dentro de estas aventuras hay muchas anécdotas acerca del valor, valor que se fragmenta en amistad, lealtad, honor, fuerza, solidaridad con los compañeros e infinito bienestar. En la montaña, las actitudes superficiales y materialistas ya no son trascendentes, no hay máscaras ni temores, hay que hacer lo que hay que hacer y poner en práctica la meditación acerca de la vida y la muerte, respirar tranquilo y seguir viviendo, no importa si tienes frío o hambre, no hay nada que hacer mas que seguir cumpliendo con el espacio entre el piso y tú.

Así como puede ser infinita la redacción de una historia, sin saber donde comenzó está, comenzaré donde físicamente sucedió todo.

JULIO DEL 2003 – PRIMER INTENTO

Sin mucha experiencia en paredes y menos en las de la Cordillera Blanca, ya que era la primera vez que visitaba Huaraz, mi compañero de cordada -Ignacio Espinosa también Ecuatoriano- me habló de ir a Cayesh, montaña en la cual el ya había estado el año anterior. La idea se desarrollo de tal forma que salimos un 15 de julio del 2003, con dos mexicanos: Hugo y Luis, desde Huaraz con movilidad hasta la portada de Quilcayhuanca. Luego, con burros y arrieros hasta el campo base. Una vez en el campo morrena, Hugo enfermó y continuamos la jornada sólo tres. El tercer día fijamos 120m de cuerda y regresamos al campo morrena para descansar, hidratarnos y comer. Cuando sonó la alarma a las 2am para el ataque a la cumbre curiosamente nadie salió de la carpa y en silencio dejamos que pasen los minutos hasta que uno de nosotros exclamó: ¡estamos tarde!... Decidimos entonces salir en la siguiente madrugada.

El cuarto día salimos a las 2am y en nuestra trayectoria por el glaciar hasta la pared, nos dimos cuenta que un serác había causado durante la noche anterior una avalancha justo por donde teníamos que subir. Escalamos con todo nuestro empeño más de la mitad de la vía hasta llegar a la derecha de un gran mixto, ya era muy tarde y no llevábamos vivac porque queríamos hacer la pared en un solo día. En este sitio, a 150 metros de la cumbre, decidimos retornar haciendo 8 rapeles de 60 metros y después caminamos al campo morrena. Llegamos a las 6 de la mañana del quinto día: fueron 28 horas de esfuerzo desmedido y tensión extrema. Lo habíamos disfrutado pero en el fondo sabíamos que deseábamos regresar y hacer cumbre.

PRINCIPIOS DE AGOSTO DEL 2006 – SEGUNDO INTENTO

Temporadas después de haber escalado en los Andes ecuatorianos, peruanos y bolivianos, tras la lenta recuperación de un hombro lesionado, casi cuando ya había terminado la temporada en Huaraz, rompiendo con todos mis esquemas de recuperación salí de Quito con dirección a Huaraz en un viaje de tres días por vía terrestre cargando todo mi material para disfrutar de la Cordillera Blanca. Llegué y, como siempre, me dirigí hacia el único referente que tenía y nunca me había fallado, la familia de Julia Vallve, para luego ver que montaña iba a subir primero. En ese tiempo de indecisión y mal clima en la cordillera, pude quedar con Hugo, el mexicano que me acompañó hace 3 años, para hacer un nuevo intento al Cayesh. Esta vez, debido a una tormenta eléctrica, nos bajamos faltando el último tramo.

La satisfacción de haber estado tan arriba fue grande pero yo quería regresar por esos últimos metros a la cumbre. Tenía algunas opciones de cordada para regresar al colmillo, pero entre estas tenía que ser la mejor: conocí a Miguel Maza, aspirante a guía UIAGM de Huaraz, quien ya tenía en mente el ascenso a este pico.

MEDIADOS DE AGOSTO DEL 2006 – INTENTO FINAL

Vimos un día de buen clima y decidimos salir al siguiente, esta vez mi corazón me decía que era perfecto ya que hasta los rapeles que dejamos con Hugo en el intento anterior estaban listos para que hagamos cumbre. Una vez más se cumplió con el itinerario del Cayesh, la diferencia era que en vez de 6 días lo íbamos a hacer en 3, tanto por el mal clima como por la estrategia a utilizar: ‘alto, rápido y ligero’. Ya no teníamos arrieros, ni burros ni movilidad para el regreso. Las jornadas iban a ser duras, pero después de la escalada no nos importaba nada más. Llegamos al campo morrena el primer día, con un poco de nevada. A las 2:30 am del segundo día salimos del campo morrena atravesando el glaciar. Comenzamos la pared a las 5. Hicimos 2 largos y medio de cruce de rimaya y mixto, luego 4 largos de roca de grado 6a y siempre evitando los mixtos. Un largo atrás dejamos una mochila con agua y algo de peso. Íbamos con una sola mochila, la cual la llevaba Miguel junto a las botas y los crampones de los dos, agua y un par de piolets. Yo punteaba la ruta y no tenía peso extra. Continuamos por 2 largos de mixto y finalmente llegamos donde me quedé la última vez: un diedro de roca de dificultad 6a, que con la tormenta y los rayos fue imposible subir la última vez. Ahora estaba frente a nosotros rogando que lo escalásemos: 2 largos de roca y llegamos a la arista de la cumbre. En medio de unas estalactitas de hielo se hizo realidad el sueño de estar en la punta del gran colmillo. ¡Gracias Cayesh! Nos dimos la mano, tomamos unas cuantas fotos y descendimos rápidamente pues nos esperaban 10 rapeles de 60 metros y ya eran las 5 de la tarde.

En los rapeles se nos trabó la cuerda 2 veces, pero con júbilo resolvimos los problemas y llegamos a la una de la madrugada al campo morrena con mucha hambre y sed. Al mediodía, bajamos hasta la portada y vivaqueamos cuando nos encontró la noche. A la siguiente mañana, llegamos en 3 horas hasta Llupa, esperamos como una hora hasta que una camioneta que traía leña nos llevó a Huaraz.

EPÍLOGO

La gravedad seguirá jalando hacia el vacío y mi voluntad seguirá escalando y ascender hasta la cumbre. La cumbre no siempre es la punta de un Apu, la cumbre es el lugar donde decidiste ir, donde la lección es más importante que la exaltación de una cumbre. Se dice que no hay escaladores buenos sino escaladores viejos… ¡Paya Cayesh!

Andrés Herrera (Quito, Ecuador)
Aspirante a Guía UIAGM
Sieteapus@yahoo.com
Auspiciado por www.monodedo.com y www.Tvntas.com - Ecuador

02/09/2006 22:21 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

MAÑANA NO HABRA CUCULIES

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por Roxana Ghiglino Gonzáles

Desde el día de la masacre Gabriel no dejó de soñar que perseguía un ojo sanguinolento que escapaba de sus manos volando hasta el infinito. Aún recuerdo el corral embarrado con cuerpos torturados de cuculíes y la pestilencia de su sangre púrpura empapando de lágrimas mis noches lejanas.

Huambo no sería el mismo desde aquel día en que inexplicablemente la hallamos junto a los animales, habían cientos de cuculíes que picoteaban sus piojos y adornaban su cabeza con excremento. Pensamos primero que era un árbol, pero al apartar las aves notamos a la niña como de 12 años que dormía de pie con las manos extendidas. Mis padres la dejaron en el corral para quedarnos con las cuculíes, nadie le puso nombre y siempre fue “la wambra”.

La desgracia ocurrió un martes, amanecía y toda la casa oyó gritos siniestros provenientes del patio, corrimos desesperadamente y encontramos a Gabriel, el mayor de seis hermanos, revolcándose en el piso mientras las cuculíes le arrancaban los cabellos, mis padres pidieron auxilio y rápidamente la casa se llenó de gente con cuchillos o piedras para destripar a cuanta cuculí se encontrara en el camino.

En el fragor de la batalla nadie reparo en la wambra, excepto yo que la encontré tirada en un rincón, llevaba el vestido destrozado dejando al descubierto sus pezoncitos y su sexo colorado ...entonces entendí todo. Hace un mes, Gabriel se había llevado a la loquita del pueblo a un riachuelo, ahí la desnudo sin clemencia y la desfloró violentamente, mientras le gritaba al oído: loca y puta.

En el pueblo nadie le creyó a Romina, pensaron que era una invención de su mente perturbada. Desde entonces viendo a la loquita enloquecer más, deteste a mi hermano y el día de la fatalidad, Gabriel regresaba borracho de la fiesta en honor a la mamacha del pueblo y quiso aprovechar la eterna somnolencia de la wambra.

Al finalizar la carnicería descubrimos horrorizados que Gabriel estaba tuerto, una cuculí le había reventado el ojo izquierdo, entonces, la injusta decisión de arrojar a la niña al abismo fue unánime. Mi llanto no contaba para los mayores, papá me dio una cachetada atroz y asistí en silencio con todo el pueblo hasta el cerro donde dos indios fornidos alzaban a la wambra por los aires y la arrojaban hacia donde yo no podía alcanzarla.

La observé caer lentamente como una retama, como si fuese un sueño imposible, como si nada en el universo existiera. Creí que me moriría de pena cuando aquello sucedió: una nube de cuculíes en el cielo infinito de Huambo, un poema de plumas que se la llevo eternamente con los astros y yo nunca volví a encontrarla, simplemente el tiempo y la gente hicieron de la wambra y sus cuculíes una leyenda y yo la dejé en aquel lugar donde un niño abandona sus recuerdos.

FIN

Vocabulario:

Wambra: niño(a).
Huambo: centro poblado cercano a Recuay.
Cuculí: tipo de ave.
Mamacha: santidad de un pueblo.


GANADORA DEL I PUESTO DEL II CONCURSO DE CUENTO BREVE CONVOCADO POR VASOS COMUNICANTES.

02/09/2006 22:31 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Más de 10 cosas que debo hacer antes de morir

por: SANDRA TEXEIRA

1.Llegar, toda vestida de cuero y con un látigo en la mano, al consultorio de aquél psiquiatra que alguna vez me dijo que era masoquista y decirle: CÚREME, DOCTOR, CÚREME!!!!!

2.Decirle a alguien TE AMO sin tener que pensármela tanto.

3.Aprender a cocinar algo más que una sopa ajinomen.

4.Encontrar a mi tutor de quinto grado, del cual estaba perdidamente enamorada, y susurrarle al oído: “¿Cómo está profesor?”, mientras el me mira con ojos lascivos y me dice: “Sandrita, cómo has cambiado”
5.“Conocer” (vaya eufemismo que utiliza la Biblia) a un hombre negro. Cómo me gustan los negros, que derroche de sensualidad!!!!
6. Rebajar 5 kilos y ponerme un mini bikini en la playa mientras miro coquetamente a todos los hombrecitos que caminen a mi alrededor.
7. Confesarle a mi mejor amiga que una vez besé a su novio porque me sentía recontra celosa de que él haya podido "sentar cabeza" estando con ella y no conmigo.
8. Hacer todas las posturas del kamasutra en una sola noche y con una sola persona, aunque mientras más mejor, no?
9. Tener un affaire con un hombre extranjero, si es ruso mejor. Me encantan los acentos extravagantes.
10. Volver a ver a mi primer amor y decirle mirándolo a los ojos que nunca lo he podido olvidar, que pienso en él frecuentemente, que a veces siento que jamás debí terminar esa relación porque tal vez ahora tendríamos un depa, un perrito llamado Blackie y dos hijos lindos igualitos a él. Ah, y decirle también que nunca me he vuelto a enamorar así, limpiamente, sin medidas y sin miedos.
11. Subir con Miguel a una montaña rusa para que deje de temerle a los juegos mecánicos.
12.Llamar a XXXX a media noche y decirle que lo extraño mucho, que estoy segura que nunca en mi vida encontraré a nadie como él. Pero donde no nace, no crece… Así es la vida de gris.
13. Ponerme regia y buscar a ese novio que me terminó y decirle: “Mira de lo que te perdiste, huevón”
14. Tratar de no ser tan celosa, aunque pensándolo bien ¿para qué?... por algo dicen, piensa mal y acertarás.
15. Confesarle a mi viejo que la marihuana que encontró hace años era mía y no de mi hermana.
16. Decirle a mi prima que fui yo la que le dije a su mamá que salía con ese tipo casado.
Gritar avergonzada que vivía enamorada de Benji, el de Supercampeones.
17.Decirle a mi compañerito de colegio, el que iba conmigo en la movilidad, que guardé todo un verano un globo morado para él porque lo quería mucho pero que nunca se lo di porque de pronto se olvidó de mí y dejó de hablarme.
18.Poder tomar una copa de bailey’s cada tarde mientras estoy sola en mi casa o entrar totamente sola a un bar cualquiera y pedirme una chelita helada sin sentirme como una borracha solitaria que no tiene con quien beber.
19.Contarle a mi enamorado que el golpe que su mejor amigo tenía en el ojo esa vez se lo hice yo cuando trató de besarme estando borracho.
20. Ponerme ropa interior roja sin sentirme media "putona" o mejor aún conocer a un tío que me obligue a usar pequeñas braguitas rojas y de encaje. Qué perversión!!!
21. Confesar que no me gusta bañarme todos los días.
22. Intentar ser feliz por sobre todas las cosas


26/09/2006 07:49 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 20 comentarios.

SEXO SAGRADO

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SEXO SAGRADOPor: Beatriz Ontaneda Portal.
ontporma@ec-red.com

No existe en la naturaleza fuerza más misteriosa y portentosa que el sexo.
Pero aunque todo el mundo lo practica como si fuera al gimnasio, pocos son conscientes de las puertas que el sexo es capaz de abrir.
Veamos algunas ceremonias rituales primitivas que emplearon esta fuerza indomable como parte de su liturgia. La muchacha de mejillas color durazno entró a mi habitación con los pies descalzos. Llevaba un sari transparente de seda dorada. Tímidamente sacó de su alforja una estatuilla de un hombre-elefante, que ella llamó Ganesha y le prendió incienso. Entonces empezó a bailar, sin que yo le dijera nada. Me dijo que era una devadasi que practicaba el tantra hindú. En medio de mi perturbación, no atiné a reaccionar. Sólo la miraba. Percibí sensualidad por los cuatro costados: en cada uno de los movimientos de sus labios, de sus manos, sus pechos, su pubis como una flor, sus muslos firmes y de los golpes de sus pies contra el suelo. Mientras danzaba, su largo pelo negro se enroscaba con la volutas de humo del sándalo. Poseía la flexibilidad de una serpiente y el magnetismo de un felino. El vaivén de sus caderas y su mirada me lanzaban descargas eléctricas difíciles de soportar. Su danza era lenta y sinuosa. No sé cuánto tiempo pasó, sólo sé que me hallaba bajo su flujo hipnótico cuando se deshizo con delicadeza de sus prendas y en el suelo me poseyó. El mundo se desvaneció. Sólo existían nuestros sexos devorándose. Todo se tornó acuoso y rítmico como una onda marina que sube y baja. Al cabo de un rato, la escuché zumbar casi imperceptiblemente. Lo real, o sea nosotros, adquirió de pronto una extraña densidad, una profunda y abismal intimidad que nunca había sentido antes. Súbitamente, me sentí transportado junto con ella, a la mismísima fuente de donde brota la vida desde el vacío. Parecía fuego. Todo se tornó grande, enorme, terriblemente magnífico. Ella, yo, pero ya no éramos ella y yo. Eramos el dios y la diosa volviendo a crear el mundo en un eterno juego de luz y sombra, para nuestro propio placer.

Tal como lo demuestra la recreación de esta experiencia tantra, hubo una vez, según los mitos de todas las culturas, una edad de oro donde la frontera entre lo sagrado y lo profano no existía. Lo interno y lo externo eran una misma cosa.
A eso las leyendas de todo el planeta le adjudicaron el nombre de paraíso.
Pachayachachic para los incas,
Asgard para los vikingos,
Avalon para los celtas.


En esos tiempos, todo era considerado sagrado en la Tierra, pero el sexo lo era aún más pues era por intermedio de él que podíamos crearse la vida y trascenderla.
El sexo era entonces la puerta de los dioses y la mujer tenía la llave. Por eso, nacieron las diosas en la mente de los antiguos.
Así nacieron las venus paleolíticas como la Venus de Millendorf entre otras. Ella era la que daba a luz, de ella surgían los seres humanos. Por eso había que venerarla.
Es de aquí de donde viene el culto a la Virgen María, que inicialmente proviene del viejo culto a las vírgenes negras.
Ojo, había un fluido femenino en especial que era muy preciado en esos tiempos: la sangre menstrual, considerada poderosísima y por eso temida.
En la India, Kali-Maya invitó a los dioses a bañarse y tomar el fluido sangrante de su útero. Beber esa sangre era beber el alma de la diosa: la sangre del dragón.
Pero un día, en el Neolítico, hubo una escisión que partió como un rayo lo sagrado de lo profano. Y las personas empezaron a olvidar lo que eran.
Entonces, nacieron las ceremonias como una manera de volver a recordar aquella edad de oro, cuando la verdad no tenía velos. Es decir, cuando todo era sagrado.
Fue así que surgieron los héroes masculinos que vencieron a las diosas: por ejemplo, el Marduk babilonio mató a Tiamat. Sin embargo, la divinidad femenina, la Magna Mater tuvo su continuidad religiosa a través de Isis, Nut, Maat en Egipto, Ishtar, Astarté y Lilith en la Fértil Medialuna, Démeter, Koré y Hera en Grecia, y Atargatis, Ceres y Cibeles en Roma. Y más tarde en Shekhina de la tradición cabalista hebrea.
Volver a recordar lo sagrado se convirtió en el eje de todo rito. Estar cerca de cosas sagradas contagiaba. Había personas, objetos, lugares y momentos que eran considerados sagrados.
Era el caso del rey.
O lugares como Jerusalén donde las personas peregrinaban para también volverse sagradas. Las plantas alucinógenas y el licor, dentro de un ritual, permitían volver, simbólicamente, a la época dorada. De manera similar existían tiempos sagrados.
La época de la siembra, por ejemplo. Y que mejor forma de fertilizar la tierra que con el sexo mismo, símbolo máximo de vida. Por eso, todos los rituales arcaicos de fertilidad son obviamente sexuales y estaban dirigidos a la tierra, a la gran diosa.

La mujer era el vehículo natural para conectarse con lo divino. Si la vagina fue la puerta de salida a este mundo, también puede ser la puerta de entrada para volver al infinito. De allí que en Mesopotamia, el sacerdote tenía relaciones con la sacerdotisa en una cabaña construida en la cumbre de los zigurats. En los comienzos de la civilización, sólo haciendo el amor, los hombres tenían acceso a lo divino, es decir a la trascendencia. La semilla del sacerdote y el aposento de la sacerdotisa se juntaban con reverencia mutua para crear el puente hacia los dioses. Cuando ello ocurría, toda la colectividad se beneficiaba.
La palabra "puro" viene de "pyro", que significa fuego. Con el paso de los siglos estos rituales fueron perdiendo pureza y la sexualidad olvidó su trascendencia. Al punto que muchos, hoy en día, manipulan el sexo y la religión para sus propios fines proselitistas.


Sin embargo, los rituales de todas las culturas del pasado nos pueden hacer recordar la esencia que se ha perdido. Sexo + espiritualidad = explosión.
Para los sumerios, la virginidad no era bien vista, por eso las púberes eran iniciadas en el Templo de Innana, , llevadas por sus propias madres. Perder la virginidad bajo la mirada amorosa de la diosa, era volverse parte de ella. El celibato era considerado contranatura. En Babilonia, mientras tanto, según Herodoto en el siglo V a.c., toda mujer debía realizar un singular servicio a la comunidad una vez en su vida: "prostituirse" en el templo de la diosa Ishtar. Todas estaban obligadas a hacer el amor con un desconocido, fueran ricas o pobres, feas o bonitas. El extraño daba una moneda que era depositada en las arcas del Templo. Algunas se quedaban a servir permanentemente. Eran las prostitutas sagradas o hieróbulas.
En Creta, Chipre, Toscana y Etruria también existía esta costumbre. De otro lado, en el templo de Khajuraho, India, durante el equinoccio de primavera, se celebraba una fiesta para buscar pareja. Presidía Ganesha, el dios elefante. Las chicas formaban una fila, los chicos, otra y, pintados con kohl en la cara y debidamente vestidos con rica indumentaria, empezaban a danzar. Las bromas y las risas iban y venían. El ritual finalizaba con el coito. El semen era guardado en jarritos para ofrendarlo a los cultivos.
Cabe señalar, que el tantrismo era una corriente filosófico-mística que propugnaba que el lingam (pene en sánscrito) debía ingresar amorosamente al yoni (vagina) para experimentar a Dios. Es, por ejemplo, en el texto del Kamasutra y el Ananga Ranga donde se explica las técnicas de este rito. La idea era retornar a la unidad mediante el deseo sexual. En Bubastis, Egipto, se llevaban a cabo toda clase de festividades sexuales, dedicadas a Bastis, la diosa gato, símbolo del fuego familiar. En Grecia, los misterios de Dionisios se festejaban entre la música de la cítara, el vino, los ditiritambos y las danzas. Las Bacantes y los faunos se colocaban pieles de ciervos, leones, serpientes y toros y coronas de hiedra, hinojo y álamo y se entregaban en los bosques al culto orgiástico a Dionisios, el dios del delirio místico. Con el tiempo, este ritual degeneró sangrientamente. Los misterios de Afrodita también terminaban en orgías, previo baño ritual y danza con un falo de piedra con sal en la mano. Las hetairas eran las prostitutas sagradas.

Asimismo, los Misterios de Eleusis se celebraban en setiembre y eran la representación del rapto de Perséfone por Plutón. Al final se consagraba una orgía en el nombre de Démeter, la diosa de la agricultura, madre de Perséfone (también llamada Kore y más tarde Proserpina por los romanos).

Cabe realizar una anotación: más allá de los juicios de valor de ésta época, las orgías eran sólo una forma, no la única que tenían los antiguos de buscar una experiencia con lo absoluto. Para ser más exactos, cabría preguntarse si las orgías del pasado eran lo mismo que las de ahora. Es un interrogante.
Quizá, en sus inicios las orgías eran simbólicas, es decir, una fiesta común con un espíritu colectivo común y espontáneo, no necesariamente carnal. De otro lado, los saturnales eran las festividades romanas más escandalosas de aquella época. Era el despelote total. Se celebraban entre diciembre y enero en honor a Saturno (el dios de la época de oro). Los siervos comían en la misma mesa de su señor, se ponían su ropa e incluso hasta lo insultaban. Los hombres se disfrazaban de mujeres y las mujeres de hombres.


Era el caos total institucionalizado una vez al año. Los romanos tomaban como descosidos, al punto que en esos días dejaban de perseguir cristianos, lo que éstos aprovechaban astutamente, haciendo coincidir sus rituales también en esas fechas para que nadie les hiciera nada. Mucho tiempo despues, durante el comienzo de la Edad Media, las mujeres estaban terriblemente inhibidas. De día debían ser sumisas y serviles con su casa. Pero de noche alguna

... (... continúa)
26/09/2006 08:20 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> Hay 3 comentarios.

a propósito de...

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Sea lo que fuere, cuando un tema es muy discutible
–y cualquier tema donde interviene el sexo lo es–
nadie puede esperar decir la verdad.

Virginia Wolf. Un cuarto propio

29/09/2006 02:21 Autor: Pablo Leon Paula. ;?> No hay comentarios. Comentar.



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